sábado, 30 de mayo de 2026

  

SOR MAGDALENA DE LA CRUZ 

Aguilar de la Frontera (c. 1487) 

– Andújar (1560)

 


(www.elconfidencial.com)


Monja franciscana

 

De nuevo acogemos en el blog a alguien que, aunque no naciera en nuestra ciudad, en ella recaló y, en este caso, pasó los últimos años de su vida, dándole por cierto un giro importante a su existencia. Magdalena no dejaría de ser una más de las muchas mujeres que, por vocación o por obligación social, ingresaron en los numerosos conventos que pulularon por la geografía nacional a lo largo de varios siglos. Pero lo que hace especialmente atractivo al personaje es el haber descollado como monja milagrera, con fama de santidad y protagonista de prodigios supuestamente paranormales, hasta que cayó en desgracia y confesó que todo había sido una inmensa superchería, mantenida a lo largo de treinta y ocho años.

Pero vayamos por partes. Según los datos biográficos que aporta, ante todo, el muy documentado proceso realizado por la Santa Inquisición, vino al mundo en la villa cordobesa de Aguilar de la Frontera en las últimas décadas del siglo XV. Desde muy pequeña manifestó especial predilección por las vidas de santas, sobre todo la de Santa María Egipcíaca, cuya voluntad de alejarse del “mundanal ruido” intentó llevar a la práctica. Con tan solo cinco años confiesa que se le aparece un ángel y con doce otra entidad divina, que la capacita para obrar milagros, no dejando claro si se trataba de un ser angelical de nuevo, de un santo o de un hombre de raza negra, que más tarde volverá a aparecérsele pero con otro objetivo más lascivo. A partir de estas experiencias, los padres deciden que la vida monacal era la más idónea para su hija quien, además, había nacido con una deformidad en una de sus manos, lo que se supone no le hacía apta para algunos trabajos y poco atractiva para el género masculino. Esa deformidad la aprovecharía más adelante ella para explicar que era una marca realizada por la Virgen María. En 1500 ingresa como novicia en la orden franciscana y dos años más tarde ya es monja clarisa, profesando en el convento de Santa Isabel de los Ángeles, en el cordobés barrio de Santa Marina. 

 

Fachada del antiguo convento de franciscanas de Córdoba (Wikipedia)

 

Cuando llega a la ciudad califal, ya tiene una aureola de santidad que impresiona a parte de sus compañeras de religión y, ante todo, a los frailes franciscanos, los cuales se convertirán en grandes aliados. Digo esto porque, no todas las monjas aceptaron desde el principio sus supuestos prodigios: se ganó la enemistad muy pronto de algunas de ellas, en especial las que provenían de familias acomodadas, que no veían con buenos ojos la preeminencia que tuvo de inmediato alguien que pertenecía a un estrato social más bajo, y que además no era de la ciudad. Sor Magdalena confesaba tener continuos arrebatos místicos; dialogar con santos, Jesucristo y la Virgen María; poder ayunar durante varios días, alimentándose tan solo con la hostia consagrada; recibir en sus propias carnes dolencias ajenas para así aligerar la carga de la enfermedad de esas personas; viajar a otras dimensiones y visitar el purgatorio y el infierno; ver el aura; tener el don de la ubicuidad…

Tantos eran sus supuestos prodigios y tanta publicidad se le dio, que enseguida llamó la atención de las autoridades eclesiásticas, comenzando por el general de los franciscanos, fray Francisco de los Ángeles Quiñones, quien vio en esta religiosa una oportunidad para afianzar la importancia de su Orden. También hay que contar entre sus seguidores al místico fray Francisco de Osuna y el propio arzobispo de Sevilla e inquisidor general, Alonso Manrique. Pero no se quedaban las habilidades de Sor Magdalena tan solo en el terreno de lo espiritual, sino que comenzó a predecir sobre la vida y la muerte de sus congéneres, e incluso se atrevió a pronosticar hechos de gran relevancia histórica como la victoria española en Pavía y la consiguiente prisión del rey de Francia. Ello supuso que su fama llegara hasta el mismísimo emperador y que el infante Felipe, futuro rey de España, fuera envuelto en uno de los hábitos de la monja cordobesa (o que ella bendijera la canastilla donde se depositó una vez nació, que sobre esto no hay acuerdo). 


