domingo, 24 de julio de 2016

MANUEL CARNERO MUÑOZ
(1911 – 1989)

(Fotografía que aparece en la tarjeta de
integrante del 5º Regimiento. Tomada de
Tiempo de Historia)

Periodista.

Casi sin advertirlo, estamos en plena conmemoración de los ochenta años del inicio de nuestra cruenta Guerra Civil, un acontecimiento histórico que todavía da pie a acalorados debates, con argumentos que no siempre tienen en cuenta la verdad de lo sucedido y con afirmaciones que parten más del corazón que del análisis sosegado. Por eso, es un placer leer las palabras del andujareño Manuel Carnero Muñoz, periodista y militante comunista que fue uno de los creadores del famoso 5º Regimiento, aquel que surgió en Madrid en las primeras horas que sucedieron al golpe militar del 18 de julio, y que afirmaba en un artículo publicado en 1978: “La guerra no la había querido el pueblo español. Pero a ella fue obligado. [...] Somos conscientes de que no debe repetirse, de que nunca más debemos combatir los españoles entre nosotros”.

(Tomada de Tiempo de Historia).


Quien estoy decía había combatido con denuedo en defensa de los ideales republicanos, con las armas y con la pluma. Este paisano nuestro, bastante desconocido en nuestros lares, nació el 16 de diciembre de 1911. Diez años después tenemos constancia de que vivía en Madrid. Realizó en la capital de España estudios de Derecho y tuvo muy claro su ideología marxista desde joven. De hecho, aparece como redactor del semanario izquierdista Rebelión y tomó parte en la sublevación de Jaca, comandada por Fermín Galán, en 1930.

Fermín Galán (es.wikipedia.com)


En 1931 trabaja como periodista en La Voz y en El Sol, y en 1933 ingresa como secretario de redacción en el diario El Imparcial.

Cabecera del El Imparcial (www.sahagundigital.es)

Al estallar la Guerra Civil, no duda en empuñar las armas para defender a la República. Como hemos comentado más arriba, fue uno de los fundadores del Quinto Regimiento (Madrid contaba con cuatro en el organigrama del Ejército de la época), cuyo primer comandante fue Enrique Castro, y Carnero uno de sus hombres de confianza. Este regimiento se conformó con voluntarios que pretendían aportar sus brazos para impedir que la sublevación militar se consumase en todo el territorio nacional. Carnero participó en la toma del cuartel de la Montaña y entrenó a estos voluntarios en lo que había sido antes colegio de Salesianos de Madrid. Al terminar la contienda, tenía el grado de mayor-comandante y era jefe de información del 12º cuerpo del Ejército. Escapó entonces a Francia, donde fue internado en un campo de concentración.

Posible identificación de Carnero y de Castro en la toma del
cuartel de la Montaña.
(Tomado de: florentinoareneros.blogspot.com)

En 1940 llegó como exiliado a la República Dominicana y un año después logró pasar a Cuba. Al poco tiempo comenzó a trabajar como redactor del decenario antifranquista Nosotros y en 1947 fue designado su jefe de redacción, momento en el cual pasa a denominarse Nosotros. España Republicana. Era el órgano de la Casa de Cultura de La Habana. Durante los años en que fue publicada prestó una gran ayuda, al parecer, con la tarea de unificar la lucha contra el franquismo, dentro de la izquierda española, tradicionalmente dividida. En 1950 ya aparece solo con el título de España Republicana. Desaparece tras el golpe de estado de Batista, para reaparecer en 1959. Al principio fue su director Pedro Coria, pero en marzo de ese año ya asumió la dirección Carnero, quien sería además su primer redactor durante muchos años. En 1977, dirigió Hora de España hasta que desapareció. En septiembre de ese año, ante los cambios políticos ocurridos en España, retornó a su país y fue uno de los redactores del órgano comunista Mundo Obrero. En noviembre de 1983, ya enfermo, decide retornar a Cuba, para fallecer en La Habana el 29 de octubre de 1989.

Cabecera de Mundo Obrero
(Tomado de www.mundoobrero.es)


Colaboró en otros medios de comunicación como Voz Gráfica, El Dependiente y La Nueva Gaceta. Empleó los seudónimos de Enrique Manzanares y Nicanor Naves, entre otros.



Dentro de su abultada contribución, cabe destacar el artículo con el que abríamos este recordatorio: “Del cuartel de la montaña al 5º Regimiento”, publicado en 1978 en Tiempo de Historia, por ser un testimonio de primera mano de uno de los testigos de aquellos primeros momentos de nuestra incivil contienda. De hecho, hay quien afirma que el “alma mater” de este cuerpo de ejército popular fue el propio Carnero. Publicó también en Triunfo e Historia 16.



