miércoles, 12 de septiembre de 2012

SOR MARÍA TERESA ORTI Y MUÑOZ
(1855 – 1925)

De www.religiosasmariainmaculada.org



Religiosa.

Durante el siglo XIX fueron muchas personas las que intentaron remediar, en lo posible, los nuevos problemas sociales que surgían de fenómenos como la emigración del campo a la ciudad. De esta forma, en las grandes urbes nacieron colectivos, de índole religioso o sindicalista, que auxiliaban, por ejemplo, en la búsqueda de trabajo para aquellos que acababan de llegar, preñados de ilusiones, a Madrid, Barcelona o Bilbao, por poner tres ejemplos. La mujer que hoy ocupa nuestro blog formó parte de un interesante proyecto, vinculado a la ayuda que se prestaba a la chica de pueblo que marchaba a la capital para trabajar como criada. Hay que remontarse a 1853: en ese año, un devoto matrimonio, preocupado por el desamparo en el que se encontraban esas futuras “chachas”, decide crear un obra de beneficencia. Alojaban en pisos de Madrid a esas muchachas, les indicaban por dónde debían comenzar sus pesquisas laborales, las auxiliaban económicamente, e incluso las enseñaban a leer y escribir. Con el tiempo, esta labor fue continuada por la sobrina del matrimonio fundador, que le dio un carácter más religioso, instaurando la Congregación de las Religiosas de María Inmaculada (también conocida como “las religiosas del Servicio Doméstico”) el once de junio de 1876, recibiendo la aprobación definitiva en 1899. Fue Vicenta María López y Vicuña (22.03.1847 – 26.12.1890) dicha fundadora, pero quien le dio el empuje definitivo fue su segunda superiora general: la andujareña María Teresa Orti y Muñoz. 

De historiarmi.blogspot.com.es

Nuestra biografiada nació en Andújar un ocho de julio de 1855. Desconocemos cómo entró en contacto con la labor asistencial de Vicenta María, pero la encontramos junto a la santa fundadora (fue canonizada por Pablo VI en 1975) desde el primer momento. De hecho, fue una de las dos primeras directoras que tuvieron las casas de acogida. El 31 de julio de 1890 realizó sus votos perpetuos, y ese mismo año fue nombrada vicaria.

Tras la muerte de la fundadora, se hace necesario nombrar nueva superiora general. Nuestra Sor María Teresa contó con el apoyo de toda la comunidad pues, a la par que tenía gran experiencia, se la consideraba como la natural sucesora de Sor Vicenta. Así, pues, se convirtió en superiora de la Orden un 22 de julio de 1893, y lo sería hasta su fallecimiento en Madrid, el 23 de marzo de 1925.

Sus biógrafos apuntan que Orti y Muñoz fue realmente quien inició la expansión de las Hijas de María Inmaculada. Cabe decir que cuando tomó las riendas de la congregación había tan solo cinco casas de acogida, y que en poco tiempo se alcanzaría la cifra de 29; de la misma forma que se multiplicaría de forma extraordinaria el número de religiosas, llegando pronto a quinientas. Durante su mandato se abrieron casas en Valladolid, Granada, Toledo, Málaga, Valencia, Madrid, Vitoria, Córdoba, Almería, Oviedo, Logroño, Pamplona, Ciudad Real, San Sebastián y Estella. Además, cumplió con el deseo de Sor Vicenta de expandir la Orden por Hispanoamérica. La primera casa de aquellas tierras sería la de Buenos Aires (1912). También estableció casa en Roma, como el resto de órdenes religiosas.

Los testimonios que nos han llegado nos hablan de una entrega absoluta a esta labor de apostolado social, de su corazón maternal, de la preocupación por cada una de sus hermanas, de su espíritu de pobreza y humildad.

Enterramiento de Sor Mª. Teresa, en Madrid (historiarmi.blogspot.com.es)

La biografía de la santa Vicenta María López se debe también a nuestra Sor Teresa, y fue publicada en Barcelona, en 1918, con el título de Vida de la Reverenda Madre Vicenta María López y Vicuña, Angelical Fundadora del Instituto de María Inmaculada para el Servicio Doméstico.

En junio de 1900 su salud se quebrantó tan gravemente que le fue administrado el Viático, pero afortunadamente superó ese trance y aún pudo vivir varios años más engrandeciendo a su Orden. Su cuerpo fue enterrado en principio en el cementerio de Madrid, pero en diciembre de 1951 fue trasladado, junto a los restos de la tía de la fundadora, a la casa madre, en el número 99 de la calle Fuencarral. Asistieron al traslado, entre otras, dos de sus sobrinas, también religiosas de la misma Orden: María de la Luz y Mª. Angelina Orti Belmonte.


