sábado, 19 de agosto de 2017

GARCI PÉREZ DE VARGAS
(S. XIII)

Escultura que representa a Garci Pérez de Vargas
en el monumento a Fernando III el Santo de la
plaza Nueva de Sevilla
(Wikipedia.es. Dominio público)



Militar

...guerrero, soldado, héroe. Es difícil encorsetar a Garci Pérez de Vargas con un apelativo concreto. En la primera mitad del siglo XIII aún quedaba lejos la idea de ejército moderno, tal y como lo consideramos hoy; pero tampoco su categoría se puede quedar en la de simple guerrero o soldado; por otro lado, las historias que de él se cuentan en la Crónica General nos lo presentan como héroe, sí, pero con una fuerte dosis de humanidad y no poca de socarronería.

Escudo de los Vargas
(Wikipedia.es. Dominio público)


Dedicó su vida, eso queda claro, a luchar al lado del rey de Castilla, don Fernando III, de la misma forma que lo hizo su padre, Pedro de Vargas y su hermano, Diego Pérez de Vargas, alias “Machuca” por haber “machucado” con un tronco las cabezas de tantos moros enemigos al faltarle la espada, según reza la tradición. La familia procedía de Toledo y quede claro que su ascendencia estaba lejos de ningún tipo de “contaminación”, pues siempre se alude a su pasado godo. Toledano pues, pero afincado en Andújar desde que esta pasara a manos castellanas y su hogar más estable, al parecer. De hecho, consta su nombre como uno de los fundadores de la cofradía de hijosdalgos, en 1245. Y de Andújar partió para batallar con el rey santo en los cercos de Córdoba y Sevilla.

Uno de los escasos (y maltratados) vestigios
medievales de Andújar: las murallas
almohades de la calle Silera.

Mucho antes de eso, en 1230 (si seguimos la Crónica General), tiene lugar su primer hecho de armas, junto al infante don Alfonso y Alvar Pérez. Dada su notoria valentía ante el enemigo, es nombrado caballero y cuentan de él que fue quien acabó con la vida del rey de los gazules.

Arriba, a la izquierda, escudo de los Pérez de Vargas, en una
fuente de la viña de San Francisco, en Peñallana.
(Fotografía de Jesús A. Palomino León publicada en el blog
Andújar histórica).

Ojalá pudiéramos disponer de más datos sobre su estancia en Andújar. Terrones habla de él y de su hermano en el capítulo veinticinco de su libro sobre San Eufrasio, haciendo notar el buen servicio que los soldados de Andújar siempre han hecho al rey, razón por la cual ganó la ciudad en su momento tanto este título como el de “Muy Noble y Muy Leal”, por cierto, abandonado bajo el polvo del tiempo o quizás de la ignorancia en las últimas décadas.

La segunda puerta de Jerez, en una foto de
principios del siglo XX.
(postalesyfotografiasantiguasdesevilla.blogspot.
com.es)

Sus principales heroicidades tienen lugar en el cerco a la ciudad de Sevilla, en 1248, como la defensa denodada sobre el puente del Guadaira o las rivalidades con otros caballeros, donde la figura de Garci siempre sale victoriosa, aunque nunca se muestra el héroe altivo, sino, muy al contrario, generoso con los demás. En una de estas gestas ya sale a relucir el inconfundible escudo de los Vargas, que con sus ondas de plata pueblan, en piedra o con otro material, buena parte de los edificios nobiliarios y religiosos de Andújar.

Actual ubicación de la placa que recuerda
el hecho heroico de Garci Pérez de Vargas.
(Wikipedia.es.Autor: CarlosVdeHaubsburgo)


Un hecho curioso fue el que refiere tanto la Crónica como Pedro de Escavias en su Repertorio de principes de España: cuando se lanzó al ataque contra varios moros y, de vuelta al campamento, se dio cuenta de que había dejado atrás la cofia de su armadura y volvió a por ella. Al verlo aparecer los árabes huyeron despavoridos pues pensaban que el castellano venía a por más guerra. La verdad es que lo único que pretendía Garci era cubrirse la cabeza pues nuestro héroe era calvo como él solo, al parecer.

Es fama que fue el primer caballero que saltó los muros de Sevilla, razón por la cual se esculpieron en la antigua puerta de Jerez estos versos, recogidos en multitud de publicaciones:

Hércules me edificó,
Julio César me cercó
de muros y torres altas;
el santo rey me ganó
con Garcí Pérez de Vargas.

En la actualidad, una placa colocada en un edificio de la actual plaza Puerta de Jerez recuerda este hecho. Pertenece a la segunda puerta, edificada en el siglo XVI.

Lápida en la plaza Puerta de Jerez,
Sevilla (www.mirajerez.com)


Nacería alrededor de 1200, en algún punto de la actual provincia de Toledo, y murió en fecha sin concretar en la localidad toledana de Mazarambroz.

El inca Garcilaso de la Vega es descendiente suyo, lo cual demostró en una publicación donde desgrana toda la genealogía de su heroico antepasado.



