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jueves, 23 de julio de 2015

PEDRO MANUEL ACUÑA Y ESPINOSA DE LOS MONTEROS
(1834 – 1903)


Político, escritor


Pedro Manuel María del Carmen Simeón de Acuña y Espinosa de los Monteros vino a este mundo el 18 de febrero de 1834, siendo bautizado ese mismo día en la parroquial de San Miguel. Tras semejante retahíla de nombres y apellidos ilustres encontramos a uno de los vástagos del matrimonio formado por Luis María de Acuña y Camila María Espinosa de los Monteros, de fuerte raigambre en la cercana localidad de Baeza por la rama paterna, y representante de la oligarquía local; de aquella que durante el siglo XIX y buena parte de la centuria siguiente se introduciría en las estructuras políticas de la nación para que pervivieran sus ancestrales derechos. Su gran valedor, en este sentido, fue ni más ni menos que el general Serrano. Ya en 1866 es síndico del ayuntamiento de Andújar por Unión Liberal y dos años después, el 29 de septiembre de 1868, preside la la junta de gobierno que se constituirá en la ciudad tras la caída de Isabel II. Desde Madrid lo reclaman para ser gobernador civil y a partir de ese momento comenzará una meteórica carrera política.

El duque de la Torre: general Francisco Serrano Domínguez,
gran valedor de don Pedro Manuel Acuña.
(www.wikipedia.org)


En 1869 es nombrado gobernador de Toledo y de Sevilla en 1871. A partir de ese año es promocionado como diputado a Cortes y formará parte del Congreso durante cinco legislaturas, por la provincia de Jaén (representando, sucesivamente, a las circunscripciones de Baeza, Martos y La Carolina). Su actividad como diputado se prolonga desde el 24 de enero de 1872 hasta el 26 de febrero de 1898. Durante esa larga etapa de su vida, Acuña ocupará los siguientes cargos: en 1874, director general de Beneficiencia, Sanidad y Establecimientos penales; con Sagasta alcanza la dirección general de Agricultura, Industria y Comercio (1881); y con Romero Robledo entró a formar parte como vocal del Consejo Superior de Filipinas, hasta su disolución.

Su dilatada trayectoria pública le valió ser nombrado gentilhombre de Cámara sin ejercicio del rey Amadeo I, obtener la gran cruz de Isabel la Católica y ostentar el título de comendador de la Orden de Carlos III.

En el terreno más personal, casó el 5 de enero de 1860 con Elvira Pérez de Vargas González de Castejón, de cuyo matrimonio nacieron seis niñas y un niño. Era primo de la afamada escritora Rosario de Acuña y Villanueva.

La corredera Capuchinos en el siglo XIX retratada por la cámara
de Arturo Cerdá.
(andujarhistorica.blogspot.com.es)


Si nos alejamos de su perfil profesional, nos encontramos con un andujareño amante de las tradiciones locales. De esa manera, a él se le atribuye la Loa de la aparición de la Virgen de la Cabeza (1885) que fue acabada por su hija Camila. Dicha obra fue representada por vez primera en noviembre de ese año en el salón de la casa familiar, en el número 8 de la corredera Capuchinos, con motivo de la bajada de la Virgen. Se volvería a representar en 1909, el año de la coronación canónica de la imagen. No se olvidó nuestro biografiado de sus raíces baezanas y también es suya una Loa a la Virgen del Alcázar, de Baeza. Igualmente escribió la obra de teatro en verso De este agua no beberé, en tres actos; y la obrita Carolina (en un acto) representada en Andújar por Rafael Calvo y publicada en La Violeta (publicación local) en 1878.

Primer número de Cádiz.
(Extraído del artículo de Contreras Gila).


Fue asiduo colaborador de la revista Cádiz, que fundara y dirigiera Patrocinio de Biedma, donde publicó composiciones poéticas. También encontramos su firma en El Canipé, La Ilustración Española y la ya citada publicación andujareña La Violeta. Fue autor de apólogos morales y políticos, epigramas y otros poemas.

Falleció en Madrid el 28 de septiembre de 1903.


FUENTES:

BATISTA QUADROS, María de Fátima, Quadros: sua alma e sua gente nos caminhos da história. Río de Janeiro, Editora Frutos, 2008.

BORREGO TOLEDANO, Andrés; “Obras divulgativas de la devoción a la Virgen de la Cabeza en la segunda mitad del siglo XIX”, BIEG, 202, (2010), 11-24.

CABALLERO VENZALÁ, Manuel, Diccionario bio-bibliográfico del Santo Reino. Tomo I. Jaén, Diputación, 1979.

CONTRERAS GILA, Salvador; “Escritores giennenses en Cádiz”, BIEG, 150, (1993), 215-236.

