martes, 3 de julio de 2018

ALONSO DE CAÑETE
S. XVII


Presbítero. Poeta

La proliferación de escuelas poéticas en el Barroco hizo que fuera habitual la convocatoria de certámenes donde las más habilidosas plumas de la zona buscasen alzarse con algún galardón que premiara su ingenio y habilidad lingüística. En Andújar, de la mano del padre Francisco del Villar, firme defensor de la corriente gongorina, se convocaron varias justas líricas que tuvieron una gran aceptación a juzgar por el alto número de participantes.



Uno de ellos fue el presbítero Alonso de Cañete. No sabemos con certeza sí era natural o no de nuestra ciudad, aunque el siempre recordado y admirado Caballero Venzalá se inclina a pensar en que sí, quizás porque su nombre está ligado no solo al mundo literario, sino a uno de los bandos que protagonizaron encarnizados encuentros donde era normal la profusión de sangre, en la Andújar de principios del diecisiete. De hecho, Alonso de Cañete figura como uno de los integrantes del clan Benavides-Prados-Lucena, en 1630, enfrentado a sangre y fuego al de los Quero en el que estaba integrado, por cierto, Villar y Bago.



Obtuvo dos galardones en sendos certámenes poéticos: de un lado una mención en el que celebraba la traída de las aguas al convento de San Francisco (1633) y, por otro, el primer premio del que conmemoraba a los denominados Mártires del Japón, unos años antes: en 1627. Romances, sonetos y décimas son el bagaje lírico que aporta a la historia de la literatura local este sacerdote del cual poco más podemos decir, y con el cual cerramos el blog durante la época estival, para invertir este descanso en la búsqueda de materiales para nuevas biografías.

FUENTES:

BALANY, Elizabeth; Violencia civil en la Andalucía moderna (siglos XVI-XVII): familiares de la Inquisición y banderías locales. Sevilla, Universidad, 1999.

CABALLERO VENZALÁ, Manuel; Diccionario bio-bibliográfico del Santo Reino de Jaén. Jaén, IEG, 1979. Tomo I.

VALLADARES REGUERO, Aurelio; “Andújar en la literatura de los siglos de Oro (siglos XVI-XVII)”, BIEG, 198 (2008), 139-164).



domingo, 27 de mayo de 2018


ANTONIO MORALES “MALAGUEÑO”
(Finales del siglo XIX)


Banderillero


Nada más grato para un servidor que bucear en páginas y páginas de enciclopedias y diccionarios biográficos en busca de algún paisano que haya quedado allí registrado, aunque los datos que se recojan sean mínimos, casi anecdóticos. El desánimo por la poca información que se obtiene se ve ampliamente recompensada por añadir a la cesta de las biografías una nueva pieza.



El Cossío, como vademécum taurino que es, nos tenía reservada esta sorpresa: una escueta nota que nos habla de un tal Antonio Morales, que adquirió algo de fama como banderillero a principios del siglo XX. Don José María advierte que el apodo que usó como nombre artístico (“Malagueño”) no debe llevarnos a engaño: no nació a orillas del Mediterráneo, sino bien tierra adentro, en nuestra ciudad, ignorándose el porqué de su seudónimo. “De corrientes facultades, bueno en la brega”, lo califica el entendido, que, aunque no pondere en demasía su arte, le hace un hueco en su diccionario. Además, añade que trabajó a las órdenes de diversos novilleros sobre el año 1912 y siguientes.

Portada plaza de toros de Andújar
(www.tauroweb.es)




Y nada más se puede añadir. Ni cuántas fueron sus tardes gloria o de abatimiento por una labor menos meritoria de lo esperado. Ni en qué plazas actúo. Ni cuándo se retiró o fue retirado por mor de alguna res que lo corneara. Tal vez tuvo una vida algo desahogada teniendo en cuenta su profesión y la época en que le tocó vivir... o quizás fuese vapuleado por los altibajos de su mismo oficio, tal y como refleja el sevillano López Pinillos en su novela Las águilas. De la vida del torero, perfecto retrato de este mundo cuando hace un siglo era capaz de sacar a un campesino de la esclavitud del arado o hundirlo en la miseria más absoluta cuando su duende se perdía o el toro lo corneaba.

