martes, 30 de junio de 2020


JOSÉ MANUEL ESTEPA LLAURENS
(1926 – 2019)

(Foto tomada de Wikipedia, propiedad de la
Conferencia Episcopal Española)


Prelado de la Iglesia Católica

Queremos ponerle un broche de oro a esta tanda de biografías, antes de que el blog descanse durante el verano, con un recuerdo a uno de nuestros paisanos más ilustres: el cardenal Estepa.

Gracias al delicioso libro que publicara Juan Rubio en 2011, descubrimos no solo al arzobispo castrense, al cardenal, al hacedor del Catecismo de la Iglesia Católica, sino a un hombre que vivió una época turbulenta de la historia de España, pero que encontró paz y equilibrio en su vocación sacerdotal. Esta publicación, cuya lectura recomendamos, nos guía en la vida de este andujareño universal, que nunca perdió el contacto con su tierra, llegando a ser incluso pregonero de su fiesta mayor en 1987, y dedicándole el municipio el nombre de un altozano en el corazón de la ciudad medieval, muy cerca de donde pasó los primeros años de su vida.

Portada del libro de Juan Rubio


Nació José Manuel el 1 de enero del año 1926, en la calle Navarros, aunque sus recuerdos de infancia están ligados al barrio de Santa María, donde su padre crearía una fábrica de jabones, en la zigzagueante calle Alferez Moreno. Esos años vienen determinados por el compromiso político de Bernardo Estepa Gómez, su padre, de recias convicciones izquierdistas y primer alcalde de la II República en Andújar. Esta circunstancia y el hecho de haberse ocupado del hospital municipal durante los años de la contienda, hacen que sea encarcelado, quedando la familia al amparo del hijo mayor, el afamado maestro Francisco Estepa, y el celo y cuidado de la madre, Salud Llaurens Aspart. No encontraría consuelo José Manuel hasta que su padre fuera liberado, en el año 1945. Es entonces cuando se decide a cumplir su sueño: dedicar su vida al servicio de Dios. Antes de eso, había cursado estudios de Bachillerato en León, prosiguiendo estudios religiosos en el Colegio Mayor de Santiago de Salamanca (1946-1947). Su primer viaje a Roma, en 1949, fue providencial, pues entró en contacto con otra visión del Cristianismo, lejos del nacionalcatolicismo impuesto en el régimen franquista.

Pregonando en la Fiesta de la Espiga, en
San Bartolomé de Andújar (1985)
Foto: Manuel Barea.


En Roma terminaria sus estudios de Teología, en la Universidad Gregoriana. En 1954 es ordenado presbítero, diciendo su primera misa meses después en Andújar, en su parroquia de Santa María.. Después, su paso por París lo encauzaría por el que sería una de sus grandes preocupaciones: la catequética. En 1956 vuelve a España y se encarga de la pastoral en Madrid. En 1961 es nombrado director de la Casa Diocesana del Catequista y surge en él un fuerte deseo de viajar a Hispanoamérica para conocer la realidad de la Iglesia en este continente. La década de los sesenta son años de profundizar en el conocimiento de cómo llega la Palabra de Dios en diferentes rincones del planeta: visita varios países del Cono Sur, forma a jóvenes sacerdotes hispanoamericanos... todo ello lo lleva a ser nombrado director del Secretariado de Catequesis de la Comisión de Pastoral de la Conferencia Episcopal.

Presidiendo un acto religioso de la Cofradía de Mena
(www.cofradiamena.es)


El 15 de octubre de 1972 es consagrado obispo por el cardenal Tarancón, desempeñando el cargo de obispo-auxiliar de Madrid-Alcalá, primero en la denominada “Zona Sur” y después en Alcalá de Henares. A nadie se le escapó que Tarancón con este nombramiento, y otros, se quería rodear de eclesiásticos sobradamente preparados y sin ataduras con el régimen franquista. Fueron años donde se mezclaba la ilusión de una España que intentaban abrirse camino en el mundo de las libertades públicas, junto a momentos de gran tensión, que Estepa recuerda sobre todo en los entierros de Carrero Blanco y Franco, por la posición aperturista de Tarancón.