FUENTES:

BONET SALAMANCA, Antonio; “La Congregación de las Hijas de María Inmaculada y su fundación logroñesa”,

Revista Don Lope de Sosa, (1925), pág. 128. Necrológica (Donde se le da el nombre de Jesusa).



sábado, 25 de agosto de 2012

MIGUEL ÁNGEL MARTÍNEZ TAJUELO
(1984)

De www.paralimpicos.es



Nadador paralímpico.

Este andujareño, nacido un diecinueve de abril, se ha convertido en todo un referente del deporte para discapacitados físicos, y en este sentido, no solo muestra como ejemplo sus proezas en la piscina, sino que ha intervenido en multitud de charlas y mesas redondas, y ha impartido conferencias sobre la importancia de la práctica deportiva, especialmente dirigidas a los más jóvenes. 

En Pekín 2008 (De la web del deportista)


Comenzó a competir en 2006 y dos años después ya integraba el equipo nacional. Su entrenamiento se desarrolla en el Club de Natación Fidias, de Córdoba, a cargo de su mentora, Esperanza Jaqueti.

A nivel internacional, ha sido convocado varias veces por la Federación para acudir a diversas competiciones. Hay que mencionar, en primer lugar, los Campeonatos de Europa de 2009 y 2011. En el primero de ellos, celebrado en Reykjavic, fue plata en 50 metros espalda, y bronce en 50 metros libres y 200 metros libres. En los segundos (Berlín, 2011) amplió su palmarés con un oro en 4 x 50 metros relevo de estilos; una plata en 50 metros espalda; un bronce en 200 metros libres; y dos cuartos puestos en 50 y 100 metros libres.

En el año 2010 participó en los Campeonatos del Mundo de Natación Paralímpica, en Eindhoven, Holanda. Allí consiguió una medalla de plata en la categoría de 50 metros espaldas, y fue cuarto en 50, 100 y 200 metros libres.

Ha participado en otras competiciones como el Open Internacional Paralímpico de Alemania, en Berlín, del 2008 al 2011.

En los Juegos Paralímpicos de Pekín obtuvo tres diplomas y fue cuarto en la final de 50 m. espaldas S-3 en los de Londres 2012.


(De la web del deportista)

Es campeón de España de invierno en 50 metros espalda; y en 50, 100 y 200 metros libres desde el año 2007. También es campeón de España de verano en 50 metros espalda y en 50, 100 y 200 metros libres desde 2008 hasta la actualidad.

Posee el récord de España en 50 y 100 metros espalda desde 2008; y en 50, 100 y 200 metros libres desde 2009. Igualmente ostenta el récord del mundo en 100 metros espalda desde 2009 a 2011.

En los campeonatos de España por autonomías de 2014 ganó ocho pruebas, clasificándose para los europeos que tuvieron lugar en el mes de agosto, en Eindhoven, donde nuestro atleta consiguió cuatro platas y un bronce.

En abril de 2015 fue medalla de plata en 50 metros espalda en el Open Británico de Natación Paralímpica y fue 5º en 200 metros libre.

Entre los muchos galardones recibidos, cabe destacar, por su especial significación, el de “Mejor deportista local” en la XXVII Gala del Deporte celebrada en Andújar en el año 2011. También el pleno del ayuntamiento, a propuesta de la federación de asociaciones de vecinos "Alcazaba" acordó dedicarle el nombre de una calle del municipio.

En los Juegos Paralímpicos de Río de Janeiro 2016 alcanzó tres finales consiguiento sendos sextos puestos y logrando dos récords de España. 


FUENTES:





jueves, 9 de agosto de 2012

JOSÉ TORAL Y SAGRISTÁ
(1874 – 1935)





Escritor

Ramón Sebastián de la Santísima Trinidad Toral y Sagristá vino a este mundo a las dos de la tarde de un veinte de enero de 1874 en la calle Alhóndiga de Andújar, en pleno corazón del barrio de Santa María que es tanto como decir en pleno corazón de Andújar. Fue el tercer hijo del matrimonio de Ramón Toral y de María del Carmen Sagristá. Muy pronto la familia marcharía a Madrid donde encontramos a nuestro biografiado a la temprana edad de tres años. Allí realizaría sus primeros estudios y con diecisiete años se iría, junto a sus hermanos, a Filipinas. En la Universidad Santo Tomás de Manila cursó estudios de Derecho, aunque se licenciaría en Madrid al iniciarse la guerra entre España y Estados Unidos. En Filipinas iniciaría su carrera periodística como articulista en el Diario de Manila y otras publicaciones. Allí también conocerá a la que será su mujer, Carolina Peñaranda. Su experiencia filipina daría pie, además, a que se iniciara en la literatura, con dos obras como: El sitio de Manila y Tradiciones filipinas (ambas de 1898), traducida esta última al inglés y declarada texto obligatorio en los centros escolares por los norteamericanos. También se trajo de allá dos cruces al mérito militar. 

