viernes, 26 de marzo de 2021

 

COFRADÍA DE NUESTRA SEÑORA DE LA ESPERANZA, SANTÍSIMO CRISTO DE LA PROVIDENCIA Y NUESTRO PADRE JESÚS CAÍDO


(Tomado del Facebook de la Hermandad)
(Tomado del Facebook de la Hdad.)


No encuentro mejor manera que afrontar este final de marzo con la Semana Santa a la vuelta de la esquina que dedicar unas líneas a la Hermandad de la Esperanza, que cumple este año su setenta y cinco aniversario fundacional. Esperanza. Sustantivo que adquiere en las penosas circunstancias actuales un significado muy concreto y que nos lleva a pensar también en superación, futuro y cambio, aunque esto último se antoja quimérico pues el ser humano difícilmente abandona el sendero escogido por más que este no sea el más adecuado.


Primera salida procesional de Ntra.
Sra. de la Esperanza
(Fotografía publicada en el libro
Estudiantes. 60 años en la 
Semana Santa de Andújar).

Pero centrémonos en la Cofradía de Nuestra Señora de la Esperanza, Santísimo Cristo de la Providencia y Nuestro Padre Jesús Caído, con residencia canónica en la iglesia parroquial de Santa Maria La Mayor desde su creación, un 17 de febrero de 1946. El germen de esta corporación religiosa fue la Peña Taurina de Andújar. Sus primeros estatutos se aprobaron el 5 de abril de ese mismo año. Al día siguiente fue bendecida la imagen de Nuestra Señora de la Esperanza, que había sido adquirida a la fábrica Merlo de Valencia, especializada en artículos religiosos. Durante mucho tiempo se conformó el mundo cofrade con este origen tan “industrial”, hasta que la intensa labor investigadora del ubetense Leonardo Tallada hizo la luz sobre el auténtico artífice de la talla: el imaginero valenciano Enrique Pariente Sanchis, que trabajó incansablemente para José Merlo hasta que, harto de que su firma no apareciera consignada en ninguna de las obras ejecutadas, abandonó la empresa. Suyas son también, entre otras, las imágenes procesionales del Nazareno de San Miguel (el Señor de los Señores) y su Cirineo, del Cristo de la Expiración y muy posiblemente de Jesús Nazareno Rescatado de la ermita de la Virgen de la Cabeza.


Santísimo Cristo de la Providencia

La Hermandad celebró su primer desfile penitencial el Jueves Santo de 1946, concretamente el 18 de abril, en un paso prestado. Dos años después estrenaría el suyo, obra de Antonio Peralta Gómez. En 1953 se culminaría el retablo, cuyo autor fue José Garcés. Mientras tanto la imagen estuvo expuesta a la devoción popular en la actual capilla del Greco para ocupar finalmente el espacio dejado por la antigua Dolorosa del Carmen.


Antigua fotografía de la procesión de Jesús Caído
(Publicada en el tomo 3 de Andújar en el recuerdo,
de Ediciones Plaza Vieja)

Jesús Caído en su retablo.
Fotografía de los años sesenta.

En el año 1958 se incorpora a la Hermandad la imagen del Cristo de la Providencia, en alusión a la imagen que se venera en la pequeña hornacina de la calle Alhóndiga, y que es portadora de una centenaria leyenda. Es obra del levantino Efraín Gómez Montón. Procesionó por vez primera en la Semana Santa del año 1959. En 1971 se conforma la Hermandad actual, uniéndose a la misma la imagen de Jesús Caído, antigua escuadra de la cofradía de los Dolores del Carmen que estuvo procesionando varios años, como hermandad independiente, junto a la Cofradía de Jesús de la Paciencia, bajo la tutela de la familia Jiménez. La imagen, que sustituye a la que fue destruida en la Guerra Civil, salió de la gubia del afamado escultor Federico Coullaut-Valera.