Antiguo plaza de toros en lo que hoy es mercado de abastos
y plaza Rivas Sabater (andujarhistorica.blogspot.com.es)

Uno, que tampoco se autocalificaría como taurino, echa en falta en Andújar la publicación de una obra sesuda y documentada sobre el devenir de la fiesta en la ciudad. Si hay, desde luego, publicaciones parciales que nos hablan tanto de las corridas que antaño se celebraban en el Mercado como de los diferentes cosos con que Andújar ha contado.

Queda aquí otra biografía a medio componer, para que cualquiera que posea algún dato pueda aportarlo y se complete el rostro desdibujado de este Antonio Morales, alias “Malagueño”.


FUENTES:

COSSÍO, José María de; Los toros. Madrid, Espasa-Calpe, 1943. Tomo III, pág. 639.


martes, 24 de abril de 2018

RAMÓN RODRÍGUEZ DELGADO DE MENDOZA


Escritor


Siempre que llega abril intentamos encajar en este puzzle biográfico de nuestra Andújar alguna vida íntimamente ligada con la Virgen de la Cabeza y su centenaria romería. Echamos esta vez mano de un “relato” que está a medio hacer, como suele suceder, ya que pocas son las noticias que hasta ahora tenemos del protagonista mensual de nuestro blog. Apelamos, como siempre hacemos, a lectores mejor informados para que nos ayuden a completar los datos que nos faltan. De hecho, algunas de las consideraciones que ahora vamos a contar nos la ofrece generosamente su sobrino-nieto José Luis Rodríguez Palomo, residente en Málaga.

Gracias a él sabemos que Ramón Rodríguez Delgado de Mendoza procedía de Cádiz, concretamente de la localidad de Medina Sidonia. Su padre fue Diego Rodríguez Vargas, nacido también allí. Su madre, Isabel Delgado de Mendoza y de la Corte, jienense, aunque sin poder precisar aún su ciudad natal. D. Diego Rodríguez falleció en Andújar en 1917 donde poseía una fábrica de cera que llegó a convertirse en proveedora pontificia.

Concesión de la Cruz de la Orden de San
Hermenegildo (por gentileza de D. José Luis
Rodríguez Palomo).


No sabemos, pues, ni el año de nacimiento de nuestro personaje ni tampoco en qué momento llegó a Andújar. Lo que sí sabemos es que fue militar, perteneciente al cuerpo de Infantería de Marina, donde llegó a alcanzar el grado de comandante. El 3 de noviembre de 1920 el rey Alfonso XIII le concede la Cruz de la Orden de San Hermenegildo. Gran parte de su producción bibliográfica está centrada en la milicia, sobre todo en el cuerpo donde sirvió. A saber: La Infantería de Marina en las armadas antigua y moderna (1903), Necesidad, importancia y objeto del Cuerpo de Infantería de Marina (1904), Batallones de Marina 1717-1748 (1905), Influencia de la Marina militar en la vida de las naciones (1911), Diario de operaciones del 2º batallón expedicionario en Yebala (1921), El batallón de Barlovento (1925) o Compendio historial del Cuerpo de Infantería de Marina (1927). Esta última podemos corroborar que fue editada en Andújar, en la imprenta de Manuel Blanco.

(De www.todocoleccion.net)


Algunas investigaciones históricas más concretas lo acercan a Jaén como el titulado Estudio crítico de la batalla de Bailén (1908), obra que fue premiada. Igualmente, habría que citar: Estudio crítico de las batallas de Catalañazor y las Navas de Tolosa (1912), que también recibió una distinción.

Tocó temas de carácter político o social en: El anarquismo estudiado en sus aspectos político, jurídico y social (1907); La emigración (1908); Ventajas e inconvenientes de la autonomía municipal (1908), que fue premiada por el ayuntamiento de Jaén; o El problema obrero en España después de la promulgación de las Leyes sociales iniciadas por la de accidentes del trabajo (1909), premiada en este caso por la Sociedad económica de Amigos del País de Córdoba.

