domingo, 29 de octubre de 2017

RAFAEL PÉREZ DE VARGAS Y QUERO,
CONDE DE LA QUINTERÍA
(1870 – 1953)

(Tomado de: Andújar, ciudad fénix.
Cuadernos de Historia
).


Noble


“El Conde”, sin más, fue conocido así durante la posguerra al quedar como único baluarte de la antaño nutrida nómina de apellidos altisonantes que dejaron su impronta en palacetes y blasones de la muy noble y leal ciudad. Don Rafael tuvo que lidiar con el nuevo rumbo que tomaría este país, embelesado aún en gran medida por los oropeles de la rancia nobleza, pero dirigido por la alta burguesía, formada por industriales, banqueros y grandes propietarios. No obstante, no fue ajeno al devenir de su tiempo y presidió el consistorio de su ciudad, se implicó en reformas urbanísticas y estéticas, y dirigió los destinos de la cofradía de la patrona de Andújar.

Palacio del Conde de la Quintería,
en una antigua postal.


Nuestro personaje fue bautizado el 16 de noviembre de 1870. Como tantas veces ocurre, solo podemos imaginarnos sus años de mocedad, ante la ausencia de datos, aunque no es difícil verlo rodeado de ayas y criados, correteando por las estancias del casón familiar y dejándose imbuir por el pasado de sus ancestros. Su padre fue Agustín Pérez de Vargas Zambrana y su madre, Rosa Quero Ruiz-Soldado.

(Tomado de la portada del libro de
Manuel Garzón del Nido).


Como ya se ha dicho, se implicó en política, y así formó parte de varias corporaciones locales durante la dictadura de Primo de Rivera. De hecho, es el único concejal que repite en los cinco ayuntamientos constituidos en este periodo. Su filiación política entronca con el espíritu del dictador, corroborado por su apoyo incondicional al nuevo partido creado para dar sustento al régimen: la Unión Patriótica, siendo el presidente de esta formacíón política en Andújar. Fue alcalde de la ciudad del 8 de septiembre de 1924 al 25 de febrero de 1930, momento trascendental en la historia de España, que se dirigía al segundo ensayo republicano de su historia; pero también importante para Andújar, pues en 1928 se conmemoró el centenario de la aparición de la Virgen de la Cabeza, con todo lo que ello implica en tan mariana ciudad. No fue dulce su paso por la alcaldía, ya que tuvo que lidiar de continuo con los recelos que su figura provocaba, más que en el pueblo llano, en los adictos a la monarquía (por ejemplo: el conde de la Lisea) y también dentro del sector liberal (José Orti Gómez, entre otros). Ante las críticas, costeará obras y premiará a trabajadores, usando incluso su peculio.

Mientras que ostentó la vara de mando en el antiguo corral de comedias, don Rafael trató de embellecer su ciudad con obras tan emblemáticas como los jardines de Colón y el paseo de las Vistillas, la instalación de artísticas farolas y el adoquinado de calles y plazas. Eso sí, alteró un elemento característico de las viejas casonas al ordenar que se eliminasen las rejas adelantadas hacia la calle. Él mismo, para dar ejemplo, lo hizo con las de su casa, el edificio que hoy ocupa el colegio de los PP. Trinitarios, legado a esa comunidad religiosa en su testamento. Sus desvelos hicieron que se formara a su alrededor una opinión general de hombre dedicado a su pueblo y harto generoso. Todo ello contribuyó a que fuera nombrado hijo predilecto en 1925.

El paseo de las Vistillas, a principios del siglo XX.

Alternó su cargo municipal con el de de hermano mayor de la cofradía de la Virgen de la Cabeza, de 1921 a 1923, y presidió las comisiones de caballeros que organizaron los actos del VII centenario de la aparición. Su mujer, doña Elvira, se encargó de presidir la comisión de damas.

Durante la II República pasó un momento apurado cuando fue acusado de estar detrás de la intentona golpista de Sanjurjo en 1932, estando a punto de ser deportado a África. Se libró gracias a la labor del abogado Basilio Álvarez, diputado en el congreso. Durante la guerra civil, pasó la mayor parte del tiempo en distintas cárceles y en el campo de concentración de Totana, en Murcia.