Portada original de una de sus novelas

Ya de vuelta en España, adonde llegaría en junio de 1899, consigue ser nombrado redactor literario de El Globo y consigue un trabajo en Hacienda. Justamente de su relación con el diario madrileño nace su amistad con "Azorín". Mientras, se prepara las oposiciones a Notarías, alcanzando la de Madrid en 1905. Dos años más tarde contrae matrimonio con su prometida, Carolina. La seguridad de su puesto como notario lo empuja, a buen seguro, a dedicarse a su vocación de poeta y novelista. En 1904 ya había publicado Primeras notas, libro de poemas. En 1916 su poesía “Cadena sin fin” fue premio de honor de la Fiesta de la Poesía en El Escorial. Se centra en la novela y van apareciendo títulos como La cadena (1918), La sombra, novela de amor (1920), Flor de pecado (1921), El ajusticiado (1923), La señorita Melancolía (1924), Demasiado tarde... (1925), Los tres dones del diablo (1926), La odisea de Pedrín (1928), El doctor Santiponce (1928), etc.

José Toral en su despacho (tomada de Don Lope de Sosa)

El llamado por el también escritor Antonio Zozaya, “jurisconsulto-poeta” fue durante un tiempo director de la editorial “Sucesores de Rivadeneira”, así como de la Revista Jurídica, con lo que deja claro su tributo a sus dos grandes pasiones: la literatura y el derecho. También detentó la dirección de la biblioteca del Colegio Notarial de Madrid. Fue tentado, al parecer, para ejercer la política, pero se resistió siempre porque estaba en contra del arribismo. Fue un infatigable luchador por la justicia social y murió antes de que comenzara la Guerra Civil. Los ejemplares de su novela La virgen roja, editada póstumamente, sirvieron de material de barricada en el Madrid sitiado. Tras la guerra su figura cae en el olvido, como un epígono más de aquella generación que oscilaba entre el Realismo y el Modernismo, hija del espíritu del 98, para ser recuperada ya a finales del siglo pasado con la reedición de su novela El ajusticiado (1990) y la publicación de sus Cuentos del cielo (1991). Durante un tiempo, además, el Ayuntamiento de Andújar convocó un concurso de relato breve que llevaba el nombre de su ilustre conciudadano, al que también dedicó el nombre de una calle. En este caso, al menos, Andújar ha sido justa con uno de su hijos más ilustres.

El ajusticiado

Cuentos del cielo




















 Su ideario novelístico se resume a la perfección con estas palabras de Manuel Urbano: “el idealismo de nuestro autor es de un humanismo casi roussoniano. Si la vida de sus héroes está coronada por un vaho de tristeza, de pesimismo o fracaso, no es más que por causa de la injusticia, tan entronizada en la norma jurídica, y el desamor. Literariamente […] este realismo idealista en la obra de José Toral no es más que […] la firme decisión de aunar los máximos valores narrativos del siglo XIX, a los que se niega a considerar como periclitados. Frente a la novela de la Generación del 98 y de la Generación del 900 […], considera tan posible como necesaria una novelística en la que se ahormen, una vez liberados de sus excesos, el romanticismo y el naturalismo”.

De su matrimonio nacieron siete hijos: Carolina, Concha, María Teresa, José Ramón, María Luisa, Enrique y Margarita.

Falleció en Madrid el 16 de febrero del año 1935.



FUENTES:

CARRISCONDO ESQUIVEL, Francisco Manuel; “Narrativa iliturgitana (siglo XX)”, In Historia de Andújar. Tomo II. Andújar, Ayuntamiento, 2009; pp. 425-426.

GONZÁLEZ LÓPEZ, L.; “Glorias de España, el novelista Toral”, Paisaje, 1946-47; pp. 1047-49.

MEDINA DE LEMUS, Manuel; “Don José Toral Sagrista, a través de su obra literaria de juventud”, BIEG, 162, 1, (1996), pp. 115-131.

TORAL PEÑARANDA, Enrique; “Azorín y los escritores giennenses José Toral Sagrista y José Giménez Serrano”, BIEG, 141, (1990), pp. 119-134.

TORAL PEÑARANDA, Enrique; "Glosa de los hermanos muertos", BIEG, 162, 3, (1996), 2033-2053.