Escudo de monseñor Estepa
(Tomado de Wikipedia)


El 30 de julio de 1983 fue nombrado arzobispo general castrense. Su tarea consistió en renovar la institución para desprenderla del lastre militar, haciendo que los sacerdotes castrenses fueran pastores de la Iglesia y no una pieza más del engranaje cuartelario. Fueron tiempos difíciles para Estepa, que tuvo que acompañar y consolar a muchos familiares de militares, asesinados por la banda terrorista ETA; pero también porque debió convencer a muchos obispos para que asumieran su función a la hora de estar cerca de viudas y huérfanos que eran feligreses suyos. En esos años se fraguó una intensa relación con la Corona, llegando a ser con el tiempo D. José Manuel quien formó a la actual reina Letizia para su matrimonio religioso, merced a su papel como capellán de la Casa Real.

Homenaje en Andújar, tras ser nombrado cardenal
(www.diocesisdejaen.es)


Su gran contribución a la Iglesia universal fue ser uno de los redactores del Catecismo, cuya publicación se dilató de 1986 a 1992, bajo el amparo del cardenal Ratzinger, posteriormente Benedicto XVI. Todo ese esfuerzo y dedicación le fue recompensado años después, cuando, siendo ya arzobispo general castrense emérito, consiguió también el cardenalato de manos del papa Benedicto, en 2010.

Prolijo sería enumerar las abundantes publicaciones de monseñor Estepa, así como sus distinciones, entre las que destacan la gran cruz al mérito militar con distintivo blanco.

Un momento del funeral, oficiado en Madrid el 23 de julio de 2019
(Tomado de: www.ordenconstantiniana.org)


Falleció en Madrid, el 21 de julio de 2019. A su entierro, en la catedral castrense donde reposan sus restos, acudieron varios obispos y el propio rey Felipe VI.


FUENTES:

CABALLERO VENZALÁ, Manuel; Diccionario bio-bibliográfico del Santo Reino de Jaén. Jaén, Diputación, 1989; tomo III; pp. 238-241.

RUBIO FERNÁNDEZ, Juan; Estepa, el cardenal de la catequesis. Madrid, el autor, 2011.

Wikipedia.





jueves, 28 de mayo de 2020


VENERABLE FRAY ALONSO RUIZ NAVARRO
Ss. XVI-XVII


Mártir franciscano

Como en más de una ocasión he confesado, se me hace complicado tratar de resumir la vida y obra de algunos de nuestros paisanos, ante el aluvión de datos que uno encuentra en libros, prensa, testimonios personales o Internet. En cambio, otras veces, sucede lo contrario: se aferra uno a breves pinceladas de una vida que, ante la escasez de esos mismos datos, se nos aparece como fugaz, cuando la historia nos oculta sucesos y avatares que, seguro, fueron muy interesantes.

Pero la realidad es la que es, y ante el biografiado de este mes sucede algo así: básicamente lo que encontramos en todas las fuentes consultadas y que se citan más abajo es la misma salmodia acerca de su ejemplar martirio, siendo complicado arañar otros fragmentos del mosaico de su vida, sin caer en la tentación de rellenar los huecos vacíos con alguna invención novelesca.

Antiguo convento de San Francisco, en Granada
(tomado de Wikipedia. Trabajo de Daderot).


Por desconocer, hasta desconocemos su fecha de nacimiento, aunque tomando como referencia la de su muerte, tuvo que suceder, por fuerza, en el siglo XVI. Sabemos, eso sí que sus padres eran Alonso Ruiz Navarro (o Manera, según otros) y su madre, María de Lara (Navarro, según el padre Vilches). También parece que profesó en el convento de San Francisco de Granada y de ahí partió a Filipinas con ánimo, como tantos otros servidores de Dios, de proclamar el Evangelio en aquellas lejanas tierras.

Mausoleo dedicado a los mártires cristianos de Japón
(Tomado de bbc.com/mundo/noticias. Getty Images)


Pronto pasó a Japón, meta para muchos religiosos entonces, a pesar de los riesgos que ello conllevaba; aunque bien es verdad que cuando fray Alonso arribó a Japón se había extendido el Cristianismo merced a su introducción, sobre todo por jesuitas portugueses. La conversión a la nueva fe por parte de los señores feudales se hacía con miras más económicas que religiosas, pues de esta forma se creaban vínculos más estrechos con el pujante comercio portugués en la zona de Nagasaki.

Fumie con la cara de Cristo desgastada
al ser pisoteada una y otra vez
(Tomado de bbc.com/mundo/noticias
Getty Images).