Las ciudades de Sevilla y Dos Hermanas tienen dedicadas calles a su memoria. Andújar posiblemente ignore que uno de sus vecinos más ilustres dio origen a crónicas, canciones y romances. Además, es citado por don Juan Manuel en El conde Lucanor y por Cervantes en El Quijote, aunque este último parece confundir a Garci con su hermano Diego, afincado en Jerez y que dio origen a la estirpe de los Vargas-Machuca.



FUENTES:

ENCICLOPEDIA UNIVERSAL SOPENA, tomo IX, pág. 8913

GARCÍA, Michel; “Un caballero andujareño del siglo XIII: Garcí Pérez de Vargas”, BIEG, 61, (1969), 75-83.

GIL, Bonifacio; “La canción histórica en el folklore español”, RDTP, , (1961), 461-462.

TERRONES, Antonio de; Vida, martirio, translación y milagros de San Eufrasio. Jaén, Diputación provincial, 1996 (facsímil).


https://es.scribd.com/doc/14659493/Genealogia-de-Garci-Perez-de-Vargas#

sábado, 22 de julio de 2017

Joyas bibliográficas de Andújar (IX): Capitulación de Andújar, por Federico Obanos (1909)




La calle 22 de julio es una de las más transitadas y bulliciosas de Andújar. Lo que seguramente desconocen muchos habitantes de la ciudad es que el nombre le viene dado porque tal día como ese se firmó la capitulación del ejército francés tras la derrota de la batalla de Bailén, que tiñó de sangre los aledaños del río Rumblar. Las negociaciones tuvieron lugar en la casa Postas, a mitad de camino entre Bailén y Andújar, pero la ratificación final tuvo lugar en el desaparecido palacio de Gracia Real, en la andujareña plaza de España, más conocida como del Mercado.

Imagen de principios del siglo XX de la calle 22 de julio.


Aprovechando la conmemoración del 209 aniversario de ese acontecimiento que supuso el principio del fin de la hegemonía militar napoleónica en Europa, traemos a este blog un curioso trabajo, publicado en Madrid, en la imprenta de Eduardo Arias, en 1909. Su título completo: Influencia de la Capitulación de Andújar en la guerra de la Independencia. Su autor: Federico Obanos Alcalá del Olmo, teniente coronel de Infantería de Marina.

Fachada del palacio de Gracia Real,
("donde se firmó la capitulación de la
Batalla de Bailén", según se puede
leer en la parte inferior de esta antigua
postal).


Del autor hemos averiguado que publicó varios trabajos de investigación histórico-militar, como, por ejemplo: Desembarcos pasajeros en tiempos de guerra (Madrid, 1897); La Marina en el bloqueo de la isla de León, 1810 a 1812 (Madrid, 1905); España: cuadros histórico-marítimos (Madrid, 1908) y Orán y Mazalquivir (Cartagena, 1912). En 1911 pasó a la excedencia forzosa con el grado de coronel. Era miembro correspondiente de la Real Academia de la Historia.

Lápida conmemorativa en la fachada del ayuntamiento
de Andújar.


El trabajo que aquí presentamos está fechado en Madrid, a 31 de marzo de 1909, mide 13,5 cm. por 21,5 cm. y obtuvo el premio del Casino Iliturgitano en los Juegos Florales celebrados en Andújar el 21 de abril de ese año, marcado para la historia local por ser cuando se coronó canónicamente a la Virgen de la Cabeza, hecho que tuvo lugar dos días después de este acto cultural.

La rendición de Bailén, por Casado del Alisal, en el museo
del Prado (Wikipedia).


Federico Obanos comienza ofreciendo una semblanza de España a principios del siglo XIX y explicando el porqué de la irrupción gala en nuestra patria. No detalla en exceso los pormenores de la batalla, acaecida el 19 de julio, ni tampoco analiza los apartados de la rendición. Su objetivo, tal y como aparece reflejado en el título de la portada interior, es defender que este acontecimiento fue el detonante de que la sublevación española tomara más forma, y que, sobre todo, triunfara en Zaragoza, acelerase la derrota en Portugal e influyera en los hechos de armas de Figueras y Barcelona.

miércoles, 28 de junio de 2017

MANUEL SICILIA Y ASTILLERO
(S. XIX)


Poeta


Muy escuetos datos podemos aportar por ahora de este andujareño que vivió en el siglo XIX. Se dice de él que fue hijo del también poeta y escritor Mariano José Sicilia, lo cual parece algo difícil dado que el famoso autor de unas Lecciones elementales de ortología y prosodia, que tuvieron gran difusión en la primera mitad de esa centuria, fue eclesiástico: prior, por más señas, de la colegiata de Baza y además emigró a Francia dado su talante liberal.

Retrato de Isabel II en el libro de Cos-gayón.


Se dice de él que fue amigo de Nicolás de Paso y Delgado, jurista y político granadino, y que fue colaborador de la revista La Alhambra. Todo remite pues a Granada y su provincia, incluso el presunto autor de sus días. Tal vez por allí haya que buscar el origen de este personaje y sus antepasados, del que también sabemos que estudió en Sevilla, donde en 1838 aparece como redactor de El Paraíso.