Estandarte de la antigua escuadra
de Jesús Caído, de la Cofradía de
los Dolores del Carmen (1890)


En el año 2001, se decide que la imagen del Cristo de la Providencia procesione el Martes Santo, en sagrado Viacrucis, sobre el trono que realizara en los años cuarenta Antonio Rodríguez Mefre para el Caído. Jesús Caído y Nuestra Señora de la Esperanza lo seguirán haciendo el Jueves Santo. En 2002, la Virgen estrena nuevo paso y en 2014 se incorporan dos imágenes secundarias al misterio, que además estrena nuevo paso, salido del taller del artista cordobés Jorge Domínguez Conde. El paso actual de la Virgen de la Esperanza es de Orovio de la Torre, a excepción de los varales, obra de Manuel de los Ríos. La Gloria del techo de palio es de Pedro Palenciano Olivares, que también se está encargando de bordar las bambalinas. Tiene marcha dedicada por Juan Amador Jiménez: “Virgencita de la Esperanza” (1950).

Paso de misterio de Ntro.
Padre Jesús Caído



Ntra. Sra. de la Esperanza


La efeméride fundacional se ha ido preparando en estos años atrás, con diversos actos previos, para culminar este año donde la Hermandad presentó el cartel conmemorativo el mes de febrero, obra del reputado artista Jonathan Sánchez Aguilera. También tiene previsto celebrar otros actos, tanto cultuales como culturales, siempre adecuándose a este tiempo incierto que nos ha tocado vivir.

Logotipo del 75 aniversario, diseñado por
Jorge Cecilia Escribano


La Hermandad celebra sus cultos anuales, con triduo a cada uno de sus Titulares, procesión infantil y cruz de Mayo, montaje de altar en la festividad del Corpus Christi, cursos de acolitado, participación en la vida parroquial, distintas actividades de caridad como el “ensayo solidario”, organización de campeonato de fútbol-sala, carroza en la cabalgata de Reyes, etc. Edita boletín anual (“Esperanza”) y posee página web.


Cartel anunciador del 75 aniversario,
obra de Jonathan Sánchez Aguilera


Nuestra más sincera enhorabuena a esta Hermandad, una de las más señeras de la ciudad de Andújar.


FUENTES

BAREA COLLADO, Manuel Andrés; 300 Años. Cofradía de los Dolores del Carmen y Venerable e Ilustre Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Paciencia, Nuestro Señor de la Paz en su Entrada Triunfal en Jerusalén, María Santísima del Rosario en sus Misterios Dolorosos y Nuestra Señora del Carmen. Andújar, Hermandad de la Paciencia, 2018.

CÓRCOLES DE LA VEGA, Juan Vicente (coord.); Andújar, ciudad de Semana Santa. Andújar, Ayuntamiento – Diputación provincial, 2008.

LIBRO, Libro de Semana Santa de Andújar 2019. Andújar, Ayuntamiento – Agrupación de Cofradías, 2019.

MENÉNDEZ-QUINTANA GARCÍA, Óscar; ''Historia de la Cofradía'' en Esperanza. 10 Años de Exaltación para 65 años de Historia. Andújar, Cofradía de Nuestra Señora de la Esperanza, 2011.

RUBIO FERNÁNDEZ, Juan; Santa María La Mayor de Andújar. Datos para la historia de una parroquia. Andújar, el autor, 2002.

TALLADA SÁNCHEZ, Leonardo C.; Estudio sobre el autor de la talla del Cristo de la Buena Muerte de Úbeda y su producción anónima en la provincia de Jaén (1942-1950). Enrique Pariente, el artista a la sombra de su obra. Úbeda, Didacbook, 2015.

TORRES LAGUNA, Carlos de; Leyendas y tradiciones iliturgitanas. Andújar, Ayuntamiento, 1966.

jueves, 25 de febrero de 2021

 

FRANCISCO JAVIER JIMÉNEZ 

Y PÉREZ DE VARGAS

(1846 – 1921)


Economista


La revista Don Lope de Sosa recogía en su número 128 esta escueta nota necrológica, acerca del que fuera séptimo marqués de la Merced: “Catedrático de Economía Política jubilado de la Universidad de Madrid. Senador del Reino, consejero de Agricultura, Secretario de Embajada, vocal del Instituto del Reformas Sociales, Presidente de la Sección de Justicia del Consejo Superior de Emigración, etc.”. Un currículum amplio que contemplaba cargos académicos y políticos, y que decía mucho de alguien que no quiso quedarse tan solo en su papel de noble, apegado al terruño y a las prebendas que otorgaba su blasón.

