domingo, 29 de mayo de 2011



JUAN DE CASTRO
(1818-1892)



Músico.

La larga nómina de personajes famosos que vieron la luz en Andújar tiene un lugar para aquellos que se dedicaron al noble oficio de la música: Manuel Espinosa de los Monteros, Rafael Gálvez o Juan de Castro han entrado, por derecho y méritos propios, en los anales de la historia musical española. Hoy nos vamos a ocupar del último, notable investigador de los dominios de Euterpe, que tuvo gran nombre en su época: el siglo XIX.

El imprescindible Diccionario bio-bibliográfico del Santo Reino, de Caballero Venzalá, nos informa que tomó parte, como músico, en la guerra carlista, acompañando a su padre; y que, después, marchó a Francia, regresando de nuevo a España y fijando su residencia en Madrid. En la capital española se dedicó a la crítica e historia musical. Asistió a numerosos congresos internacionales de música religiosa, alcanzando prestigio como experto en el tema (una de sus obras, por cierto, se titula: Manual de música religiosa). A partir de 1879 vivió en Roma. A este hecho alude su contemporáneo, Saldoni, en Efemérides de músicos españoles (1880), donde alaba una obra de nuestro paisano, ya casi pergeñada en aquella fecha: “El canto llano, de la cual hemos leído algunos capítulos, nos ha agradado en extremo, pues contiene noticias completamente nuevas para casi todos los músicos, tanto nacionales como extranjeros, y por lo tanto, nos parece sumamente interesante y de gran utilidad para el arte músico, y creemos además que su autor ha de adquirir envidiable fama con ella” (Al final se convertiría en el prefacio de Himnario, una de las colecciones más completas de cantos religiosos).

En esta obra, el musicólogo Saldoni
alaba el trabajo de nuestro paisano.
(www.entre88teclas.es)



 El propio Saldoni reconoce que, a pesar de la amistad que mantenía con Castro, nunca pudo saber quiénes iniciaron al andujareño en el gusto por la música, ni cuáles habían sido sus estudios antes de establecerse en Roma.

Su obra es realmente ingente, pues, aparte de las citadas, hay que añadir: Atlas de anotaciones musicales, Método de canto teórico y práctico (1850), Higiene del cantante, Comentario sobre el teatro Real, etc. Además fundó en Madrid las revistas España musical, artística y literaria (1850-54) y El diario de teatros (1866-67). Como compositor obtuvo cierta fama con la canción militar “Eco del monte”. 

Nació en Andújar un 17 de junio de 1818 (aunque durante algún tiempo se pensó que su patria chica había sido el pueblo riojano de Briones y su fecha de nacimiento 1820) y murió en Roma en el año 1892.

El conservatorio elemental de música de Andújar lleva su nombre (http://adriano.infoandujar.com/conservatorioandujar).


FUENTES:

CABALLERO VENZALÁ, Manuel, Diccionario bio-bibliográfico del Santo Reino. Tomo II. Jaén, Diputación, 1986.

GÓMEZ AMAT, Carlos; Historia de la música española. 5. Siglo XIX. Madrid, Alianza, 1988. 


sábado, 21 de mayo de 2011

ANTONIO PRIMO GARROTE
(1735-1798)


Escultor.

La Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid, se creó siguiendo el espíritu ilustrado que empujaba a la institucionalización de todas las ramas del saber, para que estas se guiaran por rígidas y ordenadas directrices. Uno de sus primeros alumnos fue el escultor andujareño Antonio Primo, perteneciente a una familia de gran tradición artística.

En 1754 ya le vemos recibiendo la enseñanza de Roberto Michel (escultor francés que fue director de la academia madrileña) gracias a una media pensión de “cuatro reales diarios”. En 1757 consigue el primer premio de primera clase en un concurso general convocado por la institución, y en 1760 puede marchar a Roma merced a una nueva pensión que se le otorga para continuar sus estudios y formarse en el espíritu grecolatino que promovían las artes en Europa. Tras su estancia romana, vuelve a España y es aceptado como académico de número el 7 de septiembre de 1766.

El resto de su vida siguió viviendo en Madrid, como exigía su carácter de numerario, colaborando en proyectos de la Academia y trabajando para particulares.