Ilustración interior del libro de Tubino.

No obstante, se asegura ser Andújar su ciudad natal cuando colabora en 1862, junto con el también andujareño José Romero, en la serie de poemas que decoraron los arcos levantados por la ciudad en honor a Isabel II. Una de esas composiciones fue recogida en sendos libros que glosaron la efeméride de la visita real. Francisco M. Tubino fue el autor de una de esas crónicas, altamente hagiográficas, en torno a la figura de la reina. La otra obra, muy similar en contenido, salió de la pluma de Fernando Cos-gayón. En ambas aparece esta octava de Manuel Sicilia:

¿Qué significa, oh Reina, ese contento
De un pueblo que entusiasta te recibe,
Y tu nombre y blasón en tal momento
En letras de oro por do quier [sic.] escribe?
Significa, Señora, el fundamento
Donde el trono feliz se ostenta y vive,
Que amor de los pueblos y las leyes
Son el gran patrimonio de los Reyes.

Esta y la otra octava, de Romero, ornaban el arco que se levantó en el Peso de la Harina (que trajo consigo, al parecer, derruir la maltrecha puerta de la muralla). El otro se erigió en plena corredera San Bartolomé. La jornada del 13 al 14 de septiembre de 1862 con la reina, su consorte y demás comitiva recibiendo el homenaje de los andujareños se recoge igualmente en unos opúsculos que se editaron al efecto: uno en la propia Andújar y otro en Granada.

Grabado en el libro de Cos-gayón donde aparece, a la
derecha, el escudo de Andújar.


No solo le cupió a nuestro poeta el honor de adornar con sus versos esos arcos ornamentales, sino que también su poema “Heroica y desesperada defensa de Iliturgi, cuando fue tomada por Scipión” fue recogido en la antología que bajo el nombre Romancero de Jaén les fue entregada a la familia real en su visita a la provincia. Toda la composición glosa el episodio que presuntamente viene a explicar la destrucción de Iliturgi, entonces también presunto origen de nuestra Andújar. Hay que resaltar cómo el autor escribe cuevas de Licuergo en vez de Lituergo, o cómo se repite de continuo, en claro homenaje a Góngora, el aserto de “piedras, polvo, nada”. Poesía altisonante, hija de una época y de unas circunstancias muy concretas: la de elogiar por encima de todo la heroicidad de sus antepasados:

No es mi pluma la bastante
a describir tanta hazaña,
tanto valor, tanta gloria,
de Iliturgi ya sitiada...




Ese mismo año de 1862 se tiene constancia de otro poema suyo: un soneto publicado en el periódico El Betis en memoria de los españoles que murieron en la guerra de África. Quizás se refiera a los cuatro paisanos que cayeron un año antes en ese conflicto que aún se prolongaría hasta el principio del siglo XX. Luis Pedro Pérez recoge el nombre de estos militares: el capitán Manuel Jiménez y Cuadros, el subteniente Eduardo Mesía de Cuadros, y los soldados Francisco Sánchez Luna y José León Fernández.

Medalla conmemorativa de la visita real a Andalucía y Murcia
(ceres.mcu.es)

Como antes he indicado: esperemos que el futuro nos depare nuevos datos más aclaratorios sobre la vida y la obra de Manuel Sicilia y Astillero.


FUENTE:

COS-GAYÓN, Francisco; Crónica del viaje de Sus Majestades y altezas reales a Andalucía y Murcia en setiembre y octubre de 1862. Madrid, Imprenta Nacional, 1863.

MORENO JARA, Miguel; In Claustro poético, 20 (segunda época), 2009, págs. 32-33.

PÉREZ GARCÍA, Luis Pedro; Andújar y el largo siglo XIX. Andújar, IES Ntra. Sra. de la Cabeza, 2000.

TUBINO, Francisco Mª.; La Corte en Sevilla. Crónica del viaje de SS.MM. Y AA.RR. A las provincias andaluzas en 1862. Sevilla, Imprenta de la Andalucía, 1862

VARIOS, El Romancero de Jaén (edición facsímil). Jaén, Diputación provincial, 1989.





miércoles, 24 de mayo de 2017

MANUEL CAÑETE EXTREMERA
(Mediados del siglo XIX – 1920)

Periodista. Poeta


No cesará nunca de sorprendernos esta Andújar nacida para las artes más diversas aunque, a veces, ¡ay!, parezca que esa predisposición se nos tuerce por mor del desaliento o la dejadez. Pero, remontando el vuelo a partir de esta primera reflexión harto sombría, hablemos de nuestro personaje, nacido en alguna fecha indefinida en la segunda mitad del siglo XIX. El primer dato certero de su biografia nos lo aporta (no podía ser de otro modo) don Manuel Caballero: en 1859 sus nombre aparece entre los alumnos del seminario conciliar de Jaén, aunque parece que su destino no era terminar como eclesiástico, ya que abandona sus estudios para dedicarse plenamente a sus dos gran pasiones: el periodismo y la poesía. No sabemos si su vocación sacerdotal fue efímera o si aprovechó la oportunidad que ofrecía la formación que daban los seminarios, a veces con la ayuda económica de damas de buen corazón. Sea como fuere, en 1877 ya aparecen sus primeras composiciones líricas, firmadas bajo el seudónimo de “El Marino”.

