MULEY XEQUE
FELIPE
DE ÁFRICA O FELIPE DE
AUSTRIA
(1566-1621)
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| (www.madridislamico.org) |
Integrante de la dinastía sa’dí marroquí
Una vez que hemos traspasado
el último domingo de abril, fecha marcada a fuego en el calendario
andujareño, abordamos la biografía del mes dedicándosela a este
personaje del siglo XVI, musulmán de nacimiento que vino a
convertirse al Cristianismo cuando asistió a la romería.
Muley Xeque (Mawláy Sayj), nacido en Marrakech en el año 1566, fue
un ilustre integrante de la dinastía sa’dí, hijo de Abú ‘Abd
Alláh Muhammad ibn ‘Abd Alláh, sultán de Marruecos desde 1574 y
de una hermana del alcaide de Arcila, ‘Abd al-Karim. El sultanato
de su padre fue disputado desde el principio por su hermano, lo que
originó una guerra civil de tres años. Los portugueses tomaron
partido por el legítimo rey, mientras que el tío de Muley Xeque fue
auxiliado por los turcos, deseosos de no perder su influencia en esta
parte de Mediterráneo, sobre todo después de la derrota de Lepanto.
Muley acompañó a su padre durante los escarceos militares, a pesar
de su corta edad. Como la historia y la literatura han dejando
escrito, estas desavenencias culminaron con la famosa batalla de los
Tres Reyes o de Alcázarquivir, llamada así porque en la aciaga
fecha del 25 de agosto de 1578, perecerían los tres monarcas: el
padre de Muley, ahogado al intentar atravesar un río; el tío del
primero, de una grave enfermedad; y el joven monarca portugués,
Sebastián I, herido mortalmente en combate. Ese mismo día fue
proclamado sultán de Marruecos el hermano del aspirante, Ahmad Al
Mansur. En la confrontación no se hallaba presente Muley, ya que un
mes antes había sido evacuado de la zona en conflicto. De inmediato,
los portugueses lo trasladaron a Lisboa, donde vivió hasta el año
1589, respetándosele en todo momento su condición de príncipe. El
resultado inmediato del fallecimiento del rey de Portugal, fue que
dicha nación pasó a la corona española, al ser Felipe II, tío de
don Sebastián, el siguiente en la línea sucesoria. Además el nuevo
rey marroquí solicitó de inmediato la repatriación de su sobrino
para tenerlo a buen recaudo o quizás ejecutarlo y así evitar un
futuro levantamiento de sus incondicionales. El rey Felipe se negó a
entregarlo a Al Mansur y usó a Muley como moneda de cambio: le
prometió que mantendría vigilado al joven príncipe si, a cambio,
Marruecos cortaba relaciones con los turcos. Ante la sospecha de una
invasión inglesa en la costa portuguesa, apoyada por Marruecos,
Felipe II ordena que Muley Xeque sea trasladado tierra adentro, en
concreto a la ciudad de Carmona, adonde llega el 19 de mayo de 1589.
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| Recreación de la batalla de Alcázarquivir (Wikipedia) |
Pero es en 1593 donde
comienza la etapa de nuestro príncipe que más nos interesa. Ese año
ya vive en Andújar, de nuevo por orden del rey Felipe,
quizás para alejarlo aún más de una posible incursión por el
Guadalquivir con intención de secuestrarlo o asesinarlo, pero no
demasiado lejos de Marruecos, para que así el sultán pudiera
sospechar que su joven sobrino (que entonces contaba con veintiséis
años) pensara en organizar un
regreso triunfal a su país natal y disputarle el trono. Pero si esa
idea estuvo alguna vez en la mente de Muley, se esfumó cuando se
convirtió a la fe cristiana, hecho que se produce al asistir a la
romería de la Virgen de la Cabeza, en ese último domingo de abril
de 1593, y muy en concreto
cuando, en la mágica noche del sábado, noche de espera y fiesta
para los romeros, pidió que le descorrieran los tres velos que por
aquel entonces la ocultaban y se quedó prendado de la efigie de la
Virgen. La literatura se
encargó pronto de proclamar a los cuatro vientos este suceso, que
suponía para el férreo catolicismo español una victoria del
Cristianismo, aunque, por otro lado, un descanso para la zozobra del
rey marroquí, pues el abjurar del Islam impedía a Muley volver ya
para siempre al norte de África. El acontecimiento ha sido
refrendado por historiadores como Gianolio, en el siglo XVIII, que
recoge el testimonio que dejó escrito el padre Minuti, coetáneo del
propio príncipe. En el caso de la historiografía local, la
conversión aparece reseñada por Terrones, Salcedo Olid y Pérez de
Guzmán. Pero, ante todo, hay que acudir a la obra de Lope de Vega,
El bautismo del príncipe de Marruecos y tragedia del rey
don Sebastián, donde aparecen
pormenores del hecho, algo que no es de extrañar, ya que cuando
Muley fue trasladado a Madrid, entró en contacto con el Fénix de
los ingenios.
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| Lope de Vega (Wikipedia) |
No hay espacio, ni es esa la intención, de desgranar la conversión
de Muley en el cerro de la Cabeza ni tampoco de glosar las deliciosas
escenas romeras que Lope introduce en el segundo acto, con una clara
intención de, por un lado, darle veracidad a los hechos y, por otro,
siguiendo el modelo de la comedia nueva, agradar al pueblo haciéndole
protagonista, en parte, de la historia. Tanto detalle ha llegado a
conjeturar que quizás el propio autor madrileño pudo asistir algún
año a la fiesta romera. Invito a leer esta obra, en la edición que
nuestro paisano José Carlos de Torres realizó no ha muchos años, y
me uno a él en la petición de que algún grupo teatral de la ciudad
pudiera representarla (ahorrándose, quizás, algunos pasajes
demasiado prolijos), algo que tendría hueco en la previsible amplia
programación festiva del octavo centenario de la aparición, el año
próximo. Como dato curioso, también podemos apuntar que Rodríguez
Delgado de Mendoza incluye la conversión de Muley en uno de los
milagros que conforman el novenario que dedicó a Nuestra Señora de
la Cabeza y que se puede encontrar escaneado en este blog.
