jueves, 23 de febrero de 2017

FRANCISCO ARIAS ABAD
1882 – 1967




Profesor, periodista y escritor

De nuevo, la pluma para dar testimonio de la actualidad y para evadirse justamente de esa realidad con la literatura. Y sumando a lo anterior, la entrega por la pedagogía. Acogemos en este blog a un linarense, nacido en la vecina ciudad el 10 de octubre de 1882, pero que pasó gran parte de su vida en Andújar, donde se cerrarían sus ojos definitivamente el 18 de septiembre de 1967.

Gracias a la impagable labor de Caballero Venzalá sabemos que estudió en la Escuela Normal de Jaén y que ejerció la docencia en diversas poblaciones de la provincia. En 1919 fue nombrado maestro interino de Muduex (Guadalajara). Al año siguiente se casó con Aurora Piedra Guardia, y comenzó a residir en Andújar. Fue secretario de la Asociación de la Prensa y de la Asociación de Publicistas. Participó en las comisiones de homenaje a Bernabé Soriano y Joaquín Ruiz Jiménez. Fue miembro de la Real Sociedad Económica de Amigos del País. En 1926 recibió el encargo de la secretaría de la Comisión Ejecutiva del VII centenario de la aparición de la Virgen de la Cabeza, pero tuvo que dejarlo por cuestiones personales. Fue socio de número del I.E.G. a partir de 1952. El pueblo de Andújar lo homenajeó en su jubilación (1954) y le concedió la Cruz de Alfonso X (1958).

Fotografía que aparece en la recopilación de Cazabán.


A Arias Abad lo elogia Cazabán en su recopilación Poetas y poesías (1911), de esta manera: “Laborioso obrero de la pluma, enamorado de todo lo que sea bello, periodista culto, activo, que en poco tiempo y con tanta voluntad como entusiasmo, ha realizado una labor muy grande y ha colocado su firma en un honroso y merecido lugar entre aquellos que cultivan la literatura y el periodismo […]. Arias Abad siente el arte, hondamente. Es artista de corazón y por que es artista, es poeta”. En dicha antología aparece este poema, titulado “...Del árbol del corazón”:

Lágrimas y dolores
Constituyen la esencia de mi vida.
Yo no he podido nunca
Gustar de los placeres y las risas.
Pero si, como dicen,
El trabajo es gozar y el amor dicha,
Soy feliz y dichoso...
¡Amo con fe, trabajo sin fatiga!
Me enseñaste a querer y que olvidara:
En ello tienes el mayor castigo.
En tanto que el amor es para otra,
es para tí el olvido.
Eres angelical y bella, tanto,
que por ti pecaría, aun siendo santo.

Son múltiples sus colaboraciones y ocupaciones periodísticas: comenzó su andadura profesional como redactor-jefe de El Correo de Jaén en 1906. Más tarde lo fue de Solución (próximo a Julio Burell). También dirigió El Eco de la Provincia en 1915 y El Heraldo de Jaén; se pueden encontrar artículos suyos en El Guadalquivir, El Centenario (Andújar), Juventud (Linares), El Criterio (Talavera de la Reina), etc.

Portada de La patria de Colón
(www.todocoleccion.net)


En cuanto a libros publicados, la nómina es bastante extensa. Cabría citar, ente otros: la novela corta Sol de otoño (1911), con la que ganó los Juegos Florales de Guadix en ese año; Almas vivientes (semblanzas y biografías), de 1914; Cualidades morales e intelectuales de la mujer (1915), La prensa y la moral pública (1919), Idealismos (1919), Ráfagas. Cuentos morales para niños (1927), Aromas de la escuela (lecturas infantiles de segundo grado) que imprimió La Puritana de Andújar en 1935 y que fue elogiado en el diario ABC, Alma española (historia de una vida ejemplar) en Barcelona (1939), La lectura infantil (1951) y Reivindicación histórica. La patria de Colón (igualmente en Andújar, en La Puritana).

Portada de Alma española
(www.todocoleccion.net)


Pero es que su caudal bibliográfico se acrecienta con otros títulos cuyo publicación desconocía don Manuel Caballero, y donde tenemos, al margen de más novelas y ensayos, obras de teatro como La suerte pena y Caprichos de amor.