No obstante, la rápida proliferación de conversiones (unas 500.000 en la zona antes citada a finales del XVI), hizo que las autoridades intentaran frenar el avance del Cristianismo. Ya en esa época hay testimonios de persecuciones y el martirio de veintiséis misioneros en el mismo Nagasaki. En estos años, el padre Alonso tendría que enfrentarse con un ambiente de animadversión que iba in crescendo, y que alcanzó uno de sus puntos álgidos en 1614 con la prohibición del culto cristiano y la expulsión de los religiosos que, de diferentes nacionalidades y órdenes, habían llegado a Japón en las décadas precedentes. Además, frente a la prudencia de los jesuitas, los franciscanos no dudaban en proclamar el Evangelio sin ocultarse. Y así, el andujareño seguiría con su misión, incluso cuando se extendió la práctica del fumie que se instaura a partir de 1620. El fumie era una imagen de Cristo o de la Virgen que debía ser pisada públicamente para dejar patente que no se tenía relación alguna con el Cristianismo. Quien no lo hiciera, podía ser condenado a muerte, como ocurrió con unas dos mil personas. Una de ellas sería nuestro fraile franciscano, quien fue ajusticiado tras treinta y seis años de predicación, un 13 de febrero de 1633. Todos sus hagiógrafos coinciden en que, a pesar de ser decapitado, estuvo predicando veinticuatro horas más.

"Mártires franciscanos en Japón", cuadro
de Juan Carreño que se puede contemplar
en el Museo de Santa Cruz de Toledo
(Tomado de: www.meisterdrucke.es)


Fuera de este exiguo ramillete de datos quedan sus primeros años en Andújar, sus correrías adolescentes, la llamada de la vocación, las vicisitudes y triunfos, las penas y alegrías de una vida oculta entre los pliegues del pasado que hoy hemos querido rescatar aquí.



FUENTES:

ÁLVAREZ, P. José; Índice General del diario histórico, político-canónico y moral. Madrid, Thomas Rodríguez, 1734.

ESPINALT GARCÍA, Bernardo de; Atlante Español. Tomo XII. Parte 2 (Córdoba-Jaén). Madrid, Imprenta de González, 1787; págs. 237-238.

GUTIÉRREZ CARRERAS, Pilar; “Los primeros mártires de Japón. Nagasaki, 1597” (Conferencia pronunciada en la Hospedería de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, 16.02.2014). http://www.valledeloscaidos.es/files/martires-del-japon.pdf

SICARDO, José; Cristiandad del Japón y dilatada persecución que padeció... Madrid, Francisco Sanz, 1698.

TERRONES ROBLES, Antonio; Vida, martirio, traslación y milagros de San Eufrasio... Granada, 1657. Edición facsímil: Jaén, Diputación provincial, 1996.

TORRES LAGUNA, Carlos de; Andújar cristiana. Andújar, La Puritana, 1956.

VÍLCHES, Francisco de; Santos y santuarios del Obispado de Jaén y Baeza; Madrid, 1550. pp. 232-235.


jueves, 23 de abril de 2020


JOSÉ MARÍA GALLO MOYA
(1906 – 1977)

(Tomado de www.cofrades.sevilla.abc.es)



Escritor

En vísperas de la gran cita serrana, que este año solo podrá vivirse en la obligada lejanía a la que nos obliga el confinamiento por la alarma sanitaria, queremos rendir homenaje desde este blog a la figura de este tosiriano, autor de la ya inmortal letra “Morenita y pequeñita”, auténtico himno oficioso de la devoción hacia la Virgen de la Cabeza.

(Tomado de www.cofrades.sevilla.abc.es)

Su padre, el teniente coronel Juan Gallo Núñez, era malagueño, de ahí que viera la luz nuestro poeta en la capital de la costa del Sol, un 17 de agosto de 1906. Su vinculación con la provincia jienense le viene por su madre, Cecilia Moya Salazar, natural de Torredonjimeno. Realizó sus primeros estudios en Málaga y el Bachillerato en el instituto Aguilar y Eslava de Cabra (Córdoba). El temprano fallecimiento de la madre hace mella en el niño José María, que contaba entonces con siete años de edad. El padre es trasladado a Canarias y allí inicia Gallo Moya la carrera de Derecho, en La Laguna (Tenerife). Con diecisiete años participa en la guerra de África. A los veinte años de edad se asienta en Torredonjimeno, donde conoce a Asunción Moya, prima hermana de su madre, con la que contrae matrimonio en 1934, unión de la que nacerían seis hijos.

