domingo, 19 de abril de 2015

JOAQUÍN COLODRERO ÁVALOS
(1920 – 2015)

(canalromero.blogspot.com.es)


Poeta

La vida de Joaquín Colodrero, “el coplero de María” como reza el epitafio que adorna su lápida, está ligada íntimamente a la Virgen de la Cabeza. Por eso, en este mes en el que todos los caminos confluyen en el cerro más famoso de nuestra sierra, bueno es recordar la trayectoria vital de quien fue un emblema de la devoción a la Morenita durante buena parte del siglo XX. Se podría afirmar que Joaquín, junto con otros romeros, fue el artífice de la recuperación de la romería tras la guerra civil, así como de la nueva concepción que de la misma surgió tras aquellos aciagos años. Fue secretario de la Cofradía de la Virgen de la Cabeza de Andújar durante casi cuarenta años (concretamente desde 1958 a 1996), encargándose de la organización de la fiesta abrileña y coordinando buena parte de los actos que en torno a la Virgen surgían. La Cofradía lo honró con el cargo de hermano mayor honorario en 1993, el mismo año que tuvo el privilegio de pregonar la Romería. A este reconocimiento, hay que sumarle el de diputado de honor (1971), romero de oro (1997) y peñista de honor de la Peña El Madroño, así como de otras peñas romeras.

Poema en el patio de la aparición.


Su biógrafo y encendido admirador, Francisco Fuentes, nos recuerda que vino al mundo en el número 18 de la calle Corta, un 31 de diciembre de 1920. Estudió con las religiosas de San José de la Montaña. Después ingresó en la Escuela Apostólica de los padres paúles, para continuar estudios en las Apostólicas de Tardajos (Burgos) y Limpias (Santander). Su amor hacia la Virgen de la Cabeza y hacia su ciudad natal es palpable en las múltiples composiciones poéticas que durante años fueron apareciendo en diversos medios de comunicación. Algunos de sus poemas se han ido recopilando en diversos libros, como: Cantares con luz del alba, Siempre con Ella, Romancillo y coplas con sabor andujareño (editados por la Peña Peregrinos del Alba) y Colodrerías (este último, publicado recientemente, bajo el auspicio de Francisco Fuentes).



Suya también es la letra de la canción “Aires de Romería” y la obra teatral En Andújar y en abril, representada dentro de los actos que conformaron el Pórtico de Romería del año 1994, aunque la primera representación se realizó el 18 de abril de 1986. La última, por cierto, muy recientemente, en Mengíbar, según anuncia el cartel que abajo reproducimos. Su vinculación con el teatro le viene de lejos, habiendo constituido un grupo teatral en Andújar en la década de los cuarenta. Más tarde, actuaría con el grupo “Dionisos”.

(www.elblogdemengibar.com)


No solo pregonó la Romería, sino que lo hizo igualmente con San Eufrasio y con varias peñas romeras. También estuvo vinculado con la Semana Santa, y así lo tenemos como uno de los hermanos fundadores de la Archicofradía de Nuestro Padre Jesús en su Agonía del Huerto y Nuestra Señora de los Dolores, en 1948.

Joaquín Colodrero, el segundo a la izquierda, de pie, el día de
la presentación del conjunto escultórico de la Oración en el
Huerto (Archivo familia Luis Aldehuela).


La ciudad de Andújar lo nombró hijo predilecto en 2010 y desde 2005 tiene calle con su nombre junto al parque de Colón.

El día que fue nombrado hijo predilecto de Andújar
(www.ideal.es)


Falleció el 7 de febrero del presente año de 2015.




jueves, 26 de marzo de 2015

JUAN FRANCISCO EXPÓSITO CORTÉS (1972)
Y
SANTIAGO EXPÓSITO CORTÉS 
(1977)

(www.idealjaen.es)


Imagineros

No creo que haya un momento más idóneo para traer aquí a estos dos artistas que estas fechas donde los sentidos se van a nutrir de tantas vivencias tanto religiosas como estéticas. A las puertas de la Semana Santa, queremos dedicar nuestro espacio mensual a los hermanos Expósito Cortés, que en una tierra tan volcada a las distintas artes como es esta, enfocan su sensibilidad a la imaginería religiosa.