Portada de Aromas de la escuela


Dos obras muy ligadas a Andújar son Ya se fue la Virgen y Diálogos de Romería. Hay que recordar, igualmente, que Arias Abad fue el impulsor del monumento a Cervantes en el santuario allá por el año 1930, algo que se hizo realidad dos décadas más tarde.

En la ciudad que lo acogió durante buena parte de su existencia un colegio público llevó su nombre y también un certamen literario. En la actualidad, una calle de Andújar también lo recuerda.


FUENTES:

CABALLERO VENZALÁ, Manuel; Diccionario bio-bibliográfico del Santo Reino. Jaén, Diputación provincial, 1979. Tomo I.
CAZABÁN LAGUNA, Alfredo; Poetas y poesía. Jaén, La Unión, 1911.
CHECA GODOY, Antonio; Historia de la prensa jienense (1808-1983). Jaén, Diputación, 1986.

HISTORIA, Historia de Andújar II. Arquitectura. Escultura. Pintura. Costumbres y tradiciones populares. Literatura. Poesía. Música. Andújar, Ayuntamiento, 2009.

OLIVARES BARRAGÁN, Francisco; “Arias Abad y Andújar”, Ideal (extra de Romería), 27.04.1990.

REVISTAS Don Lope de Sosa y Paisaje.

VARIOS, Enciclopedia General de Jaén. Jaén, diario Jaén, 2008. Tomo 2.



viernes, 27 de enero de 2017

MIGUEL FRANCO
S. XVI - XVII


Médico

Miguel Franco fue un médico natural de Andújar que vivió a caballo entre el XVI y el XVII. Estudió en Sevilla y ejerció su actividad profesional, que sepamos al menos, en Cañete de las Torres, Bujalance y su propia ciudad. Tenemos constancia de su existencia porque su nombre aparece en algunas de las actas capitulares que fueron desentrañadas minuciosamente por otro médico e historiador: el doctor Carlos de Torres Laguna. Pero ha pasado a la historia de la medicina hispana por publicar en 1601 un breve tratado acerca de cómo remediar esa terrible enfermedad que durante la Edad Moderna asoló los territorios europeos: la peste.

La desolación causada por la peste en un cuadro de Pieter
Brueghel el Viejo que se conserva en el museo del Prado
(wikipedia.es)


Tenemos que imaginarnos a nuestro galeno en una sociedad donde la ciencia se abría paso con dificultad frente al muro de viejas supersticiones. Pero también estamos ante una persona bregada en su oficio pues como él mismo indica en la introducción de su obra, pretente dar instrucciones basadas en la experiencia personal, al haber litigado más de una vez con esa terrible enfermedad. Esa experiencia es la que motiva al cabildo andujareño a llamarlo cuando se encontraba en Bujalance para que retorne a su ciudad y aporte su sabiduría en el azote que vive la población en 1602, tal y como recoge un acta del sábado 30 de marzo de ese año. Desde el año anterior, Andújar está en alerta: el nueve de abril de 1601 se indica que se vigile el puente y las puertas de la ciudad por haber peste en Sevilla. Ese mismo año hay constancia de casos en Jaén y Villardompardo y estaba asolando tierras cordobesas. Por tanto, solo era cuestión de tiempo que llegase a Andujar. En marzo de 1602 esta parece estar ya instalada en Arjonilla pues hasta ahí se envía al licenciado Francisco Pérez para que se informe sobre la salud de la villa. Arjona prohíbe a sus convecinos acudir a la romería de la Virgen de la Cabeza para evitar contagios. En ese mismo mes de marzo, concretamente el día 18 “se trató acerca de la enfermedad que ha sido Dios servido de dar a esta ciudad y porque el principal remedio es el acudir a pedir a Dios se sirva por su infinita bondad de dar salud, se acordó que el Sr. D. Juan Pérez Serrano, regidor, hable a los prelados de los conventos de esta ciudad para que por semanas envíen religiosos a la iglesia de Ntra. Sra. de la Cabeza, de Sierra Morena, a hacer oraciones y decir misas, suplicando a Ntro. Señor... se sirva mirarnos con ojos de misericordia”. Esta traslación realizada por Torres Laguna nos indica que Andújar ya había recibido el azote que comenzara en Sevilla un año antes.

Antigua imagen del final de la calle del arroyo, donde quizás
estuvo el hospital de apestados.