Tras la guerra, se dedicó a la recuperación de buena parte del patrimonio cofradiero de la ciudad, empezando por la cofradía de Señor de la Paciencia. De hecho, ya antes de guerra estuvo vinculado a ella. En 1918 acondiciona la capilla del Cristo, en la parroquial de Santa María La Mayor. En la inauguración participó el obispo y quedó expuesto al público el manuscrito de San Juan de la Cruz, Dichos de luz y amor, propiedad de la familia Piédrola, con la que entroncaba su esposa. Ese mismo año también se enfrasca en el acondicionamiento de la antigua capilla de San Pedro o de los Salcedo, para albergar una imagen de la Virgen de la Cabeza.

Cristo de la Agonía, en la capilla del mismo nombre
(Foto: Francisco Miguel Merino Laguna).

Don Rafael fue el artífice de la nueva cofradía de la Paciencia, costeando de su bolsillo la nueva imagen (obra del escultor Amadeo Ruiz Olmos), el paso procesional (salido, como tantos otros en la ciudad, de los talleres Mefre) y gran parte de las insignias que hoy luce la hermandad cuando procesiona en la noche del Miércoles Santo. Como hecho anecdótico hay que indicar que, al no estar finalizada la imagen para la Semana Santa de 1940, procesionó el Cristo de la Agonía, crucificado que también pertenecía al conde.

También costeó de su bolsillo otras imágenes de la ciudad como el Nazareno y Cirineo de San Miguel (el popularmente conocido como Señor de los Señores). Esta fue otra hermandad en la que se implicó de manera rotunda, pero su munificencia hizo que los templos se llenasen de otras obras que hoy se sabe, salieron de la gubia del imaginero valenciano Enrique Pariente Sanchís: Santa Teresa, San Miguel, San Isidro labrador, etc.

Procesión del "Señor de los Señores" en los años cincuenta
(Foto: José Reca).


El que fuera sexto conde de La Quintería, conde de Agramonte y Valdecabriel, noveno marqués de Santa Rita, caballero de las orden de Alcántara y maestrante de Sevilla falleció en su palacio de la calle Ollerías el 7 de febrero de 1953. Su entierro fue de una gran sencillez, quedando depositado su cuerpo en el enterramento de la capilla del Cristo de la Agonía que, anexa a la iglesia de Santa María, fue costeada por él y que fue inaugurada en 1925. Casó en dos ocasiones: con Carmen Pérez de Vargas Cañavate y María Elvira Pérez de Vargas y Pérez de Vargas. Murió sin descendencia, siendo su sucesor, José Pérez de Vargas y del Río, sobrino suyo. Su hermano fue el deán de la catedral de Jaén, Ramón Pérez de Vargas.



FUENTES:

GARZÓN DEL NIDO, Manuel; Cosas, casos y costumbres de Andújar. Andújar, el autor, 2002.

PÉREZ GARCÍA, Luis Pedro; Andújar 1900-1936. Monarquía, Dictadura, República. Jaén, IEG, 2005.

RODRÍGUEZ, José Vicente. Introducción a la edición facsímil de los Dichos de Luz y Amor de San Juan de la Cruz. Madrid, Editorial de Espiritualidad, 1976.

VARIOS, Andújar, ciudad fénix. Cuadernos de historia IV. Andújar, Asociación de Amigos de la Historia, 1983.

Revista Don Lope de Sosa.

Actas de la antigua hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Paciencia (1940-1953).

www.gw.geneanet.org.





martes, 26 de septiembre de 2017

FERNANDO ÁLVAREZ SERRANO
(1584? - 1639)


Militar

Hace ya un tiempo recogíamos en este blog algunos datos acerca de Juan ÁlvarezSerrano, oídor de la Audiencia de México y benefactor de algunas instituciones religiosas. Hoy queremos recordar a su hermano Fernando. Menos conocido que el otro Álvarez, no fue ni siquiera citado por Terrones en el capítulo donde elogia a los “valores señalados en armas y en letras” de la ciudad de Andújar.