FUENTES:

AZNAR SOLER, Manuel (de.); Escritores, editoriales y revistas del exilio republicano de 1939. Sevilla, Renacimiento, 2006.

CARNERO MUÑOZ, Manuel; “Del cuartel de la Montaña al 5º Regimiento”, Tiempo de Historia, 45, (agosto 1978), 4-11.

CUADRIELLO, Jorge Domingo; El exilio republicano español en Cuba. Madrid, Siglo XXI de España editores, 2009.

CUADRIELLO, Jorge Domingo; Los españoles en las letras cubanas durante el siglo XX. Diccionario bio-bibliográfico. Sevilla, Renacimiento, 2002.


www.ecured.cu.

lunes, 27 de junio de 2016

TOMÁS BEVIÁ ARANDA
(1907 – 1999)

(www.jienensesilustres.com)

Poeta y profesor.
Existen determinadas circunstancias que ligan a las poblaciones de Andújar y Écija: unidas por el río Grande y por su apego a las altas temperaturas (aunque parece que la primera le ha arrebatado la vitola de “sartén de Andalucía” a la segunda en los últimos años), habría que señalar también lo de cierta cruz procesional de la que ya hablaremos en otro momento y, ante todo, la figura de Tomás Beviá Aranda, quien supo repartir sus querencias entre la ciudad que lo vio nacer y aquella que lo acogió hasta el final de sus días; y ambas lo premiaron con sendos galardones: hijo predilecto y adoptivo, respectivamente.
Ciertamente, Tomás Beviá nació en Andújar el 4 de julio de 1907, y se crió en el ambiente de la talabartería que regentaba su padre y el barro modelado por su abuelo. No son malos mimbres para forjar al futuro poeta de verso corto y jocoso, amante de la tierra andaluza, sus costumbres y mujeres. 
(www.ciberecija.es)

Estudió en el seminario San Felipe Neri de Baeza, pero con el advenimiento de la República dejó los estudios eclesiásticos. No obstante, su obra está tachonada de lirismo religioso y encendidas composiciones eucarísticas. Se licenció en Filosofía por la Universidad de Comillas (Santander). A partir de ese momento comenzó el habitual periplo de todo profesor por varios centros educativos, como, por ejemplo, el Milá i Fontanals de Barcelona. Allí consiguió la licenciatura de Historia. Por fin recaló en Écija y dirigió durante algún tiempo el colegio “Rodríguez Marín”. Consiguió después plaza de profesor de francés en el instituto laboral “Luis Vélez de Guevara” donde desarrollaría una gran labor docente. Es entonces cuando comienza a dedicarse a la poesía con entusiasmo.

(www.todocoleccion.net)

(www.todocoleccion.net)
Algunos de los muchos títulos que publicó son: El octavo niño de Écija (1964); Jaramagos (1975); Cacharros, poemas de un alfarero (1978); Violetas (1980); Lo que canta un jilguero prisionero en su jaula (1981); Poesía: locura de cinco estrellas (1981); Ventana azul (1983); Beso azul (1985); Una flor en cada paso (1987); A man with a star in his art: a poet (1988); En un planeta que olvidó la rosa (1988); Más allá del último lucero (1988); Brasil, Brasil, tu solo nombre me hace soñar (1989); En un corazón amaneció una estrella (1990); Una luz ignorada (1991); Surcó las arrugas de mi frente una ilusión (1994); Flores en mi primavera (1997); Violetas del Santo Reino (1997); Estrellas errantes de juguete (1999). Poesías escritas en español, pero también en inglés y francés.

La poesía de Beviá se para a cantar la belleza de las cosas y las personas: abundan los poemas dedicados a alumnos y compañeros, la belleza de la mujer, composiciones religiosas de gran sencillez formal, y aquellas que dedica a su “madre” y su “novia” (traducimos: su ciudad natal y la de acogida). Como muestra de su cariño hacia la Virgen de la Cabeza, transcribimos estos versos:
Sagrada Virgen Morena,
Que presides, soberana,
Entre floridos jarales,
Azucenas,
Madroñales,
La sierra iliturgitana;
Mi Virgencita bonita,
Que ya en mi niñez primera
Fuiste mi gran ilusión...
Te hizo el Cielo chiquitina
Para que caber pudieras

Dentro de mi corazón.