TORAL SAGRISTA, José; El ajusticiado. Jaén, IEG, 1990. Introducción de Manuel Urbano Pérez Ortega.

TORAL SAGRISTA, José; Cuentos del cielo. Granada, La General, 1991. Biblioteca General del Sur, 13. Introducción de Manuel Urbano Pérez Ortega.

TORAL SAGRISTA, José; Los tres dones del diablo. Madrid, La Novela Mundial, 1926. Introducción.



sábado, 21 de julio de 2012


JUAN DEL CAÑO
(1520 ó 1521 – 1583)



Polígrafo

En el pasado de nuestra ciudad destaca este personaje, infatigable estudioso, intérprete de las Sagradas Escrituras, que mereció en su época elogios diversos, destacando los de Arias Montano, al que le unió tanto la amistad como la curiosidad por el mundo que les rodeaba. En su monumental obra, Rhetoricorum, le dedica encendidos elogios, poniendo a su amigo Juan ("Cannum, dulce mihi nomen") como ejemplo de hombre versado en lenguas. De don Juan se cuentan portentosas hazañas intelectuales, como que a los dieciséis años ya estaba estudiando en Salamanca y que, con gran rapidez, aprendió latín y griego. En poco tiempo, y debido a su facilidad de estudio, sustituyó a su maestro León de Castro en la cátedra de griego. A las lenguas latinas y griegas unió enseguida el conocimiento del hebreo. Y no solo usó estos idiomas como herramientas filológicas, sino que experimentó con ellos, llegando a ser un consumado poeta en las tres lenguas. Hay quien dice, incluso, que murió recitando versos compuestos en estos idiomas.

Benito Arias Montano (es.wikipedia.org)

Todo el mundo del saber le interesaba: fue músico, matemático, astrólogo, especialista en aritmética y geometría... Durante treinta años ocupó la cátedra de Escritura, siendo el primer catedrático de la Universidad de Santiago de Compostela, prosiguiéndola en León y acabando en Salamanca. 

No obstante, para Andújar, su ciudad, el legado de don Juan es otro: fruto de sus sesudas investigaciones fue el determinar que la antigua Iliturgi se correspondía con su patria chica, y que la labor evangélica de San Eufrasio lo ligaba, pues, con su pueblo. En 1561, desde León, envió dos cartas (a los cabildos eclesiástico y seglar de Andújar) donde defendía esta relación entre el varón apostólico y su ciudad natal. Al parecer, nunca llegaron a publicarse, pero fueron determinantes para que se iniciara el proceso que culminó con la traída de las reliquias de San Eufrasio a Andújar, labor en la que se afanó su sobrino, Francisco Terrones del Caño (a quien protegió de forma especial y a quien enseñó la lengua hebrea). Hoy sabemos cuán equivocado andaba nuestro sabio andujareño, ya que las excavaciones han dejado muy claro que es Isturgi lo que se encontraba en el cercano lugar de Los Villares, siendo la actual Mengíbar la heredera de aquella mítica ciudad de Iliturgi. Pero la historia es la que es, y desde ese momento, Andújar rinde culto a su santo patrón, y los andujareños somos también iliturgitanos, y ahí andan tanto lingüistas como historiadores lidiando acerca de la corrección o no en cuanto al uso de este gentilicio de raíces latinas. Sea como fuere, el caso es que se puede considerar a don Juan como el iniciador de la investigación histórica en Andújar, labor que continuaría años después un descendiente suyo: el historiador local Terrones Robles.

Monedas de Iliturgi (www.moneda-hispanica.com)

Su contribución a la religiosidad local fue recogida en las famosas rimas que Lupercio Leonardo de Argensola dedicó al traslado de las reliquias de San Eufrasio a Andújar:

[…] Hasta que un hijo tuyo agradecido,
Insigne por virtudes y por ciencia,
Descubrió lo que el tiempo había escondido.
Restituyote al fin sin competencia,
Con el antiguo nombre la memoria,
Tu derecho, legítima y herencia:
Caño, Doctor de la Sagrada historia
En la ciudad que, como un tiempo Atenas,
A Grecia daba da a su España gloria.
¡Oh Caño! Si de flores dexas llenas
Las orillas del Tormes, no podías
Dexar las de tu Betis como agenas.
Las antiguas historias revolvías:
Líneas también echabas por el cielo
Con devota oración noches y días:
Hasta que hallando de tu patria suelo
El antiguo blasón, se comunica
A tu noble ciudad tu santo zelo.
Luego un famoso templo le dedica,
Y en la sagrada fuente a los Infantes
Tu nombre, Eufrasio, el sacerdote aplica:
Y Andújar viere tus reliquias antes,
Si Dios no le llevara a ser vecino
De los muros eternos y triunfantes.