Arzobispo Alonso Manrique (www.archisevilla.org)

 

El cenobio franciscano se vio muy concurrido de devotos, especialmente de alta alcurnia, que acudían para obtener favores de Magdalena. Y esos devotos contribuían, por supuesto, con abundantes dádivas que redundaban en beneficio de toda la comunidad, con lo cual el apoyo a nuestra monja fue en aumento dentro de la congregación. Fue aceptada pronto en el discretorio u órgano de gobierno del monasterio, para luego ser elegida abadesa en 1533, 1536 y 1539. Según parece, a partir de este momento su carácter se hizo más irascible, ya que no admitió oposición alguna al poder obtenido, en especial de aquellas compañeras que nunca la aceptaron, como antes se ha dicho. Varios hechos comenzaron a cimentar su caída en desgracia. En primer lugar, el hecho de que confesaba a las novicias (con la intención de conseguir información de sus compañeras enemigas, datos que usaba en contra de ellas). En este sentido, la curia se comenzó a inquietar porque estaba suplantando a los sacerdotes en el sacramento de la confesión. En segundo lugar, administraba las limosnas personalmente y con escasa transparencia (lo que motivó la retirada paulatina de apoyos por parte de la propia Orden). En tercer lugar, su carácter se volvió cada vez más soberbio e irascible (lo que precipitó el hecho de que la oposición dentro del convento aumentara y fuera perdiendo esa aura de serenidad espiritual que tanto gustaba a sus seguidores). Y en cuarto lugar, y de manera definitiva, el hecho de que se quedara embarazada supuestamente por intercesión del Espíritu Santo que quería dar al mundo un nuevo Jesucristo. Sobre esto hay varias teorías que no dejan claro si tal embarazo se produjo, resultando virgen incluso después de alumbrar una criatura de cabellos rubios, que desapareció poco después.

De resultas de unas fiebres contraídas en 1543, confesó que toda su vida había sido una impostora y que todo se había debido a la intervención del diablo, sintiéndose ella engañada por supuestas apariciones divinas y raptos místicos, que solo se debían a las artimañas de Satán. Un posterior exorcismo hace que confiese aún más detalles de su superchería. Denunciada por el Santo Oficio, es encarcelada y juzgada, participando en un auto de fe donde es condenada el 3 de mayo de 1546 a abandonar el convento cordobés. Parece que la pena de muerte no se le aplicó porque el propio inquisidor general había sido uno de los engañados y no quería darle más importancia al asunto y además no se consideró pertinente dada la avanzada edad de la rea, que además había confesado de manera voluntaria y no bajo tormento. Aquí es donde aparece Andújar, ya que la comunidad de monjas franciscanas donde pasará el resto de su vida es la del convento de Santa Clara que estaba situado en la calle del mismo nombre, a continuación de la parroquia de Santiago, cerca de los famosos poyos que también reciben el nombre de la fundación medieval, cenobio que contó incluso con privilegios otorgados por Isabel La Católica y del que hoy solo queda el recuerdo, ya que fue pasto de la Desamortización de Mendizábal. La Inquisición la obligó a permanecer en Andújar de manera perpetua, sin voto activo ni pasivo, sin recibir la comunión por espacio de tres años (salvo en caso de extrema gravedad) y a ocuparse de la cocina de manera exclusiva. Sea verdad o no, se cuenta que su carácter se dulcificó, aprendió a vivir con este castigo y sus últimos años fueron de honda devoción y recogimiento. A fin de cuentas, otra cosa no podía hacer. 

