miércoles, 29 de abril de 2026

  

MULEY XEQUE

FELIPE DE ÁFRICA O FELIPE DE 

AUSTRIA

(1566-1621)

 

(www.madridislamico.org)
 

Integrante de la dinastía sa’dí marroquí

 

    Una vez que hemos traspasado el último domingo de abril, fecha marcada a fuego en el calendario andujareño, abordamos la biografía del mes dedicándosela a este personaje del siglo XVI, musulmán de nacimiento que vino a convertirse al Cristianismo cuando asistió a la romería.


    Muley Xeque (Mawláy Sayj), nacido en Marrakech en el año 1566, fue un ilustre integrante de la dinastía sa’dí, hijo de Abú ‘Abd Alláh Muhammad ibn ‘Abd Alláh, sultán de Marruecos desde 1574 y de una hermana del alcaide de Arcila, ‘Abd al-Karim. El sultanato de su padre fue disputado desde el principio por su hermano, lo que originó una guerra civil de tres años. Los portugueses tomaron partido por el legítimo rey, mientras que el tío de Muley Xeque fue auxiliado por los turcos, deseosos de no perder su influencia en esta parte de Mediterráneo, sobre todo después de la derrota de Lepanto. Muley acompañó a su padre durante los escarceos militares, a pesar de su corta edad. Como la historia y la literatura han dejando escrito, estas desavenencias culminaron con la famosa batalla de los Tres Reyes o de Alcázarquivir, llamada así porque en la aciaga fecha del 25 de agosto de 1578, perecerían los tres monarcas: el padre de Muley, ahogado al intentar atravesar un río; el tío del primero, de una grave enfermedad; y el joven monarca portugués, Sebastián I, herido mortalmente en combate. Ese mismo día fue proclamado sultán de Marruecos el hermano del aspirante, Ahmad Al Mansur. En la confrontación no se hallaba presente Muley, ya que un mes antes había sido evacuado de la zona en conflicto. De inmediato, los portugueses lo trasladaron a Lisboa, donde vivió hasta el año 1589, respetándosele en todo momento su condición de príncipe. El resultado inmediato del fallecimiento del rey de Portugal, fue que dicha nación pasó a la corona española, al ser Felipe II, tío de don Sebastián, el siguiente en la línea sucesoria. Además el nuevo rey marroquí solicitó de inmediato la repatriación de su sobrino para tenerlo a buen recaudo o quizás ejecutarlo y así evitar un futuro levantamiento de sus incondicionales. El rey Felipe se negó a entregarlo a Al Mansur y usó a Muley como moneda de cambio: le prometió que mantendría vigilado al joven príncipe si, a cambio, Marruecos cortaba relaciones con los turcos. Ante la sospecha de una invasión inglesa en la costa portuguesa, apoyada por Marruecos, Felipe II ordena que Muley Xeque sea trasladado tierra adentro, en concreto a la ciudad de Carmona, adonde llega el 19 de mayo de 1589.

 


Recreación de la batalla de Alcázarquivir (Wikipedia)

 

    Pero es en 1593 donde comienza la etapa de nuestro príncipe que más nos interesa. Ese año ya vive en Andújar, de nuevo por orden del rey Felipe, quizás para alejarlo aún más de una posible incursión por el Guadalquivir con intención de secuestrarlo o asesinarlo, pero no demasiado lejos de Marruecos, para que así el sultán pudiera sospechar que su joven sobrino (que entonces contaba con veintiséis años) pensara en organizar un regreso triunfal a su país natal y disputarle el trono. Pero si esa idea estuvo alguna vez en la mente de Muley, se esfumó cuando se convirtió a la fe cristiana, hecho que se produce al asistir a la romería de la Virgen de la Cabeza, en ese último domingo de abril de 1593, y muy en concreto cuando, en la mágica noche del sábado, noche de espera y fiesta para los romeros, pidió que le descorrieran los tres velos que por aquel entonces la ocultaban y se quedó prendado de la efigie de la Virgen. La literatura se encargó pronto de proclamar a los cuatro vientos este suceso, que suponía para el férreo catolicismo español una victoria del Cristianismo, aunque, por otro lado, un descanso para la zozobra del rey marroquí, pues el abjurar del Islam impedía a Muley volver ya para siempre al norte de África. El acontecimiento ha sido refrendado por historiadores como Gianolio, en el siglo XVIII, que recoge el testimonio que dejó escrito el padre Minuti, coetáneo del propio príncipe. En el caso de la historiografía local, la conversión aparece reseñada por Terrones, Salcedo Olid y Pérez de Guzmán. Pero, ante todo, hay que acudir a la obra de Lope de Vega, El bautismo del príncipe de Marruecos y tragedia del rey don Sebastián, donde aparecen pormenores del hecho, algo que no es de extrañar, ya que cuando Muley fue trasladado a Madrid, entró en contacto con el Fénix de los ingenios. 

Lope de Vega (Wikipedia)

 

    No hay espacio, ni es esa la intención, de desgranar la conversión de Muley en el cerro de la Cabeza ni tampoco de glosar las deliciosas escenas romeras que Lope introduce en el segundo acto, con una clara intención de, por un lado, darle veracidad a los hechos y, por otro, siguiendo el modelo de la comedia nueva, agradar al pueblo haciéndole protagonista, en parte, de la historia. Tanto detalle ha llegado a conjeturar que quizás el propio autor madrileño pudo asistir algún año a la fiesta romera. Invito a leer esta obra, en la edición que nuestro paisano José Carlos de Torres realizó no ha muchos años, y me uno a él en la petición de que algún grupo teatral de la ciudad pudiera representarla (ahorrándose, quizás, algunos pasajes demasiado prolijos), algo que tendría hueco en la previsible amplia programación festiva del octavo centenario de la aparición, el año próximo. Como dato curioso, también podemos apuntar que Rodríguez Delgado de Mendoza incluye la conversión de Muley en uno de los milagros que conforman el novenario que dedicó a Nuestra Señora de la Cabeza y que se puede encontrar escaneado en este blog.