Posteriores actas nos informan de la apertura de un hospital al final de la calle del Arroyo. La situación es tan terrible que pronto fallecen los servidores de ese hospital y el cabildo se ve obligado a sacar a un preso de la cárcel para que trabaje con los enfermos, ya que nadie se prestaba a hacer ese servicio. La anotación que nos interesa viene a continuación: “Ante la falta de médicos y teniendo satisfacción del Dr. Miguel Franco, médico natural de esta ciudad, que con sus buenas letras y experiencias cura bien esta enfermedad, se acordó se le escriba por la ciudad a la villa de Bujalance donde al presente está, pidiendo que se venga y que esta ciudad le gratificará mil maravedís cada día”. Se ve que acudió al auxilio de sus paisanos, aunque la siguiente referencia a Franco es para anotar que “no se entrometa en la dicha comisión [creada ante esta situación extraordinaria por el ayuntamiento], salvo que hallare algún enfermo que estuviera tocado y en tal caso dé cuenta a la justicia. A este D. Miguel Franco se le dan veinticuatro ducados por seis días que visitó el hospital de la peste”. Esto ocurre ya en mayo del referido año.

Sin querer extendernos más en este apunte histórico, hay que decir que esas mismas actas capitulares recogen que a principios de 1603 se acuerda que los hermanos de San Juan de Dios se hagan cargo de ese hospital de la calle del Arroyo, denominado “hospital del nombre de Jesús”, donde aún quedaban algunos apestados. Sabemos que años después, en 1618, se harán cargo del hospital de la Caridad, en la calle Ollerías.

Antiguo hospital de la Caridad y actual
residencia de ancianos.

La obra de nuestro paisano lleva por título: Discurso medicinal, en el cual se declara la orden que se ha de tener para preservarse de la peste y otras enfermedades. Ahí se apunta que Miguel Franco ya ejerce la Medicina en la fecha de la publicación (1601), aunque las actas nos informan, como hemos visto, que llegó a ella un año después. Quizás ya había estado antes en Andújar o se trataba de un médico que recorría varias poblaciones, pues sabemos por él mismo que había estado en Cañete, razón por la cual dedica la obra a don Pedro Fernández de Córdoba, cuarto marqués de Priego y señor de la casa de Aguilar (a la cual pertenecían las villas de Cañete, Castro y Villafranca).



Curiosamente, el bibliográfico Bartolomé José Gallardo hace referencia a esta obrita, pero aunque respeta el año de publicación y el lugar de edición (la imprenta cordobesa de Gabriel Ramos Bejarano), dice que está dedicada al también andujareño Antonio Sirvente de Cárdenas, añadiendo una dedicatoria que difiere del ejemplar que hemos manejado. Quizás haya que pensar en que la importancia del libro dio lugar a una segunda edición.

Reproducimos esa dedicatoria, porque es ejemplo de la importancia que tenia en su ciudad el licenciado Sirvente, que moriría pocos años después:

“Todos los de Andújar deben pagar tributo a vuestra señoría, pues tanto honra nuestra patria, pues sin lisonja podemos llamar la honra della. Yo, como el que más dello he participado, como tan criado favorecido de vuestra señoría, se le vengo a pagar con escriptos, primicias de mis estudios. En ellos reciba vuestra señoría mi deseo, el cual es, si fuese posible, inmortalizar a vuestra señoría; y siendo eso fasible, a lo menos librarle de todo peligro y contagio, porque con su vida crezca la honra de nuestra patria. Y así escribo estos avisos en tiempo tan calamitoso”.

Miguel Franco describe sucintamente la peste que estaba asolando el valle del Guadalquivir (aunque nada que ver con la terrible epidemia que redujo a casi la mitad la población de Sevilla en 1649), y a continuación aconseja sangrías en principio, para pasar más adelante a purgantes y vomitivos para depurar el “humor pútrido y pestilente” que las causaba. Igualmente se deben aplicar ventosas, fumigaciones olorosas y ácidos para destruir el virus.

Dejamos para avezados galenos el análisis más profesional de esta obra y para ello ofrecemos un enlace para quien quiera adentrarse en ella: https://goo.gl/xZSw9E


FUENTES:

CHINCHILLA, D. Anastasio; Anales históricos de la Medicina en general. Valencia, Imprenta de D. José Mateu, 1845. Tomo II.