San Eufrasio  (elblogdecassia.blogspot.com)


 Pues sí, don Juan del Caño no pudo presenciar el traslado de las reliquias, labor en la que invirtieron tanto esfuerzo tanto Francisco Terrones como su hermano Mauro, ya que falleció en Salamanca un siete de noviembre de 1583, catorce años antes de que se produjeran los hechos que glosaba el poeta zaragozano. Sí que fue testigo, sin embargo, de la dedicación de la iglesia mayor del convento de frailes trinitarios a San Eufrasio, acontecimiento que tuvo lugar un dieciocho de octubre de 1576, y en cuyo acto predicó nuestro sabio.


FUENTES:

ARIAS MONTANO, Benito; Rhetoricorum, lib. IV.
CABALLERO VENZALÁ, Manuel; Diccionario biobibliográfico del Santo Reino. Jaén, Diputación, 1986. Tomo II.
LEONARDO DE ARGENSOLA, Lupercio, Rimas. Madrid, Imprenta Real, 1804. Tomo I.

TERRONES DEL CAÑO, Francisco; Obras completas. León, Junta de Castilla-León - Universidad, 2001. Estudio y edición de Francisco J. Fuente Fernández.
TORRES LAGUNA, Carlos de; Andújar cristiana. Andújar, La Puritana, 1956.

viernes, 6 de julio de 2012


PEDRO DE ESCAVIAS
(c. 1410 - c. 1485)


Escritor

 Con letras de oro debe escribirse en la historia de Andújar el nombre de Pedro de Escavias. Porque fue uno de los personajes más influyentes en el Jaén de su época. Porque las crónicas nos demuestran que siempre antepuso su lealtad al Rey y a su ciudad frente a los habituales cambios de bando político. Porque su pluma también nos ha dejado tanto el lirismo de su verso como la contundencia de su prosa histórica. No hay ni una calle que lo recuerde en la ciudad que lo vio nacer, a la que sirvió con entereza y que lo vio morir. Merecería, según mi estimación, el título de Alcalde perpetuo de la ciudad, a la que consiguió este titulo y el de “Muy noble y muy leal” (últimamente olvidado por nuestros representantes políticos, después de haber aparecido, años ha, en infinidad de bandos municipales).


Al menos, el centro de adultos lleva su nombre.


No está clara la fecha de nacimiento. Para Michel García, habría que situarla entre 1415-1420. Avalle-Arce apunta 1417. Y Toral Peñaranda incluso la adelanta a una fecha anterior a 1410. Fue hijo de Juan González Priego de Escavias y de Leonor Ruiz de Viedma. Las primeras noticias que tenemos de él lo sitúan en la Corte, como paje del rey don Juan II. Muy próximo al infante de Aragón, don Enrique, a la muerte de este y del rey, seguirá el partido de su hijo, Enrique IV. Esta relación de lealtad con el rey de Castilla le llenó de privilegios, compartidos con su localidad, a la que siempre defendió. Enrique Toral repasa detenidamente los cargos que ocupó a lo largo de su vida. Fue procurador en Cortes por Andújar, en la de Arévalo de 1454 y en otras. Enrique IV lo nombró alcaide de su castillo cuando aún no era sino Príncipe de Asturias. Con posterioridad, y ya como rey, lo haría alcalde mayor, guarda mayor y consejero del propio rey (en fecha de 9 de junio de 1466). También fue escribano del concejo y el cabildo de Andújar. 

Don Miguel Lucas de Iranzo (jaendesdemiatalaya.blogspot.com)

Junto con el condestable Miguel Lucas de Iranzo se enfrentó al partido del hermanastro del rey, don Alfonso. A cambio, Enrique IV prometió mantener como realenga la villa de Andújar que pasa a ser “muy noble y muy leal ciudad” en 1466. Su amistad con el condestable de Jaén se convierte en otro punto donde afianzar su poder, logrando incluso emparentar con su familia al casar una de sus hijas con un primo hermano de don Miguel.

Uno de los episodios más glosados por los historiadores es aquel en el cual don Pedro se niega a abrir las puertas de la ciudad a su rey, al haber pactado este circunstancialmente con el marqués de Villena, su más enconado enemigo. Ante el intento de que Andújar pase a las manos del marqués, Escavias recrimina a su rey este cambio de bando, después de toda la sangre que había sido derramada. El famoso discurso lo incluye Mosén Diego de Valera en su Memorial de diversas fazañas. Según el escritor conquense, tras la filípica de Escavias, el rey, avergonzado, no dijo nada y dio media vuelta.