Fachada del palacio de la Merced, 
en Andújar.
(Tomado de andujarhistorica.blogspot.com)

Había nacido nuestro personaje en Andújar el 31 de marzo de 1846, siendo bautizado en la iglesia parroquial de Santa María el 1 de abril. Sus padres fueron Eufrasio Jiménez y Cuadros, hacendado, y María del Rosario Pérez de Vargas y Castillo, marquesa de la Merced, de quien heredó el título. En 1863 había terminado sus estudios en el Instituto de Córdoba, el Bachillerato en Filosofía y Letras en 1870 y el título de licenciado en Derecho en 1872, alcanzado en la Universidad Central de Madrid. Se doctora ese mismo año en Derecho administrativo y al siguiente, en Derecho Civil y Canónico.


Es comprensible que con todos estos méritos, la propia Universidad Central lo contratara como profesor auxiliar para impartir diferentes asignaturas. En 1890 fue nombrado catedrático de Historia General del Derecho Español de la Universidad de Valencia. En 1892 se trasladaría a la de Granada para ostentar la cátedra de Derecho Civil, Común y Foral, y volvería a Madrid donde ocupó la cátedra de Economía política y estadística desde 1895 hasta su jubilación en 1919.


Fachada de la antigua Universidad Central de Madrid
(De Wikipedia. Foto: J.L. de Dieg)

Compaginó su labor como profesor universitario con el cargo de senador por la provincia de Jáen en las legislaturas 1896-1898 y 1899-1900. También fue académico de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. Entre otros reconocimientos, hay que decir que fue nombrado caballero de Carlos III y del Salvador de Grecia.


De su vida privada, destacamos que casó en París el 1880 con Mª. De la Puente González-Nandín, natural de Madrid. De esa unión nacerían dos hijos y tres hijas.


Antonio Flores de Lemus
(Jaén, 1876-1941)
(De Wikipedia)

Dejó escritos el Programa de Economía política (Madrid, 1901) y el Sumario de las explicaciones de Economía Política (Madrid, 1912-1916). Los especialistas en la materia destacan la importancia de esta última obra, manual básico de la materia que fue profusamente utilizado hasta que surgieron las nuevas teorías económicas de Flores de Lemus en la universidad española, economista también jienense y quien lo sustuiría en la cátedra cuando el profesor Jiménez se jubiló. Dicho manual trasluce un espíritu krausista, donde se observa un equilibrio entre deductivismo e inductivismo, siguiendo la estela de Giner de los Ríos.


Falleció en Guadalajara, el 3 de abril de 1921.



FUENTES:


MARTÍNEZ NEIRA, Manuel; Diccionario de catedráticos españoles de derecho (1847-1943). In www.portal.uc3m.es


PERDICES DE BLAS, Luis; Biografía de Francisco Javier Jiménez y Pérez de Vargas. In www.dbe.rah.es


YÑIGUEZ OVANDO, Rocío; “Francisco Javier Jiménez y Pérez de Vargas (Andújar, 1846 – Guadalajara, 1921)”. In Economía y Economistas Andaluces: siglos XVI al XX, Madrid, Ecobook, 2013; págs. 469-478.



www.senado.es


www.es.wikipedia.org


sábado, 30 de enero de 2021

Joyas bibliográficas de Andújar (XIV): Andújar cristiana, de Carlos de Torres Laguna

 En esta primera entrada del año, quiero seguir aportando las obras que en su día formaron el proyecto más ambicioso del médico e historiador Torres Laguna: su Historia de la ciudad de Andújar y de su patrona la Virgen de la Cabeza de Sierra Morena. Traigo ahora el libro segundo, publicado en la imprenta "La Puritana" de Manuel Blanco, en 1956. Dedicado a su esposa e hijo, y acabada su redacción el 25 de agosto de 1955, viene prologado por Luis González López (cronista oficial de la provincia) y aparece un soneto de Francisco Calzado Gómez dedicado a Andújar. Pido disculpas porque en algunas páginas (sobre todo, al principio de la obra) el escaneo no ha sido el más idóneo, pero influye en el resultado el tipo de papel usado y el poderío de una tinta que traspasa ese papel haciendo casi ilegible algunos párrafos. 