FERNÁNDEZ MOREJÓN, Antonio; Historia bibliográfica de la Medicina española. Madrid, Imprenta de la viudad de Jordán e hijos, 1846. Tomo V.

GALLARDO, Bartolomé José; Ensayo de una biblioteca española de libros raros y curiosos. Madrid, Rivadeneira, 1866. Tomo II.

GONZÁLEZ DE SAMANO, D. Mariano; Compendio histórico de la Medicina española. Barcelona, Imprenta de D. Agustín Gaspar, 1850.

SIMÓN DÍAZ, José.; Bibliografía de la literatura hispánica. Madrid, CSIC, 1950. Tomo X, p. 393, nº. 3108.

TORRES LAGUNA, Carlos de, Andújar a través de sus actas capitulares (1600-1850). Jaén, IEG, 1981.



miércoles, 21 de diciembre de 2016

Joyas bibliográficas de Andújar VII: Villancicos del siglo XVIII dedicados a la Inmaculada Concepción.

En estos tiempos vertiginosos donde nada parece saciarnos y pretendemos prolongar lo extraordinario invadiendo el territorio de lo ordinario, la Navidad ha empezado este año a finales de noviembre con el estreno del alumbrado público en algunas ciudades. Uno que es tradicional en estos menesteres del calendario festivo, sigue considerando que el gori-gori de los niños de San Ildefonso marca el inicio de las Pascuas que se prolongan, eso sí, respetando el refranero, hasta San Antón.

No obstante, es cierto que la celebración de la Purísima, el 8 de diciembre, es ya una señal de que se avecinan estos tiempos donde hace su aparición el ansia consumista, las comidas de empresa y las reuniones familiares. Pero, siguiendo con mi talante de respeto a las tradiciones, para mí, ante todo, es época de montar el árbol y el Misterio, de recordar la infancia lejana y de cantar villancicos.

Toda esta introducción posiblemente sobraba, pero a fin de cuentas, un blog es lo que es: un desahogo de nuestros espíritus que buscan siempre alguien que nos lea (aunque, a veces, seamos nosotros mismos los que lo hagamos). De villancicos va, pues, la última entrada del año, de villancicos dedicados a la Inmaculada Concepción venerada en el convento de Madres Trinitarias de Andújar. Originariamente fueron compuestos según reza la portada para la fiesta de la Octava, que ha recuperado la Cofradía de la Veracruz en su sede canónica de San Bartolomé. Reza también que fueron puestos en música por Juan Bautista Deglamón y Francos, maestro de capilla de Santa María La Mayor.


La obra está dedicada a don Benito Ramos, alguacil mayor del Santo Oficio y se compone de una canción y ocho villancicos. El único ejemplar conocido se conserva en el archivo municipal de Córdoba, de donde pudo conseguir una copia hace años Rafael Frías Marín. A partir de una fotocopia que él me facilitó he podido ahora escanear estos folios que llevaban unos veinte años archivados entre otros retazos documentales de nuestra historia. A este ejemplar que custodia el archivo cordobés se refería también Manuel Toribio García en su blog personal: (http://gyrobagus.blogspot.com.es/2014_08_01_archive.html).
Lamento no poder ofrecer un escaneo del original, sino una traslación de una fotocopia que además tiene seccionado parte del texto de la primera página (algo que he intentado remediar situando a continuación de esta página otra con el texto completo), pero al menos se ofrece una curiosidad de nuestro patrimonio musical que pueda agradar a entendidos o no en la materia, que quizás dé pie a una investigación sobre esta y otras piezas similares relacionadas con Andújar, y que, ¡quién sabe! anime a la actual Cofradía de la Inmaculada a realizar una publicación con estudio introductorio de la misma.

Me ha parecido interesante acompañar también al librito el “Mandato del Sr. Correg[id]or p[ar] q[ue] enqualesq[uie]ra delas ymprentas desta Ciu[da]d se impriman vnos billancicos p[ar]a la Ciudad de Andujar”. Al final, la imprensión tendría lugar en el establecimiento cordobés de Juan Rodríguez

Antes de acabar, por supuesto: ¡Feliz Navidad!




jueves, 24 de noviembre de 2016

FERNANDO MESA RUEDA
1934 – 2008

(Del libro de carteles de romería.
Foto: Santos Cirilo).