Después de años de paz, donde Escavias consolida su envidiable posición, el final de su vida le depara tristes acontecimientos: matanzas de conversos, asesinato del condestable, y la muerte de Enrique IV (su principal valedor, y por tanto, pérdida de privilegios).

Se casó en dos ocasiones: con doña Blanca Mexía de Narváez (sobre 1426-29) y con doña Teresa Rodríguez de Contreras (c. 1450), de la que nacieron varias hijas y un solo varón: Francisco de Escavias (c. 1430).

Como literato sobresale el Repertorio de príncipes de España, cuyo manuscrito se encuentra en la Real Biblioteca del Escorial, obra editada y estudiada en su momento por Michel García. El investigador Carriazo le atribuye los Hechos del Condestable don Miguel Lucas de Iranzo, extremo que rechazan tanto García como Toral, al no consignarse en esta crónica datos fundamentales de la relación del condestable con Pedro de Escavias. En correspondiencia con su papel de caballero y escritor, aparecen poemas suyos en el Cancionero de Oñate-Castañeda y en el de Gallardo San Román, como las célebres “Glosas al condestable don Miguel Lucas”, nuevo testimonio de la unión entre estos dos personajes, fundamentales para conocer el devenir del reino de Jaén a lo largo del siglo XV.

Portada del Repertorio (edic. de 1972).

Según Michel García, el investigador que más ha estudiado su obra, se conservan de él diecinueve poemas, a los que habría que añadir cuatro más que, bajo el nombre de Manuel de Guzmán aparecen en el Cancionero de Gallardo San Román, y que parecen ser obras de juventud de Escavias.

 Un avejentado Pedro de Escavias aparece, lindando ya con la muerte, al servicio de la reina Isabel, la cual respeta su lealtad a la corona dándole un trato de favor.

Moriría al declinar la centuria, en fecha cercana al 1500. 
 
En diciembre de 2023, la asociación de Amigos del Patrimonio de Andújar inauguró un mural de azulejos en la parroquia de Santa María, justo en el sitio donde recientemente se ha descubierto que fue enterrado: en la antigua capilla de San Nicolás.
 

 



FUENTES:

AVALLE-ARCE, Juan Bautista; El cronista Pedro de Escavias, una vida del siglo XV. Chapel Hill, The University of North Carolina Press, 1972.

BLEIBER, G. y MARÍAS, J.; Diccionario de literatura española. Madrid, Revista de Occidente, 1972; pág. 304.
 
ESCAVIAS, Pedro de; Pedro de Escavias. Testamento (1485) y Codicilo (1488). Transcripción y edición comentada por Michel García. Jaén, IEG, 2023. 

GARCÍA, Michel; "Manuel de Guzmán o Pedro de Escavias", Dicenda. Cuadernos de Filología Hispánica, 6 (1987) 113-121.

GARCÍA, Michel; Repertorio de príncipes de España y obra poética del alcaide Pedro de Escavias. Jaén, Diputación-IEG, 1972.

GARCÍA, Michel, “Otros documentos inéditos sobre Pedro de Escavias: 1477-1480”, BIEG, 112, (1982), págs. 19-60.

TORAL Y FERNÁNDEZ DE PEÑARANDA, Enrique de; Pedro de Escavias (notas para un estudio de su obra y vida en Andújar). Jaén, IEG-Diputación, 1993.

TORAL Y FERNÁNDEZ DE PEÑARANDA, Enrique de; “Nuevos documentos y noticias sobre el alcaide Pedro de Escavias”, BIEG, 96, (1978), págs. 19-40.
 
 
 



jueves, 21 de junio de 2012


MANUEL MONTORO GARCÍA
(+ 1956)



De historiandujar.com


Médico, cirujano, escritor, político...

E inquieto erudito, el doctor Montoro (como lo recuerda una calle céntrica de Andújar) fue un enamorado de su tierra. Su propia casa, sita en la calle Ollerías y hoy tristemente desaparecida, era un museo vivo de la artesanía de la zona. No olvidemos que, por ejemplo, las piezas de cerámica andujareña que se pudieron contemplar en la casa de Jaén de la Exposición del Traje Regional de 1924 fueron donadas por él.

Durante toda su vida se dedicó a la investigación histórica y a la defensa del patrimonio cultural de su ciudad y de toda la provincia, presentando informes sobre el estado de las ruinas de Iliturgi, la plaza de Santa María, los saqueos en la zona de Los Villares, cierto dolmen encontrado en nuestro término municipal, etc. Su entrega fue recompensada por los políticos locales y provinciales: el 11 de junio de 1923 fue nombrado Hijo Predilecto de Andújar. Sus inquietudes eruditas lo llevaron a ser elegido el 7 de diciembre de ese mismo año de 1923 académico correspondiente de la Historia. En 1925 fue delegado de la provincia de Jaén en la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929.