Ventana de la capillla de San Pedro, en Santa María
(fotografía: Fco. Miguel Merino Laguna).


Nacido en la collación de Santa María, como sus hermanos Juan, Manuel y Francisco, nunca perdió contacto con la iglesia donde fue bautizado y donde la familia Serrano poseía el patronazgo de la capilla de San Pedro. De hecho, en su testamento se otorgan mil pesos para establecer en dicha capilla una memoria de misas. Su hermano Juan, por cierto, fue el encargado, como albacea, de cumplir este deseo. Aún figura en la ventana que se descubre tras el pasillo de la sacristía de la iglesia, el escudo de este linaje andujareño. Sus padres fueron don Manuel Álvarez y doña Luisa Serrano.

Escudo de la familia
Serrano
(fotografía: Fco. Miguel Merino
Laguna).

Parece que hemos corrido mucho, pues antes de hablar de su vida, ya estamos aludiendo a su muerte. No obstante, hay pocos datos de este caballero de nuestro Siglo de Oro que, al igual que muchos compatriotas, encontró en las Indias acomodo.

Nos lo encontramos de 1627 a 1629 como alcalde mayor de Valles de Oxitipa, hoy conocida como Ciudad Valles, dentro del estado mexicano de San Luis Potosí. Más adelante figura con el mismo cargo en Tepeaca, en el actual estado de Puebla y a 35 kilómetros de la capital del mismo.

Vestigio de la presencia española en la
actual Ciudad Valles: la iglesia de Santiago
(fotografía: Dannia Lunna. Wikipedia).


 Buceando por Internet hemos descubierto un documento de 1637, fechado en esta localidad mexicana, donde figura nuestro biografiado en un acta notarial, con el grado de capitán. Dos años después moriría en la capital del estado, entonces llamado Puebla de los Ángeles.

Documento donde se cita al capitán
Fernando Álvarez Serrano (1637)
(www.uv.mx).


A veces se confunde a este Fernando con otro, de igual nombre y apellido, que llegó a ser caballero de Calatrava en 1654, pero se trata de su sobrino.

Datos exiguos, por tanto, pero que atestiguan la presencia de nuestros paisanos en el Nuevo Mundo.


FUENTES:

GARCÍA-ABASOLO, Antonio; “Gentes del Reino de Jaén en el Nuevo Mundo”, Códice, 4, (1989), 29-38.

OSIRIS HUERTA MÁRQUEZ, Marvin; Antiguo Morelos. Tamaulipas. Historia de un pueblo huasteco. El autor, 2010.

www.uv.mx (Web de la Universidad de Veracruz).






sábado, 19 de agosto de 2017

GARCI PÉREZ DE VARGAS
(S. XIII)

Escultura que representa a Garci Pérez de Vargas
en el monumento a Fernando III el Santo de la
plaza Nueva de Sevilla
(Wikipedia.es. Dominio público)



Militar

...guerrero, soldado, héroe. Es difícil encorsetar a Garci Pérez de Vargas con un apelativo concreto. En la primera mitad del siglo XIII aún quedaba lejos la idea de ejército moderno, tal y como lo consideramos hoy; pero tampoco su categoría se puede quedar en la de simple guerrero o soldado; por otro lado, las historias que de él se cuentan en la Crónica General nos lo presentan como héroe, sí, pero con una fuerte dosis de humanidad y no poca de socarronería.

Escudo de los Vargas
(Wikipedia.es. Dominio público)


Dedicó su vida, eso queda claro, a luchar al lado del rey de Castilla, don Fernando III, de la misma forma que lo hizo su padre, Pedro de Vargas y su hermano, Diego Pérez de Vargas, alias “Machuca” por haber “machucado” con un tronco las cabezas de tantos moros enemigos al faltarle la espada, según reza la tradición. La familia procedía de Toledo y quede claro que su ascendencia estaba lejos de ningún tipo de “contaminación”, pues siempre se alude a su pasado godo. Toledano pues, pero afincado en Andújar desde que esta pasara a manos castellanas y su hogar más estable, al parecer. De hecho, consta su nombre como uno de los fundadores de la cofradía de hijosdalgos, en 1245. Y de Andújar partió para batallar con el rey santo en los cercos de Córdoba y Sevilla.