Grupo escultórico de la Oración en el Huerto de Lliria, Valencia
(www.lliria.portaldetuciudad.com).


Juan Francisco nació un veinte de noviembre de 1972, mientras que Santiago vino al mundo también en noviembre, pero un día ocho de 1977. Ambos son licenciados en Bellas Artes por las facultades Santa Isabel de Hungría, de Sevilla, y San Carlos, de la Universidad politécnica de Valencia, respectivamente. En su muy cuidada página web leemos que Juan Francisco comenzó su formación artística como técnico en artes plásticas en dorado y policromía y técnico superior en artes aplicadas de la piedra, en la Escuela de Arte de Nervión (Sevilla). Tuvo como profesor de talla en esta Escuela a Jesús Santos Calero, hijo del célebre Sebastián Santos Rojas. En el módulo de dorado y policromía perfecciona técnicas ancestrales de la estatuaria religiosa como el dorado en pan de oro, los estofados al temple de huevo y las encarnaduras al óleo. En la facultad de San Carlos de la Universidad Politécnica de Valencia se especializa en proyectos de escultura pública y medios audiovisuales.

Sto. Cristo del Calvario.
Parroquia de S. Bartolomé, Andújar
(islapasionforos.com).


Santiago tiene como primer maestro en el campo de la imaginería al afamado escultor e imaginero sevillano Juan Manuel Miñarro López, doctor en Bellas Artes y profesor titular de la facultad que en ese momento impartía la asignatura de modelado del natural. En esta etapa de aprendizaje, tiene la oportunidad de profundizar en los aspectos esenciales de la imaginería como la talla en madera y la policromía al óleo, donde se tiene como referentes a maestros del propio Miñarro como Francisco Buiza y Sebastián Santos.

Uno de los evangelistas del paso de Jesús yacente,
Parroquia de S. Bartolomé, Andújar
(www.expositocortes.com)


Entre sus obras cabe destacar el conjunto escultórico para la Hermandad de la Oración en el Huerto de Llíria, en Valencia, que poco a poco se ha ido completando con las imágenes del Cristo, el Santo Ángel, San Juan Evangelista y Santiago Apóstol (esta última, en el año 2014). Queda aún por esculpir la imagen de San Pedro.

Detalle de uno de los ángeles del paso del Cautivo de Granada
(www.expositocortes.com)


También son notables sus ángeles pasionistas para la cofradía de la Encarnación de Granada, colocados en las esquinas del paso del Señor Cautivo. Igualmente son autores de siete angelitos para la Virgen del Carmen y el Niño de Antequera. En Andújar podemos contemplar sus bustos de los evangelistas que acompañan al Jesús Yacente de la cofradía del Santo Sepulcro, de San Bartolomé. Para esa misma parroquia realizaron el Santo Cristo del Calvario, un crucificado de pequeñas dimensiones. La cruz de mayo Pasión y Esperanza procesiona desde hace unos años un pequeño paso con dos imágenes que son reproducciones del Cristo de la Agonía y de Nuestra Señora de la Esperanza, de Andújar. Ambas también han salido del taller de nuestros imagineros, al igual que otras miniaturas de imágenes devocionales.

Miniatura que reproduce a Jesús de la Paciencia, Andújar. 


Dentro de la escultura profana, la obra que quizás ha tenido más repercusión ha sido la de Helvia Albina, madre del filósofo Séneca, para la vecina ciudad de Arjona, escultura que fue inaugurada en 2007. Para el municipio arjonero también han esculpido el monumento al príncipe íbero Iltirtil, la réplica de una cruz del siglo XV, y, volviendo al apartado religioso, son los autores del lienzo en óleo del estandarte de la agrupación parroquial del Santísimo Cristo de la Buena Muerte en su sagrada lanzada.

Monumento a Helvia en Arjona
(expositocortes.blogspot.com.es)



FUENTES:











jueves, 19 de febrero de 2015

ALONSO LADRÓN DE GUEVARA
(1584 – 1639)



Militar... y “santo”.