Edificio actual del Seminario Conciliar de Jaén
(Foto: Abraham López en infocatolica.com)


Tres años después nos lo encontramos nada más y nada menos que en Orán donde funda el 22 de abril El Correo de Orán, que bajo el lema de "periódico político independiente", será el más importante órgano de la defensa de los intereses españoles en Argelia y el de mayor influencia y longevidad de todos los publicados por las distintas nacionalidades afincadas en esta ciudad norteafricana. Recibía una subvención del consulado español, lo que ayudó a que se mantuviera hasta 1931, aunque cambiará en 1925 su cabecera por la de El Correo de España, y antes: El Correo Español. A finales del XIX, aparece nuestro biografiado como copropietario de este medio de comunicación y es cuando se ve envuelto en un conflicto que enfrenta los intereses franceses y germanos, que pugnaban por aumentar su influencia política y económica en el norte de África. De resultas de este "affaire", que pone en un aprieto al gobierno español, Cañete es expulsado de la colonia, al igual que otro periodista; e incluso el propio cónsul es relevado de su cargo. El nuevo cónsul acusará a nuestro paisano de hacer un doble juego: apoyar los intereses franceses para no soliviantar al consulado y asegurarse su subvención, y dejar espacio en las páginas de El Correo para que se defendieran las posiciones germanófilas de otro periodista, un tal Giménez, que, como se ha dicho, fue igualmente defenestrado. No obstante, hay otro hecho paralelo: el que los distintos periódicos españoles en Orán defendieran sus posiciones políticas de manera tan enconada que esto soliviantaba a la colonia hispana y no era bueno para la convivencia, según el protectorado francés.

Esta expulsión suya de territorio oranés para volver, presuntamente, a España, se contradice con la necrológica que aparece en la revista Don Lope de Sosa, en el año 1920: “En Orán [ha fallecido] el culto y batallador periodista D. Manuel Cañete, natural de Andújar, fundador y director durante cuarenta años del periódico diario El Correo Español; ilustre africanista y gran defensor de los intereses de España, fallecido repentinamente cuando regresaba al solar patrio a pasar en él los últimos días de su vida”. Es posible, pues, que no se produjera al final tal expulsión ya que, según parece, otros medios extranjeros apoyaron a los colegas que habían sido depurados de tal modo, comenzando por la propia prensa francesa. Y también es cierto, que se cambia el nombre del periódico y se habla de otro director más allá de la fecha de fallecimiento de Cañete. 

Vista actual de la ciudad de Orán
(www.megaconstrucciones.net)


Antonio Ruiz Juncal, otro de nuestros habilidosos escritores, le dedicó un recuerdo en un numero de El Guadalquivir, de 1929. Hay registrada, además, una publicación suya, en La Regeneración (1916), siempre siguiendo el magisterio en cuestiones biobliográficas de Caballero Venzalá.

Hasta nosotros han llegado varias poesías y artículos en Cádiz (la revista que fundara Patrocinio de Viedma), La Violeta, La Crónica y, por supuesto, El Correo Español. En la Historia de Andújar publicada en 2009 se destaca su poema “Ojos negros”, dedicado a un amor imposible, algo que parece determinar parte de su existencia bohemia. También se le atribuye el prólogo a los Cuentos de la Villa, del poeta Juan Antonio de Viedma, aunque en este caso la atribución es errónea y es otro Manuel Cañete el autor de este introito: un poeta sevillano que nació en 1822 y murió en 1891.


FUENTES:

CABALLERO VENZALÁ, Manuel; Diccionario bio-bibliográfico del Santo Reino. Tomo II. Jaén, Diputación, 1986.

NECROLÓGICA In Don Lope de Sosa, año 1920, pág. 128.

UTRERA CARDEÑAS, Pablo; “Ensayo bio-bibliográfico sobre poesía y poetas andujareños”. In Historia de Andújar, II, (2009), 414 - 445.

VILAR, Juan Bautista; Los españoles en la Argelia francesa (1830-1914). Murcia, Centro de estudios históricos (CSIC), 1989.

www.achivodelafrontera.com

martes, 25 de abril de 2017

Joyas bibliográficas de Andújar (VIII): El Santuario y la Romería de la Virgen de la Cabeza, por Francisco Calzado Gómez (guía turística de 1967)

Es inevitable que en estas fechas nuestro blog acoja a un personaje relacionado con la Romería o, como en este caso, una obra que nos habla de la centenaria devoción. Su título: El Santuario y la Romería de la Virgen de la Cabeza.