Publicista


Aunque no fue Andújar su lugar de nacimiento, traemos a este espacio virtual a tan gran creador porque en nuestra ciudad residió desde niño y en ella volcó parte de su arte, su querencia y sus desvelos como después veremos. Además, de esta forma, confirmamos lo que más que un tópico facilón es bien patente realidad: Andújar nunca ha cerrado sus puertas a quien ha querido vivir guarecido tras sus muros, dando generosamente a los foráneos todo aquello que a veces es negado en otras latitudes a los que no ostentan apellidos del terruño en cuestión.

Pues no, no nació en Andújar, sino en Jaén, patria chica común de su tío, Pablo Martín del Castillo, profesor de Bellas Artes, director durante muchos años del Museo Provincial, y maestro primero que tuvo nuestro biografiado. Cursó Fernando el Bachillerato en Madrid y se licenció en Derecho por la Universidad de Granada, aunque su actividad profesional la desarrolla a partir de su titulación como técnico de publicidad. Muy pronto es conocido por su buen hacer en el mundillo de las agencias de publicidad, trabajando desde 1962 a 1987 como director de arte primero y director creativo después en VP Servicios Pleno Publicidad S.A., de Madrid. Posteriormente, sería contratado como director del Servicio de Publicidad y Publicaciones de Cruz Roja Española.

Pablo Martín del Castillo, quien
despertó en Fernando Mesa la
pasión por la pintura.
Su contribución al mundo del grafismo publicitario es meritoria, tanto como creador de logotipos (Banco Popular Español, 4B, Crefat, Grafinta, C.E.P.A., etc.) como en el diseño de etiquetas (Domecq, Rioja Alta de Haro, La Toja, Celsa, Cigarcanaria, Te Amo Geril de Nueva York...). Suyas con campañas tan exitosas como las de Renfe, Gas Madrid y el reloj Omega, de cuya publicidad fue responsable por diez años. También, por cierto, durante una década fue ilustrador de la revista Diez Minutos.


Diseños locales realizados por Fernando Mesa.

Entre los galardones que ganó a lo largo de su vida profesional se pueden destacar algunos tan prestigiosos como el AMPE en 1970 por la campaña creada para la empresa Omega y Tissot.

Sello sin valor facial, obra de Mesa,
del año 1958.


Destacó también Mesa como cartelista, y así obtuvo varios premios por sus diseños. A saber: Instituto Nacional de Consumo, Ministerio de Trabajo, Corrida de Beneficiencia, Confederación de Cajas de Ahorro, Caja Postal, Conferencia Europea de Transportes de Bélgica, Caja de Pensiones de Barcelona, ayuntamientos de varias ciudades españolas, etc.

Cartel Romería 1955


Su arte también pudo ser admirado en exposiciones colectivas de pintura, como las celebradas en Sevilla, Madrid o Lisboa.

Cartel para la feria de 1983


Andújar recibió parte de su herencia creativa. Para la ciudad que lo acogió en su infancia diseñó, por ejemplo, el logotipo de Galaccio y la cabecera del periódico mensual El Nuevo Guadalquir. En esa publicación aparece también una lámina firmada por él dentro del coleccionable “Rincones de Andújar”. Quizás sea más recordado por su labor como cartelista de la feria de septiembre (años 1969 o 1983, entre otros), y sobre todo porque es el autor que más carteles de romería ha diseñado: diez si las cuentas no nos fallan. Esa pasión por el cartel, y en especial por la cartelería romera de Andújar le llevó a una labor de investigación y recuperación de estos pregones visuales que se plasmaron en una obra ya imprescindible para esta ciudad: Carteles de las fiestas y romería de la Santísima Virgen de la Cabeza, publicado en 1989 en su primera edición, con una ampliación en una segunda de 2001. Invitamos a aquellos que no conozcan ninguna de estas dos publicaciones que se acerquen a ella y también apuntamos el deseo de que algún día este trabajo se vea completado con un libro que recoja otros carteles de nuestras fiestas locales.

Portada de la primera edición.


Gracias, Fernando, por tu aportación al arte romero te da esta ciudad, en la que se cerraron definitivamente tus ojos en el año 2008.


FUENTES:

MESA RUEDA, Fernando; Carteles de las fiestas y romería de la Santísima Virgen de la Cabeza. Jaén, Caja Rural, 1989

PÉREZ ORTEGA, Manuel Urbano; “El arte en Jaén en el siglo XX”, Jaén. Granada, Editora regional del Sur, 1989. Tomo I, pág. 317.