Pero, además de su contribución a la poesía, Beviá dejó un ramillete de publicaciones, sobre todo ligadas a la tierra astigitana: Écija, guia turística (1962); Thomas Alva Edison (1963); Pregón de la Semana Santa de Écija (1971); Ecijanos de Oro (1982); Libro amigos (con otros autores); El rojo de la hostia blanca (novela autobiográfica). Hay que destacar también, dentro de su relación con Andújar, Perlas sobre el santuario, editado en 1958 en Sevilla.

Pregonando la Semana Santa ecijana
(www.infoecija.com)
Publicó en varias revistas poéticas como Gemma, Clarín o El Eria. Fue académico correspondiente de la Metropolitana de Letras de Petrópolis (Brasil), miembro honorario de la Sociedad de poetas y escritores regionalistas de Montargis (Francia), miembro de la Confederation of Chivabey (Australia), de la Asociación mundial de escritores de León... Y, por supuesto, su vinculación con Écija lo llevó a participar de forma activa en el grupo poético Hontanar y a ser miembro de la Academia de Bellas Artes y Buenas Letras “Luis Vélez de Guevara”. Además, la biblioteca de la bella población sevillana lleva su nombre.
 
Busto realizado por el escultor Rafael
Amadeo Rojas.
(www.jienensesilustres.com)

Cuentan sus biógrafos que también derramó sus dotes artísticas por la pintura y la música. Casó con Dolores Molina y tuvo con ella siete hijos.
Os dejo con este bello homenaje, elaborado por el que fuera mi antiguo compañero de fatigas estudiantes, el profesor Ceferino Aguilera: https://www.youtube.com/watch?v=mSOlF3I8-14.

FUENTES:
CABALLERO VENZALÁ, Manuel, Diccionario bio-bibliográfico del Santo Reino. Tomo I. Jaén, Diputación, 1979.
VARIOS, Historia de Andújar II. Arquitectura. Escultura. Pintura. Costumbres y tradiciones populares. Literatura. Poesía. Música. Andújar, Ayuntamiento, 2009
www.ecijateca.es. Poemario de Tomás Bevía. Vol. I.

Wikipedia.


domingo, 22 de mayo de 2016

Joyas bibliográficas de Andújar VI: Iconografía de la Virgen de la Cabeza, de Santiago de Morales Talero


En un mes tan mariano como el florido mayo, viene bien recordar la publicación de este librito de 90 páginas allá por el año 1960, salido de la pluma de este autor, afincado en Arjona, que era conocido en el mundillo periodístico y erudito como “Eseme”.
El ensayo se presenta como un intento de mostrar una obra realizada con cierto rigor científico, alejada de los cronicones y supuestas verdades no contrastadas. No obstante, Morales insiste en que se va a centrar en estudiar la iconografía de la advocación de la Cabeza, especialmente la antigua imagen que fue venerada en su santuario hasta 1936: “Al no existir la imagen verdadera, y al ir desapareciendo, por la ley de vida, las personas que la conocieron, llegará un momento en que vaya borrándose su recuerdo y por ello estimo de utilidad el hacer este presente estudio, sin pretensiones, desde luego, eruditas, por mi poca valía y saber, para que quede, al menos, constancia de cómo era tan devota Imagen”. 
El autor relaciona la imagen de la Virgen de la Cabeza con otras de similar factura, y lo mismo hace con la leyenda de la aparición. Se detiene también en el nombre de la advocación y defiende que más que provenir de la denominación del cerro Cabezo, habría que atender a Salcedo Aguirre que en 1614 afirmaba: “En lo más alto de la Sierra Morena y en la cumbre del cerro, había una peña grande, que tenía forma de cabeza, y por ello lo llamaban Cerro de la Cabeza”. Repasa las diversas imágenes que bajo esa advocación se veneran en España, ofreciendo fotografías de algunas de ellas.
La obra es un loable intento de sistematizar lo publicado hasta el momento en materia iconográfica y aplicarlo a la Virgen de la Cabeza, aunque con el inconveniente de no poseer testimonio gráfico alguno de la talla antigua ni testimonio fiable de qué se ocultaba tras sus vestiduras. Por tanto, el mismo autor reconoce que: “Dicho cuanto antecede, ya poco se puede añadir, a no ser detalles del Santuario, Cofradía y fiestas que, aunque propiamente rebasan el tema de la iconografía, merecen consignarse muchos de ellos, por lo curiosos”. Es decir, que a partir de la página 63 se aparta del motivo central del libro para hacer un somero repaso de lo más importante del culto y fiestas de la Morenita. 
El trabajo se completa con dos addendas: la bula de Juan XXIII declarando a la Virgen de la Cabeza patrona de la diócesis de Jaén y una referencia a cómo se le rindieron los máximos honores militares a la imagen en la romería de 1950, concedidos por el jefe del estado, el cual, según parece, habría firmado un decreto del Ministerio del Ejército para que se rindieran esos honores. No obstante, el propio Santiago de Morales reconoce que “no hemos tenido la suerte de dar con el decreto referido, a pesar de haberlo buscado en el Diario Oficial del Estado, como en el del Ejército, y de la Guardia Civil”. Extraño y curioso que tan solo exista constancia de ese decreto por boca del entonces director general de la Guardia Civil, Camilo Alonso Vega, y que no haya, al parecer, testimonio escrito de este homenaje castrense. Materia de investigación para los historiadores de la Morenita, pienso yo.