Si hay un andujareño con historia harto curiosa (aunque, eso sí, generada no en vida, sino muchos años después de haber fallecido) es este militar que hizo carrera en la terrible Flandes cuando nuestros tercios se batían el cobre para preservar la honra y el Imperio en aquellos tiempos tan heroicos como ruines.

Vino al mundo en nuestra Andújar, en el año 1584. Su padre era don Pedro Ladrón de Guevara, apellido que procedía, al parecer, de Vizcaya. Su madre fue doña Catalina de Bellidos. Comenzó a servir en 1604, como soldado en la compañía del gobernador de Juliers (la actual Julich, en Alemania), Manuel Franco de Andrade. En 1610 es ya capitán de arcabuces en el tercio de Juan de Meneses. Diez años después sucede a Diego García del Águila como sargento mayor del Tercio. En 1621 presencia cómo se reanuda la guerra tras la Tregua de los doce años. Su carrera militar sigue en auge, y así, en 1627 es nombrado maestre de campo del tercio departamental de Brabante. Se cuenta que en agosto de ese mismo año, durante el asedio a Groenlo, al este de Amsterdam, tuvo un serio altercado con su compañero de armas, el italiano marqués de Campolataro, sobre quién debía poner a sus hombres en vanguardia, polémica que adquirió tono elevado puesto que hubo de intervenir el mismísimo Ambrosio de Spínola (capitán general de Flandes) y la gobernadora, la infanta Isabel, quien señaló que nunca se le debía discutir o negar a un español el ir en vanguardia. No es de extrañar, que a tan valioso militar, se le nombrara miembro del Consejo de Guerra de los Países Bajos. 

Flandes en 1606 (Wikimedia Commons. Dominio público)
 

Haremos ahora un alto en su carrera profesional, para hablar de su entronque con una noble familia de la zona. En 1615 contrae matrimonio con Charlotte Alegambe, hija y heredera de Quentin Alegambe, señor de Autroeuilles. Charlotte heredó el título al morir su hermano, Jacques, el primogénito, sin descendencia. Así pues, nuestro paisano, a la par que ascendía en el escalafón militar también se convertía en un adinerado propietario de esta región que actualmente forma parte del norte de Francia. A ello hay que sumar la concesión del hábito de la orden de Santiago en 1625. 

Escudo de los condes de Alegambe
(Wikimedia Commons. Dominio público)
 

En 1634 la guerra contra Francia es un hecho. Don Alonso es entonces gobernador de Ostende y moviliza, por orden del cardenal Infante, a todo su tercio que tenía cuarteles de invierno en Lierre. Al año siguiente se hace presente con sus tropas en Namur (en la actual Bélgica) para detener cualquier ataque que viniese por el río Mosa. En 1635 cayó prisionero en la batalla de Les Avins, el primer choque serio entre franceses y españoles en el transcurso de la Guerra de los Treinta Años. Fue liberado posteriormente, y al regresar, en febrero de 1636 dejó el mando de su tercio para seguir como gobernador de Ostende. 

El puerto de Ostende (footage.framepol.com)
 

En la campaña de 1639 fue gravemente herido en unas escaramuzas contra los franceses junto a Saint Omer; fue traído moribundo a su casa donde falleció el ocho de junio (hay otra versión de su muerte: aquella que indica que tuvo lugar el 8 de abril de 1638 también combatiendo contra los franceses, pero en Cassel). Fue enterrado en la iglesia de San Nicolás, en Avelin, que él mismo había mandado erigir, bajo una escultura yacente esculpida en mármol.

Su hijo, Juan Alonso, también hizo carrera militar y llegó a ser capitán del tercio de Gaspar de Bonifacio. Fue señor, además de Autroeuilles, de Pont-à-Marque, Moulin, Agneaux, Buffelin, Broye y Marquette. Al igual que su padre, murió en acción de guerra, cerca de Armentières, el 26 (ó 28) de mayo de 1647. Murió sin descendencia. Quizás por eso el castillo de la familia fue adquirido en 1660 por François Hangouart, conde de Avelin. En esa misma batalla, se cuenta que murió un hijo natural de don Alonso, que lo tuvo con la dama Jean Thomain.