VARIOS, “Andújar”, coleccionable Jaén, pueblos y ciudades, número 16, (1997), página 315.

VIRIBAY, Miguel; “La escultura y la pintura en Andújar (siglo XX)”. In Historia de Andújar. Andújar, Ayuntamiento, 2009. Tomo II, pág. 225.

VIRIBAY, Miguel; “Fernando Mesa: un cartelista notable”, Ideal-Extraordinario de Romería, del 27 de abril de 1990, pág. IX.




viernes, 28 de octubre de 2016

IGNACIO JOSÉ MÁRMOL PLAZA
(1934 – 1994)

Pintor


Tal vez cabría preguntarse qué da esta tierra para que haya parido a tanto artista. Quizás sea simple coincidencia que de la vieja Andújar tengamos tan destacados seguidores de las más diversas artes. Sea como fuere, queremos recordar este mes a otro enamorado de la paleta y el pincel del que, por desgracia, no hemos podido recoger demasiados apuntes. Nos ha quedado, pues, su biografía a medio coser, un poco deshilachada; pero apelamos al auxilio de los que hasta aquí se acercan que pudieran tener más conocimiento que nosotros de Ignacio Mármol para terminar de configurar su retrato vital.

"Sin título", 1959.

Después de cierto baile de fechas en cuanto a su natalicio, que van de 1930 a 1935, parece que pudo tener lugar en 1934, concretamente el 19 de marzo. Hemos podido llegar a averiguar que se formó en Madrid, pero ignoramos más detalles de su aprendizaje pictórico. Parece que en 1962 se embarca hacia Australia, tras vivir en diversos lugares de Europa. Reside en la zona este del inmenso continente que constituye nuestras antípodas y de ahí vuelve a España sobre 1971. En esos primeros años de los setenta, recogemos algunas de sus exposiciones como la de galería Del Castillo, en Jaén. También expone en el Salón de fiestas del Palacio Municipal de Valencia en 1972 y en la Galería Skira de Madrid en 1974. El hecho de que una revista del corazón recoja una crónica de una de sus muestras nos da una idea de la repercusión que el artista tenía entre la alta sociedad madrileña de entonces. Un artículo de R. M. de Lahidalga publicado en La Estafeta Literaria hace igualmente patente que el pintor se hallaba viviendo un momento dulce de fama tras la vuelta a su patria.

"Woman with Ribbons", 1968.


Y poco más podemos añadir en cuanto a su biografía, al margen de su fallecimiento, acaecido el 5 de marzo de 1994 en Melbourne.

"El rapto de Europa", 1973.


El malogrado Manuel Urbano nos dejó en la enciclopedia Jaén estas palabras que intentan acercar al neófito a la obra de Mármol: “Tanto por sus dibujos como en su pintura ofrece un mundo surreal anclado en las supersticiones y creencias de los nativos de aquel lejano continente, aunque también es autor de figuras de animales y plantas decididamente realistas. Su trabajo, de limpieza cuasi artesanal, lo realiza sobre superficies de madera a las que horada y manipula, pintándolas con materiales metálicos de gran efecto”.

"Dream and Orpheus".



FUENTES:

PÉREZ ORTEGA, Manuel Urbano; “El arte en Jaén en el siglo XX”, Jaén. Granada, Editora regional del Sur, 1989. Tomo I, pág. 304.

VIRIBAY, Miguel; “La escultura y la pintura en Andújar (siglo XX)”. In Historia de Andújar. Andújar, Ayuntamiento, 2009. Tomo II, pág. 225.

www.invaluable.com

www.arcadja.com

www.aasd.com.au








martes, 27 de septiembre de 2016

FRANCISCO VERDEJO
(S. XVI)



Cantero y tallista.

Tras los nombres deslumbrantes de los grandes artistas, siempre (o casi siempre) quedan ocultos los de aquellos que en un segundo plano contribuyeron a que una obra de arte se llegara a completar: aprendices de afamados pintores y escultores que auxiliaban a sus maestros en el taller; albañiles y canteros que convertían en realidad el sueño plasmado en papel por el arquitecto; humildes costureras manejando con soltura la aguja bajo la mirada atenta del bordador; muchachillos divirtiéndose pisando el barro para extraer de ahí la pella a la que dará forma el alfarero...