Enlace de descarga: 









viernes, 22 de abril de 2016

CUARTO CENTENARIO DE LA MUERTE DE CERVANTES: 
VIAJERO Y ROMERO (?) POR TIERRAS DE JAÉN


En la antesala del encuentro romero que suscitó la sorpresa y admiración de Miguel de Cervantes, queremos recordar que hubo sobre la faz de la tierra un hombre de espíritu noble, que se sobrepuso a todas las bofetadas que la vida quiso darle (que no fueron pocas) y que nos dejó para nuestro disfrute retazos maravillosos de su saber y humanidad. Miguel de Cervantes es ese nombre que nos sorprende en el callejero de cualquier población, da igual grande o pequeña, y del que, si acaso, atinamos a saber que es el autor de esa gran parodia, a la vez que ejemplar disección del espíritu humano, cuales son las andanzas del loco manchego Alonso Quijano. Pero Cervantes, para todo hijo de Andújar, también debe ser el asombrado espectador que un buen día se dio un garbeo por el cerro de la Cabeza y admirado por “la infinita genteque allí vio, quiso plasmar con su siempre certera y sencilla pluma el hecho sublime de la conjunción de lo divino y lo humano, de lo religioso y lo profano, del cielo y de la tierra, de esa romería que en la época era considerada como uno de los grandes acontecimientos marianos de las Españas.
Portada de la edición madrileña de la novela

El profesor Luis Coronas defendió en su momento que la cita de Cervantes en su Persiles y Segismunda no fue elegida al azar: “la descripción de la romería nos lleva al convencimiento de que estuvo presente en ella y su presencia debió tener lugar el último domingo de abril de 1592” (1). Desde octubre del año anterior se hallaba encargado por el proveedor general de galeras para hacerse cargo de la incautación de grano dentro del obispado de Jaén. Dicho grano debía ser trasladado a tierras gaditanas para fabricar con él el suministro básico que alimentase a los hombres de la armada real. El ingente trabajo con el que se encontró Cervantes hizo que comisionase a otras cuatro personas para esta labor y, en concreto, se cita a un tal Antón Caballero para hacerse cargo de poblaciones como la de Andújar, lo cual no debe implicar que don Miguel no estuviera por aquí. Por cierto,de sobra sabemos que este oficio le acarreó muchos problemas: tanto la negativa de algunos a sufragar con su grano las guerras del segundo Felipe como, más adelante, incluso la cárcel en dos ocasiones al acusársele de apropiarse de parte de esas ganancias. Por el mes de abril parece que estuvo en Linares y es muy posible que un espíritu inquieto como el de Cervantes no quisiese pasar la ocasión de acercarse al santuario que entonces, por cierto, se hallaba dentro del proceso constructor iniciado y sufragado por la Cofradía de Andújar, aunque finalizado en lo esencial (2).

Fragmento de la lápida conmemorativa que encontramos
en la lonja del santuario de la Virgen de la Cabeza
de Andújar.