(Tomado de www.fnac.es)


Debido a sus ideas políticas y sus creencias religiosas, es encarcelado al estallar la guerra civil, primero en Torredonjimeno y después en Jaén. Allí se produce el hecho que trae a este autor a nuestro blog: alguien, al parecer natural de Andújar, le pide una composición poética dedicada a la Virgen de la Cabeza, aunque hay quien afirma que fue el joven músico alcaudetense Miguel Rivera de la Rosa. En cautiverio, y sin conocer ni la fiesta romera ni el santuario, y guiándose por las indicaciones que le dieron, dio a la luz el poema “Morenilla y pequeñita”, cuyo diminutivo inicial se asimiló al segundo poco después, quizás buscando un ritmo más idóneo o una facilidad en la memorización de la letra. La música fue compuesta por Rivera de la Rosa, desafortunadamente fallecido en aquellos aciagos días, con arreglos posteriores del maestro José Sapena Matarredona. La intercesión de cierta persona hizo que José María Gallo se librara de ser uno de los que sufrieran el fatal destino del llamado “tren de la muerte”.

(Tomado de www.virgendelacabezaencatalunya.com)


Al acabar la guerra civil, vuelve a Torredonjimeno y trabaja como funcionario en el ayuntamiento de su localidad, pues siempre la sintió como suya y en cuya vida cultural y religiosa se integró hasta el último momento de su vida. Ejemplo de ello lo tenemos en la labor desarrollada a la hora de recuperar imágenes y enseres de la Semana Santa tosiriana, vapuleada por el hecho bélico. Su amistad de juventud con el imaginero, también malagueño, Francisco Palma Burgos, hizo que consiguiera para Torredonjimento la talla de Jesús Preso, que el escultor tenía en su taller sin un destino claro. Colaboró en la reorganización de esa cofradía y ocupó cargos en su junta de gobierno. Su vinculación con la Semana Santa local se patentiza también en la composición de numerosos poemas religiosos pasionistas y saetas, y en el pregón que pronunció en el año 1959.

(Tomado de elblogdeCassia.blogspot.com)


Su afición a la escritura ha dejado para la posteridad numerosos artículos y poemas en diversas revistas, sobre todo de Torredonjimeno, pero también obras mayores, entre las que cabe destacar sus poemarios: La hospicianita (1933), Caballero prisionero (1940), En mi torre I, En mi torre II, Pequeña lira, Amado vagabundo, Maravilla, etc. También fue autor de una obra de teatro, Entre madrugada y alba, estrenada en 1948-1949 y reestrenada diez años después. Se destaca también Rapsodia de amor y luz: charla (1956), los himnos dedicados a las Vírgenes de Tiscar y de Consolación, numerosos villancicos y guiones radiofónicos para Radio Torredonjimeno que llevaban por título Café a las tres. Por desgracia, vivió la muerte de una de sus hijas, Cecilia, a la que dedicó un sentido libro de poemas: Ceci.

(Tomado de cofrades.sevilla.abc.es)


Falleció en Jaén el 26 de septiembre de 1977, curiosamente el día en que la Iglesia festeja a los santos Cosme y Damián, patronos de Torredonjimeno, para los que también compuso un himno. En 1995, la casa municipal de su ciudad de acogida le dedicó un emotivo homenaje, al igual que Andújar un año después.

He aquí la letra original que tanto emociona a los devotos de la Virgen de la Cabeza, tal y como fue publicada por vez primera en su poemario Caballero prisionero (1940):

Morenilla y Pequeñita”
(La Virgen de la Cabeza)

Morenilla y pequeñita
Lo mismo que una aceituna.
Una aceituna bendita.

Morena de luz de luna.
Meta del jienense anhelo.
Bronce de carne divina.
Escultura en barro santo.
Un chocolatín del cielo
Envuelto por la platina
Del orillo de su manto.

Es la ermita,
Reja que su marco aroma
Entre jaras de la sierra,
Una cita
Colgada entre cielo y tierra,
Morenilla y pequeñita
La Virgen su gracia asoma
Entre el joyal que la encierra.

Morena de luz de luna.
Desde el olivar del cielo
Que en ramón de astros se encierra,
Cayó una aceituna al suelo,
Rodó y se paró en la tierra.