A la izquierda, parte de la fachada de la casa de don Manuel Montoro

Fue uno de los pilares del partido conservador y su jefe local en el periodo 1917-1923. Concejal del consistorio andujareño, ocupó el sillón de la alcaldía durante unos meses del año 1914. Muy pronto fue aupado a cargos de carácter provincial: de 1919 a 1920 fue vicepresidente de la Diputación de Jaén, pasando a ser presidente en el período 1920-1922. Según aporta Luis Pedro Pérez el hecho de apartar de la alcaldía de Andújar a Manuel Beltrán le acarreó ser muy criticado en el seno de su partido, formando frente común con Prado y Palacio.

Como andujeño no podía faltar en su currículum la devoción a la Morenita, llegando a ser hermano mayor de la Real Cofradía Matriz en 1911, de lo que queda constancia gráfica en la fotografía que abajo reproducimos. Don Manuel pertenecía a esa burguesía que se abría paso, poco a poco, entre la rancia nobleza de la ciudad y levantaba casonas de amplia fachada y patios de hierro colado; se ufanaba en tener una viña en la sierra (y la del doctor Montoro era imponente, allá por el pago de la Alcaparrosa) y una casa de campo en Capellanías; y sorprendía a los vecinos con la irrupción en la vía pública de un vehículo de motor como los que podemos admirar en el museo de los hermanos Del Val. Pero don Manuel Montoro fue también, y sobre todo, un profesional de la medicina que nunca olvidó sus humildes orígenes y que favoreció siempre que pudo a los más pobres. Tanto es así que en 1922 se le concedió la Gran Cruz de Beneficiencia a petición del Marqués del Rincón de San Ildefonso y la opinión pública, con el Ayuntamiento al frente.

La Cofradía Matriz fotografiada en el patio de la casa de don Manuel Montoro

De mi familia he oído muchas historias de don Manuel, como que sufrió amenazas y extorsiones (algo muy normal en la convulsa España de principios del siglo XX); que pudo estudiar la carrera de Medicina gracias a una tía suya; o que durante la Guerra Civil estuvo escondido en una fábrica de harinas justamente en la antigua calle Comedias Viejas que hoy lleva su nombre.

Algunas de sus investigaciones las encontramos en ese oasis cultural que fue la revista Don Lope de Sosa, como el estudio acerca de los Mínimos en Úbeda o “De cómo celebró la Ciudad de Andújar la canonización de los Mártires del Japón”, este último publicado en un número del año 1923.

Nuestro biografiado, del que ignoramos su fecha de nacimiento, dejó de existir un 22 de enero de 1956.

Su hijo, Juan José Montoro Cañete, fue abogado (1917-1980) y su nieto, J. José García Montoro, capitán de aviación muerto en acto de servicio (1934-1963).


FUENTES:

PÉREZ GARCÍA, Luis Pedro; Andújar 1900-1936. Monarquía, Dictadura, República. Jaén, IEG, 2005.

Revista Don Lope de Sosa.



martes, 5 de junio de 2012




VENERABLE FRAY GÓMEZ DE SAN LUIS
(1567 – 1637)


Mártir franciscano

La historia de Andújar, como la de otras ciudades en la Edad Moderna, se llenó de relatos heroicos de sus hijos, los unos penetrando con la espada en los territorios más ignotos que pudiera pensarse, y los otros con la cruz. A este último campo, al de aquellos que, movidos por su fe, llevaron el mensaje de Cristo y su Iglesia, pertenece nuestro biografiado, que halló martirio en el lejano Japón y a la avanzada edad de 80 años.

Don Gómez Palomino (o don Luis Gómez), ya que no queda claro si, como apunta Terrones, Gómez era nombre propio o su apellido, nació en el seno de una ilustre familia andujareña. Su padre fue don Luis Palomino y su madre, doña María Cobo. Vino al mundo un treinta de agosto del año 1567. El padre Vilches, con inevitable tono hagiográfico resalta que “a los primeros pasos de su vida dio muestras de su natural blanco y apacible. Y de consejo del Maestro Juan Vázquez, benemérito de este Obispado, oyó Cánones y Leyes en la Universidad de Osuna, y corrió tan felizmente sus cursos que en opinión de todos llegó a ser aventajado canonista y jurista”. Pero la gloria de una cómoda vida civil no parecía tentarlo, pues pronto se sintió llamado a abrazar el hábito franciscano, concretamente en el ya extinto convento de Santa Olalla, en Marchena.
Ruinas del convento franciscano de Santa Olalla (Marchena)