Los trabajos de Persiles y Sigismunda fue la obra póstuma de este alcalaíno (de Henares) que tantos años vivió en tierras andaluzas. El mismo autor confiaba en que esta novela constituyera lo mejor de su herencia literaria. De hecho, la expectación que despertó el libro fue tal que apareció a la vez en seis ciudades europeas distintas. La historia, en cambio, nos ha demostrado que la inmortalidad la alcanzó nuestro escritor gracias a El Quijote, tanto por éxito de los lectores como por el refrendo de la crítica. Persiles y Sigismunda es una novela de tipo bizantino, que tan de moda estaba en el Renacimiento, donde se cuenta una historia de dos amantes que han de vivir mil y una vicisitudes hasta conseguir que su amor fructifique. En este caso, los protagonistas habrán de recorrer todo el continente europeo hasta llegar a Roma y casarse allí. Todo el relato se constituye como una peregrinación que tiene como fin el doble galardón de visitar la ciudad eterna y conseguir la bendición papal para su unión amorosa. No pasan por Andújar, pero conocen a una peregrina, a seis leguas de Talavera (sic.), que les da cumplida información de la fiesta abrileña. El investigador andujareño José Carlos de Torres analiza todo el pasaje y, lo que es más importante, el momento previo del mismo, que siempre se obvia, y observa que la peregrina es presentada físicamente como un ser caricaturesco y “de mala condición” (palabras textuales del Persiles). Aquí parece despistarse Cervantes pues después la peregrina tan solo les informa de las dos maravillas que, a su juicio, guarda el reino de Jaén: la Santa Verónica y la romería de la Virgen de la Cabeza (3), todo ello narrado con gran sinceridad, sin que aparezca por ningún lado el más mínimo atisbo de la mala condición antes referida. Cervantes añade, como es sabido, que él había contemplado la escena romera en un cuadro del alcázar real de Madrid. Según De Torres este lienzo debió pintarse a raíz de la conversión del príncipe marroquí Muley Xequé tras asistir a la romería de 1593. Este hecho fue tan importante como para que los padrinos del bautismo fueran el propio Felipe II y la infanta Isabel Clara Eugenia, amén de inspirar a Lope el segundo acto de una de sus comedias. Pero colige nuestro paisano que de la observación del cuadro no pudo extraer Cervantes todos los detalles que impregnan la intervención de la peregrina, sino que son propios de alguien que vivió la fiesta serrana o que, al menos, se informó por boca de otros romeros. A pesar de la fascinación que estas palabras causan en los dos enamorados, se excusan diciendo que deben seguir su camino hacia Roma y que Andújar no les coge, que digamos, de camino.

Cuadro de Bernardo Asturiano (siglo XVII), que se conserva
en el museo del santuario.
(Tomado de: veracruzandujar.blogspot.com)

Miguel de Cervantes Saavedra moriría tal día como hoy hace cuatro siglos, siendo enterrado al día siguiente en la iglesia conventual de las trinitarias de Madrid. En el santuario, un monolito recuerda como fue el primer cronista de la fiesta romera y en Andújar una calle recuerda su nombre.
A pesar de ser archiconocida, reproducimos a continuación este fragmento, inserto en el capítulo sexto del tercer libro del Persiles:


Saludáronla en llegando [a la peregrina], y ella les volvió las saludes con la voz que podía prometer la chatedad de sus narices, que fue más gangosa que suave. Preguntáronla adónde iba, y qué peregrinación era la suya, y, diciendo y haciendo, convidados, como ella, del ameno sitio, se le sentaron a la redonda, dejaron pacer el bagaje que les servía de recámara, de despensa y botillería, y, satisfaciendo a la hambre, alegremente la convidaron, y ella, respondiendo a la pregunta que la habían hecho, dijo:
Mi peregrinación es la que usan algunos peregrinos: quiero decir que siempre es la que más cerca les viene a cuento para disculpar su ociosidad; y así, me parece que será bien deciros que por ahora voy a la gran ciudad de Toledo, a visitar a la devota imagen del Sagrario, y desde allí me iré al Niño de la Guardia, y, dando una punta, como halcón noruego, me entretendré con la santa Verónica de Jaén, hasta hacer tiempo de que llegue el último domingo de abril, en cuyo día se celebra en las entrañas de Sierra Morena, tres leguas de la ciudad de Andújar, la fiesta de Nuestra Señora de la Cabeza, que es una de las fiestas que en todo lo descubierto de la tierra se celebra; tal es, según he oído decir, que ni las pasadas fiestas de la gentilidad, a quien imita la de la Monda de Talavera, no le han hecho ni le pueden hacer ventaja. Bien quisiera yo, si fuera posible, sacarla de la imaginación, donde la tengo fija, y pintárosla con palabras y ponérosla delante de la vista, para que, comprehendiéndola, viérades la mucha razón que tengo de alabárosla; pero esta es carga para otro ingenio no tan estrecho como el mío. En el rico palacio de Madrid, morada de los reyes, en una galería, está retratada esta fiesta con la puntualidad posible: allí está el monte, o por mejor decir, peñasco, en cuya cima está el monasterio que deposita en sí una santa imagen, llamada de la Cabeza, que tomó el nombre de la peña donde habita, que antiguamente se llamó el Cabezo, por estar en la mitad de un llano libre y desembarazado, solo y señero de otros montes ni peñas que le rodeen, cuya altura será de hasta un cuarto de legua, y cuyo circuito debe de ser de poco más de media. En este espacioso y ameno sitio tiene su asiento, siempre verde y apacible, por el humor que le comunican las aguas del río Jándula, que de paso, como en reverencia, le besa las faldas. El lugar, la peña, la imagen, los milagros, la infinita gente que acude de cerca y lejos el solemne día que he dicho, le hacen famoso en el mundo y célebre en España sobre cuantos lugares las más estendidas memorias se acuerdan.
Suspensos quedaron los peregrinos de la relación de la nueva, aunque vieja, peregrina, y casi les comenzó a bullir en el alma la gana de irse con ella a ver tantas maravillas; pero la que llevaban de acabar su camino no dio lugar a que nuevos deseos lo impidiesen.