Aporto aparte los escaneos de las láminas que van insertas en el libro, realizados con mayor resolución.

Espero que lo disfrutéis.


















jueves, 31 de diciembre de 2020

 

PEDRO JOSÉ CASTILLO TORRES

(1902 - 1990)



Dibujo realizado por Santiago
Estévez en 1984
(Revista Fénix)


Alfarero y ceramista


En una fría mañana parecida a la que escribo estas líneas, traspasaba la puerta de la casa del maestro Castillo para hacerle una entrevista, con objeto de publicarla en la revista Fénix, del entonces I.B. Mixto número 2 (IES Jándula, con el tiempo). Corría el año 1983 y Pedro Castillo acababa de ser nombrado hijo predilecto de la ciudad de Andújar. Todavía perdura en mi recuerdo el olor a alfar, a picón y a barro húmedo. Una curiosa conjunción y una oportunidad única para mí, entonces estudiante de BUP, que me permitió conocer, aunque brevemente, a una de las personas que habían apuntalado contra viento y marea esta tradición tan nuestra. Me auxilio ahora de aquellas notas tomadas a vuelapluma, pero también de la entrañable biografía que publicara en el año 2002 Enrique Gómez Martínez.



 Portada de la biografía escrita por
Enrique Gómez en 2002


Nace nuestro biografiado en Andújar, el 30 de marzo de 1902, en la calle Juderías. A la temprana edad de diez-doce años ya trabajaba en la alfarería de Fernando Carrasco, en pleno altozano de San Pedro. Su función era la de pintor, pero siempre que podía, Pedro Castillo trataba de emular a su maestro modelando piezas de barro. Ante un pedido mayor de lo acostumbrado, se recurre al joven aprendiz para que eche una mano en el taller. Es la ocasión propicia para demostrar lo que sabe e iniciarse en el oficio de alfarero, fabricando jarras, botijos, candelabros, etc, sin olvidarnos de los famosos “pitos” tan usados en las romerías de antaño. Con posterioridad, entra a trabajar con Antonio Mezquita. Corre el año 1917.

En 1930 contrae matrimonio con Antonia Ruano Jurado. La pareja toma como residencia una casa en la calle Rosalejos, que también servirá de alfar a Pedro, independizado de Mezquita un año antes. Hoy en día, esta calle lleva el nombre de nuestro artista: “Alfarero Castillo”. De la unión nacerían tres hijas: María Dolores, Ana María y Antonia, que ayudarán a su padre pintando las piezas que, sin descanso, salgan de las manos talentosas de su padre. La mayor de ellas, con el tiempo, será quien permanezca en el negocio familiar, pintando los cacharros y atendiendo a la cada vez más numerosa clientela.



Actual calle Alfarero Castillo, antes Rosalejos
(Foto tomada del Facebook de Andújar Express)


Siempre recordará con satisfacción aquella época de los años veinte con una Andújar volcada en la actividad cerámica, escuela incluida que, por desgracia, vino a truncar la guerra. Por cierto que durante la contienda civil tuvo que dejar su oficio y fue contratado como intendente del hospital municipal. Tras estos aciagos años, retoma su actividad y a finales de los años cuarenta pasa de alfarero a ceramista. Una característica peculiar de este artesano es que siempre usó el tradicional horno árabe para la cocción, labor que requiere de gran pericia pues es necesario preparar el fuego con la dosis justa de material para la combustión. La fama del alfar andujareño llega muy lejos y de todas partes le reclaman más y más piezas, que comienza a firmar. En esta época dorada para Castillo, llegan a trabajar para él hasta veinticuatro mujeres, pintando, y tres muchachos. Uno de sus discípulos fue el también afamado ceramista José Ramírez, con calle dedicada en paralelo a la suya, por cierto.