Uno de los escasos (y maltratados) vestigios
medievales de Andújar: las murallas
almohades de la calle Silera.

Mucho antes de eso, en 1230 (si seguimos la Crónica General), tiene lugar su primer hecho de armas, junto al infante don Alfonso y Alvar Pérez. Dada su notoria valentía ante el enemigo, es nombrado caballero y cuentan de él que fue quien acabó con la vida del rey de los gazules.

Arriba, a la izquierda, escudo de los Pérez de Vargas, en una
fuente de la viña de San Francisco, en Peñallana.
(Fotografía de Jesús A. Palomino León publicada en el blog
Andújar histórica).

Ojalá pudiéramos disponer de más datos sobre su estancia en Andújar. Terrones habla de él y de su hermano en el capítulo veinticinco de su libro sobre San Eufrasio, haciendo notar el buen servicio que los soldados de Andújar siempre han hecho al rey, razón por la cual ganó la ciudad en su momento tanto este título como el de “Muy Noble y Muy Leal”, por cierto, abandonado bajo el polvo del tiempo o quizás de la ignorancia en las últimas décadas.

La segunda puerta de Jerez, en una foto de
principios del siglo XX.
(postalesyfotografiasantiguasdesevilla.blogspot.
com.es)

Sus principales heroicidades tienen lugar en el cerco a la ciudad de Sevilla, en 1248, como la defensa denodada sobre el puente del Guadaira o las rivalidades con otros caballeros, donde la figura de Garci siempre sale victoriosa, aunque nunca se muestra el héroe altivo, sino, muy al contrario, generoso con los demás. En una de estas gestas ya sale a relucir el inconfundible escudo de los Vargas, que con sus ondas de plata pueblan, en piedra o con otro material, buena parte de los edificios nobiliarios y religiosos de Andújar.

Actual ubicación de la placa que recuerda
el hecho heroico de Garci Pérez de Vargas.
(Wikipedia.es.Autor: CarlosVdeHaubsburgo)


Un hecho curioso fue el que refiere tanto la Crónica como Pedro de Escavias en su Repertorio de principes de España: cuando se lanzó al ataque contra varios moros y, de vuelta al campamento, se dio cuenta de que había dejado atrás la cofia de su armadura y volvió a por ella. Al verlo aparecer los árabes huyeron despavoridos pues pensaban que el castellano venía a por más guerra. La verdad es que lo único que pretendía Garci era cubrirse la cabeza pues nuestro héroe era calvo como él solo, al parecer.

Es fama que fue el primer caballero que saltó los muros de Sevilla, razón por la cual se esculpieron en la antigua puerta de Jerez estos versos, recogidos en multitud de publicaciones:

Hércules me edificó,
Julio César me cercó
de muros y torres altas;
el santo rey me ganó
con Garcí Pérez de Vargas.

En la actualidad, una placa colocada en un edificio de la actual plaza Puerta de Jerez recuerda este hecho. Pertenece a la segunda puerta, edificada en el siglo XVI.

Lápida en la plaza Puerta de Jerez,
Sevilla (www.mirajerez.com)


Nacería alrededor de 1200, en algún punto de la actual provincia de Toledo, y murió en fecha sin concretar en la localidad toledana de Mazarambroz.

El inca Garcilaso de la Vega es descendiente suyo, lo cual demostró en una publicación donde desgrana toda la genealogía de su heroico antepasado.



Las ciudades de Sevilla y Dos Hermanas tienen dedicadas calles a su memoria. Andújar posiblemente ignore que uno de sus vecinos más ilustres dio origen a crónicas, canciones y romances. Además, es citado por don Juan Manuel en El conde Lucanor y por Cervantes en El Quijote, aunque este último parece confundir a Garci con su hermano Diego, afincado en Jerez y que dio origen a la estirpe de los Vargas-Machuca.



FUENTES:

ENCICLOPEDIA UNIVERSAL SOPENA, tomo IX, pág. 8913

GARCÍA, Michel; “Un caballero andujareño del siglo XIII: Garcí Pérez de Vargas”, BIEG, 61, (1969), 75-83.