  1. CORONAS TEJADA,Luis; “Cervantes en Jaén, según documentos hasta ahora inéditos”, BIEG, 99 (1979), 27-28.
  2. LÁZARO DAMAS, María Soledad; “El santuario de la Virgen de la Cabeza en el siglo XVI. Historia de un proyecto artístico”, BIEG, 163, 3 (1996), 1437-1468.
  3. DE TORRES MARTÍNEZ, José Carlos; “La fiesta de Nuestra Señora de la Cabeza según Miguel de Cervantes (Persiles, III, VI)”, BIEG, 193 (2006), 157-170.










domingo, 3 de abril de 2016

CARLOS DEL VAL
IN MEMORIAM

(www.ideal.es)

El pasado 28 de marzo falleció Carlos del Val Payés, afamado coleccionista y restaurador de coches antiguos. Al igual que hicimos con su hermano Demetrio, queremos dedicarle unas líneas pues, aunque no era natural de Andújar, aquí residió a partir de la década de los años sesenta y, al igual que su hermano, era hijo adoptivo del municipio y contaba con la Medalla de Oro de la ciudad, concedida en 1995.

Carlos y Demetrio pasarán a la historia de Andújar por haber mantenido durante algunos años el Museo de vehículos históricos Hermanos del Val, compuesto de unas treinta piezas históricas únicas. Andújar perdió el museo y, de esta forma, se volatilizó lo que sería un atractivo más para visitar esta ciudad. Carlos fue también uno de los promotores del rally de vehículos históricos Ciudad de Andujar.

Ambos hermanos se iniciaron en el ciclismo, pero pronto se pasaron al mundo del motor. Carlos participó en varias carreras y Demetrio era su mecánico, hasta que él mismo se decidió a tomar parte en ellas. Fueron campeones de España de sidecar en los años 1956 y 1957. Más tarde, Carlos impulsarían el kart en España y se pasaría a las cuatro ruedas: compitió con un formula 4 primero y después con Seat. En 1970 participó en el Londres-México, junto a Jaime Lezcano. Se hizo especialmente famoso en el afamado París-Dakar pilotando un Pegaso militar. 

Había nacido en Madrid el 29 de enero de 1934. 



FUENTES:

jueves, 17 de marzo de 2016

Joyas bibliográficas de Andújar V: Revista Capirote.


Portada de la revista Capirote

Mucho antes de que las cofradías de Pasión andujareñas despuntaran dentro de la realidad social de la ciudad, no ya solo con sus desfiles procesionales, sino con sus actos cultuales y culturales, con sus actividades religiosas y lúdicas, con su intensa vida interna y externa que no se circunscribe solo a la Semana Santa, sino que abarca ya todo el año; antes de esta eclosión que hoy ya es parte sustancial de la ciudad, existieron indicios de que algo estaba cambiando en esos grupos humanos que acababan de atravesar esa tremebunda década de los sesenta donde las túnicas ya no se guardaron con bolas de alcanfor pues nadie iba a vestirlas al año siguiente, donde los pasos quedaron arrumbados en alguna cochera para irse pudriendo la madera de sus tallas poco a poco, donde las viejas o no tan viejas corporaciones pasionistas se rendían ante otros tiempos, otras modas, otras sensibilidades. 