 
La actual iglesia de Avelin (Wikimedia Commons. Dominio público)

Pero lo interesante empieza ahora, tras la muerte de nuestro personaje. El 1 de marzo de 1799, en pleno fragor revolucionario, unos obreros comienzan a demoler la iglesia donde está enterrado don Alonso. Se dedican con saña a su destrucción durante veinte días. Solo falta inspeccionar los enterramientos. Bajo la más pesada losa, se encuentran con un pesado ataúd que, al extraerlo, resbala y mata a tres obreros. Los demás huyen dejando la profanación a medias. Gentes del pueblo, atraídas por ese bello féretro de madera noble, lo abren y en su interior encuentran otro, de plomo. Dentro de él, ¡sorpresa!: hallan a un venerable anciano de barba blanca vestido con su armadura e incorrupto. De ahí a generarse el milagro solo hay un paso. De todas las poblaciones de alrededor comienzan a venir curiosos que, enseguida, se convierten en devotos fervientes de ese desconocido caballero. Las autoridades deben intervenir y mandan volver a enterrarlo. Para grabar la nueva lápida se fijan en los restos de la antigua losa. Tan solo consiguen leer una “S” (seguramente de “Alonso”) y “Ladrón”. Así pues, se manda que en la lápida rece tan solo “S. Ladrón”, es decir: “San Ladrón”, con lo cual, las autoridades no hacen sino acrecentar la fama de santidad que ya tenía el muerto. Siguen viniendo devotos de Arras, de Lille, de Douai... y al final, vuelven a exhumar el cuerpo ya que todos quieren verlo y tocarlo porque obraba milagros: curaba enfermedades, salvaba cosechas... Otra vez se le manda enterrar, pero esta vez en una sepultura anónima del cementerio de Avelin, donde quizás siga nuestro andujareño que, sin quererlo, se convirtió en santo venerado de esta amplia región del norte de Francia, ciento cuarenta años después de haber fallecido.



FUENTES

BERMEJO HERREROS, Antonio; Recuerdos españoles en Flandes. Tomo I: Francia. Madrid, editorial Visión Net, s.d.
M.D. - S.D.H., Suite du Supplément au Nobiliaire des Pays-Bas et du Comté de Bourgogne (1555-1614). Malines, Chez P.J. Hanicq, 1779.
TERRONES ROBLES, Antonio; Vida, Martirio, Translación y Milagros de San Eufrasio Obispo y Patrón de Andújar. Granada, 1657. Edición facsímil: Jaén, Diputación Provincial, 1996.
UTRERA CARDEÑAS, Pablo; Ladrón de Guevara: El santo oculto de Andújar. Colección Andújar: historias ocultas, 1. Andújar, Plaza Vieja, 2007.





lunes, 19 de enero de 2015

BERNARDINO GÁLVEZ BELLIDO

(1891 – 1943)
 
(En El Guadalquivir, 03.06.1933, pág. 1)
 


Violonchelista

Hace un tiempo ya dedicábamos una entrada a otro miembro de la familia Gálvez, que descolló como virtuoso violinista: Rafael Gálvez Rubio. Ahora queremos recuperar en este mes de enero la figura de su hijo, como un nuevo ejemplo palpable de lo arraigado que ha estado el sentimiento musical en la ciudad, comenzando por Espinosa de los Monteros y Juan de Castro, y llegando hasta el siglo pasado con las distintas agrupaciones musicales y sus sucesivos directores. No decae este regusto por el arte de Euterpe en la actualidad, a pesar de avatares diversos, y tanto en la escuela de música como en el conservatorio, nuevas generaciones de intérpretes aprenden los misterios de esos acordes que se prenden en pentagramas, como los pájaros en las ramas de un árbol. 

Violonchelo (De Wikipedia).