(De www.todocoleccion.net)

Al margen de otros dos títulos más: Sobresalientes. Apuntes históricos (Jaén, La Unión, 1908) y  La fiesta del árbol (1909), premiada por la Sociedad económica de Granada, nos interesa especialmente este autor por dos obritas que contribuyen a acrecentar la ingente bibliografía que existe sobre la Virgen de la Cabeza y que motivan lo que indicábamos al principio: su inclusión en este mes de abril. Se trata, en primer lugar, de El libro del cofrade de Nuestra Señora de la Cabeza, obra escrita en 1911, aunque nosotros hemos podido consultar una edición de 1920, de la jienense imprenta “El Pueblo Católico”. El autor realiza un somero recorrido histórico por la tradición en torno a la Morenita: aparición, cofradía, construcción del santuario, engrandecimiento de la romería, épocas de crisis, etc. Incluye en lo que se concibe como vademécum del cofrade, un listado de lugares con culto a la Virgen de la Cabeza, referencias a estatutos pasados, programa de romería del último año, etc. La otra obra mariana es Novena de Nuestra Señora de la Cabeza, impresa en Córdoba, en 1938. Aparecía como última parte en El libro del cofrade y es un texto que ya publicamos en este blog. El interés del novenario reside, sobre todo, porque cada día el autor rememora un milagro atribuido a la Virgen.



Hay que decir que don Ramón fue diputado de la Cofradía de la Virgen de la Cabeza, tal y como se reseña en la primera de las publicaciones marianas que hemos comentado. El amor por la Morenita ya estaba en su padre, del que hay constancia que dirige en 1906 el boletín El Santuario de Nuestra Señora de la Cabeza.



FUENTES:


CHECA GODOY, Antonio; Historia de la prensa jiennense, 1808-1983. Jaén, Diputación, 1986.

RODRÍGUEZ DELGADO DE MENDOZA, Ramón; El libro del cofrade de Nuestra Señora de la Cabeza. Jaén, Imprenta de “El Pueblo Católico”, 1920.

Reiteramos nuestro agradecimiento a don José Luis Rodríguez Palomo, que nos ha facilitado gran parte de estos datos biográficos.




viernes, 23 de marzo de 2018

COFRADÍA DE LOS DOLORES DEL CARMEN Y VENERABLE E ILUSTRE HERMANDAD DE NUESTRO PADRE JESÚS DE LA PACIENCIA, NUESTRO SEÑOR DE LA PAZ EN SU ENTRADA TRIUNFAL EN JERUSALÉN, MARÍA SANTÍSIMA DEL ROSARIO EN SUS MISTERIOS DOLOROSOS Y NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN



Al conmemorarse este año el tercer centenario del origen de la señera cofradía andujareña con residencia canónica en Santa María La Mayor, queremos que el espacio que habitualmente ocupa algún personaje relacionado con la inminente Semana Santa, sea para la corporación carmelitana, homenajeando así a todos los hombres y mujeres que a lo largo de su dilatada historia y, a veces, en momentos de grandes zozobras, han trabajado para que esta hermandad siguiera su andadura.

Antigua imagen de Ntra. Sra. de los
Dolores (Fototeca Univ. de Sevilla).


El 11 de junio de 1718 el provincial de los carmelitas otorga carta de fundación para que un grupo de fieles puedan realizar culto público a la imagen de Nuestra Señora de los Dolores que ya gozaba de gran devoción en la localidad. Un año después se constituye definitivamente la cofradía que, a lo largo de los años siguientes, va a incorporar distintas escuadras (hermandades que se adhieren a la principal: la de los Dolores) y cuyo cortejo procesional va a pasar del Martes Santo los primeros años al definitivo Miércoles Santo. Algunas de esas escuadras serán: la Cena (de efímera vida, al parecer), Jesús Preso, la Entrada en Jerusalén, Jesús Caído (que hay quien identifica con la advocación del Señor de las Misericordias), Nuestro Padre Jesús de la Paciencia, el Niño Jesús de los Dolores, San Juan, San Pedro y San Elías.

Antigua imagen de Ntro. Padre Jesús de la
Paciencia (años veinte).