 

Calle Santa Clara (www.visionarias.es)

 

A raíz de este caso, las autoridades eclesiásticas miraron con lupa a todos los iluminados, místicos y milagreros...aunque quizás fuera más idóneo usar el femenino, ya que la Inquisición analizó especialmente el caso de las mujeres, comenzando por Teresa de Ávila, conocida después como Santa Teresa de Jesús, la cual confesó en cierta ocasión que pensaba en Magdalena de la Cruz cuando sufría sus éxtasis, temiendo que fueran obra de Belcebú. Esta cuestión es abordada en el libro de Sánchez Adalid, Y de repente, Teresa.

Siglos después, y tras leer parte de lo mucho que se ha escrito sobre este interesante personaje, no sabemos a ciencia cierta si se trató de una mujer embelesada por la Religión que llevó su fe hasta un terreno algo “pantanoso”, si en realidad creyó que estaba poseída por el Diablo y obró de manera enajenada, si todo fue planeado por ella para manipular a su antojo tanto a gente sencilla del pueblo como a dignatarios de la Iglesia, si lo que la sociedad de entonces no pudo aceptar es que una mujer (y encima de baja condición social) alcanzara tal poder… Todo la ambigüedad que rodea a la cordobesa fallecida en Andújar es un misterio que la hace más atractiva.



FUENTES:


CUADRO GARCÍA, Ana Cristina; “Tejiendo una vida de reliquia. Estrategias de control de conciencias de la santa diabólica Magdalena de la Cruz”, Chronica Nova, 31 (2005) pp. 307-326.


MORAGUES, Beatriz; “Magdalena de la Cruz, un destino marcado por el diablo”. In www.suite101.net.


Wikipedia


Diccionario biográfico español




miércoles, 29 de abril de 2026

  

MULEY XEQUE

FELIPE DE ÁFRICA O FELIPE DE 

AUSTRIA

(1566-1621)

 

(www.madridislamico.org)
 

Integrante de la dinastía sa’dí marroquí

 

    Una vez que hemos traspasado el último domingo de abril, fecha marcada a fuego en el calendario andujareño, abordamos la biografía del mes dedicándosela a este personaje del siglo XVI, musulmán de nacimiento que vino a convertirse al Cristianismo cuando asistió a la romería.


    Muley Xeque (Mawláy Sayj), nacido en Marrakech en el año 1566, fue un ilustre integrante de la dinastía sa’dí, hijo de Abú ‘Abd Alláh Muhammad ibn ‘Abd Alláh, sultán de Marruecos desde 1574 y de una hermana del alcaide de Arcila, ‘Abd al-Karim. El sultanato de su padre fue disputado desde el principio por su hermano, lo que originó una guerra civil de tres años. Los portugueses tomaron partido por el legítimo rey, mientras que el tío de Muley Xeque fue auxiliado por los turcos, deseosos de no perder su influencia en esta parte de Mediterráneo, sobre todo después de la derrota de Lepanto. Muley acompañó a su padre durante los escarceos militares, a pesar de su corta edad. Como la historia y la literatura han dejando escrito, estas desavenencias culminaron con la famosa batalla de los Tres Reyes o de Alcázarquivir, llamada así porque en la aciaga fecha del 25 de agosto de 1578, perecerían los tres monarcas: el padre de Muley, ahogado al intentar atravesar un río; el tío del primero, de una grave enfermedad; y el joven monarca portugués, Sebastián I, herido mortalmente en combate. Ese mismo día fue proclamado sultán de Marruecos el hermano del aspirante, Ahmad Al Mansur. En la confrontación no se hallaba presente Muley, ya que un mes antes había sido evacuado de la zona en conflicto. De inmediato, los portugueses lo trasladaron a Lisboa, donde vivió hasta el año 1589, respetándosele en todo momento su condición de príncipe. El resultado inmediato del fallecimiento del rey de Portugal, fue que dicha nación pasó a la corona española, al ser Felipe II, tío de don Sebastián, el siguiente en la línea sucesoria. Además el nuevo rey marroquí solicitó de inmediato la repatriación de su sobrino para tenerlo a buen recaudo o quizás ejecutarlo y así evitar un futuro levantamiento de sus incondicionales. El rey Felipe se negó a entregarlo a Al Mansur y usó a Muley como moneda de cambio: le prometió que mantendría vigilado al joven príncipe si, a cambio, Marruecos cortaba relaciones con los turcos. Ante la sospecha de una invasión inglesa en la costa portuguesa, apoyada por Marruecos, Felipe II ordena que Muley Xeque sea trasladado tierra adentro, en concreto a la ciudad de Carmona, adonde llega el 19 de mayo de 1589.