PÉREZ GARCÍA, Luis Pedro; Andújar y el largo siglo XIX. Andújar, IES “Ntra. Sra. de la Cabeza”, 2000.




domingo, 29 de noviembre de 2020

 

JOSÉ MARÍA DE ACUÑA Y PÉREZ DE VARGAS

(1872 – 1929)

(Tomado de Leyendo Madrid)


Alto funcionario


Este mes traemos a este recordatorio de vidas andujareñas, a un paisano que, aunque entroncado con dos de las familias de más lustre de la comarca, ha encontrado un hueco en la historia no por sus resonantes apellidos, sino por su labor en pro de la difusión de la lectura entre las clases más desfavorecidas. Y eso, creo yo, siempre ha de contar con nuestro reconocimiento.

Nació José María en Andújar, un 21 de noviembre de 1872. Fue hijo de Pedro Manuel de Acuña Espinosa de los Monteros y de Elvira Pérez de Vargas González de Castejón. Recibió el bautismo en la parroquia de San Miguel Arcángel el 25 de ese mismo mes. Entre sus familiares ilustres, cabe destacar a su tía, la escritora Rosario de Acuña Villanueva.

Estudió Derecho y a los dieciséis años entró a trabajar al servicio del Estado. Vivió la mayor parte de su vida en Madrid, donde llegó a ser oficial mayor del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes. El 23 de junio de 1906 se casó con Rosa Blanca Fuentes-Bustillo González, matrimonio del que, al parecer, no hubo descendencia.

Aspecto de una de las biblioteca populares
madrileñas de principios del siglo XX.
(Tomado del libro Leyendo Madrid)

Su gran contribución dentro del ministerio referido consistió en impulsar las bibliotecas populares, la de su propio ministerio, y crear políticas activas respecto de la difusión de la lectura. Todo ello se potencia a partir de que en 1922 fuese nombrado encargado de los asuntos de la nueva sección sexta (la llamada Oficina de Publicaciones, Estadística e Información de Enseñanza). Durante los años que se mantuvo en el cargo acrecienta los fondos de la Biblioteca del Museo Pedagógico e impulsa las publicaciones oficiales de temas didácticos, refuerza el intercambio nacional e internacional, crea nuevos métodos estadísticos, etc. Además, su capacidad de trabajo hace que se interese por el mantenimiento de los archivos diocesanos, las misiones pedagógicas, las escuelas al aire libre y mil y un proyectos más que salieron de su mente abierta y progresista.



Recordatorio del funeral de José de Acuña, obra del
afamado ilustrador José María Sánchez Toda.
(www.todocoleccion.net)

Falleció en Madrid el 12 de diciembre de 1929, a los cincuenta y siete años de edad, en su propio despacho del ministerio. Un año justo después, el diario ABC recogía la noticia de la inauguración de la biblioteca popular “José de Acuña”, en el número 7 de la madrileña calle de Eduardo Dato. Según recoge el periódico, se había montado según criterios modernos para consulta y préstamos de libros, con zona de lectura también de publicaciones periódicas y sección infantil. Al acto acudieron el ministro y varios directores generales que quisieron de esta forma rendir tributo a la labor realizada por el alto funcionario José María de Acuña. Al día siguiente, sábado, a las cuatro de la tarde, ya pudieron usar sus instalaciones los vecinos de la zona. Era la séptima de estas bibliotecas que se creaba siguiendo la política de nuestro paisano, basada en el modelo inglés. Dos años después, también en las páginas del ABC, aparece un reportaje gráfico de de uno de estos establecimientos y comprobamos que el recuerdo de su impulsor sigue vigente.



Fragmento del diario ABC de 31.01.1932 donde
se ponderan las bibliotecas creadas por José María
de Acuña (Hemeroteca digital del ABC).

En la actualidad, dentro de la red de bibliotecas de la Comunidad de Madrid, nos encontramos con la biblioteca pública “José de Acuña”, en la calle de Quintanar número 9, correspondiente al distrito de Moncloa-Aravaca. Lleva el nombre de aquel que hace un siglo tuvo muy claro que la difusión de la cultura y los conocimientos debe ser piedra angular de toda sociedad moderna.



Una de las salas de lectura de la biblioteca pública
José de Acuña, en Madrid
(Facebook Bibliotecas Comunidad de Madrid).



FUENTES:


Revista DON LOPE DE SOSA, Necrológica del año 1930, pág. 32.

Hemeroteca digital del diario ABC.

Facebook de las Bibliotecas de la Comunidad de Madrid.

VARIOS, Leyendo Madrid. 100 años de bibliotecas públicas. Madrid, Comunidad, 2015.