Florituras aparte, Bernardino Gálvez Bellido vino a este mundo en el año de 1891, siendo bautizado en la iglesia parroquial de Santa María la Mayor. Evidentemente, es obvio que desde pequeño estuvo familiarizado con el mundo de los acordes y el ritmo musical, y su oído se entrenaría oyendo a su padre tocar el violín. Su instrumento, en cambio, fue el violonchelo, en el cual alcanzó gran prestigio, actuando como solista de importantes orquestas. La siempre socorrida enciclopedia Sopena nos recuerda que actuó en las principales capitales de Europa y que en 1926 asumió la dirección de la orquesta de cámara de Barcelona. También fue fue director de la banda municipal de Mataró y de su escuela de música.

Otro jalón importante de su currículum fue haber formado parte de un grupo de cámara que durante varios años retransmitió conciertos en Radio Zaragoza. Al frente del mismo estaba la virtuosa pianista Pilar Bayona, junto a otros reputados intérpretes como Joaquín Roig, Agustín Serrano y José Calavia. Las actuaciones se produjeron de manera ininterrumpida todos los miércoles del año durante un quinquenio, hasta que el grupo se disolvió.

(De pilarbayona.es)


Si consultamos la impagable hemeroteca del diario ABC, localizamos su nombre en diferentes actuaciones; a saber: en la sede de la Masa Coral de Madrid, el 18 de diciembre de 1932; en la asociación de alumnos y amigos del Instituto francés, también en Madrid, el 3 de marzo de 1933; y en el Ateneo de la capital de España el 7 de mayo de ese mismo año.

Nuestro personaje fue también uno de los primeros músicos que se atrevió a probar un novedoso instrumento, según se desprende de esta crítica artística, publicada por el diario La Vanguardia: “El concierto dado anoche [11.04.1933] en la sala Mozart por Bernardino Gálvez Bellido […] tuvo por fin principal poner de manifiesto las posibilidades de un nuevo instrumento, ideado y construido por don R. Parramón y Castany, la viola-tenor. […] Gálvez Bellido, que es un violoncelista de primera fila, un músico de temperamento e inteligencia, asumió la responsabilidad de presentar el nuevo instrumento tocando obras de Händel, César Frank, J. M. Franco, Cotarelo, Albéniz y Dunkler. El arte de Gálvez se impuso una vez más y arrancó continuos aplausos del numeroso y distinguido auditorio”. 



(De www.uniliber.com)
(De javierbarreiro.wordpress.com)














De él se conserva una canción patriótica, Moscardó, fechada en 1937, siendo autor tanto de la música como de la letra. También hemos localizado al menos tres sardanas suyas: El pati blau, Jugant y Pedralbes. Igualmente publicó dos libros biográficos con el seudónimo Ino Bernard: Mola, mártir de España (1938) y Fleta: el tenor de Aragón (1939). 

Casó con Josefa Roca Medina y tuvo dos hijos: Luis y José María (fallecido en 2011, a la edad de 88 años en Premiá de Dalt, Barcelona). Su hermano Rafael (Madrid, 1895 – Barcelona, 1951) fue también músico: pianista, compositor de sardanas y catedrático del conservatorio superior municipal de música de Barcelona. 
 
Actuó varias veces en su ciudad natal, según informaba puntualmente el semanario El Guadalquivir

(Recordatorio del fallecimiento de Bernardino Gálvez. Tomado de www.todocoleccion.net)

Murió en Madrid el 30 de septiembre de 1943.



FUENTES:

MARTÍN MORENO, Antonio; Historia de la música andaluza. Sevilla, Editoriales Andaluzas Unidas, 1985.
VARIOS, Jaén, Sevilla, 1986. tomo I.
VARIOS, Enciclopedia Universal Sopena. Barcelona, Sopena, 1968. Tomo X.
Hemeroteca del ABC en www.abc.es.









lunes, 15 de diciembre de 2014

FRANCISCO CRIADO SOLA

(1914 – 1997)

(Tomado de la publicación Andújar en 
el recuerdo. Ediciones Plaza Vieja)