Los estragos causados por los franceses y la posterior desamortización de Mendizábal obligan a la cofradía a buscar refugio entre los muros de la cercana iglesia de Santa María. Es aún una incógnita su devenir a lo largo de esta dilatada centuria. Sabemos que a finales de siglo existe aún la denominada Hermandad de la Virgen de los Dolores y que en los inicios del siglo XX procesionaba en la tarde-noche del Miércoles Santo acompañada por el Señor de la Paciencia y Jesús Caído, las únicas antiguas escuadras que habían resistido el paso de los años. La imagen de la Borriquita tan solo lo hacía algunos años, en la mañana del Domingo de Ramos.

La procesión del Señor de la Paciencia en los años cincuenta
(boletín de la hermandad).


La guerra civil del 36 deja a la cofradía sin sus titulares y enseres. La munificiencia del Conde de La Quintería, Rafael Pérez de Vargas hace que se recupere la advocación del Cristo de la Paciencia, cuya imagen tallará Amadeo Ruiz Olmos en 1940, procesionando por vez primera al año siguiente. Al desaparecer el conde, los hermanos deberán afrontar tiempos duros a lo largo de la década de los sesenta. En los años ochenta se incorpora a la cofradía la imagen de Nuestra Señora del Rosario, obra de Antonio Castillo Lastrucci, y que fue donada por el hermano Antonio Cáceres Barea. La hermandad se engrandecerá todavía más con la recuperación de otro antiguo titular: el Señor de la Paz, conocido popularmente como el Señor de la borriquita, cuya autoría se debe al imaginero Jaime Babío.

Rosario de la Aurora con la Titular de la cofradía


En la actualidad, esta corporación pasionista realiza dos estaciones penitenciales: el Domingo de Ramos y el Miércoles Santo. Además celebra todos los años un rosario vespertino con la imagen de su Dolorosa coincidiendo con la festividad del Rosario. Goza de una vida interna y externa activa: sede propia, ensayos solidarios de costaleros, cruz de mayo, recogida de juguetes en Navidad para niños desfavorecidos, cultos estatutarios...

Boceto de Ntro. Señor de la Paz


Para conmemorar los trescientos años, la comisión organizadora preparó un amplio programa de actividades que incluyen: el diseño de un logo y cartel, un rosario que en esta ocasión ha sido vespertino, una comida solidaria, concierto de la banda de música “Monte Calvario”, viacrucis de la Agrupación de cofradías de la ciudad presidido por la imagen del Señor de la Paz y exposición de enseres y documentos en la iglesia de Santa Marina. Queda pendiente aún la publicación de un libro con la historia de la hermandad, un quinario y una misa pontifical que culminará con la procesión extraordinaria del Señor de la Paciencia el sábado 16 de junio, como cierre de todos estos actos.




martes, 27 de febrero de 2018

FRAY ANTONIO PORTALEJO

(? - 1601)

Fraile mínimo


Volvemos en este blog a recordar a otro paisano que siguió el camino marcado por San Francisco de Paula. Fray Antonio Portalejo es rescatado del olvido por Antonio Terrones Robles que nos deja un breve pero elogioso apunte biográfico en su indispensable libro sobre San Eufrasio y la ciudad que lo tiene como patrón.

Escudo orden Mínima.
(Wikipedia. Dominio público)
 

A falta de bucear en los archivos parroquiales para descubrir la fecha de su nacimiento, se deja claro su estirpe andujeña y su pertenencia a la provincia de la Victoria de Granada. Terrones dice de él que gobernó como prelado muchas casas de la orden mínima, siendo su último cargo el de corrector del convento de Motril. Allí tenían asiento los frailes desde finales del siglo XVI: consiguieron permiso del obispado en 1573, sobre 1578-80 tenían concluido el convento y en 1604 la iglesia era ya una realidad. No pudo ver finalizada la fábrica del templo nuestro biografiado pues falleció tres años antes, de resultas de los estragos que en él causó la peste que azotó con furia esas tierras entre septiembre de 1600 y mayo de 1601.

Iglesia de la Victoria de Motril
(www.motril.es)


De esta forma nos narra don Antonio sus últimos días: “él, deseoso de servir a Nuestro Señor, y ganarle almas para el Cielo, se dedicó a confesar y sacramentar los apestados, que nadie se atrevía, con grande edificación, yendo descalzo, en que se ocupó muchos días que duró la peste, y últimamente, al fin de ella, fue Nuestro Señor servido de llevárselo para sí, concediéndole la muerte que deseaba en aquella ocasión, por hacer mayor servicio a Nuestro Señor, con que acabó su vida con opinión de santo y mártir, por las razones referidas”.