Destinado al jardín del casino del rey, en El Escorial, diseñó una fuente cuyo motivo central era un niño con un cisne. También son suyos los bajorrelieves colocados sobre las tribunas de la iglesia de la Encarnación, en Madrid (templo que fue reformado por Ventura Rodríguez en 1755). En la fachada de la antigua Casa de Correos, en la Puerta del Sol (edificio que albergaría después, alternativamente, al Ministerio de la Gobernación, la Dirección General de Seguridad y, hoy día, la presidencia de la Comunidad de Madrid), dejó su impronta dentro del proyecto de Jaime Marquet fechado en 1767.

Pero tal vez su obra más famosa es el colofón de la llamada “fuente de la alcachofa”, ideada por Ventura Rodríguez para el conjunto de fuentes que se colocó frente a la puerta de Atocha en 1782. Primo diseñó la alcachofa que originó la denominación popular y los niños que aparecen cubriéndose con ella. En 1880 la fuente pasó a la plaza de la República de Honduras en el parque del Retiro. En 1986 se instaló una copia de la misma en la glorieta de Atocha, su emplazamiento original.

Fuente de la Alcachofa

Perdido entre las miles de páginas de una enciclopedia y consignado por Cea Bermúdez en su Diccionario histórico de los más ilustres profesores de las Bellas Artes en España (1800), hoy hemos querido dar a conocer, someramente, la vida y obra de este andujareño, nacido a orillas del Guadalquivir en 1735 y fallecido en la Villa y Corte el 22 de febrero de 1798.

Fachada de la presidencia de la Comunidad de Madrid


FUENTES:

CEA BERMÚDEZ, Diccionario histórico de los más ilustres profesores de las Bellas Artes en España. 1800.

TARRAGA BALDO, María Luisa, “Antonio Primo, escultor poco afortunado en la corte”. In Boletín del Seminario de estudios de Arte y Arqueología, LV, (1989), 500-511.

TAYLOR, René; "La familia Primo; retablistas del siglo XVIII en Andalucía". Imafronte Nº. 3-4-5. 1987-88-89. Págs. 323-345 Universidad de Murcia.


jueves, 19 de mayo de 2011



FRAY FRANCISCO DE ANDÚJAR
(1760 – 1817)



Fraile capuchino.

Francisco Ravé Berdura, religioso franciscano capuchino de elevada erudición, misionero en tierras americanas e instructor de Simón Bolívar en su niñez.

Nació en Andújar en el mes de octubre de 1760 en el seno de una familia de hijosdalgos. Sus padres, de origen cordobés fueron don Miguel Alonso Ravé y doña Mª. José de la Concepción Berdura (su madre aparece en algunas biografías como andujareña). En 1777 ingresó en la orden franciscana, profesando al año siguiente. Tras un periodo de formación en la península, fue enviado, en el que sería el último contingente de capuchinos a las colonias de la hoy Venezuela, a la misión de Los Llanos de la provincia de Caracas. Los documentos expedidos entonces por sus superiores nos informan que se le encomendó, nada más llegar, el puesto de procurador de la orden en la provincia. Durante su estancia en Caracas (1795-1799) rigió, además, el hospicio de San Juan Bautista y abrió una academia de matemáticas y dibujo que pasaría a ser luego cátedra de la floreciente universidad caraqueña.

El padre Francisco, a la izquierda, en el cuadro
"La lección de Bello a Bolívar" de Tito Salas (1930)
(bib.cervantesvirtual.com)
Este cuadro aparece en el reverso del billete de 50 bolívares
emitido en 1981, con motivo del bicentenario del nacimiento
de Andrés Bello.

El gusto y aptitudes de nuestro capuchino para las ciencias llegaron a oídos del sabio alemán Alexander von Humboldt quien, en su visita a tierras venezolanas (1799-1800) requirió la compañía de Andújar en la expedicion a la Silla de Ávila y el río Apure. Son varios los testimonios de admiración de Humboldt hacia el misionero; quizás el más interesante sea el que ofrece Bolívar en un carta escrita en 1825: “Me buscaron maestros de primer orden en mi país... se puso una Academia de matemáticas sólo para mí por el Padre Andújar, que estimó mucho el barón de Humboldt”.