Morenilla y pequeñita
¡Una aceituna bendita!



FUENTES:

CHICA, Fernando; “José María Gallo”, www.cofrades.sevilla.abc.es (31.01.2010).

LIÉBANA, José; “El autor de la letra de `Morenita y pequeñita´: José María Gallo Moya: el hombre y el poeta”, www.cofrades.sevilla.abc.es” (07.02.2010).





lunes, 30 de marzo de 2020

CERA BELLIDO

(Tomado del blog de la Hdad. de la
Veracruz de Andújar)


La primavera vuelve a hacerse presente en nuestras vidas, y cada año con más premura si cabe. Este año, sin embargo, nos hallaremos huérfanos del rumor de túnicas sobre las callejas de la Andújar eterna. Tampoco los trajes de faralaes alegrarán los recoletos altozanos. He de confesar que me he visto obligado a recomponer la presentación de mi entrada mensual. Había pensado, no obstante, que era un buen momento para rendir tributo a esta importante y señera empresa andujareña. Y teniendo en cuenta los duros tiempos que se nos avecinan, creo que está igualmente justificado hacerlo.

(Tomado del Facebook de Cera Bellido)

No puedo ni quiero negar que me emociona pensar que su actual sede se encuentra enclavada en la calle Jesús María, en pleno barrio de San Bartolomé, el barrio de mis ancestros, el de mi infancia y mi primera juventud. ¿Cómo no recordar el inconfundible olor a cera pura de abejas penetrando incluso en la cercana iglesia de Mínimas? ¿Acaso es posible sustraerse a ese momento en el que en compañía de mi padre y otros miembros de la Cofradía de la Paciencia acudíamos a sus oficinas para encargar los cirios de la estación penitencial? ¿Y cuando mis manos tocaban esas velas de tacto tan agradable a la vista que casi parecían invitarme a morderlas pues parecían hechas de caramelo masticable?

(De www.wikipedia.org)

La actual marca “Cera Bellido” aparece registrada por vez primera en 1889, fruto de una escisión de la antigua y prestigiosa casa Cerería Pontificia del Corazón de Jesús, empresa fundada en 1840 según reza el antiguo azulejo de la calle del Arroyo; pero que, al parecer, ya funcionaba una década antes. El blog de la Cofradía de la Veracruz (con quien mantuvieron los Bellido no solo relaciones lógicamente comerciales a raíz de la venta de cera a esta corporación, sino también porque algunos de sus miembros ocuparon cargos en dicha hermandad) nos informa de que Francisco Bellido parece ser el iniciador de esta estirpe de artesanos, dedicados con igual acierto a la producción de miel y jabón. De su matrimonio con Jerónima Rubio nacerían tres hijos que suponen tres importantes jalones en la historia local de principios del siglo XX: Agustín (impresor, fundador del periódico El Guadalquivir), José María (que continuaría con la marca “Cerería Pontificia” y se dedicaría también a la política) y Francisco (el creador del actual marchamo de “Cera Bellido” en 1889, como antes se ha dicho).

Antigua fábrica de la Cerería Pontificia en la calle del Arroyo.
Fotografía de Jesús Ángel Palomino León
(Blog andújarhistórica.com)

En 1892, se añade al logotipo de la empresa un dibujo de la Virgen de la Cabeza y su santuario que enseguida se haría muy popular y que se ha mantenido hasta nuestros días, con una idea muy clara de fusionar este producto, auténtico lujo de nuestra Sierra Morena, con la ciudad que a sus pies se postra. En poco tiempo, la industria familiar va a ir sumando reconocimientos, al igual que la Cerería Pontificia: en 1887 obtiene una mención honorífica en Jaén y un año después la medalla de bronce de la Exposición de Roma. D. Francisco Bellido Rubio debió fallecer sobre la década de los ochenta, según se nos sigue informando en el blog de la Veracruz, pero la empresa siguió su ritmo de producción, de la mano de su viuda, que falleció en 1908. Las manufacturas se realizan en la calle Juan Robledo y la tienda está sita en la de San Francisco.