Interior de la iglesia de la Victoria de Motril
(laclase55.blogspot.com.es)

La “opinión” de los motrileños no se constata en una posterior subida a los altares. De hecho, tampoco se le recuerda en la pequeña wikipedia de la Orden mínima: la minimospedia. Tampoco queda nada hoy de la que fue última morada de fray Antonio: el convento desapareció tras la Desamortización de Mendizábal y la iglesia, muy maltratada en los hechos del 36, está regentada desde finales del XIX por la orden agustina recoleta. Queda, eso sí, el testimonio de su servicio al prójimo aunque eso le costara la vida.


FUENTES:

MEDINA VILCHES, Gabriel; República de Motril. Motril, el autor, 2015

TERRONES ROBLES, Antonio; Vida, martirio y traslación y milagros de San Eufrasio, Obispo y Patrón de Andújar. Granada, Imprenta Real, 1657 [facsímil: Jaén, Diputación, 1996]





sábado, 27 de enero de 2018

RAFAEL DE VALENZUELA 
Y SÁNCHEZ-MUÑOZ
(1857 - ?)

(Tomado de Poetas y poesía, de Alfredo Cazabán, 1911)


Escritor

Hablar del apellido Valenzuela en Andújar es volver la vista hacia un pasado de casas blasonadas y aceros puestos al servicio de empresas aparentemente imposibles. Arranca, al parecer, este patronímico, de la conquista que hizo un antepasado de la villa cordobesa de Valenzuela, cuya hazaña dio inicio a una larga lista de hombres de acción, gentes acostumbradas a batallar tanto en nuestra piel de toro como en tierras de ultramar.

Tiempo habrá de recordar a otros Valenzuelas, sahumados con la pólvora del Imperio. Hoy toca hablar de este abogado y literato que nació en Andújar el 29 de noviembre de 1857. Palau indica su nacimiento siete años después y su fallecimiento en 1909, pero yerra en ambas fechas, pues confunde a Rafael con Ramón, a quien ya recordamos en este blog. Tendremos también un espacio para el infortunado héroe de la guerra de África, Rafael de Valenzuela y Urzáiz, hijo de nuestro biografiado, y de cuna zaragozana, ya que su padre se instaló en la capital aragonesa para desarrollar allí el ejercicio de la abogacía. ¿Desde qué fecha? No podemos indicarlo con exactitud. Eso sí, en 1911 Alfredo Cazabán asegura que vive aún en Andújar y en 1914 en Madrid, aunque algunas de sus obras aparecen publicadas en Zaragoza en fechas anteriores a estas y allí nacen sus hijos mayores, aunque la tercera (Pilar) es natural de Andújar y nació en 1887.

Retrato de un joven Rafael de
Valenzuela (www.geneallnet.org)


Fue hijo de José María de Valenzuela y de Adelaida Sánchez-Muñoz Baciero, y casó con Joaquina Urzáiz Cavero, de cuyo matrimonio nacieron siete hijos.

La obra literaria de Rafael de Valenzuela bebe de la tradición lírica española, pero en narrativa se mueve dentro de la influencia modernista. Habría que destacar la novela El verdadero amor (1915), de cierto interés por desarrollarse su acción en Andújar. Otro de sus títulos es El tesoro de Lecumberri (1921).

En poesía, hemos encontrado dos libros: Sinceridad (1912) y Sendas de luz (1914). En este último poemario, encontramos una poesía dedicada a la patrona de Andújar que comienza así:

Decirte quiero, Virgen del alma,
decirte anhelo, Madre querida,
que lo que adoro más en la vida
es consagrarte mi devoción.
Eres la reina de mis amores
y ahora, lo mismo que siendo niño,
arde en la llama de tu cariño
mi corazón.