 


Recreación de la batalla de Alcázarquivir (Wikipedia)

 

    Pero es en 1593 donde comienza la etapa de nuestro príncipe que más nos interesa. Ese año ya vive en Andújar, de nuevo por orden del rey Felipe, quizás para alejarlo aún más de una posible incursión por el Guadalquivir con intención de secuestrarlo o asesinarlo, pero no demasiado lejos de Marruecos, para que así el sultán pudiera sospechar que su joven sobrino (que entonces contaba con veintiséis años) pensara en organizar un regreso triunfal a su país natal y disputarle el trono. Pero si esa idea estuvo alguna vez en la mente de Muley, se esfumó cuando se convirtió a la fe cristiana, hecho que se produce al asistir a la romería de la Virgen de la Cabeza, en ese último domingo de abril de 1593, y muy en concreto cuando, en la mágica noche del sábado, noche de espera y fiesta para los romeros, pidió que le descorrieran los tres velos que por aquel entonces la ocultaban y se quedó prendado de la efigie de la Virgen. La literatura se encargó pronto de proclamar a los cuatro vientos este suceso, que suponía para el férreo catolicismo español una victoria del Cristianismo, aunque, por otro lado, un descanso para la zozobra del rey marroquí, pues el abjurar del Islam impedía a Muley volver ya para siempre al norte de África. El acontecimiento ha sido refrendado por historiadores como Gianolio, en el siglo XVIII, que recoge el testimonio que dejó escrito el padre Minuti, coetáneo del propio príncipe. En el caso de la historiografía local, la conversión aparece reseñada por Terrones, Salcedo Olid y Pérez de Guzmán. Pero, ante todo, hay que acudir a la obra de Lope de Vega, El bautismo del príncipe de Marruecos y tragedia del rey don Sebastián, donde aparecen pormenores del hecho, algo que no es de extrañar, ya que cuando Muley fue trasladado a Madrid, entró en contacto con el Fénix de los ingenios. 

Lope de Vega (Wikipedia)

 

    No hay espacio, ni es esa la intención, de desgranar la conversión de Muley en el cerro de la Cabeza ni tampoco de glosar las deliciosas escenas romeras que Lope introduce en el segundo acto, con una clara intención de, por un lado, darle veracidad a los hechos y, por otro, siguiendo el modelo de la comedia nueva, agradar al pueblo haciéndole protagonista, en parte, de la historia. Tanto detalle ha llegado a conjeturar que quizás el propio autor madrileño pudo asistir algún año a la fiesta romera. Invito a leer esta obra, en la edición que nuestro paisano José Carlos de Torres realizó no ha muchos años, y me uno a él en la petición de que algún grupo teatral de la ciudad pudiera representarla (ahorrándose, quizás, algunos pasajes demasiado prolijos), algo que tendría hueco en la previsible amplia programación festiva del octavo centenario de la aparición, el año próximo. Como dato curioso, también podemos apuntar que Rodríguez Delgado de Mendoza incluye la conversión de Muley en uno de los milagros que conforman el novenario que dedicó a Nuestra Señora de la Cabeza y que se puede encontrar escaneado en este blog.