Entre las muchas distinciones y reconocimientos que recibió a lo largo de su vida podemos destacar: la Carta de Artesano (1955), “Artesano distinguido” de la Obra Sindical de Artesanía (1969), diploma de expositor de honor en varias ediciones de la Feria Internacional del Campo en Madrid, diploma de “Trabajador ejemplar” por parte de la delegación local de la Juventud (1973), diploma otorgado por la Federación Iberoamericana de Artesanía (1983), reconocimiento a toda una vida dedicada a la alfarería en la I Bienal de Cerámica de Úbeda (1986), etc. Fue nombrado en 1975 director honorario de la Escuela de Cerámica y, como se ha dicho, hijo predilecto de Andújar en 1983 por el pleno de la corporación municipal. Una de las aulas de los talleres de la Casa de Cultura fue rotulada con su nombre y algunos de sus cacharros y utensilios se pueden admirar hoy en día en la Casa del Alfarero del palacio de los Niños de don Gome.



Nombramiento de hijo predilecto en 1983
(Foto extraída del libro de Enrique Gómez)


Pedro Castillo fallecería en Andújar el 10 de enero de 1990. Alfredo Ybarra escribiría, a título póstumo, estas palabras: “Vino para adorar el barro, para, amasándolo, metérselo dentro y llorándolo crear una plenitud de formas a cual más bella en la perfección de sus pequeñas manos. Él era sencillo y quería todo lo sencillo. Había aprendido la poética del alfarero, la que gustaba del trato del tú a tú con la tierra, que es como decir con Dios, o ser Dios un poco. Sin vanidades, porque es la arcilla la que enseña, y el tiempo, y el sol, y el agua, y el cielo, fue Pedro encontrando la unión perfecta con la estética del paisaje de Andújar, fue adueñándose del duende encendido de este lugar y le dio la forma exacta en jarras, botijos, vasijas y mil cacharros. Lo que aprendió, lo mejoró; lo que mejoró, lo enseñó y lo que enseñó quedó como el perfil cierto de la mejor cerámica de Andalucía”.


FUENTES:

BAREA COLLADO, Manuel Andrés; “Personaje iliturgitanos: Pedro Castillo”. In Fénix, 2 (enero 1984), págs. 4 y 5.

CÓRCOLES DE LA VEGA, Juan Vicente; “Pedro Castillo Torres, de Andújar, Un alfarero con un gran corazón”, diario Jaén, 7 de marzo de 2010.

GÓMEZ MARTÍNEZ, Enrique; Biografia de Pedro Castillo. Alfarero y ceramista. Andújar, Ayuntamiento, 2002

domingo, 29 de noviembre de 2020

 

JOSÉ MARÍA DE ACUÑA Y PÉREZ DE VARGAS

(1872 – 1929)

(Tomado de Leyendo Madrid)


Alto funcionario


Este mes traemos a este recordatorio de vidas andujareñas, a un paisano que, aunque entroncado con dos de las familias de más lustre de la comarca, ha encontrado un hueco en la historia no por sus resonantes apellidos, sino por su labor en pro de la difusión de la lectura entre las clases más desfavorecidas. Y eso, creo yo, siempre ha de contar con nuestro reconocimiento.

Nació José María en Andújar, un 21 de noviembre de 1872. Fue hijo de Pedro Manuel de Acuña Espinosa de los Monteros y de Elvira Pérez de Vargas González de Castejón. Recibió el bautismo en la parroquia de San Miguel Arcángel el 25 de ese mismo mes. Entre sus familiares ilustres, cabe destacar a su tía, la escritora Rosario de Acuña Villanueva.