GIL, Bonifacio; “La canción histórica en el folklore español”, RDTP, , (1961), 461-462.

TERRONES, Antonio de; Vida, martirio, translación y milagros de San Eufrasio. Jaén, Diputación provincial, 1996 (facsímil).


https://es.scribd.com/doc/14659493/Genealogia-de-Garci-Perez-de-Vargas#

sábado, 22 de julio de 2017

Joyas bibliográficas de Andújar (IX): Capitulación de Andújar, por Federico Obanos (1909)




La calle 22 de julio es una de las más transitadas y bulliciosas de Andújar. Lo que seguramente desconocen muchos habitantes de la ciudad es que el nombre le viene dado porque tal día como ese se firmó la capitulación del ejército francés tras la derrota de la batalla de Bailén, que tiñó de sangre los aledaños del río Rumblar. Las negociaciones tuvieron lugar en la casa Postas, a mitad de camino entre Bailén y Andújar, pero la ratificación final tuvo lugar en el desaparecido palacio de Gracia Real, en la andujareña plaza de España, más conocida como del Mercado.

Imagen de principios del siglo XX de la calle 22 de julio.


Aprovechando la conmemoración del 209 aniversario de ese acontecimiento que supuso el principio del fin de la hegemonía militar napoleónica en Europa, traemos a este blog un curioso trabajo, publicado en Madrid, en la imprenta de Eduardo Arias, en 1909. Su título completo: Influencia de la Capitulación de Andújar en la guerra de la Independencia. Su autor: Federico Obanos Alcalá del Olmo, teniente coronel de Infantería de Marina.

Fachada del palacio de Gracia Real,
("donde se firmó la capitulación de la
Batalla de Bailén", según se puede
leer en la parte inferior de esta antigua
postal).


Del autor hemos averiguado que publicó varios trabajos de investigación histórico-militar, como, por ejemplo: Desembarcos pasajeros en tiempos de guerra (Madrid, 1897); La Marina en el bloqueo de la isla de León, 1810 a 1812 (Madrid, 1905); España: cuadros histórico-marítimos (Madrid, 1908) y Orán y Mazalquivir (Cartagena, 1912). En 1911 pasó a la excedencia forzosa con el grado de coronel. Era miembro correspondiente de la Real Academia de la Historia.

Lápida conmemorativa en la fachada del ayuntamiento
de Andújar.


El trabajo que aquí presentamos está fechado en Madrid, a 31 de marzo de 1909, mide 13,5 cm. por 21,5 cm. y obtuvo el premio del Casino Iliturgitano en los Juegos Florales celebrados en Andújar el 21 de abril de ese año, marcado para la historia local por ser cuando se coronó canónicamente a la Virgen de la Cabeza, hecho que tuvo lugar dos días después de este acto cultural.

La rendición de Bailén, por Casado del Alisal, en el museo
del Prado (Wikipedia).


Federico Obanos comienza ofreciendo una semblanza de España a principios del siglo XIX y explicando el porqué de la irrupción gala en nuestra patria. No detalla en exceso los pormenores de la batalla, acaecida el 19 de julio, ni tampoco analiza los apartados de la rendición. Su objetivo, tal y como aparece reflejado en el título de la portada interior, es defender que este acontecimiento fue el detonante de que la sublevación española tomara más forma, y que, sobre todo, triunfara en Zaragoza, acelerase la derrota en Portugal e influyera en los hechos de armas de Figueras y Barcelona.

miércoles, 28 de junio de 2017

MANUEL SICILIA Y ASTILLERO
(S. XIX)


Poeta


Muy escuetos datos podemos aportar por ahora de este andujareño que vivió en el siglo XIX. Se dice de él que fue hijo del también poeta y escritor Mariano José Sicilia, lo cual parece algo difícil dado que el famoso autor de unas Lecciones elementales de ortología y prosodia, que tuvieron gran difusión en la primera mitad de esa centuria, fue eclesiástico: prior, por más señas, de la colegiata de Baza y además emigró a Francia dado su talante liberal.