Nos sigue relatando el padre Vilches que ya en el noviciado “concibió tantos deseos de derramar su sangre por la gloria del Señor, que hecha su profesión y ordenado de sacerdote, trató con ardor de pasar a las Indias, y lo consiguió”. En concreto, fue enviado a Filipinas, en compañía de otro andujareño (que con el tiempo también alcanzaría la palma del martirio): fray Alonso Ruiz. Allí desarrolló su labor doctrinal durante unos años, aunque él perseguía, sobre todo, pasar a Japón, objetivo de conversión, en especial, de la Orden franciscana, cuyos deseos eran frenados por portugueses y jesuitas.

Por fin, en 1601 consigue su objetivo, en la misión del padre Jerónimo de Jesús, franciscano enviado por su Orden para resolver los graves problemas que vivían los cristianos en Japón y que, por cierto, no se resolverían durante los años siguientes, sino que se agravarían, ya que para los japoneses la introducción de costumbres occidentales, como la religión, podía ser el primer paso de un intento de colonizarlos. Dicho viaje fue objeto de una curiosa crónica, escrita por otro integrante de la expedición, el padre Pedro Burguillos que cita textualmente a nuestro fray Gómez de San Luis, como uno de los frailes que pasarían a Japón, en este caso, para residir allí definitivamente. Queda claro en este manuscrito, conservado en la actualidad en la Biblioteca Nacional, que si el objetivo del viaje es diplomático, no es esto lo que más interesa al andujareño que, en un momento dado, decide quedarse en la ciudad de Meaco, despidiéndose de sus compañeros de viaje, que iban en busca del shogun Tokugawa Ieyasu.

Antiguo grabado de la ciudad japonesa de Meaco, donde, al parecer, comenzó su labor pastoral fray Gómez (lanaova.blogspot.com)

Volvemos al padre Vilches que nos relata con evidente admiración el apostolado que, a partir de ese momento va a desempeñar fray Gómez en algunas de las regiones japonesas. Se disfrazó de pobre e iba cantando por las calles con un ravel pidiendo limosna. Caía bien a todo el mundo y así, de forma disimulada, entraba en casa de los cristianos a decir misa y administrar los sacramentos. Su inmersión en un terreno tan peligroso para los seguidores de Cristo como el Japón sirvió de información a las autoridades religiosas que, desde Filipinas, recibieron comunicaciones escritas por nuestro franciscano, en las que lamentaba la persecución de la que eran objetos tanto los cristianos locales como, sobre todo, los evangelizadores. En este sentido, se cuenta que llevó el consuelo a algunos religiosos presos como los padres fray Apolonio Franco, fray Tomás del Espíritu Santo y fray Juan de Santa Marta.
Representación de los primeros mártires en Japón.
(www.franciscanos.org)

Su labor se desarrolló por espacio de treinta y seis años, en los que sorteó milagrosamente la prisión y la muerte, ya que a partir de aquellos famosos primeros veintiseis mártires, crucificados en Nagasaki en 1597, la presión sobre los religiosos occidentales fue continua. No obstante, en 1637, el anciano fraile fue encarcelado en Vomura, en compañía del padre Sebastián Viera y dos doxicos suyos (maestros japoneses). Terrones nos cuenta cómo fueron trasladados a la cárcel de Yendo, siendo presentados ante los gobernadores de la plaza, a los que predicaron el Evangelio. Al no renegar de la fe, los colgaron cabeza abajo, en unas cuevas, hasta que murieron. Después quemaron sus cuerpos y arrojaron al mar las cenizas. La fecha de su muerte está fijada en 1637, el trece de febrero, día en que la Iglesia recuerda su memoria, con el título de Venerable.



FUENTES:

ÁLVAREZ DE LA FUENTE, P. José; Sucesión pontificia, epítome historial de las vidas, hechos y resoluciones de los Sumos Pontífices. Madrid, Imprenta de Lorenzo Francisco Mojados, 1731.

ORFANEL, Fray Francisco; Historia eclesiástica de los sucesos de la Cristiandad del Japón. Madrid, Viuda de Antonio Martín, 1633.

TERRONES ROBLES, Antonio; Vida, martirio, traslación y milagros de San Eufrasio. Granada, Imprenta Real, 1657.

VILCHES, Francisco de; Santos y santuarios del Obispado de Jaén y Baeza. Madrid, Domingo García y Morràs, 1653.