(Tomado de www.cerabellido.es)


(Tomado de www.tesorosdelayer.es)


Una nueva generación de Bellidos va a seguir adelante con el negocio familiar, llevando, tras la Guerra Civil, sus afamadas velas a gran parte del territorio nacional. En especial, son las cofradías de Semana Santa las que adquieren tan excepcional artículo. Desde la década de los años cuarenta del siglo pasado, por ejemplo, la Hermandad de la Esperanza Macarena de Sevilla es un cliente incondicional; pero sería muy prolijo citar todas las corporaciones de Pasión y Gloria que tanto en la capital andaluza como en otras zonas de España se nutren de la cera de Bellido ya sea para sus altares de cultos cuaresmales como para sus estaciones penitenciales, procesiones y otros actos de culto.

(Tomado del Facebook de Cera Bellido)

Los actuales gerentes de esta casa han sabido diversificar sus productos y si consultamos su cuidada página web nos damos cuenta de que también ofrecen delicados productos para la ornamentación del hogar, los spas y sus velas han aparecido en películas como Alatriste, Volavérunt, Los fantasmas de Goya u Ocho apellidos catalanes. Según parece, la luz de esta incomparable cera es idónea para la filmación cinematográfica.

Imagen de la película Alatriste, donde podemos observar
las velas de Cera Bellido
(www.fotogramas.es)

Adentrarse en las instalaciones de Cera Bellido supone reconciliarse con la actividad artesanal de Andújar, muy dañada en los últimos tiempos por mor de otras formas de producción, pero también por la falta de emprendimiento local. El secreto de la cera andujareña reside, en palabras del gerente de la empresa, Manuel Bellido, por supuesto en la materia prima de nuestras abejas, pero también en el sistema de blanqueo natural, merced al poderoso sol de esta tierra y dejando de lado toda solución química. Como curiosidad habría que decir que algo queda de la antigua manufactura de miel: al espacio donde trabajan esos empleados se le sigue llamando “obrador”.

(Tomado de www.todocoleccion.net)


Esperamos y deseamos que el bache de este año no sea demasiado sangrante y la empresa pueda salir a flote y recuperar el número de contrataciones temporales, que alcanza los veintitantos empleados en la temporada alta de producción.

Las velas de Cera Bellido, a las puertas
de la Basílica de la Macarena, en
Sevilla (Sábado Santo 2018)


FUENTES:

MORENO ALMENARA, Maudilio; “La relación de la familia Bellido, cereros por antonomasia de Andújar, con la Cofadía de la Santa Veracruz”. In veracruzandujar.blogspot.com (17 de febrero de 1916).







domingo, 23 de febrero de 2020

Joyas bibliográficas de Andújar (XIII): 
Iliturgi, de Carlos de Torres Laguna.

Hacemos un alto en el campo de las biografías y nos acercamos a una de las obras que nos legó el médico e investigador Carlos de Torres Laguna (1904-1971), un arjonero afincado en nuestra ciudad que constituye uno de los pilares de la moderna historiografía local. Con esta obra, publicada en 1954, iniciaba un ambicioso proyecto bajo la denominación de Historia de la ciudad de Andújar y de su Patrona la Virgen de la Cabeza, que se vería complementado más adelante con: Andújar cristiana (1956), La Morenita y su santuario (1961), Leyendas y tradiciones iliturgitanas (1966) que ya fue publicada en nuestro blog y, de manera póstuma: Andújar a través de sus actas capitulares 1600-1850 (1981).



miércoles, 29 de enero de 2020

PEDRO DE VILLARREAL
(1543 – 1619)


Obispo

Entre los muchos andujareños que cruzaron la amplia mar océana para ir en busca de gloria y riquezas, o como es el caso de nuestro biografiado, para ocuparse de los asuntos espirituales, está Pedro de Villarreal, eclesiástico, que llegó a ser obispo y que protagonizó, como veremos más adelante, un curioso aunque peligroso enfrentamiento con cierto gobernador, en un episodio reiterado de tiras y aflojas entre el poder religioso y el civil.

Nació en Andújar sobre 1543 (aunque el Diccionario Biográfico Español sitúa su nacimiento en 1550). Estudió Teología gracias a la ayuda de su cuñado, el maestro de rejería Alonso de Morales, casado con María de Villarreal. Marchó a América con los hijos de su protector, sus sobrinos Pedro y Agustín. El primero llegó a ocupar importantes cargos civiles y el segundo se convertiría en fiel colaborador de su tío.