Retrato de Isabel II en el libro de Cos-gayón.


Se dice de él que fue amigo de Nicolás de Paso y Delgado, jurista y político granadino, y que fue colaborador de la revista La Alhambra. Todo remite pues a Granada y su provincia, incluso el presunto autor de sus días. Tal vez por allí haya que buscar el origen de este personaje y sus antepasados, del que también sabemos que estudió en Sevilla, donde en 1838 aparece como redactor de El Paraíso.

Ilustración interior del libro de Tubino.

No obstante, se asegura ser Andújar su ciudad natal cuando colabora en 1862, junto con el también andujareño José Romero, en la serie de poemas que decoraron los arcos levantados por la ciudad en honor a Isabel II. Una de esas composiciones fue recogida en sendos libros que glosaron la efeméride de la visita real. Francisco M. Tubino fue el autor de una de esas crónicas, altamente hagiográficas, en torno a la figura de la reina. La otra obra, muy similar en contenido, salió de la pluma de Fernando Cos-gayón. En ambas aparece esta octava de Manuel Sicilia:

¿Qué significa, oh Reina, ese contento
De un pueblo que entusiasta te recibe,
Y tu nombre y blasón en tal momento
En letras de oro por do quier [sic.] escribe?
Significa, Señora, el fundamento
Donde el trono feliz se ostenta y vive,
Que amor de los pueblos y las leyes
Son el gran patrimonio de los Reyes.

Esta y la otra octava, de Romero, ornaban el arco que se levantó en el Peso de la Harina (que trajo consigo, al parecer, derruir la maltrecha puerta de la muralla). El otro se erigió en plena corredera San Bartolomé. La jornada del 13 al 14 de septiembre de 1862 con la reina, su consorte y demás comitiva recibiendo el homenaje de los andujareños se recoge igualmente en unos opúsculos que se editaron al efecto: uno en la propia Andújar y otro en Granada.

Grabado en el libro de Cos-gayón donde aparece, a la
derecha, el escudo de Andújar.


No solo le cupió a nuestro poeta el honor de adornar con sus versos esos arcos ornamentales, sino que también su poema “Heroica y desesperada defensa de Iliturgi, cuando fue tomada por Scipión” fue recogido en la antología que bajo el nombre Romancero de Jaén les fue entregada a la familia real en su visita a la provincia. Toda la composición glosa el episodio que presuntamente viene a explicar la destrucción de Iliturgi, entonces también presunto origen de nuestra Andújar. Hay que resaltar cómo el autor escribe cuevas de Licuergo en vez de Lituergo, o cómo se repite de continuo, en claro homenaje a Góngora, el aserto de “piedras, polvo, nada”. Poesía altisonante, hija de una época y de unas circunstancias muy concretas: la de elogiar por encima de todo la heroicidad de sus antepasados:

No es mi pluma la bastante
a describir tanta hazaña,
tanto valor, tanta gloria,
de Iliturgi ya sitiada...




Ese mismo año de 1862 se tiene constancia de otro poema suyo: un soneto publicado en el periódico El Betis en memoria de los españoles que murieron en la guerra de África. Quizás se refiera a los cuatro paisanos que cayeron un año antes en ese conflicto que aún se prolongaría hasta el principio del siglo XX. Luis Pedro Pérez recoge el nombre de estos militares: el capitán Manuel Jiménez y Cuadros, el subteniente Eduardo Mesía de Cuadros, y los soldados Francisco Sánchez Luna y José León Fernández.

Medalla conmemorativa de la visita real a Andalucía y Murcia
(ceres.mcu.es)

Como antes he indicado: esperemos que el futuro nos depare nuevos datos más aclaratorios sobre la vida y la obra de Manuel Sicilia y Astillero.


FUENTE:

COS-GAYÓN, Francisco; Crónica del viaje de Sus Majestades y altezas reales a Andalucía y Murcia en setiembre y octubre de 1862. Madrid, Imprenta Nacional, 1863.

MORENO JARA, Miguel; In Claustro poético, 20 (segunda época), 2009, págs. 32-33.