Una de esas cofradías que salieron de su letargo fue de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder, pionera de muchas cosas, sobre todo, de sacar a la calle un boletín de información anual, algo que hoy es habitual en la mayoría de hermandades. Esta joyita que traemos hoy aquí tiene ese regusto de lo hecho con cariño pero con las limitaciones de un tiempo no demasiado lejano, pero donde desconocíamos Internet y la informática estaba en mantillas. Incluso el formato también nos resulta añejo, ya que la revista está conformada con folios clásicos, por decirlo de algún modo, y no el habitual A-4. Les invito a consultar este número 0 (que sepamos, no hubo continuación) editado en abril de 1981 y donde nos encontramos las firmas de Enrique Gómez, Alfredo Ybarra, Eduardo Alvarado, Juan Carlos Toribio, Diego Lomas y Manuel Toribio. Las ilustraciones, por cierto, son obra de Francisco Hoyos y del hoy afamado Manuel López. 

Hemos de concluir diciendo que este escaneo se ha podido hacer gracias a que don Miguel E. Mármol Aldana, cofrade, entre otras de la Hermandad del Gran Poder y flamante pregonero en esta Semana Santa de 2016, ha tenido la deferencia de regalarnos un ejemplar que viene guardando con celo y cariño desde que salió a la calle hace ya treinta y cinco años. A él nuestro agradecimiento y reconocimiento.

Póster que iba separado del resto de la
revista.


miércoles, 24 de febrero de 2016

ÁNGEL DE GREGORIO SPINO
(1879-1944)

 www.geneall.net

Pedagogo, periodista y literato.


Si Ángel De Gregorio viviese hoy sería considerado como un adalid del emprendimiento, vocablo tan moda en estos tiempos donde la corrección política lingüística parece darle un barniz al viejo y denostado término de empresario. Se hace difícil seguirle la pista al cambiar continuamente de residencia y tratar de abarcar tanta actividad que lo mismo lo lleva a interesarse por la pedagogía que a establecer relaciones comerciales en Sudamérica. Esto es, pues, tan solo un esbozo a falta de una mayor concreción en su dilatada vida, algo de lo que disfrutaremos en tiempo muy cercano gracias a la biografía que de nuestro paisano prepara su nieta, Alicia María Canto De Gregorio, profesora de la Universidad Autonóma de Madrid, la cual ha tenido a bien puntualizar algunos datos de esta entrada.

Rivello, cuna de los antepasados de Ángel
(tomado de Wikimedia Commons, por licencia C.C.
Autor: Archenzo).

Procedía su familia de Italia, en concreto de la localidad de Rivello, en el sur del país. Nació en Andújar un cuatro de febrero de 1879 y fue bautizado en la iglesia parroquial de Santa María La Mayor. Doña Alicia Canto facilita el importante dato de que el padre de Ángel, Pasquale De Gregorio, era relojero y recorrió buena parte de la geografía andaluza instalando relojes en edificios públicos, teniendo su base de operaciones en Córdoba. Quizás residiera en Andújar momentáneamente para hacerse cargo del reloj municipal o de la torre que preside la plaza de Santa María. Hay constancia de que en tierras italianas estudió Filosofía y Letras, donde alcanzó el doctorado. En 1901 parece que reside en Valencia, ejerciendo el oficio de periodista (anoten bien: será su primer oficio, pero desde luego no el único ni el definitivo, si es que alguno tuvo). En los próximos diez años también vivirá en las islas Canarias y de ahí dará el salto a Sudamérica, donde parece que se convirtió en empresario. En 1912 nos lo encontramos de nuevo en España, concretamente en Barcelona, donde es propietario de la primera academia comercial por correspondencia.

En 1918 registramos que preside el Centro Andaluz de la capital catalana, un interesante foco de reivindicación andalucista que tuvo como presidente de honor a Giner de los Ríos y como socios a Manuel Morales (el alcalde la ciudad condal en aquel año) y Alejandro Lerroux (diputado a Cortes por la circunscripción de Barcelona). Y decimos que será un bastión de reivindicación de lo andaluz pues en 1919 ondeará en dicho Centro la bandera blanca y verde. Sus simpatías con la ideología de Blas Infante parece que se extiende con el tiempo pues cuando años después reside en Cuba, traba allí una muy buena relación con Francisco Cuenca, un almeriense y andalucista convencido que colaboraba con el Centro Andaluz de La Habana y que lo incluye en su Teatro andaluz contemporáneo (1937). Quizás estas veleidades andalucistas explican que el nombre de Ángel De Gregorio Spino aparezca como encausado por el Tribunal Especial para la Represión del la Masonería y el Comunismo, en los primeros años de la posguerra española. Su iniciativa empresarial barcelonesa tiene una clara relación con su anterior experiencia americana según se desprende de su obra: Academia hispano-americana del comercio (sociedad anónima). Primera escuela de vendedores, viajantes y comerciantes que se estableció en España el año 1918, bajo los auspicios de ilustres personalidades del comercio, de la industria y de la banca, publicada en Barcelona en 1918. Esa misma Academia publicará una obra que adentra a De Gregorio en el mundo de la pedagogía: el Prontuario de Ortografía.