Alexander von Humboldt
(es.wikipedia.org)



Todas las biografías de Bolívar comentan el magisterio de fray Francisco, destacando algunas su importancia en la formación del espíritu humanístico e ilustrado del Libertador, como afirmaba el padre Gregorio Adam a principios del siglo XX: “La formación literaria del niño Bolívar, su ilustración cívica, parece deberse en buena parte al inédito capuchino, tan distinguido por los hombres del saber caraqueño. Buen filósofo el fraile, rebosaba de conocimientos matemáticos como rama adhesiva, para entonces, a los estudios filosóficos”.
Ni Bolívar ni los restantes caudillos independentistas olvidarían la labor de Andújar; y así, poco antes de su muerte, fray Francisco recibió el homenaje del general insurgente Piar. Poco después de fallecer el capuchino, las tropas españolas arrasaron su casa y destruyeron sus pertenencias como castigo a la aceptada veneración del ejército rebelde.

Simón Bolívar
(es.wikipedia.org)


Otro alumno de Andújar, José de la Cruz Limardo, dejó escrito un interesante testimonio sobre la personalidad educativa de nuestro biografiado: “El método razonado de este hábil religioso y la abolición de las penas infamantes de azotes, hizo ver bien pronto, que sólo se necesita orden y método para enseñar con celeridad. En efecto, año y medio bastó para verme yo ducho y versado en lectura, declamación, escritura y aritmética”.

En 1799 fue trasladado, también como procurador, a la recién creada provincia de Barinas; y en 1810 se vería obligado a pasar a la Guayana española al sobrevenir el estallido revolucionario, capitaneado por el que fuera su pupilo en Caracas.


Dibujo original del padre Francisco durante su estancia
en Barinas
(tomado de: http://historiaymapas.wordpress.com/tag/francisco-de-andujar/)

Durante 1814-1815 se encargó de la parroquia de la catedral, en Guayana, hasta que se retiró al poblado y misión de Panapana. Fue allí donde sucedieron los hechos ya narrados y donde reposaban sus restos aún en 1930, fecha en la que se pretendió hacerle un homenaje que hubiera culminado con el traslado de sus cenizas al Panteón nacional venezolano, pero que, al parecer, nunca se realizó.

Aunque se ha escrito que murió violentamente a manos de los indios, una carta del padre José Francisco de Lar, en 1820, asegura que su muerte fue natural y que había tenido lugar alrededor de 1817.

Al menos, dos centros docentes venezolanos llevan el nombre del ilustre paisano: la Unidad Educativa “Fray Francisco de Andújar”, en Catia, y la U.E.N. de Cagua, “Padre Francisco Andújar”.

(Tomado de: uenpadrefranciscoandjarcagua.blogspot.com.es)

La ciudad que le vio nacer y cuyo nombre ostentó durante buena parte de su vida, haría bien en acordarse de él a la hora de buscar denominaciones para un callejero, tachonado, en demasía, de nombres extraños y gratuitos.


FUENTES: 

ESEME, “Fray Francisco de Andújar”, Paisaje, X, (1958-60), 1827-30.

CARROCERA, B., Misión de los capuchinos en Los Llanos de Caracas. Caracas, Academia de la Historia, 1972.

SENA MEDINA, G.; Jaén en el descubrimiento, conquista y colonización de las Indias. Granada, La General, 1991.

SALUDO INICIAL

Comienzo hoy a colgar en este blog las biografías que, como arriba indico, fui publicando, con un mero deseo divulgativo (no soy, ni mucho menos, especialista en la materia), en la desaparecida revista El Nuevo Guadalquivir, de Andújar, que dirigía Alfredo Ybarra Lara. La sección fue llevada, en un principio por Francisco Manuel Carriscondo Esquivel que, a partir de la cuarta entrega, me pasó el testigo. He realizado algunos cambios e introducido modificaciones a tenor de nuevas informaciones que he ido recabando en estos años. Agradecería enormemente que los seguidores del blog aportaran más datos acerca de las personas cuya vida aquí reseño y de otros personajes que, a su juicio, merecen tener su correspondiente nota biográfica.