La antigua diócesis de Nicaragua
(Wikipedia)

La primera encomienda de don Pedro va a ser visitar las parroquias del arzobispado de Granada, dentro de la provincia administrativa de Nicaragua. El 22 de octubre de 1603 el papa Clemente VIII nombra a nuestro paisano obispo de León de Nicaragua, sede que llevaba tiempo vacante, siendo consagrado en Granada por el arzobispo Pedro de Castro el 31 de enero del año siguiente, antes de partir a su destino. En cuanto llegó, el cabildo de Guatemala, animado por Villarreal, solicitó que la diócesis fuera elevada a archidiócesis, añadiéndole las diócesis de Chiapas y de Comayagua, además de la propia de Nicaragua, que pasó de depender del arzobispo de Sevilla al de Lima aquel mismo año.

Vista aérea parcial de la ciudad de Cartago
(www.agoda.com)

Realizó la primera visita pastoral al territorio de Costa Rica entre enero de 1608 y enero de 1609 (primera de un obispo a la zona), con el objetivo prioritario de confirmar a unos mil creyentes. De ahí se trajo al joven Baltasar de Grado, el primero de aquella provincia que fue ordenado sacerdote. En el transcurso de esta visita se produjo el famoso enfrentamiento con el gobernador Juan de Ocón y Trillo, por el lugar que este debía ocupar en la iglesia mayor de la ciudad de Cartago, que vivió atónita esta pugna entre Villarreal y el gobernador. La verdad sea dicha, este gobernador gozaba de fama de déspota y corrupto, de tal manera que tiempo después la Corona lo castigaría por sus desmanes. Además, el patriciado cartaginés se hallaba dividido: unos lo criticaban por su gestión y otros lo apoyaban. En este estado de cosas aparece en escena el obispo, que también acarreaba fama de ser muy puntilloso en cuestiones de protocolo. El inicio del litigio se produjo en la primera misa que celebró don Pedro, cuando requirió al gobernador que se bajase del presbiterio, ya que no debía ocupar lugar alguno de preeminencia allí. A partir de este desaire tuvieron lugar durante todo el año que estuvo Villarreal de visita pastoral, varios desencuentros mutuos, amenazas veladas y no tan ocultas (con duelos, espada en mano, incluidos), denuncias por parte del gobernador ante la Audiencia, etc. Todo ello está profusamente detallado por el historiador Ricardo Fernández en su obra Crónicas coloniales de Costa Rica. Ahí podemos leer cómo el enconamiento del gobernador venía dado, sobre todo, por el carácter plebeyo del obispo. Tras leer aquellos acontecimientos, queda claro que el obispo supo mantenerse en su sitio, y en más de una ocasión, el gobernador, el cual no hacía caso de sus indicaciones, provocaba que el andujareño se volviese a la sacristía y se quedaba la feligresía sin oír misa. También es evidente que supo sacar de sus casillas a alguien acostumbrado a ser respetado por todos, de grado o por la fuerza: “A este obispito de Andújar (dijo en cierta ocasión) yo le haré quitar el obispado y lo tengo de embarcar en Suerre o en Talamanca, y yo propio lo tengo de llevar porque vaya más regalado y no se piense volver”.

Catedral de León, en Nicaragua
(Wikipedia. Fotografía de Brassmaster)



De vuelta a León le tocó vivir un momento trágico con el terremoto y la erupción de un volcán en 1610. Las autoridades decidieron abandonar el lugar, que a partir de entonces se conocería como León Viejo o León de Imabite, a un nuevo emplazamiento. El 11 de enero de 1611 Pedro de Villarreal autorizó el traslado a la nueva población, germen del actual León. Su decisión más trascendental fue levantar una nueva catedral, la tercera en una zona con importante actividad tectónica. No sería la definitiva, ya que esta llegaría, en un sexto proyecto, en el siglo XVIII,en lo que es la actual Real Basílica Catedral de la Asunción, uno de los templos más grandiosos de Hispanoamérica.

Habiendo sido promovido al obispado de Guatemala, antes de ocuparlo, falleció en Posta de Masaya. Sus restos fueron sepultados en Granada (Nicaragua).



FUENTES:

BLANCO SEGURA, Ricardo. “Pedro de Villarreal” In dbe.rah.es (Diccionario Biográfico español)

FERNÁNDEZ GUARDIA, Ricardo; Crónicas coloniales de Costa Rica. San José, Editorial Universidad Estatal a Distancia, 2006.

SANABRIA, Monseñor Víctor Manuel; Estudios historiográficos. San José, Editorial Universidad Estatal a Distancia, 2006.