Estudió Derecho y a los dieciséis años entró a trabajar al servicio del Estado. Vivió la mayor parte de su vida en Madrid, donde llegó a ser oficial mayor del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes. El 23 de junio de 1906 se casó con Rosa Blanca Fuentes-Bustillo González, matrimonio del que, al parecer, no hubo descendencia.

Aspecto de una de las biblioteca populares
madrileñas de principios del siglo XX.
(Tomado del libro Leyendo Madrid)

Su gran contribución dentro del ministerio referido consistió en impulsar las bibliotecas populares, la de su propio ministerio, y crear políticas activas respecto de la difusión de la lectura. Todo ello se potencia a partir de que en 1922 fuese nombrado encargado de los asuntos de la nueva sección sexta (la llamada Oficina de Publicaciones, Estadística e Información de Enseñanza). Durante los años que se mantuvo en el cargo acrecienta los fondos de la Biblioteca del Museo Pedagógico e impulsa las publicaciones oficiales de temas didácticos, refuerza el intercambio nacional e internacional, crea nuevos métodos estadísticos, etc. Además, su capacidad de trabajo hace que se interese por el mantenimiento de los archivos diocesanos, las misiones pedagógicas, las escuelas al aire libre y mil y un proyectos más que salieron de su mente abierta y progresista.



Recordatorio del funeral de José de Acuña, obra del
afamado ilustrador José María Sánchez Toda.
(www.todocoleccion.net)

Falleció en Madrid el 12 de diciembre de 1929, a los cincuenta y siete años de edad, en su propio despacho del ministerio. Un año justo después, el diario ABC recogía la noticia de la inauguración de la biblioteca popular “José de Acuña”, en el número 7 de la madrileña calle de Eduardo Dato. Según recoge el periódico, se había montado según criterios modernos para consulta y préstamos de libros, con zona de lectura también de publicaciones periódicas y sección infantil. Al acto acudieron el ministro y varios directores generales que quisieron de esta forma rendir tributo a la labor realizada por el alto funcionario José María de Acuña. Al día siguiente, sábado, a las cuatro de la tarde, ya pudieron usar sus instalaciones los vecinos de la zona. Era la séptima de estas bibliotecas que se creaba siguiendo la política de nuestro paisano, basada en el modelo inglés. Dos años después, también en las páginas del ABC, aparece un reportaje gráfico de de uno de estos establecimientos y comprobamos que el recuerdo de su impulsor sigue vigente.



Fragmento del diario ABC de 31.01.1932 donde
se ponderan las bibliotecas creadas por José María
de Acuña (Hemeroteca digital del ABC).

En la actualidad, dentro de la red de bibliotecas de la Comunidad de Madrid, nos encontramos con la biblioteca pública “José de Acuña”, en la calle de Quintanar número 9, correspondiente al distrito de Moncloa-Aravaca. Lleva el nombre de aquel que hace un siglo tuvo muy claro que la difusión de la cultura y los conocimientos debe ser piedra angular de toda sociedad moderna.



Una de las salas de lectura de la biblioteca pública
José de Acuña, en Madrid
(Facebook Bibliotecas Comunidad de Madrid).



FUENTES:


Revista DON LOPE DE SOSA, Necrológica del año 1930, pág. 32.

Hemeroteca digital del diario ABC.

Facebook de las Bibliotecas de la Comunidad de Madrid.

VARIOS, Leyendo Madrid. 100 años de bibliotecas públicas. Madrid, Comunidad, 2015.

Www.gw.geneanet.org.



martes, 27 de octubre de 2020

 

JOSÉ MEMBRIVE MEMBRIVE

(1953)


(www.ojosdepapel.com)

Poeta y profesor

La diáspora andujareña nos deja hoy ecos poéticos en este autor, nacido un 18 de marzo de 1953 que ha desarrollado su labor docente y literaria en tierras catalanas. Pero, quién mejor que él mismo para contarnos su vida: “Nací en 1953 en un cortijo en las cercanías de Andújar, en donde viví hasta los 12 años en que pasé a estudiar como interno en los seminarios de Baeza y Jaén. Obtuve el título de licenciado en Literatura y Lengua Española por la Universidad de Granada. En 1979, una vez acabada la carrera, me trasladé a Cataluña, en donde he ejercido la enseñanza como profesor de formación profesional y bachillerato en Manresa (1979-1983), Sant Andreu de la Barca (1984) y Hospitalet de Llobregat (1985-2005). Desde entonces ejerzo de editor en Barcelona, sin abandonar mi pasión por la literatura.