Este librito es uno de los legados del que fuera cronista oficial de la ciudad, Francisco Calzado Gómez, y fue impreso en el muy andujareño establecimiento de Manuel Blanco allá por el año 1967. La obra está enfocada al turista y curioso que llegase a estos lares y quisiera conocer lo esencial del culto, fiesta y trascendencia de la Morenita. De hecho, los textos aparecen no solo en español, sino también en francés, inglés y alemán. Sus medidas de 16 por 11,5 cm. son aptas para la consulta rápida, a lo que se une estar encuadernado en formato cuaderno y con un papel de alta calidad. Se trata, por tanto, de una apuesta muy ambiciosa para un acontecimiento festivo al que se intenta publicitar debidamente, dentro de lo que vino en llamarse "boom" turístico de la década de los sesenta en España. A esto se unirá la celebración por aquellas fechas del día del turista y la aparición de reportajes cinematográficos en el desaparecido NODO, algunos con guión del propio Calzado.


Hay gran cantidad de fotografías, tanto en  blanco y negro como en color, salidas de las cámaras de López Calzado y el propio autor, Calzado Gómez. Las imágenes del desaparecido parador son de la Subsecretaría de Turismo, que también se encargó de las traducciones. La foto aérea pertenece a la colección "Paisajes Españoles". 


Quiero dedicar esta publicación a mi tía-abuela María de la O Delgado y a su hijo, Ildefonso Garrido, los cuales guardaron con celo este ejemplar durante varios años hasta que lo depositaron en mis manos para que yo lo custodiara. Ahora creo que es llegado el momento de compartirlo con todos aquellos que aman esta tierra.


Bueno es recuperar estas iniciativas de antaño en la promoción turística de la gran fiesta abrileña y recordar igualmente que esa voluntad de difundir lo nuestro sigue hoy vigente, por ejemplo, con la nueva web de turismo de Andújar: www.turismodeandujar.com.

Enlace de descarga: https://drive.google.com/drive/u/0/folders/0BxLYW2yz4hk_aTdFSGtyek02Mk0

domingo, 19 de marzo de 2017

JUAN BAUTISTA DE PAREJA
S. XVIII


Maestro ebanista

Ahora que las túnicas salen de su letargo para desprenderse del aroma acre del alcanfor y las calles se pueblan de costales noctámbulos, azahar en vísperas y capirotes de estreno (de primavera, en suma), es buen momento para recordar a un artista cuya única obra conocida se pasea todos los Lunes Santo por las calles de Sevilla y es pieza señera del patrimonio cofrade: la cruz de carey y plata de Nuestro Padre Jesús de las Penas.

Imagen de Nuestro Padre Jesús de las Penas (Sevilla)
(erturuta.blogspot.com.es)


Hay que agradecer al investigador Gerardo García León que publicara un trabajo muy completo en 1993 sobre esta joya que, a juicio de su autor “no tiene parangón con ningún otro ejemplo similar conocido ya que la plata está embutida y no sobrepuesta, que es lo normal”. Pero vayamos por partes: la actual hermandad ecijana de Nuestro Padre Jesús Nazareno, Santa Cruz en Jerusalén y Nuestra Señora de las Misericordias, con residencia canónica en la iglesia de San Juan Bautista, es fundada en el siglo XVI y desde el principio se nutre con lo más selecto de la nobleza local, la cual aporta suntuosas donaciones a la cofradía. Uno de esos aristócratas será Manuel de Villavicencio Castrillo y Moscoso, marqués de Alcántara del Cuervo, el cual, como hermano mayor, encarga una cruz para el Nazareno. Afortunadamente ha llegado hasta nuestros días la escritura de obligación (fechada el 30 de mayo de 1734) donde aparece consignado el nombre de nuestro paisano, Juan Bautista de Pareja, del cual se dice explícitamente que es “vecino de Andújar”.

Cuadro de azulejos con la  imagen del Nazareno
de San Juan, en Écija, portando la cruz de carey.
(ecijahistoria.blogspot.com.es)


De la lectura del contrato, García León colige que debió ser este Pareja persona de gran renombre entre los artistas de su gremio, a juzgar por las condiciones que allí aparecen: la hermandad se comprometía a facilitar una dependencia para que realizara su trabajo; se pondría a disposición del artesano toda la plata y el carey que necesitara para hacer la cruz; el salario sería de 14 reales de vellón diarios; y, si era necesario, se podría contratar a un oficial ayudante con un sueldo de 7,17 reales de vellón al día. Por su parte, Juan Bautista se obligaba a presentar a la hermandad varios bocetos para que esta eligiera el más conveniente y tenía un año para acabarla. Al parecer, el sueldo es muy elevado para lo que solían cobrar los ebanistas y carpinteros ecijanos en esa época: 9 reales diarios como mucho. No se sabe si la cruz estuvo acabada en el tiempo acordado (junio de 1735), lo que sí es cierto es que aparece citada en un inventario realizado en 1783, donde se especifica que se usaba tanto para que el Cristo la luciera en su camarín como en la procesión. La cruz se montaba en una estructura de hierro oculta bajo la túnica del Nazareno y fijada a la oreja izquierda mediante un perno metálico.