Pintor


Nacer en un lugar a veces te marca para siempre. Si esa pequeña patria es el solar familiar, sientes que tus raíces se hunden ahí tras muchas generaciones de haber deambulado por sus calles. En otros casos, es solo una anécdota: la casualidad, el destino, el azar hacen que figure para siempre como tu población de origen lo que no es sino un fugaz cobijo dentro de tu existencia. También se da el caso de aquellos que, oriundos de otros lares, durante buena parte de su vida, o solo por un tiempo, montan hogar, crían hijos y forjan amistades en la villa o ciudad que influirá más o menos en su devenir. Esta larga introducción (y a lo mejor innecesaria), sirve para presentar al biografiado de este mes: un arjonero de pro que sentó sus reales en Andújar y que aquí se convirtió en todo un referente artístico. A él lo tenemos en cuenta en nuestro rinconcito de Internet, como a otros que se sintieron tan de Andújar o más que aquellos que puedan ufanarse de sus ocho apellidos iliturgitanos. Francisco Criado Sola, de cuyo nacimiento se cumple un siglo en este año que está a punto de expirar, fue pintor, maestro y hombre entregado a la cultura en general. 




 Nació en Arjona el 26 de agosto de 1914. Estudió en Jaén la carrera de Magisterio. Como pintor se formó en varias ciudades: Madrid, Granada, Valencia, París y Barcelona. Sus cuadros siguen la estela del arte naif, te impresionan por la intensidad que otorga a los colores, por esa búsqueda de la luz, por lo desbordante de su representación plástica. Consiguió premios en Madrid, Jaén y Barcelona y expuso en sitios tan dispares como Mengíbar, Arjona, Córdoba, Málaga, Barcelona, Madrid, Andújar, Jaén, Valencia, Porcuna, Arjonilla, París, etc. Su obra se halla en varias colecciones particulares (Madrid, Bilbao, Sevilla, Barcelona, Boston, Chicago, París y Roma), lienzos que fueron gestados en su estudio de las Viñas de Peñallana, después de que se afincase definitivamente en Andújar. Antes de eso, en la década de los cincuenta, tuvo una actuación muy decidida en la vida cultural arjonera: fue promotor y fundador de la agrupación de artistas y escritores “Los Nazaritas”, y participó en varias representaciones teatrales. 

 
(Francisco Criado, en una representación teatral
en los años cincuenta, en Arjona. De www.portalarjonero.com)

En Andújar dio clases en el colegio “Francisco Estepa” y también colaboró con el mundillo cultural de la ciudad en la antigua OJE de la calle Maestra. Sus últimos años de vida laboral los pasó en el instituto “Nuestra Señora de la Cabeza” como profesor de educación física. Servidor aún recuerda cómo pintó en el gimnasio del que sería IES “Jándula”, entonces I.B. “Mixto Nº 2” ese gran lienzo que hoy se puede contemplar en la iglesia parroquial de Cristo Rey, y que representa el milagro de los panes y los peces.



 No abundan sus obras públicas en Andújar, pues al margen del cuadro citado, tan solo podemos hablar de su contribución al anuncio plástico de nuestra fiesta mayor, cuando en 1996 una obra suya protagonizó el cartel de romería de ese año.

(Cuadro que sirvió para anunciar la Romería de 1996)

Falleció en Andújar un 28 de abril de 1997. Tanto su ciudad natal, como la que fue su tierra de adopción lo recuerdan con sendas calles. En Arjona, además, también perpetúa su memoria un memorial de pintura que lleva su nombre, y que se enmarca dentro del denominado “Noviembre cultural”.





FUENTES:









martes, 11 de noviembre de 2014

RODOLFO GIL TORRES
(1901 – 1975)

(benumeya.wordpress.com)


Escritor. Periodista.