 

Primera página de la comedia de Lope (Biblioteca virtual Cervantes)

 

    Si seguimos la obra de Lope, comprobamos cómo Muley fue aleccionado, en un principio, por un fraile del convento de mínimos de Andújar, sito entonces en el inicio de camino de herradura al santuario, para más tarde recibir catequesis directamente del obispo de Jaén, Francisco Sarmiento. El príncipe fue acogido en casa del propio alcaide de Andújar, Jácome de Cárdenas, casa que bien pudiera ser la que hoy ocupa el palacio de justicia (siguiendo a José Carlos de Torres) o la que existió en la calle Príncipe, de la cual solo nos queda la fachada (de los Cárdenas igualmente) y que pudiera explicar el origen del nombre de esta vía en el centro histórico mismo de la ciudad. El alcaide solicita que el bautismo de aquel que ya será conocido como Felipe de África sea en Andújar, pero el rey se empeñó en darle una relevancia suprema y que tuviese lugar en el monasterio del El Escorial, actuando el propio monarca como padrino y su hija, como madrina. Para ello, nuestro biografiado abandona Andújar el 1 de septiembre de ese mismo año. Como recuerdo de su estancia en la ciudad y en agradecimiento al fraile de la Orden Mínima (denominado “victoriano” en la comedia lopesca y con nombre propio: padre Macías), Muley regala al convento su sombrero de gala, que permaneció en el cimborrio de la capilla mayor hasta que los frailes se mudaron al nuevo monasterio en 1622. 

 

Portada de una casa Cárdenas en la calle Príncipe de Andújar (www.redjaen.es)

 

    Muley es acogido en la localidad madrileña de Valdemorillo y su bautizo tiene lugar en El Escorial el 3 de noviembre. En agradecimiento al denominado como “rey prudente”, también se le nominó a partir de ahora como Felipe de Austria, siendo recompensado por el monarca con una grandeza de España, nombrado caballero de Santiago y recibiendo el grado de capitán de caballería y las encomiendas de Bedmar y Albanchez, amén de 12.000 ducados de renta más otros 12.000 de subvención, con los que vivió de manera desahogada en Madrid, en un palacio de la calle Huertas, justo enfrente de la casa que habitaba por aquel entonces Miguel de Cervantes, otro de los involuntarios cronistas de nuestra romería. 

Ubicación del palacio de Muley Xeque en Madrid (www.madridislamico.org)

 

    Felipe de África volvería a Andújar en dos ocasiones: en septiembre de 1600, para agradecer de nuevo todo el servicio que se le había prestado (incluido un intento de asesinato por parte de los suyos cuando supieron su renuncia al Islam) y en abril de 1601 para asistir de nuevo a la romería. Estas visitas se incluyen en varios viajes que realizó por España para, sobre todo, conocer diferentes templos marianos de fama en la época. En 1609 vive ya en Italia, alejado de los altercados que enfrentan a cristianos viejos y cristianos nuevos. Reside por un tiempo en Milán, visita al papa Paulo V en Roma ya que asistió a su bautizo cuando era nuncio apostólico en España, y por fin se traslada en 1612 a Vigévano (dentro del territorio español del Milanesado) donde mostró mucha devoción a la Virgen, dando continuas dádivas a los pobres, lo que acarreó su ruina y que fuera acogido en el palacio episcopal donde fallecería en 1621, siendo enterrado en la catedral. Dejó una hija natural: Josefa de África, monja dominica.

Plaza Mayor de Vigévano (Wikipedia)

 

    En el antecamarín del santuario de la Cabeza, se inauguró en 1993 una placa que alude al hecho de la conversión, por parte de la asociación de alumnos del centro de adultos “Pedro de Escavias”. Faltaría, quizás, otro hito en el santuario, similar al existente de Cervantes, que reconociera a Lope de Vega como uno de los glosadores de nuestra fiesta mayor, reconocimiento merecido a aquel que escribió aquello de: “¿Es Andújar buen lugar? / Bueno, alegre y deleitoso”. 

 

(lahiguerajaen.blogspot.com

 


FUENTES:

OLIVER ASÍN, Jaime; Vida de D. Felipe de África, príncipe de Fez y Marruecos (1566-1621). Madrid-Granada, CSIC, 1955.

RODRÍGUEZ DELGADO DE MENDOZA, Ramón; Novena de Nuestra Señora de la Cabeza. Córdoba, s.n., 1938.