Antigua instantánea con el Nazareno de Écija
portando la cruz de carey y plata
(tomado del artículo de García León)


En 1958 la junta de gobierno de la hermandad decide agrandar la canastilla procesional y se modifica la posición de la imagen, para que pierda algo de su hieratismo original. Estos dos cambios hacen que la cruz ya no se adapte bien ni a la imagen ni al nuevo paso. En 1959, tal y como se puede ver en la foto adjunta, el Señor sale con la cruz colocada a la manera en que la lleva el Nazareno del Silencio de la capital sevillana; pero en 1960 ya es sustituida por una arbórea, de mayores dimensiones y llevada sobre el hombro, como la antigua.

Procesión del Nazareno de Écija en 1959
(cuestiondecofradias.blogspot.com.es)


En 1965 se inician las conversaciones con la Hermandad de las Penas de Sevilla y, al final, se consigue la venta dos años después, lo que generó algún malestar en el mundo cofrade ecijano al perder la ciudad un objeto de tan gran valía. En 1968 fue restaurada bajo la dirección de Juan Carrero Rodríguez y la participación de varios artesanos. Fue ampliada con la adición de unos casquetes que imitaban el diseño original y que hacen que la cruz tenga actualmente unas dimensiones de 2,86 por 1,92 metros.

La cruz, en la actualidad
(imagen procedente de la web de la
Hermandad de las Penas de Sevilla)

Tal vez el futuro nos depare nuevos descubrimientos acerca de más piezas salidas del ingenio y la pericia de este andujareño que merece figurar en la nómina de otros grandes artistas que han ofrecido lo mejor de sí mismos para acrecentar el caudal artístico de nuestras hermandades.

Detalle de la cruz
(cuestiondecofradias.blogspot.com.es)



FUENTES:

GARCÍA LEÓN, Gerardo; “La cruz de las Penas de San Vicente”, Laboratorio de Arte, 6, (1993), pp. 327-341.










jueves, 23 de febrero de 2017

FRANCISCO ARIAS ABAD
1882 – 1967




Profesor, periodista y escritor

De nuevo, la pluma para dar testimonio de la actualidad y para evadirse justamente de esa realidad con la literatura. Y sumando a lo anterior, la entrega por la pedagogía. Acogemos en este blog a un linarense, nacido en la vecina ciudad el 10 de octubre de 1882, pero que pasó gran parte de su vida en Andújar, donde se cerrarían sus ojos definitivamente el 18 de septiembre de 1967.

Gracias a la impagable labor de Caballero Venzalá sabemos que estudió en la Escuela Normal de Jaén y que ejerció la docencia en diversas poblaciones de la provincia. En 1919 fue nombrado maestro interino de Muduex (Guadalajara). Al año siguiente se casó con Aurora Piedra Guardia, y comenzó a residir en Andújar. Fue secretario de la Asociación de la Prensa y de la Asociación de Publicistas. Participó en las comisiones de homenaje a Bernabé Soriano y Joaquín Ruiz Jiménez. Fue miembro de la Real Sociedad Económica de Amigos del País. En 1926 recibió el encargo de la secretaría de la Comisión Ejecutiva del VII centenario de la aparición de la Virgen de la Cabeza, pero tuvo que dejarlo por cuestiones personales. Fue socio de número del I.E.G. a partir de 1952. El pueblo de Andújar lo homenajeó en su jubilación (1954) y le concedió la Cruz de Alfonso X (1958).

Fotografía que aparece en la recopilación de Cazabán.


A Arias Abad lo elogia Cazabán en su recopilación Poetas y poesías (1911), de esta manera: “Laborioso obrero de la pluma, enamorado de todo lo que sea bello, periodista culto, activo, que en poco tiempo y con tanta voluntad como entusiasmo, ha realizado una labor muy grande y ha colocado su firma en un honroso y merecido lugar entre aquellos que cultivan la literatura y el periodismo […]. Arias Abad siente el arte, hondamente. Es artista de corazón y por que es artista, es poeta”. En dicha antología aparece este poema, titulado “...Del árbol del corazón”:

Lágrimas y dolores
Constituyen la esencia de mi vida.
Yo no he podido nunca
Gustar de los placeres y las risas.
Pero si, como dicen,
El trabajo es gozar y el amor dicha,
Soy feliz y dichoso...
¡Amo con fe, trabajo sin fatiga!
Me enseñaste a querer y que olvidara:
En ello tienes el mayor castigo.
En tanto que el amor es para otra,
es para tí el olvido.
Eres angelical y bella, tanto,
que por ti pecaría, aun siendo santo.

Son múltiples sus colaboraciones y ocupaciones periodísticas: comenzó su andadura profesional como redactor-jefe de El Correo de Jaén en 1906. Más tarde lo fue de Solución (próximo a Julio Burell). También dirigió El Eco de la Provincia en 1915 y El Heraldo de Jaén; se pueden encontrar artículos suyos en El Guadalquivir, El Centenario (Andújar), Juventud (Linares), El Criterio (Talavera de la Reina), etc.