Interesante figura del siglo pasado, que fue vínculo entre España (en especial, Andalucía) y el mundo árabe, y cuya obra influyó en el pensamiento de Blas Infante.
Su amor por lo árabe se patentiza en que solía utilizar el segundo apellido materno (Benumeya) añadiéndoselo a Gil Torres, y que en sus trabajos en prensa usa un seudónimo de reminiscencias también arábigas como “Amor y Benomar”.
Su padre fue el escritor, periodista y senador cordobés Rodolfo Gil Fernández-Colón y su madre, María Benumeya Torres Céspedes, granadina de origen morisco. Aunque nuestro biografiado siempre se lamentaba por no haber nacido en la ciudad de la Alhambra, último estertor de la cultura arábigo-andaluza (“tenía que haber nacido en el carmen de San Nicolás del Albaicín: ahí fui engendrado y mi madre se fue a Andújar a los ocho meses [de gestación]”), vino a este mundo en nuestra ciudad un cinco de junio de 1901. No obstante, ya que sus raíces no son andujareñas, es curioso que alguien que amaba tanto esta tierra y cuya forma de pensar entronca con el nacionalismo andaluz, tuviera su cuna en la misma ciudad donde se constituyera en 1835 la Junta Suprema de las Andalucías.

El Albaicín (Wikipedia)

Cuenta él mismo que a los tres años ya estaba viviendo con su tía materna en Madrid, tras la separación de sus padres, así que cabe pensar que tan solo este breve espacio de tiempo lo pasaría en Andújar. En la capital de España hizo sus estudios primarios y el Bachillerato y también allí se licenció en Filosofía y Letras junto a los que serían puntales de los estudios árabes en España, Julián Ribera y Miguel Assín Palacios. Sus inquietudes pro-árabes lo llevaron enseguida a ampliar estudios en el norte de África, en Argelia y Túnez más concretamente. En 1925 Miguel Primo de Rivera lo envía a Marruecos para dirigir una publicación española. Desde entonces su vinculación con aquellas tierras fue total: profesor de arte hispano-musulmán y de Historia de Marruecos en el Centro de Estudios Marroquíes de Tetuán y después en el Instituto Libre de Tetuán, vicesecretario de la Casa Universal de los Sefardíes y redactor en Revista de tropas coloniales y Revista de la Raza.
Alfredo Cazabán se hace eco en Don Lope de Sosa de la proyección cultural y política de este hijo de Andújar y comenta con agrado la aparición de la Cartilla patriótica Hércules (también llamada Cartilla del español en Marruecos), que pretendía ser un auxilio de los españoles del Protectorado para desenvolverse en tierras marroquíes. Se anuncian otras parecidas para los españoles residentes en el resto de países del Magreb, pero esos proyectos parece que quedaron en nada. 

Fotografía aparecida en D. Lope de Sosa
 
En 1930 contrae matrimonio con Emilia Grimau (hermana del dirigente del PCE, Julián Grimau, fusilado por el gobierno de Franco en 1963). De esa relación nacerá su hijo Rodolfo (1931-2008), digno sucesor de su padre en el estudio del mundo árabe.
En 1933-34 trabaja en la redacción de la revista Maghreb de París, publicada por jóvenes intelectuales nacionalistas. También ocupa el cargo de vicesecretario de la asociación hispano-islámica.
Cuando estalla la guerra civil, la familia Gil Grimau se halla en El Cairo, en misión cultural, enviados allí por el general Beigbeder, (alto comisionado español en Marruecos). En 1938, Rodolfo ejercerá como profesor de estudios españoles en la residencia de estudiantes marroquíes en la capital egipcia. De Egipto pasará a Argelia en 1940, donde trabajará como lector de español y árabe. Vuelve a España en 1942, como miembro de la sección de política internacional del Instituto de Estudios Políticos, colaborador de la oficina de información diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores y escribe en las revistas Arbor y África, del CSIC. Igualmente participa con Radio Nacional de España, en calidad de experto en temas árabes. 

La familia en una fotografía del año 1940
(benumeya.wordpress.com)

 Durante el franquismo defendió sus ideas, que se enmarcan dentro del nacionalismo andaluz, de manera que no chocaran demasiado con el régimen. No obstante, nunca disimuló su apoyo por la emancipación de los pueblos árabes y así, en la década de los cincuenta, formó parte de un grupo de intelectuales españoles que apoyaron las reivindicaciones nacionalistas del norte de Marruecos. A partir del fusilamiento de su cuñado, se alejó de sus contactos oficiales españoles. 