Www.gw.geneanet.org.



sábado, 3 de noviembre de 2018

CAMILA DE ACUÑA Y PÉREZ DE VARGAS
(1860 – 1943)


Escritora

Santiago de Córdoba Ortega, siempre atento a las curiosidades históricas de Andújar, nos regaló en el número ocho de la revista El toro de caña, una pequeña joyita: la Loa de la aparición de Nuestra Señora de la Cabeza, obtenida merced a esas amenas conversaciones que mantenía con el conde de La Quintería, José Pérez de Vargas y del Río, quien le confesó que aunque la obra teatral la comenzó PedroManuel de Acuña y Espinosa de los Monteros, quien le dio forma y fin fue su hija Camila.

Cuadro de la aparición, de Pedro Palenciano,
motivo central del cartel de la festividad
del 12 de agosto de 2018.

Había nacido nuestra autora en Andújar, el 10 de octubre de 1860, siendo bautizada en la parroquial de Santa María al día siguiente. Con veintitrés años, un 28 de diciembre de 1883 contrajo matrimonio con Santiago Mesía, doctor en Derecho, quien sería el responsable de los textos que acompañan al álbum fotográfico sobre Andújar y su patrona, publicado en 1890. Quedó viuda, sin descendencia, el 17 de julio de 1899 y cinco años después solicita ser vecina de Arjonilla, aunque pasó gran parte de su vida en Madrid, donde fallecería el 20 de febrero de 1943.

Para los curiosos, les invito a consultar el
número 8 de esta publicación, donde
se puede leer la Loa completa.

El origen de esta obrita hay que buscarlo en la traída de la Virgen de la Cabeza en 1884, para solicitar de Ella las ansiadas lluvias que, según cuentan las crónicas, por fin se derramaron por toda la campiña en cuanto la Morenita llegó a la ciudad. No obstante, las ocupaciones políticas de don Pedro Manuel, diputado en Cortes, le impiden materializar el proyecto que vuelve a tomar fuerza al año siguiente, cuando de nuevo la Virgen es bajada a Andújar, en esta ocasión para librar a los vecinos del cólera que estaba asolando la provincia. No obstante, como arriba queda dicho y según testimonio del conde de La Quintería, la autora de facto del texto fue Camila de Acuña, aunque debió firmar la obra su padre, por aquello de que no parecía un quehacer propio de quien debía ocuparse tan solo de su hogar y de su marido. Se representó en la casa paterna: en el número ocho de la corredera Capuchinos y fue conservada varios años por otra de las hijas de don Pedro Manuel: Petra.

La Virgen de la Cabeza, en Colón, en su
coronación canónica de 1909.

Tras aquella primera representación (en noviembre de 1885), de nuevo volvería a los escenarios con motivo de la coronación canónica de la Virgen, en abril de 1909. En este caso, tendría mayor repercusión ya que se realizó en dos días distintos en el Salón Iliturgitano según opinión de don José; aunque posiblemente también haya que considerar un espacio aún más público: las confluencias de las calles Las Monjas y Granados, según apunta Enrique Gómez.



FUENTES:

BATISTA QUADROS, María de Fátima; Quadros sua alma e sua gente nos caminhos da historia 1248 a 2008. Río de Janeiro, 2009.

BORREGO TOLEDANO, Andrés; “Obras divulgativas de la devoción a la Virgen de la Cabeza en la segunda mitad del siglo XIX”, BIEG, 202, (julio-diciembre 2010), pp. 11-24.

CÓRDOBA ORTEGA, Santiago de; “La Virgen de la Cabeza a través de los papeles amarillos”, El Toro de Caña, 8, (2002), pp. 573-612.

GÓMEZ MARTÍNEZ, Enrique; “El patronazgo de la Virgen de la Cabeza en la ciudad de Andújar”, www.canalromero.com.

PÉREZ DE VARGAS Y DEL RÍO, José; “Dos obras teatrales poco conocidas sobre la Virgen de la Cabeza”, Jaén, extraordinario de Romería, 26 de abril de 1985, pp. 10-11.




martes, 31 de diciembre de 2019

PEDRO ANTONIO ACUÑA Y CUADROS
(1786 – 1850)

Wikipedia (retrato en el  Congreso de los
Diputados, obra de Ignacio Suárez Llanos.
Dominio público)


Político

Aunque nacido en Baeza, y más en concreto un trece de marzo de 1786, este político de gran trascendencia en los avatares del convulso siglo XIX, pasó gran parte de su vida en Andújar, donde fallecería un 9 de enero de 1850. Sus estudios primarios los realizó en el colegio de los padres Escolapios, la secundaria en Archidona y retornaría a su Baeza natal para ingresar en su Universidad.

