viernes, 6 de julio de 2012


PEDRO DE ESCAVIAS
(SIGLO XV)


Escritor

 Con letras de oro debe escribirse en la historia de Andújar el nombre de Pedro de Escavias. Porque fue uno de los personajes más influyentes en el Jaén de su época. Porque las crónicas nos demuestran que siempre antepuso su lealtad al Rey y a su ciudad frente a los habituales cambios de bando político. Porque su pluma también nos ha dejado tanto el lirismo de su verso como la contundencia de su prosa histórica. No hay ni una calle que lo recuerde en la ciudad que lo vio nacer, a la que sirvió con entereza y que lo vio morir. Merecería, según mi estimación, el título de Alcalde perpetuo de la ciudad, a la que consiguió este titulo y el de “Muy noble y muy leal” (últimamente olvidado por nuestros representantes políticos, después de haber aparecido, años ha, en infinidad de bandos municipales).


Al menos, el centro de adultos lleva su nombre.


No está clara la fecha de nacimiento. Para Michel García, habría que situarla entre 1415-1420. Avalle-Arce apunta 1417. Y Toral Peñaranda incluso la adelanta a una fecha anterior a 1410. Fue hijo de Juan González Priego de Escavias y de Leonor Ruiz de Viedma. Las primeras noticias que tenemos de él lo sitúan en la Corte, como paje del rey don Juan II. Muy próximo al infante de Aragón, don Enrique, a la muerte de este y del rey, seguirá el partido de su hijo, Enrique IV. Esta relación de lealtad con el rey de Castilla le llenó de privilegios, compartidos con su localidad, a la que siempre defendió. Enrique Toral repasa detenidamente los cargos que ocupó a lo largo de su vida. Fue procurador en Cortes por Andújar, en la de Arévalo de 1454 y en otras. Enrique IV lo nombró alcaide de su castillo cuando aún no era sino Príncipe de Asturias. Con posterioridad, y ya como rey, lo haría alcalde mayor, guarda mayor y consejero del propio rey (en fecha de 9 de junio de 1466). También fue escribano del concejo y el cabildo de Andújar. 

Don Miguel Lucas de Iranzo (jaendesdemiatalaya.blogspot.com)

Junto con el condestable Miguel Lucas de Iranzo se enfrentó al partido del hermanastro del rey, don Alfonso. A cambio, Enrique IV prometió mantener como realenga la villa de Andújar que pasa a ser “muy noble y muy leal ciudad” en 1466. Su amistad con el condestable de Jaén se convierte en otro punto donde afianzar su poder, logrando incluso emparentar con su familia al casar una de sus hijas con un primo hermano de don Miguel.

Uno de los episodios más glosados por los historiadores es aquel en el cual don Pedro se niega a abrir las puertas de la ciudad a su rey, al haber pactado este circunstancialmente con el marqués de Villena, su más enconado enemigo. Ante el intento de que Andújar pase a las manos del marqués, Escavias recrimina a su rey este cambio de bando, después de toda la sangre que había sido derramada. El famoso discurso lo incluye Mosén Diego de Valera en su Memorial de diversas fazañas. Según el escritor conquense, tras la filípica de Escavias, el rey, avergonzado, no dijo nada y dio media vuelta.

Después de años de paz, donde Escavias consolida su envidiable posición, el final de su vida le depara tristes acontecimientos: matanzas de conversos, asesinato del condestable, y la muerte de Enrique IV (su principal valedor, y por tanto, pérdida de privilegios).

Se casó en dos ocasiones: con doña Blanca Mexía de Narváez (sobre 1426-29) y con doña Teresa Rodríguez de Contreras (c. 1450), de la que nacieron varias hijas y un solo varón: Francisco de Escavias (c. 1430).

Como literato sobresale el Repertorio de príncipes de España, cuyo manuscrito se encuentra en la Real Biblioteca del Escorial, obra editada y estudiada en su momento por Michel García. El investigador Carriazo le atribuye los Hechos del Condestable don Miguel Lucas de Iranzo, extremo que rechazan tanto García como Toral, al no consignarse en esta crónica datos fundamentales de la relación del condestable con Pedro de Escavias. En correspondiencia con su papel de caballero y escritor, aparecen poemas suyos en el Cancionero de Oñate-Castañeda y en el de Gallardo San Román, como las célebres “Glosas al condestable don Miguel Lucas”, nuevo testimonio de la unión entre estos dos personajes, fundamentales para conocer el devenir del reino de Jaén a lo largo del siglo XV.

Portada del Repertorio (edic. de 1972).

Según Michel García, el investigador que más ha estudiado su obra, se conservan de él diecinueve poemas, a los que habría que añadir cuatro más que, bajo el nombre de Manuel de Guzmán aparecen en el Cancionero de Gallardo San Román, y que parecen ser obras de juventud de Escavias.

 Un avejentado Pedro de Escavias aparece, lindando ya con la muerte, al servicio de la reina Isabel, la cual respeta su lealtad a la corona dándole un trato de favor.

Moriría al declinar la centuria, en fecha cercana al 1500.



FUENTES:

AVALLE-ARCE, Juan Bautista; El cronista Pedro de Escavias, una vida del siglo XV. Chapel Hill, The University of North Carolina Press, 1972.

BLEIBER, G. y MARÍAS, J.; Diccionario de literatura española. Madrid, Revista de Occidente, 1972; pág. 304.

GARCÍA, Michel; "Manuel de Guzmán o Pedro de Escavias", Dicenda. Cuadernos de Filología Hispánica, 6 (1987) 113-121.

GARCÍA, Michel; Repertorio de príncipes de España y obra poética del alcaide Pedro de Escavias. Jaén, Diputación-IEG, 1972.

GARCÍA, Michel, “Otros documentos inéditos sobre Pedro de Escavias: 1477-1480”, BIEG, 112, (1982), págs. 19-60.

TORAL Y FERNÁNDEZ DE PEÑARANDA, Enrique de; Pedro de Escavias (notas para un estudio de su obra y vida en Andújar). Jaén, IEG-Diputación, 1993.

TORAL Y FERNÁNDEZ DE PEÑARANDA, Enrique de; “Nuevos documentos y noticias sobre el alcaide Pedro de Escavias”, BIEG, 96, (1978), págs. 19-40.



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