SALCEDO OLID, Manuel de; Panegírico historial de N. S. de la Cabeza de Sierra Morena. Madrid, Julián de Paredes, 1677. Edición facsímil (Andújar, Ayuntamiento, 2025).

TORRES MARTÍNEZ, José Carlos de; Lope de Vega y la Virgen de la Cabeza. Estudio edición y bibliografía de la obra de Félix Lope de Vega Carpio, Tragedia del rey don Sebastián y bautismo del Príncipe de Marruecos. Andújar, Real e Ilustre Cofradía Matriz de la Virgen de la Cabeza, 2013.

TORRES MARTÍNEZ, José Carlos de; “La Virgen de la Cabeza y Andújar en una comedia de Lope de Vega”, BIEG, 209, (enero-junio 2014), pp. 239-264.

jueves, 26 de marzo de 2026

  

Cartelistas de la Semana Santa de Andújar

 


 

    Llegamos a las postrimerías del mes de marzo y el calendario festivo nos anuncia que estos son días donde la ciudad se reviste de primavera, acogiendo sus calles y altozanos la escenificación de la Semana Santa, para luego, cuando lleguemos a la Pascua florida, todo se engalane en pro de la gran fiesta romera. Pero, vayamos por partes; ahora toca lo que toca: racheo de costaleros, sonido bronco de tambor, saeta rasgando el aire de Comedias y Postigos, andar parsimonioso del nazareno, cera, clavel, mantilla, Cristo, Dolorosa, tradición en definitiva. 

 


 

    Desde que en 1981 se constituye la Agrupación de Cofradías y Hermandades del Arciprestazgo de Andújar, uno de sus objetivos era dotar a la ciudad de un pregón de Semana Santa (de cuyos protagonistas hablaremos otro año) y de un cartel oficial para difundir esta festividad religiosa dentro y fuera de nuestro pueblo. Siempre con el patrocinio del Excmo. Ayuntamiento de la ciudad (y si yerro en esto, por favor, corregidme), y con distintos formatos, el cartel no ha faltado nunca a la cita, a pesar de que la Agrupación sufrió un cierto decaimiento en los años noventa, saliendo después ya fortalecida totalmente.

 

(Gentileza de Esteban Mármol y Miguel E. Mármol)

 

    No ha sido fácil realizar este listado, cuya única finalidad es rendir tributo a todos los artistas que han tenido el orgullo de ser los autores de este “pregón plástico” de la conmemoración de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo. Al margen de la colección que uno poseé y de los carteles que custodia la Agrupación en su sede social (ejemplares que fueron expuestos en Santa Marina el año pasado, dentro del programa del Otoño Cofrade), he tenido la suerte de contar con el asesoramiento de Óscar Menéndez-Quintana García y de Miguel Emilio Mármol Aldana para los carteles más antiguos (en este último caso, hay que referirse en especial a su padre, Esteban Mármol Rodrigo).

 


 

    Tampoco voy a ocultar que esta relación puede tener fallos, sobre todo en los primeros años reseñados, y respecto, ante todo, de las autorías, muchas veces no consignadas en carteles y programas de mano. Por ello, invito a quien tenga información más certera, que me lo comunique en este blog, lo cual será de agradecer. 

 


 


    Básicamente siempre ha sido una fotografía el soporte de estos carteles, salvo en los años 2014 y 2021, donde se prefirió la pintura. La Agrupación organiza el memorial Francisco Delgado Torres para elegir, de entre las instantáneas presentadas, la que protagonice el cartel. Las obras presentadas son expuestas, aunque personalmente pienso que en un periodo de tiempo muy exiguo. Casi siempre el autor ha sido andujareño con alguna excepción. Y en este caso autor no tiene valor como algo genérico, sino que hay que circunscribirlo al sexo masculino, ya que hasta ahora solo una mujer, en dos ocasiones, ha podido tener ese honor. ¡Feliz Semana Santa!

 


 



AÑO

MOTIVO

FOTÓGRAFO / PINTOR

1981

Virgen de las Angustias

Penalva (?)