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| Primera página de la comedia de Lope (Biblioteca virtual Cervantes) |
Si seguimos la obra de Lope, comprobamos cómo Muley fue
aleccionado, en un principio, por un fraile del convento de mínimos
de Andújar, sito entonces en el inicio de camino de herradura al
santuario, para más tarde recibir catequesis directamente del obispo
de Jaén, Francisco Sarmiento. El príncipe fue acogido en casa del
propio alcaide de Andújar, Jácome de Cárdenas, casa que bien
pudiera ser la que hoy ocupa el palacio de justicia (siguiendo a José
Carlos de Torres) o la que existió en la calle Príncipe, de la cual
solo nos queda la fachada (de los Cárdenas igualmente) y que pudiera
explicar el origen del nombre de esta vía en el centro histórico
mismo de la ciudad. El alcaide solicita que el bautismo de aquel que
ya será conocido como Felipe de África sea en Andújar, pero el rey
se empeñó en darle una relevancia suprema y que tuviese lugar en el
monasterio del El Escorial, actuando el propio monarca como padrino y
su hija, como madrina. Para ello, nuestro biografiado abandona
Andújar el 1 de septiembre de ese mismo año. Como recuerdo de su
estancia en la ciudad y en agradecimiento al fraile de la Orden
Mínima (denominado “victoriano” en la comedia lopesca y con
nombre propio: padre Macías), Muley regala al convento su sombrero
de gala, que permaneció en el cimborrio de la capilla mayor hasta
que los frailes se mudaron al nuevo monasterio en 1622.
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| Portada de una casa Cárdenas en la calle Príncipe de Andújar (www.redjaen.es) |
Muley es acogido en la localidad madrileña de Valdemorillo y su
bautizo tiene lugar en El Escorial el 3 de noviembre. En
agradecimiento al denominado como “rey prudente”, también se le
nominó a partir de ahora como Felipe de Austria, siendo recompensado
por el monarca con una grandeza de España, nombrado caballero de
Santiago y recibiendo el grado de capitán de caballería y las
encomiendas de Bedmar y Albanchez, amén de 12.000 ducados de renta
más otros 12.000 de subvención, con los que vivió de manera
desahogada en Madrid, en un palacio de la calle Huertas, justo
enfrente de la casa que habitaba por aquel entonces Miguel de
Cervantes, otro de los involuntarios cronistas de nuestra romería.
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| Ubicación del palacio de Muley Xeque en Madrid (www.madridislamico.org) |
Felipe de África volvería a Andújar en dos ocasiones: en
septiembre de 1600, para agradecer de nuevo todo el servicio que se
le había prestado (incluido un intento de asesinato por parte de los
suyos cuando supieron su renuncia al Islam) y en abril de 1601 para
asistir de nuevo a la romería. Estas visitas se incluyen en varios
viajes que realizó por España para, sobre todo, conocer diferentes
templos marianos de fama en la época. En 1609 vive ya en Italia,
alejado de los altercados que enfrentan a cristianos viejos y
cristianos nuevos. Reside por un tiempo en Milán, visita al papa
Paulo V en Roma ya que asistió a su bautizo cuando era nuncio
apostólico en España, y por fin se traslada en 1612 a Vigévano
(dentro del territorio español del Milanesado) donde mostró mucha
devoción a la Virgen, dando continuas dádivas a los pobres, lo que
acarreó su ruina y que fuera acogido en el palacio episcopal donde
fallecería en 1621, siendo enterrado en la catedral. Dejó una hija
natural: Josefa de África, monja dominica.
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| Plaza Mayor de Vigévano (Wikipedia) |
En el antecamarín del santuario de la Cabeza, se inauguró en 1993
una placa que alude al hecho de la conversión, por parte de la
asociación de alumnos del centro de adultos “Pedro de Escavias”.
Faltaría, quizás, otro hito en el santuario, similar al existente
de Cervantes, que reconociera a Lope de Vega como uno de los
glosadores de nuestra fiesta mayor, reconocimiento merecido a aquel
que escribió aquello de: “¿Es Andújar buen lugar? / Bueno,
alegre y deleitoso”.
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| (lahiguerajaen.blogspot.com |
FUENTES:
OLIVER ASÍN, Jaime; Vida de D. Felipe de África, príncipe de
Fez y Marruecos (1566-1621). Madrid-Granada, CSIC, 1955.
RODRÍGUEZ DELGADO DE MENDOZA, Ramón; Novena de Nuestra Señora
de la Cabeza. Córdoba, s.n., 1938.
SALCEDO OLID, Manuel de; Panegírico historial de N. S. de la
Cabeza de Sierra Morena. Madrid, Julián de Paredes, 1677.
Edición facsímil (Andújar, Ayuntamiento, 2025).
TORRES MARTÍNEZ, José Carlos de; Lope de Vega y la Virgen de la
Cabeza. Estudio edición y bibliografía de la obra de Félix Lope de
Vega Carpio, Tragedia del rey don Sebastián y bautismo del Príncipe
de Marruecos. Andújar, Real e Ilustre Cofradía Matriz de la
Virgen de la Cabeza, 2013.
TORRES MARTÍNEZ, José Carlos de; “La Virgen de la Cabeza y
Andújar en una comedia de Lope de Vega”, BIEG, 209, (enero-junio
2014), pp. 239-264.