 

Primera página de la comedia de Lope (Biblioteca virtual Cervantes)

 

    Si seguimos la obra de Lope, comprobamos cómo Muley fue aleccionado, en un principio, por un fraile del convento de mínimos de Andújar, sito entonces en el inicio de camino de herradura al santuario, para más tarde recibir catequesis directamente del obispo de Jaén, Francisco Sarmiento. El príncipe fue acogido en casa del propio alcaide de Andújar, Jácome de Cárdenas, casa que bien pudiera ser la que hoy ocupa el palacio de justicia (siguiendo a José Carlos de Torres) o la que existió en la calle Príncipe, de la cual solo nos queda la fachada (de los Cárdenas igualmente) y que pudiera explicar el origen del nombre de esta vía en el centro histórico mismo de la ciudad. El alcaide solicita que el bautismo de aquel que ya será conocido como Felipe de África sea en Andújar, pero el rey se empeñó en darle una relevancia suprema y que tuviese lugar en el monasterio del El Escorial, actuando el propio monarca como padrino y su hija, como madrina. Para ello, nuestro biografiado abandona Andújar el 1 de septiembre de ese mismo año. Como recuerdo de su estancia en la ciudad y en agradecimiento al fraile de la Orden Mínima (denominado “victoriano” en la comedia lopesca y con nombre propio: padre Macías), Muley regala al convento su sombrero de gala, que permaneció en el cimborrio de la capilla mayor hasta que los frailes se mudaron al nuevo monasterio en 1622. 

 

Portada de una casa Cárdenas en la calle Príncipe de Andújar (www.redjaen.es)

 

    Muley es acogido en la localidad madrileña de Valdemorillo y su bautizo tiene lugar en El Escorial el 3 de noviembre. En agradecimiento al denominado como “rey prudente”, también se le nominó a partir de ahora como Felipe de Austria, siendo recompensado por el monarca con una grandeza de España, nombrado caballero de Santiago y recibiendo el grado de capitán de caballería y las encomiendas de Bedmar y Albanchez, amén de 12.000 ducados de renta más otros 12.000 de subvención, con los que vivió de manera desahogada en Madrid, en un palacio de la calle Huertas, justo enfrente de la casa que habitaba por aquel entonces Miguel de Cervantes, otro de los involuntarios cronistas de nuestra romería. 

Ubicación del palacio de Muley Xeque en Madrid (www.madridislamico.org)

 

    Felipe de África volvería a Andújar en dos ocasiones: en septiembre de 1600, para agradecer de nuevo todo el servicio que se le había prestado (incluido un intento de asesinato por parte de los suyos cuando supieron su renuncia al Islam) y en abril de 1601 para asistir de nuevo a la romería. Estas visitas se incluyen en varios viajes que realizó por España para, sobre todo, conocer diferentes templos marianos de fama en la época. En 1609 vive ya en Italia, alejado de los altercados que enfrentan a cristianos viejos y cristianos nuevos. Reside por un tiempo en Milán, visita al papa Paulo V en Roma ya que asistió a su bautizo cuando era nuncio apostólico en España, y por fin se traslada en 1612 a Vigévano (dentro del territorio español del Milanesado) donde mostró mucha devoción a la Virgen, dando continuas dádivas a los pobres, lo que acarreó su ruina y que fuera acogido en el palacio episcopal donde fallecería en 1621, siendo enterrado en la catedral. Dejó una hija natural: Josefa de África, monja dominica.

Plaza Mayor de Vigévano (Wikipedia)

 

    En el antecamarín del santuario de la Cabeza, se inauguró en 1993 una placa que alude al hecho de la conversión, por parte de la asociación de alumnos del centro de adultos “Pedro de Escavias”. Faltaría, quizás, otro hito en el santuario, similar al existente de Cervantes, que reconociera a Lope de Vega como uno de los glosadores de nuestra fiesta mayor, reconocimiento merecido a aquel que escribió aquello de: “¿Es Andújar buen lugar? / Bueno, alegre y deleitoso”. 

 

(lahiguerajaen.blogspot.com

 


FUENTES:

OLIVER ASÍN, Jaime; Vida de D. Felipe de África, príncipe de Fez y Marruecos (1566-1621). Madrid-Granada, CSIC, 1955.

RODRÍGUEZ DELGADO DE MENDOZA, Ramón; Novena de Nuestra Señora de la Cabeza. Córdoba, s.n., 1938.

SALCEDO OLID, Manuel de; Panegírico historial de N. S. de la Cabeza de Sierra Morena. Madrid, Julián de Paredes, 1677. Edición facsímil (Andújar, Ayuntamiento, 2025).

TORRES MARTÍNEZ, José Carlos de; Lope de Vega y la Virgen de la Cabeza. Estudio edición y bibliografía de la obra de Félix Lope de Vega Carpio, Tragedia del rey don Sebastián y bautismo del Príncipe de Marruecos. Andújar, Real e Ilustre Cofradía Matriz de la Virgen de la Cabeza, 2013.

TORRES MARTÍNEZ, José Carlos de; “La Virgen de la Cabeza y Andújar en una comedia de Lope de Vega”, BIEG, 209, (enero-junio 2014), pp. 239-264.