1982

Nuestro Padre Jesús del Gran Poder

Penalva

1983

Nuestra Señora de la Esperanza

Fuentes

1984

Jesús amarrado a la Columna de Santiago

Juan Vicente Córcoles de la Vega

1985

Primer plano manos Jesús atado a la Columna de Santiago

Juan Vicente Córcoles de la Vega

1986

Cristo de la Expiración

Juan Vicente Córcoles de la Vega

1987

Nuestra Señora de la Esperanza

Juan Vicente Córcoles de la Vega

1988

Virgen de las Angustias (rostro)

Juan Vicente Córcoles de la Vega

1989

Primer plano Cristo Yacente

?

1990

Primer plano Jesús del Gran Poder

?

1991

Nuestra Señora de los Dolores de la Oración en el Huerto

Manuel José Gómez Martínez

1992

Jesús Yacente

Manuel José Gómez Martínez

1993

Nuestra Señora de las Angustias

Manuel José Gómez Martínez

1994

Nuestro Padre Jesús de la Columna

Justo Rodríguez Roldán

1995

Nuestro Padre Jesús de la Paciencia

Juan Vicente Córcoles de la Vega

1996

Cristo de la Providencia

José Garrido Gutiérrez

1997

Nuestra Señora de los Dolores de la Oración en el Huerto (Tema: “Dolor”).

Justo Rodríguez Jordán

1998

Nuestro Padre Jesús del Gran Poder

Manuel José Gómez Martínez

1999

Nuestro Padre Jesús en su Agonía en el Huerto y el Ángel Confortador

Manuel José Gómez Martínez

2000

Nuestra Señora de la Amargura

José Ramón Navarro

2001

Nuestra Señora de la Victoria en su Soledad

Manuel José Gómez Martínez

2002

Cristo Yacente

Manuel José Gómez Martínez

2003

Nuestro Padre Jesús de la Sentencia

Manuel Penalva Romero

2004

Nuestra Señora de la Amargura

Manuel Penalva Romero

2005

Nuestro Padre Jesús del Gran Poder

Pedro Palenciano Olivares

2006

Nuestra Señora de los Dolores de la Oración en el Huerto

Manuel José Gómez Martínez

2007

Jesús Nazareno Señor de los Señores

Manuel José Gómez Martínez

2008

Jesús Nazareno de la Veracruz

Juan Vicente Córcoles de la Vega

2009

Nuestro Padre Jesús Caído

Manuel Penalva Romero

2010

Nuestra Señora de las Angustias

Manuel José Gómez Martínez

2011

Nuestra Señora del Rosario

Salvador Marcos Gijón

2012

Jesús Resucitado

Miguel Ángel Sánchez Expósito

2013

Remate del cetro de la Cofradía de la Oración en el Huerto con un turiferario en segundo plano.

Francisco Javier Arques Barrios


2014

Composición pictórica (óleo sobre tabla)

José María Carrillo Castillo

2015

Nuestra Señora de la Esperanza

Javier Sepúlveda López

2016

Nuestra Señora de los Dolores y San Juan de la Veracruz

Jorge Rodríguez Toribio

2017

Cristo de la Providencia

José Miguel Foronda Pozo

2018

Niño turiferario de la Oración en el Huerto

Carlos Ángel Gálvez Moreno

2019

Nuestra Señora de los Dolores de la Oración en el Huerto

Jorge Rodríguez Toribio

2020

Cristo de la Providencia

José Miguel Foronda Pozo

2021

Composición pictórica

Antonio Boiso Calero

2022

Nuestra Señora de las Angustias

Jorge Rodríguez Toribio

2023

Stmo. Cristo de la Expiración

Noelia del Moral Muñoz

2024

Ntra. Sra. de la Esperanza

Jorge Rodríguez Toribio

2025

Ntro. Señor de la Paz en su entrada triunfal en Jerusalén

Noelia del Moral Muñoz

2026

Ntro. Padre Jesús de la Sentencia en su paso de misterio

Avel Plaza