Portada de La patria de Colón
(www.todocoleccion.net)


En cuanto a libros publicados, la nómina es bastante extensa. Cabría citar, ente otros: la novela corta Sol de otoño (1911), con la que ganó los Juegos Florales de Guadix en ese año; Almas vivientes (semblanzas y biografías), de 1914; Cualidades morales e intelectuales de la mujer (1915), La prensa y la moral pública (1919), Idealismos (1919), Ráfagas. Cuentos morales para niños (1927), Aromas de la escuela (lecturas infantiles de segundo grado) que imprimió La Puritana de Andújar en 1935 y que fue elogiado en el diario ABC, Alma española (historia de una vida ejemplar) en Barcelona (1939), La lectura infantil (1951) y Reivindicación histórica. La patria de Colón (igualmente en Andújar, en La Puritana).

Portada de Alma española
(www.todocoleccion.net)


Pero es que su caudal bibliográfico se acrecienta con otros títulos cuyo publicación desconocía don Manuel Caballero, y donde tenemos, al margen de más novelas y ensayos, obras de teatro como La suerte pena y Caprichos de amor.

Portada de Aromas de la escuela


Dos obras muy ligadas a Andújar son Ya se fue la Virgen y Diálogos de Romería. Hay que recordar, igualmente, que Arias Abad fue el impulsor del monumento a Cervantes en el santuario allá por el año 1930, algo que se hizo realidad dos décadas más tarde.

En la ciudad que lo acogió durante buena parte de su existencia un colegio público llevó su nombre y también un certamen literario. En la actualidad, una calle de Andújar también lo recuerda.


FUENTES:

CABALLERO VENZALÁ, Manuel; Diccionario bio-bibliográfico del Santo Reino. Jaén, Diputación provincial, 1979. Tomo I.
CAZABÁN LAGUNA, Alfredo; Poetas y poesía. Jaén, La Unión, 1911.
CHECA GODOY, Antonio; Historia de la prensa jienense (1808-1983). Jaén, Diputación, 1986.

HISTORIA, Historia de Andújar II. Arquitectura. Escultura. Pintura. Costumbres y tradiciones populares. Literatura. Poesía. Música. Andújar, Ayuntamiento, 2009.

OLIVARES BARRAGÁN, Francisco; “Arias Abad y Andújar”, Ideal (extra de Romería), 27.04.1990.

REVISTAS Don Lope de Sosa y Paisaje.

VARIOS, Enciclopedia General de Jaén. Jaén, diario Jaén, 2008. Tomo 2.



viernes, 27 de enero de 2017

MIGUEL FRANCO
S. XVI - XVII


Médico

Miguel Franco fue un médico natural de Andújar que vivió a caballo entre el XVI y el XVII. Estudió en Sevilla y ejerció su actividad profesional, que sepamos al menos, en Cañete de las Torres, Bujalance y su propia ciudad. Tenemos constancia de su existencia porque su nombre aparece en algunas de las actas capitulares que fueron desentrañadas minuciosamente por otro médico e historiador: el doctor Carlos de Torres Laguna. Pero ha pasado a la historia de la medicina hispana por publicar en 1601 un breve tratado acerca de cómo remediar esa terrible enfermedad que durante la Edad Moderna asoló los territorios europeos: la peste.

La desolación causada por la peste en un cuadro de Pieter
Brueghel el Viejo que se conserva en el museo del Prado
(wikipedia.es)


Tenemos que imaginarnos a nuestro galeno en una sociedad donde la ciencia se abría paso con dificultad frente al muro de viejas supersticiones. Pero también estamos ante una persona bregada en su oficio pues como él mismo indica en la introducción de su obra, pretente dar instrucciones basadas en la experiencia personal, al haber litigado más de una vez con esa terrible enfermedad. Esa experiencia es la que motiva al cabildo andujareño a llamarlo cuando se encontraba en Bujalance para que retorne a su ciudad y aporte su sabiduría en el azote que vive la población en 1602, tal y como recoge un acta del sábado 30 de marzo de ese año. Desde el año anterior, Andújar está en alerta: el nueve de abril de 1601 se indica que se vigile el puente y las puertas de la ciudad por haber peste en Sevilla. Ese mismo año hay constancia de casos en Jaén y Villardompardo y estaba asolando tierras cordobesas. Por tanto, solo era cuestión de tiempo que llegase a Andujar. En marzo de 1602 esta parece estar ya instalada en Arjonilla pues hasta ahí se envía al licenciado Francisco Pérez para que se informe sobre la salud de la villa. Arjona prohíbe a sus convecinos acudir a la romería de la Virgen de la Cabeza para evitar contagios. En ese mismo mes de marzo, concretamente el día 18 “se trató acerca de la enfermedad que ha sido Dios servido de dar a esta ciudad y porque el principal remedio es el acudir a pedir a Dios se sirva por su infinita bondad de dar salud, se acordó que el Sr. D. Juan Pérez Serrano, regidor, hable a los prelados de los conventos de esta ciudad para que por semanas envíen religiosos a la iglesia de Ntra. Sra. de la Cabeza, de Sierra Morena, a hacer oraciones y decir misas, suplicando a Ntro. Señor... se sirva mirarnos con ojos de misericordia”. Esta traslación realizada por Torres Laguna nos indica que Andújar ya había recibido el azote que comenzara en Sevilla un año antes.

Antigua imagen del final de la calle del arroyo, donde quizás
estuvo el hospital de apestados.