Como alumno y profesor he vivido todo un proceso que va desde el autoritarismo de la escuela franquista, pasando por la disciplina y espiritualidad con que nos adoctrinaban en el seminario, por la etapa de politización universitaria del principio de los setenta, hasta el pasotismo y desencanto de los últimos años de carrera. Como enseñante he visto el paulatino desmoronamiento del prestigio de la enseñanza y la conversión progresiva de la escuela en una magna guardería. El trato humano entre profesores y alumnos está siendo aplastado por una burocracia que desconfía cada vez más de ambos grupos.

Como escritor he ido aprendiendo poco a poco en la tertulia literaria del jienense José Jurado Morales en Barcelona (1985-1990); y en Diálogos Literarios del Real Círculo Artístico, que he dirigido desde 1992 hasta 2004.


En la presentación de su último libro en tierras gallegas
(www.lavozdegalicia.es)


Como editor, tuve ocasión de fundar Ediciones Carena, con la poeta [sic.] Araceli Palma-Gris, en 1993, y desde entonces esta ha sido una ocupación importante que he combinado con mi afición por escribir. La editorial publica distintas colecciones de narrativa, flamenco, ensayo social, poesía, filología, cine, viajes y literaturas alternativas”.




Su obra consta de los poemarios Del amor y la noche (1985), Reductos de silencio (1991), Besos.com (2002) y El pozo (2006). En narrativa: El rockero del Mollet y otros relatos (1995). Como ensayista hay que destacar El homo trascendente (2014).



En su poesía muestra su interés por todo lo que le rodea, con un espíritu vital que le lleva a indagar diferentes formas expresivas. No obstante, se siente cómodo con estrofas tradicionales como el romance, la lira y el soneto. Su expresión es sencilla y directa, y esa sencillez le lleva a desligarse de lo metafísico y excesivamente racional. En sus inicios se decantó por la poesía social, pero después indagó otras temáticas, como la amorosa.

En la siguiente entrevista, Membrive responde a varias cuestiones relacionadas con su vida y su obra, y además tenemos la suerte de escucharlo recitar dos de sus poemas:

https://www.youtube.com/watch?v=MqetoDNnHfo


FUENTES:

MEMBRIVE MEMBRIVE, José; Del amor y la noche. Barcelona, Rondas, 1985.

UTRERA CARDEÑAS, Pablo; In Historia de Andújar II. Andújar, Ayuntamiento, 2009.

VALLADARES REGUERO, Aurelio; Guía literaria de la provincia de Jaén. Jaén, Diputación, 1989.

www.edicionescarena.com




lunes, 28 de septiembre de 2020

 

RAFAEL DE VALENZUELA Y URZÁIZ

(1881 – 1923)

Tomado de:
generaldavila.com


Militar

Retomamos este recorrido por la vida de hombres y mujeres nacidos o entroncados con Andújar (como es el caso que nos ocupa este mes) y lo hacemos también aprovechando el centenario de uno de los cuerpos de nuestro ejército: la Legión; o lo que viene a ser lo mismo: aprovechamos que el Pisuerga pasa por Valladolid para colar de rondón a este personaje que tuvo incluso su recuerdo en la nomenclatura del callejero de la ciudad.

Nuestro biografiado nació en Zaragoza el 23 de julio de 1881, hijo del escritor y abogado andujareño Rafael de Valenzuela Sánchez-Muñoz, trasladado a la capital aragonesa y casado allí con una zaragozana: Joaquina Urzaiz Cavero. Estudió en el colegio de la Compañía de Jesús, El Salvador. Se sintió atraído por las Humanidades y llegó a dominar el uso de varias lenguas.