Gracias a la labor de algunos investigadores podemos rescatar del olvido a personajes como el que hoy nos ocupa. Francisco Verdejo, al parecer natural de Andújar, vivió en la segunda mitad del siglo XVI sin que conozcamos de él más allá de cuatro o cinco datos biográficos, merced al incansable trabajo de José Domínguez Cubero. Su nombre puede ocupar un lugar en este mosaico andujeño que mes a mes vamos trazando con más buena intención que acierto pleno.

Puerta norte de Santa María La Mayor, en la
cual trabajó nuestro artista.

Fue cantero y tallista, o lo que es lo mismo, trató de emplear su talento tanto para cincelar la piedra como para trabajar la madera. Según opinión del ilustre investigador, no podemos considerarlo como artista de primera fila, pero sí como aplicado artesano. No obstante, alcanzó cierta notoriedad entre los de su oficio y pudo transmitir su saber a aprendices como a un tal Juan Polo, allá por el año 1579.

Antes de esa fecha, la primera noticia que tenemos de él, es el haber trabajado en el retablo de la capilla mayor del santuario, en 1554. Los libros de cuentas de la cofradía de la Virgen de la Cabeza de Andújar recogen cómo, en cabildo celebrado el 8 de mayo de 1553, los cofrades deciden sustituir el antiguo retablo gótico por otro de traza más ajustada a los tiempos que corrían. Al parecer, ese retablo pasó a la casa-hospital de Andújar, ambos edificios propiedad de la cofradía.

Detalle de la puerta norte de Santa María
(la foto pertenece al artículo de Domínguez
Cubero, publicado en el BIEG en 2002).

Según opinión de Domínguez Cubero, se trataba de un proyecto donde primaba lo pictórico, de tal manera que se encarga la confección de los lienzos al pintor jienense Antonio Sánchez, que todo hay que decirlo, es quien se va a llevar la parte más importante de la cantidad asignada por la cofradía a la hechura del retablo. Sobre el 19-20 de diciembre de 1554 se hallaba ya casi terminado. No obstante, fue efímera esta obra, ya que en 1611 la cofradía sustituye este por el de Sebastián de Solís, y tal como ocurrió con el gótico, el de Sánchez y Verdejo a buen seguro pasaría a la ermita de la calle Ollerías.

La otra noticia que tenemos de Francisco Verdejo nos lo coloca en la iglesia de Santa María, como tallista de la portada norte, en 1572, bajo la dirección de Antonio de Tomar; en concreto, ocupándose de capiteles y basas. Por cierto, esta es la única obra suya que ha resistido el paso del tiempo. A la vez, según recogen los libros de fábrica de la parroquia, se ocupaba de labrar el mobiliario de la sacristía.

Sacristía de Santa María, en la actualidad.

Por último, hay una referencia de 1580 por la cual se le encarga tasar el retablo mayor de Santiago, cuya imaginería fue encargada a Salvador de Cuéllar, lo que indica que había alcanzado cierto renombre al menos en su tierra.


FUENTES:

DOMÍNGUEZ CUBERO, José; “La iglesia de Santa María La Mayor de Andújar a través de sus libros de fábrica”, Actas de la III asamblea de estudios marianos (Andújar, 10-12 de octubre de 1986). Córdoba, El Almendro, 1987; págs. 117-125.

DOMÍNGUEZ CUBERO, José; “Andújar, un foco de estética renacentista en el Reino de Jaén”, BIEG, 182 (jul.-dic. 2002), 9-42.


DOMÍNGUEZ CUBERO, José; “Retablos mayores en el santuario de la Virgen de la Cabeza”, BIEG, 202 (jul.-dic. 2010), 255-275.

lunes, 29 de agosto de 2016


JOSÉ MARÍA ANDÚJAR Y CARDEÑA
(S. XIX – S. XX)


Periodista y escritor.


Ampliamos la nómina de espíritus inquietos andujareños con este autor, del que por desgracia no manejamos excesivos datos biográficos. Voluntad nuestra es ampliar en lo posible fechas, hitos y aconteceres de estos personajes que cada mes sacamos a la palestra, y si es gracias a la aportación de aquellos que se acercan al blog, el agradecimiento va por delante.