Posteriores actas nos informan de la apertura de un hospital al final de la calle del Arroyo. La situación es tan terrible que pronto fallecen los servidores de ese hospital y el cabildo se ve obligado a sacar a un preso de la cárcel para que trabaje con los enfermos, ya que nadie se prestaba a hacer ese servicio. La anotación que nos interesa viene a continuación: “Ante la falta de médicos y teniendo satisfacción del Dr. Miguel Franco, médico natural de esta ciudad, que con sus buenas letras y experiencias cura bien esta enfermedad, se acordó se le escriba por la ciudad a la villa de Bujalance donde al presente está, pidiendo que se venga y que esta ciudad le gratificará mil maravedís cada día”. Se ve que acudió al auxilio de sus paisanos, aunque la siguiente referencia a Franco es para anotar que “no se entrometa en la dicha comisión [creada ante esta situación extraordinaria por el ayuntamiento], salvo que hallare algún enfermo que estuviera tocado y en tal caso dé cuenta a la justicia. A este D. Miguel Franco se le dan veinticuatro ducados por seis días que visitó el hospital de la peste”. Esto ocurre ya en mayo del referido año.

Sin querer extendernos más en este apunte histórico, hay que decir que esas mismas actas capitulares recogen que a principios de 1603 se acuerda que los hermanos de San Juan de Dios se hagan cargo de ese hospital de la calle del Arroyo, denominado “hospital del nombre de Jesús”, donde aún quedaban algunos apestados. Sabemos que años después, en 1618, se harán cargo del hospital de la Caridad, en la calle Ollerías.

Antiguo hospital de la Caridad y actual
residencia de ancianos.

La obra de nuestro paisano lleva por título: Discurso medicinal, en el cual se declara la orden que se ha de tener para preservarse de la peste y otras enfermedades. Ahí se apunta que Miguel Franco ya ejerce la Medicina en la fecha de la publicación (1601), aunque las actas nos informan, como hemos visto, que llegó a ella un año después. Quizás ya había estado antes en Andújar o se trataba de un médico que recorría varias poblaciones, pues sabemos por él mismo que había estado en Cañete, razón por la cual dedica la obra a don Pedro Fernández de Córdoba, cuarto marqués de Priego y señor de la casa de Aguilar (a la cual pertenecían las villas de Cañete, Castro y Villafranca).



Curiosamente, el bibliográfico Bartolomé José Gallardo hace referencia a esta obrita, pero aunque respeta el año de publicación y el lugar de edición (la imprenta cordobesa de Gabriel Ramos Bejarano), dice que está dedicada al también andujareño Antonio Sirvente de Cárdenas, añadiendo una dedicatoria que difiere del ejemplar que hemos manejado. Quizás haya que pensar en que la importancia del libro dio lugar a una segunda edición.

Reproducimos esa dedicatoria, porque es ejemplo de la importancia que tenia en su ciudad el licenciado Sirvente, que moriría pocos años después:

“Todos los de Andújar deben pagar tributo a vuestra señoría, pues tanto honra nuestra patria, pues sin lisonja podemos llamar la honra della. Yo, como el que más dello he participado, como tan criado favorecido de vuestra señoría, se le vengo a pagar con escriptos, primicias de mis estudios. En ellos reciba vuestra señoría mi deseo, el cual es, si fuese posible, inmortalizar a vuestra señoría; y siendo eso fasible, a lo menos librarle de todo peligro y contagio, porque con su vida crezca la honra de nuestra patria. Y así escribo estos avisos en tiempo tan calamitoso”.

Miguel Franco describe sucintamente la peste que estaba asolando el valle del Guadalquivir (aunque nada que ver con la terrible epidemia que redujo a casi la mitad la población de Sevilla en 1649), y a continuación aconseja sangrías en principio, para pasar más adelante a purgantes y vomitivos para depurar el “humor pútrido y pestilente” que las causaba. Igualmente se deben aplicar ventosas, fumigaciones olorosas y ácidos para destruir el virus.

Dejamos para avezados galenos el análisis más profesional de esta obra y para ello ofrecemos un enlace para quien quiera adentrarse en ella: https://goo.gl/xZSw9E


FUENTES:

CHINCHILLA, D. Anastasio; Anales históricos de la Medicina en general. Valencia, Imprenta de D. José Mateu, 1845. Tomo II.

FERNÁNDEZ MOREJÓN, Antonio; Historia bibliográfica de la Medicina española. Madrid, Imprenta de la viudad de Jordán e hijos, 1846. Tomo V.

GALLARDO, Bartolomé José; Ensayo de una biblioteca española de libros raros y curiosos. Madrid, Rivadeneira, 1866. Tomo II.

GONZÁLEZ DE SAMANO, D. Mariano; Compendio histórico de la Medicina española. Barcelona, Imprenta de D. Agustín Gaspar, 1850.

SIMÓN DÍAZ, José.; Bibliografía de la literatura hispánica. Madrid, CSIC, 1950. Tomo X, p. 393, nº. 3108.

TORRES LAGUNA, Carlos de, Andújar a través de sus actas capitulares (1600-1850). Jaén, IEG, 1981.