www.iberlibro.com


Nuestro inquieto paisano pasa de Barcelona a Madrid donde parece dedicarse con más brío a su pasión periodística, usando varios seudónimos como Aníbal Hispano, Juan d'Alcalá o Gastón de Urgel, aunque también tendrá tiempo para la creación literaria. Así, publica en 1920 el drama Sugestión (otro título que hemos registrado es Madrastra), en 1921 la comedia La única verdad (que se estrenó en el Teatro Español de Madrid el 28 de abril de ese año), y en 1923 la novela ¡¡Casado con mi madre!! Pero no terminaba de estar recluido en una sola ciudad y hay constancia de que vivió también en París por aquellos años. Además, su nombre consta como miembro de la Cámara de Comercio de Salamanca, al menos en 1921. Atento a las novedades literarias, probó fortuna también en un género muy en boga en aquellos años: la novela cinematográfica, que trataba de prolongar el éxito de algunas películas transformando los guiones en folletines que iban dirigidos, sobre todo, a un público femenino. Algunos títulos de este género antecedente de la moderna mercadotecnia cinematográfica son: Aventuras de un yanqui, El Conde Duque de Toledo, Error judicial, Reparto de millones o Las cinco pasiones capitales. Esta última aparece publicada en La Habana, en 1925, ciudad a la que había llegado un año antes.

Una de las muchas publicaciones cinema-
tográficas de principios del siglo XX
(www.todocoleccion.net)

A estas alturas, conviene aclarar que este inquieto andariego no realizó esta aventura vital solo, sino que, casado con la cordobesa Ascensión Sedeño Giménez (1894-1976) recorrió medio mundo con ella y los tres hijos que fueron naciendo a lo largo de estos años. Su mujer, muy concienciada por el papel social de las amas de casa fundaría muchos años después una asociación nacional que pretendía defender sus derechos. De los tres hijos del matrimonio, alcanzaría un papel relevante en la lucha por los derechos de la mujer la jurista Ascensión De Gregorio Sedeño, que continuaría la obra iniciada por su madre (1917-1993). Para ampliar datos referentes a estas dos grandes mujeres remitimos a las correspondientes entradas que de ellas existen en el Diccionario Biográfico Español, obra de su nieta e hija respectivamente: Alicia Mª. Canto.

En La Habana residiría la familia hasta finales de 1935. Durante este periodo, y siguiendo siempre las valiosas indicaciones de su nieta, viajó a Nueva York y a otras capitales sudamericanas por cuestiones de negocios. Cabe decir que otros de sus hermanos también estuvieron residiendo en Argentina, Brasil y otros país del cono sur. Su querencia por los países hispanoamericanos se constata de nuevo al ver su nombre recogido en una guía sobre las relaciones consulares y diplomáticas entre México y España.

Su última obra literaria de la que hay constancia es la novela La pasión de la venganza, publicada en Madrid en 1933. Y allí, en la capital de España moriría en el año 1944.



FUENTES:


ANDRADE, Edgar y CASTILLO, Pablo; Relaciones consulares y diplomáticas México-España. Siglo XX (guía documental, vol. II). México, Secretaría de Relaciones Exteriores, 1989.

CHICHARRO CHAMORRO, Dámaso; “Panorama literario giennense, 1900-1960 (primera parte: 1900-1936)”, BIEG, 204 (2011) pp. 187-207.

DOMINGO CUADRIELLO, Jorge; Los españoles en las letras cubanas durante el siglo XX. Diccionario bio-bibliográfico. Sevilla, Renacimiento, 2002.

GARCÍA DUARTE, Francisco; El ideal de Blas Infante en Cataluña. Granada, Centro de estudios históricos de Andalucía, 2007.

VALLADARES REGUERO, Aurelio, Guía literaria de la provincia de Jaén. Jaén, Diputación provincial, 1989.

Colaboración muy especial de la nieta de Ángel De Gregorio, doña Alicia Mª. Canto De Gregorio, con la cual nos mantenemos en contacto para enriquecer aún más esta biografía.