Ingresó en la Academia del Arma de Infantería de Toledo en 1897, donde alcanzaría, tres años después, el grado de alférez. Después de una breve estancia en la península, fue destinado a Marruecos, donde transcurrió gran parte de su carrera militar. En 1909 ya es capitán y protagoniza varios hechos de armas donde pone de relieve su valor en el combate. Diez años después sería nombrado teniente coronel.


Monumento a Rafael de Valenzuela en
la plaza Salamero de Zaragoza
(Wikipedia. Trabajo de bibliofilotranstornado)


Según relatan las crónicas de aquella guerra colonial, el 28 de octubre de 1922, la Legión española había conquistado la posición de Tizzi Assa, en el puerto del mismo nombre. No obstante, defender esa posición se hacía difícil, sufriendo continuos acosos de las tribus. Por aquel entonces, Valenzuela había sido nombrado jefe de la Legión en sustición de Millán Astray. Aprovechando un permiso en Madrid, se entrevistó con el rey Alfonso XIII y en cuanto supo de la situación apurada de sus hombres en Marruecos, volvió a Marruecos, llegando el 4 de junio de 1923. Allí le indicaron que las tropas enemigas se hallaban desmoralizadas al no poder reconquistar el territorio perdido y que era una buena oportunidad para hacerse con Peña Tahuarda, un antiguo fortín que resultaba lugar inmejorable para dominar todo el territorio. Aunque Valenzuela no estaba muy convencido del éxito de la empresa, siguió su sentido del deber y se aprestó a reconquistar el fuerte. El ataque se lanzó el 5 de junio, terminando la empresa con éxito, aunque se perdieron muchas vidas, incluida la del propio teniente coronel Valenzuela que arengó a sus hombres, pistola en mano, al grito de “¡A mí los valientes! ¡Viva la Legión!” Las crónicas de entonces siguen relatando que cuando al día siguiente intentaron rescatar su cuerpo, se perdieron otras cuarenta vidas de legionarios.

Tumba del tte. crnel. Valenzuela
en el Pilar de Zaragoza
(tomado de generaldavila.com)

El cadáver de Valenzuela fue escoltado hasta Melilla, donde fue embarcado hacia Málaga. En Madrid recibió la familia las condolencias del propio rey, y en Zaragoza, el homenaje de su tierra natal, que acompañó el féretro desde la estación de ferrocarril hasta la basílica del Pilar, donde fue enterrado.

En su honor se creó en 1925 la VII bandera perteneciente al Tercio Don Juan de Austria, III tercio de la Legión, la cual ha estado ubicada en diferentes lugares, siendo su última residencia la de Viator, en Almería, y habiendo servido para la pacificación de territorios como Bosnia-Herzegovina, Kosovo, Irak, Afganistán y el Congo. Fue caballero de la Orden de Santiago y de la Real Maestranza de Caballería de Zaragoza. Recibió también varias distinciones: la Cruz de María Cristina, la Medalla de la Campaña de Marruecos, la Cruz del Mérito Militar con distintivo rojo y la Medalla Militar individual.


Escudo de la Bandera de Infantería
Protegida "Valenzuela" VII/3
(tomado de ejercito.defensa.gob.es)


La ciudad natal de su padre también se hizo eco de su fallecimiento, rotulando, como se ha dicho al principio, la hoy denominada plaza de la Autonomía con su nombre, y recibiendo el elogio de Alcalá Venceslada en un encendido artículo publicado en la revista Don Lope de Sosa. En esa misma publicación se deja claro que no nació en Andújar, pero que siempre se sintió unido al solar paterno y que en nuestra ciudad pasó algunas temporadas de su infancia y juventud.


FUENTES:

ALCALÁ VENCESLADA, Antonio; “Los héroes de la raza. Rafael de Valenzuela y Urzaiz”, Don Lope de Sosa, 127, (julio 1923), 195-197.

WIKIPEDIA

DICCIONARIO HISTÓRICO ESPAÑOL