Por desconocer, incluso desconocemos su alfa y omega en este mundo. En la revista Don Lope de Sosa, en un número del año 1924, se habla de él en pasado, en una nota con cierto aire a necrológica: “era mediano estudiante que nunca acabó la carrera de abogado porque le gustaba más la de periodista”. Y el primer dato que de él tenemos es la fecha de su Historia de Andújar (1867), obra de la que no queda rastro alguno, y por tanto, hemos de pensar que se trataba de un manuscrito que nunca vio la luz.

Vista general de Andújar a principios del siglo XX
(Colección de postales de la imprenta y papelería de Agustín Bellido)
En 1877 es el promotor y editor de la revista literaria La Violeta, de Andújar, que mereció mención honorífica en la Exposición Provincial de 1878-79, organizada por la Real Sociedad Económica de Amigos del País. En 1881 funda El Eco de Andújar, y en 1883, Guadalquivir. De este último sabemos que era de tendencia republicana y tuvo circulación hasta 1885. En 1889 parece que vive en La Carolina pues allí funda El Defensor de La Carolina (o de la Colonia). Asimismo fue colaborador de El Eco Minero, de Linares (1882). Se dice de él que tuvo problemas para publicar porque era muy mordaz en sus afirmaciones.

Hay que imaginarse a nuestro paisano muy en contacto con el mundillo cultural de la época, pues existen dos referencias a él en la prestigiosa revista Cádiz, que fundara en la milenaria ciudad la poetisa Patrocinio de Biedma. En la sección de “Correspondencia” la ilustre autora jienense respondía a autores y publicaciones del reino de Jaén, con el que estaba muy en contacto. En el número 20, del año 1877, se agradece el ofrecimiento de su publicación (seguramente será La Violeta); y en el 26 se autoriza a José María Andújar para que el nombre de Patrocinio de Biedma figure como colaboradora de su revista (de nuevo, hemos de pensar en La Violeta) y se agradece la adhesión del andujareño a la idea de la Federación Literaria de Andalucía.

Portada de la revista Cádiz
(www.hemerotecadigital.bne.es)

En 1883 publica en Úbeda la obra Fiesta popular de Nuestra Señora de la Cabeza que se celebra en Andújar. Es parte de un proyecto de mayor envergadura: el Compendio de la historia de Salcedo de Olid (1886). Lo interesante del escrito, según opinión del investigador Borrego Toledano, es que viene a completar el apartado costumbrista que no aparece en el Compendio panegírico historial de la aparición de la imagen de María Santísima de la Cabeza, obra de Gimena y Reche, de 1857.

También aparece su firma en los Poemas en honor de la Virgen de la Cabeza con motivo de las milagrosas lluvias que cayeron sobre Andújar después de una pertinaz sequía sufrida en el año 1884. Ese año la Virgen fue traída a la ciudad para realizarle una novena e implorar su intercesión.

Imagen antigua de la Virgen de la Cabeza
(Del álbum fotográfico de S. Messía, 1890)

Hay constancia de una novela publicada por entregas: La hija del Mediterráneo, en 1877. En la reseña arriba apuntada que apareció en Don Lope de Sosa se habla de una novela morisca. Desconocemos si se trata de la misma o de otra publicación de este autor, aunque aquella parece apuntar al estilo costumbrista. En un número de la revista Mirando al santuario de 1924 aparecen dos poemas suyos. “Ovillejo” y “Dotes del alma”, que quizás correspondan a textos ya aparecidos con anterioridad.



FUENTES:

BORREGO TOLEDANO, Andrés; “Obras divulgativas de la devoción a la Virgen de la Cabeza en la segunda mitad del siglo XIX”, BIEG, 202, (2010), 11-24.

CABALLERO VENZALÁ, Manuel; Diccionario bio-bibliográfico del Santo Reino. Jaén, Diputación, 1979. Tomo I.

CHECA GODOY, Antonio; Historia de la prensa jienense 1808-1983. Jaén, Diputación provincial, 1986.

CONTRERAS GILA, Salvador; “Escritores giennenses en Cádiz”, BIEG, 150, (1993), 215-236.

PÉREZ GARCÍA, Luis Pedro; Andújar y el largo siglo XIX. Andújar, Consejería de Educación – IES “Nuestra Señora de la Cabeza”, 2000.

VARIOS, Historia de Andújar II. Arquitectura. Escultura. Pintura. Costumbres y tradiciones populares. Literatura. Poesía. Música. Andújar, Ayuntamiento, 2009.