PÉREZ GARCÍA, Luis Pedro; Andújar y el largo siglo XIX. Andújar, IES Ntra. Sra. de la Cabeza, 2000.

TUBINO, Francisco Mª.; La Corte en Sevilla. Crónica del viaje de SS.MM. Y AA.RR. A las provincias andaluzas en 1862. Sevilla, Imprenta de la Andalucía, 1862

VARIOS, El Romancero de Jaén (edición facsímil). Jaén, Diputación provincial, 1989.





miércoles, 24 de mayo de 2017

MANUEL CAÑETE EXTREMERA
(Mediados del siglo XIX – 1920)

Periodista. Poeta


No cesará nunca de sorprendernos esta Andújar nacida para las artes más diversas aunque, a veces, ¡ay!, parezca que esa predisposición se nos tuerce por mor del desaliento o la dejadez. Pero, remontando el vuelo a partir de esta primera reflexión harto sombría, hablemos de nuestro personaje, nacido en alguna fecha indefinida en la segunda mitad del siglo XIX. El primer dato certero de su biografia nos lo aporta (no podía ser de otro modo) don Manuel Caballero: en 1859 sus nombre aparece entre los alumnos del seminario conciliar de Jaén, aunque parece que su destino no era terminar como eclesiástico, ya que abandona sus estudios para dedicarse plenamente a sus dos gran pasiones: el periodismo y la poesía. No sabemos si su vocación sacerdotal fue efímera o si aprovechó la oportunidad que ofrecía la formación que daban los seminarios, a veces con la ayuda económica de damas de buen corazón. Sea como fuere, en 1877 ya aparecen sus primeras composiciones líricas, firmadas bajo el seudónimo de “El Marino”.

Edificio actual del Seminario Conciliar de Jaén
(Foto: Abraham López en infocatolica.com)


Tres años después nos lo encontramos nada más y nada menos que en Orán donde funda el 22 de abril El Correo de Orán, que bajo el lema de "periódico político independiente", será el más importante órgano de la defensa de los intereses españoles en Argelia y el de mayor influencia y longevidad de todos los publicados por las distintas nacionalidades afincadas en esta ciudad norteafricana. Recibía una subvención del consulado español, lo que ayudó a que se mantuviera hasta 1931, aunque cambiará en 1925 su cabecera por la de El Correo de España, y antes: El Correo Español. A finales del XIX, aparece nuestro biografiado como copropietario de este medio de comunicación y es cuando se ve envuelto en un conflicto que enfrenta los intereses franceses y germanos, que pugnaban por aumentar su influencia política y económica en el norte de África. De resultas de este "affaire", que pone en un aprieto al gobierno español, Cañete es expulsado de la colonia, al igual que otro periodista; e incluso el propio cónsul es relevado de su cargo. El nuevo cónsul acusará a nuestro paisano de hacer un doble juego: apoyar los intereses franceses para no soliviantar al consulado y asegurarse su subvención, y dejar espacio en las páginas de El Correo para que se defendieran las posiciones germanófilas de otro periodista, un tal Giménez, que, como se ha dicho, fue igualmente defenestrado. No obstante, hay otro hecho paralelo: el que los distintos periódicos españoles en Orán defendieran sus posiciones políticas de manera tan enconada que esto soliviantaba a la colonia hispana y no era bueno para la convivencia, según el protectorado francés.

Esta expulsión suya de territorio oranés para volver, presuntamente, a España, se contradice con la necrológica que aparece en la revista Don Lope de Sosa, en el año 1920: “En Orán [ha fallecido] el culto y batallador periodista D. Manuel Cañete, natural de Andújar, fundador y director durante cuarenta años del periódico diario El Correo Español; ilustre africanista y gran defensor de los intereses de España, fallecido repentinamente cuando regresaba al solar patrio a pasar en él los últimos días de su vida”. Es posible, pues, que no se produjera al final tal expulsión ya que, según parece, otros medios extranjeros apoyaron a los colegas que habían sido depurados de tal modo, comenzando por la propia prensa francesa. Y también es cierto, que se cambia el nombre del periódico y se habla de otro director más allá de la fecha de fallecimiento de Cañete. 