A principios de los sesenta ocupó el despacho de prensa de la embajada de la República Árabe Unida (la efímera unión entre Egipto y Siria) en Madrid. Como recompensa por su labor en la embajada, recibió en 1966 la Orden de la R.A.U. En 1970 fue nombrado comendador de la Orden de África.
Falleció en Madrid en 1975 de manera repentina.

(De www.todocoleccion.net)

Su defensa del legado andalusí y su lamento por la expulsión de los moriscos influyeron en la ideología nacionalista de Blas Infante que habla elogiosamente de Gil Torres. Como se ha visto, además, tuvo que moverse entre su dependencia respecto de un régimen como el franquista, tan poco amigo de los devaneos independentistas, la colaboración con el Protectorado marroquí y su simpatía por los nacionalismos del norte de África. Este difícil equilibrio se plasma en su abundante bibliografía, donde siempre tiende puentes entre una orilla y otra del estrecho de Gibraltar: Marruecos andaluz, Estampas marroquíes, Hispanidad y arabidad, Andalucismo africano, España y el mundo árabe, Claroscuro andaluz, etc. A veces, ese apasionamiento pro-árabe lo condujo a defender afirmaciones tan arriesgadas como la siguiente: “En Linares, como en Andújar hablan con el acento arrastrado del egipcio familiar” (sic.).

(De www.todocoleccion.net)

De su abundantísima colección de textos periodísticos, cabría destacar una famosa entrevista con Lorca en La Gaceta Literaria donde ambos abordan un tema tan querido para los dos como era el del cante flamenco. Pero, ante todo, en sus muchos artículos y libros, hay una idea que predomina por encima de todas: el necesario diálogo entre Oriente y Occidente, algo que hoy sigue siendo poco menos que una quimera.


FUENTES:

CAZABÁN, Alfredo; “Literatos jiennenses. Rodolfo Gil Torres (“Amor y Benomar”), Don Lope de Sosa, XIV, (1926), pp. 37-39.

GIL BENUMEYA, Rodolfo; Marruecos andaluz.  Madrid, Ediciones de la Vicesecretaría de Educación Popular, 1943.

LÓPEZ ENAMORADO, María Dolores; “La mirada del otro: la visión del africanismo español (el Gil Benumeya de los años veinte)”. In ZAMORA, Elías y MAYA, Pedro (edits.), Relaciones interétnicas y multiculturalidad en el Mediterráneo Occidental. Melilla, 29-31 octubre 1997. Sevilla, Librería Andaluza, 1998.

PALOMARES, José; “La oscura raíz del grito. Blas Infante, Federico García Lorca y Rodolfo Gil Benumeya en torno al cante jondo”, La madrugá, 4, (2011), 1-19.

VARIOS, Jaén. Tomo IV, pág. 1344.


Wikipedia.



jueves, 16 de octubre de 2014

Joyas bibliográficas de Andújar II: Hospedería de la Virgen de la Cabeza

Ofrecemos en esta ocasión la posibilidad de consultar o descargarse este opúsculo que fue publicado por la Dirección General de Turismo para promocionar el parador del Santuario que estuvo funcionando desde el año 1947 hasta la década de los setenta. Tras un largo abandono, resurgió hace unos años, regentado por los padres trinitarios, como albergue de peregrinos y visitantes.
No viene consignada la fecha de edición, ni hemos encontrado este dato en la página web del I.S.B.N. Hay que pensar, no obstante, en que fuera publicado poco después de entrar en funcionamiento el establecimiento: esto es, a finales de los años cuarenta. Un amable internauta, sin revelar su nombre, nos indica que fue timbrado en la andujareña imprenta Blanco.
Más que por los textos (que repasan de nuevo la historia de la aparición mariana, la importancia de su romería, el sitio del Santuario, su destrucción y posterior reconstrucción), este librito es interesante por ofrecer fotografías de un edificio que muchos andujareños no han llegado a conocer en sus momentos de esplendor, sino ya ruinoso y abandonado a su suerte.