El apego a la tierra que lo vio nacer va ser una constante en el devenir literario de nuestro personaje. Ya se halle viviendo en la capital de España o siente sus reales a orillas del Ebro, Rafael va a mantener un contacto pleno con Andújar. Son innumerables, por ejemplo, sus colaboraciones con el semanario local El Guadalquivir y va a colaborar activamente en el álbum que conmemorará el séptimo centenario de la aparición de la Virgen de la Cabeza. A Ella dedicará, además, la conocida canción “Al cerro subimos”. También fue un asiduo en las páginas de la revista Mirando al santuario, cuyos artículos recopilará él mismo en una publicación. Para terminar, no se nos puede olvidar que su amor hacia la Morenita quedó plasmado en uno de los sonetos del rosario monumental ideado por Alcalá Venceslada, en concreto el primer misterio de los gozosos.

Colaboración del autor en el proyecto del rosario monumental.


Otras obras suyas se adentran en terrenos diversos: Discurso leído en la juventud católica de Zaragoza resumiento el debate habido sobre las doctrinas de Charles Darwin (1881); Conceptos de arte. La Torre-Nueva de Zaragoza (1891); Apuntes biográficos del barón de la Linde (1893); prólogo a Mujeres célebres aragonesas (1884), de Melchor Poza Rodríguez...

(www.todocoleccion.net)


En una de las páginas introductorias de la novela El verdadero amor localizamos otras obras como: Los principios sociales (folleto), Progreso iliturgitano (folleto), La caserilla de los Tamujares (novela corta), En la dehesa del puerto (novela corta), Poesías y artículos críticos y Del uno al otro extremo (novela).

(www.todocoleccion.net)


Terminamos dejando constancia del amor a la ciudad que lo vio nacer, con estos versos dedicados a ella, que abren El verdadero amor:

A ti, gentil ciudad, donde he nacido,
do corrieron mis años, los mejores,
entre el aroma de tus gayas flores
y de béticas ondas el sonido;

A ti, gentil ciudad, el arca, el nido
que encierran mis dulcísimos amores,
A ti mi libro va; que tus loores.
Nobles y justos, su razón han sido.

Estrechísimo amor a ti me liga;
como el de hijo a madre así me obliga...
Te consagro mi pecho y mi cabeza.

Pobres, sí, pobres son; mas ¡cuán sencillo
decir al mundo la arrogancia, el brillo
que esmaltan tu hermosura y tu grandeza!



FUENTES:

CAZABÁN, Poetas y poesía. Jaén, Unión tipográfica, 1911; págs. 201-203.

PALAU I DULCET, Antoni; Manual del librero hispanoamericano. Barcelona, Palau, 1948.

UTRERA CARDEÑAS, Pablo; “Ensayo bio-bibliográfico sobre poesía y poetas andujareños”. In Historia de Andújar. Andújar, Ayuntamiento, 2009. Tomo II.

VALENZUELA SÁNCHEZ-MUÑOZ, Rafael; El verdadero amor. Novela. Madrid, Renacimiento, 1915.

VALENZUELA SÁNCHEZ-MUÑOZ, Rafael; Sendas de luz. Poesías. Zaragoza, Imprenta del hospicio, 1913.

Revista Don Lope de Sosa.

www.geneallnet.org





jueves, 21 de diciembre de 2017

Joyas bibliográficas de Andújar (X): 
Novena a Nuestra Señora del Socorro.



Uno de los proyectos más ilusionantes de las cofradías de Pasión de la ciudad gira en torno a la recuperación de esta antigua imagen de la Virgen María que tuvo culto en la parroquia de San Miguel hasta la pasada guerra civil. La Cofradía de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder decidió en el año 2009 iniciar los trabajos para recuperar esta antigua advocación. En 2012 se encarga la hechura de la nueva talla a la imaginera sevillana Lourdes Hernández y un año después el Obispado aprueba el cambio de denominación de la hermandad que pasa a intitularse Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder y María Santísima del Socorro.


De la antigua imagen tan solo tenemos referencias por el dato que aporta Torres Laguna en su Andújar cristiana, donde indica que era de gran mérito artístico. Pero, además, poseemos el testimonio gráfico que aporta la fotografía que se incluye en un antiguo novenario, publicado en 1889. Este librito es el que traemos hoy aquí escaneado. Más allá del valor de las distintas preces que lo conforman, idénticas a las de otro publicado en Antequera, sus páginas dejan constancia de que existió una cofradía que rendía culto a la imagen y, al final, aparece una relación de su exiguo patrimonio.