Vista actual de la ciudad de Orán
(www.megaconstrucciones.net)


Antonio Ruiz Juncal, otro de nuestros habilidosos escritores, le dedicó un recuerdo en un numero de El Guadalquivir, de 1929. Hay registrada, además, una publicación suya, en La Regeneración (1916), siempre siguiendo el magisterio en cuestiones biobliográficas de Caballero Venzalá.

Hasta nosotros han llegado varias poesías y artículos en Cádiz (la revista que fundara Patrocinio de Viedma), La Violeta, La Crónica y, por supuesto, El Correo Español. En la Historia de Andújar publicada en 2009 se destaca su poema “Ojos negros”, dedicado a un amor imposible, algo que parece determinar parte de su existencia bohemia. También se le atribuye el prólogo a los Cuentos de la Villa, del poeta Juan Antonio de Viedma, aunque en este caso la atribución es errónea y es otro Manuel Cañete el autor de este introito: un poeta sevillano que nació en 1822 y murió en 1891.


FUENTES:

CABALLERO VENZALÁ, Manuel; Diccionario bio-bibliográfico del Santo Reino. Tomo II. Jaén, Diputación, 1986.

NECROLÓGICA In Don Lope de Sosa, año 1920, pág. 128.

UTRERA CARDEÑAS, Pablo; “Ensayo bio-bibliográfico sobre poesía y poetas andujareños”. In Historia de Andújar, II, (2009), 414 - 445.

VILAR, Juan Bautista; Los españoles en la Argelia francesa (1830-1914). Murcia, Centro de estudios históricos (CSIC), 1989.

www.achivodelafrontera.com

martes, 25 de abril de 2017

Joyas bibliográficas de Andújar (VIII): El Santuario y la Romería de la Virgen de la Cabeza, por Francisco Calzado Gómez (guía turística de 1967)

Es inevitable que en estas fechas nuestro blog acoja a un personaje relacionado con la Romería o, como en este caso, una obra que nos habla de la centenaria devoción. Su título: El Santuario y la Romería de la Virgen de la Cabeza.



Este librito es uno de los legados del que fuera cronista oficial de la ciudad, Francisco Calzado Gómez, y fue impreso en el muy andujareño establecimiento de Manuel Blanco allá por el año 1967. La obra está enfocada al turista y curioso que llegase a estos lares y quisiera conocer lo esencial del culto, fiesta y trascendencia de la Morenita. De hecho, los textos aparecen no solo en español, sino también en francés, inglés y alemán. Sus medidas de 16 por 11,5 cm. son aptas para la consulta rápida, a lo que se une estar encuadernado en formato cuaderno y con un papel de alta calidad. Se trata, por tanto, de una apuesta muy ambiciosa para un acontecimiento festivo al que se intenta publicitar debidamente, dentro de lo que vino en llamarse "boom" turístico de la década de los sesenta en España. A esto se unirá la celebración por aquellas fechas del día del turista y la aparición de reportajes cinematográficos en el desaparecido NODO, algunos con guión del propio Calzado.


Hay gran cantidad de fotografías, tanto en  blanco y negro como en color, salidas de las cámaras de López Calzado y el propio autor, Calzado Gómez. Las imágenes del desaparecido parador son de la Subsecretaría de Turismo, que también se encargó de las traducciones. La foto aérea pertenece a la colección "Paisajes Españoles". 


Quiero dedicar esta publicación a mi tía-abuela María de la O Delgado y a su hijo, Ildefonso Garrido, los cuales guardaron con celo este ejemplar durante varios años hasta que lo depositaron en mis manos para que yo lo custodiara. Ahora creo que es llegado el momento de compartirlo con todos aquellos que aman esta tierra.


Bueno es recuperar estas iniciativas de antaño en la promoción turística de la gran fiesta abrileña y recordar igualmente que esa voluntad de difundir lo nuestro sigue hoy vigente, por ejemplo, con la nueva web de turismo de Andújar: www.turismodeandujar.com.

Enlace de descarga: https://drive.google.com/drive/u/0/folders/0BxLYW2yz4hk_aTdFSGtyek02Mk0