TORIBIO GARCÍA, Manuel; “Los Villarreal, una familia de andujareños en la Nicaragua del siglo XVII”, Estudios de historia de Andújar. Andújar, Ayuntamiento, 1984; pp. 89-95.

VELÁZQUEZ BONILLA, Carmela; “La diócesis de Nicaragua y Costa Rica: su conformación y sus conflictos, 1531-1850”, Revista Historia, 49-50, enero-diciembre 2004, pp. 245-286.

www.es.wikipedia.org





martes, 31 de diciembre de 2019

PEDRO ANTONIO ACUÑA Y CUADROS
(1786 – 1850)

Wikipedia (retrato en el  Congreso de los
Diputados, obra de Ignacio Suárez Llanos.
Dominio público)


Político

Aunque nacido en Baeza, y más en concreto un trece de marzo de 1786, este político de gran trascendencia en los avatares del convulso siglo XIX, pasó gran parte de su vida en Andújar, donde fallecería un 9 de enero de 1850. Sus estudios primarios los realizó en el colegio de los padres Escolapios, la secundaria en Archidona y retornaría a su Baeza natal para ingresar en su Universidad.

Portada de la antigua Universidad de Baeza
(Wikipedia, fotografía de Zarateman)


Adscrito al liberalismo, fue diputado por Jaén en dos legislaturas. Su profesión era la de hacendado y estaba adscrito a la Milicia Nacional en Andújar. Su carrera política parece iniciarse cuando es nombrado procurador del Reino por la circunscripción de Jaén, en sustitución de Juan Manuel Subrie, en octubre de 1834. Representó a la provincia de Jaén, junto al Conde de Donadío, en la constitución de la Junta Suprema de las Andalucías, en Andújar, el 2 de septiembre de 1835. Fue reelegido en las elecciones de 1836 y, de nuevo consiguió su acta, en octubre de ese mismo año, tras el motín de los sargentos de La Granja.

El general Espartero, en cuya época se
desarrolla la mayor parte de la vida
política de Pedro Antonio Acuña
(Wikipedia, dominio público)
En 1837 fue elegido miembro de la comisión que se encargaría de redactar la nueva Constitución, que vería la luz el 18 de junio y de la cual será uno de los diputados firmantes. Ese mismo año conseguiría la cartera de Gobernación, aunque, como era habitual en nuestro convulso siglo XIX, tan solo ocuparía el cargo de ministro durante un mes y nueve días. Alternó representación política en el Senado y en el Congreso, llegando a ser presidente de las dos, al igual que vicepresidente, lo cual indica la preponderancia que logró alcanzar en la vida pública de esa época. Al finalizar la regencia de Espartero, Pedro Antonio abandonó la política y volvió a Andújar donde, según sus biógrafos, vivió de manera holgada merced a su pensión vitalicia de 30.000 reales y a las ganancias de sus propiedades agrarias.

Constitución Española de 1837 (www.senado.es)


Su línea ideológica corresponde con el llamado “liberalismo respetable”, de corte moderado,y fue defensor de la política desamortizadora para favorecer la división y el aumento de la propiedad.

En el terreno personal, contrajo matrimonio en 1806 en Arjona con Francisca de Paula Colmaestra y Navarro. De esa unión nacería un único hijo, Luis María, que sería alcalde Andújar en un breve periodo de 1840. Hasta nosotros ha llegado una biografía laudatoria, escrita por Luis de Solís y Manso, donde se defiende que era descendiente del obispo Acuña y propietario de una considerable fortuna en vinculaciones y señoríos en la actual provincia de Vizcaya, aunque el solar familiar procedía de Tuy (Pontevedra).


FUENTES:

CAZABÁN, Alfredo; “El presidente Acuña”, Don Lope de Sosa, (1917), pp. 113-115.

PÉREZ GARCÍA, Luis Pedro; Andújar y el largo siglo XIX. Andújar, IES “Ntra. Sra. de la Cabeza”, 2000.

PÉREZ NÚÑEZ, Javier; In Diccionario Biográfico Español.

PIÑERO JIMÉNEZ, Fco. y MARTÍNEZ ROMERO, J.; Giennenses ilustres. Jaén, Palomino y Jaén, 1954; tomo I.

SOLÍS Y MANSO, Luis de; Biografía del Excmo. Sr. D. Pedro Antonio y Cuadros. Biblioteca Digital Hispánica.

Wikipedia.