Portada de la antigua Universidad de Baeza
(Wikipedia, fotografía de Zarateman)


Adscrito al liberalismo, fue diputado por Jaén en dos legislaturas. Su profesión era la de hacendado y estaba adscrito a la Milicia Nacional en Andújar. Su carrera política parece iniciarse cuando es nombrado procurador del Reino por la circunscripción de Jaén, en sustitución de Juan Manuel Subrie, en octubre de 1834. Representó a la provincia de Jaén, junto al Conde de Donadío, en la constitución de la Junta Suprema de las Andalucías, en Andújar, el 2 de septiembre de 1835. Fue reelegido en las elecciones de 1836 y, de nuevo consiguió su acta, en octubre de ese mismo año, tras el motín de los sargentos de La Granja.

El general Espartero, en cuya época se
desarrolla la mayor parte de la vida
política de Pedro Antonio Acuña
(Wikipedia, dominio público)
En 1837 fue elegido miembro de la comisión que se encargaría de redactar la nueva Constitución, que vería la luz el 18 de junio y de la cual será uno de los diputados firmantes. Ese mismo año conseguiría la cartera de Gobernación, aunque, como era habitual en nuestro convulso siglo XIX, tan solo ocuparía el cargo de ministro durante un mes y nueve días. Alternó representación política en el Senado y en el Congreso, llegando a ser presidente de las dos, al igual que vicepresidente, lo cual indica la preponderancia que logró alcanzar en la vida pública de esa época. Al finalizar la regencia de Espartero, Pedro Antonio abandonó la política y volvió a Andújar donde, según sus biógrafos, vivió de manera holgada merced a su pensión vitalicia de 30.000 reales y a las ganancias de sus propiedades agrarias.

Constitución Española de 1837 (www.senado.es)


Su línea ideológica corresponde con el llamado “liberalismo respetable”, de corte moderado,y fue defensor de la política desamortizadora para favorecer la división y el aumento de la propiedad.

En el terreno personal, contrajo matrimonio en 1806 en Arjona con Francisca de Paula Colmaestra y Navarro. De esa unión nacería un único hijo, Luis María, que sería alcalde Andújar en un breve periodo de 1840. Hasta nosotros ha llegado una biografía laudatoria, escrita por Luis de Solís y Manso, donde se defiende que era descendiente del obispo Acuña y propietario de una considerable fortuna en vinculaciones y señoríos en la actual provincia de Vizcaya, aunque el solar familiar procedía de Tuy (Pontevedra).


FUENTES:

CAZABÁN, Alfredo; “El presidente Acuña”, Don Lope de Sosa, (1917), pp. 113-115.

PÉREZ GARCÍA, Luis Pedro; Andújar y el largo siglo XIX. Andújar, IES “Ntra. Sra. de la Cabeza”, 2000.

PÉREZ NÚÑEZ, Javier; In Diccionario Biográfico Español.

PIÑERO JIMÉNEZ, Fco. y MARTÍNEZ ROMERO, J.; Giennenses ilustres. Jaén, Palomino y Jaén, 1954; tomo I.

SOLÍS Y MANSO, Luis de; Biografía del Excmo. Sr. D. Pedro Antonio y Cuadros. Biblioteca Digital Hispánica.

Wikipedia.





jueves, 13 de octubre de 2011


MARÍA DE RADA
(S. XVII)

Poetisa.

Aurelio Valladares Reguero publicó en 1989 una imprescindible Guía literaria de la provincia de Jaén. Se trataba entonces de recoger todas las figuras literarias que ha dado esta provincia, amén de las citas que aparecen en nuestra literatura nacional y aun extranjera. Es evidente que la tarea era ingente y que, tras la publicación de aquel libro, nuevos autores y nuevas citas cayeron en manos del investigador. Así pues, en 1993 aparecía en la revista Angélica, de Lucena, un artículo donde se hacía eco de una escritora del XVII, de nombre María de Rada, poetisa residente en Andújar y que no fue incluida en la Guía del 89. Había llegado a su conocimiento la existencia de esta escritora gracias a una nueva edición del Cancionero antequerano (1988). Es este poemario la herencia dejada a la posteridad por el llamado Grupo de Antequera: un círculo poético formado en la ciudad malagueña en el siglo XVII, que seguía todo el espíritu barroco emanado desde Granada, y cuyo principal representante fue Pedro de Espinosa. El Cancionero, titulado originalmente Bariedad de Sonetos Recogidos de diferentes autores por Ignacio de Toledo y Godoy, fue escrito en 1627 y el manuscrito no se publicó hasta 1950. El compilador no sólo se limitó a tener en cuenta a los poetas locales sino que abrió el abanico a otras plumas del panorama poético andaluz, e incluso nacional (Quevedo, los Argensola, Espinel, Barahona de Soto, etc.).

Recopilación del
Cancionero Antequerano

Son dos los poemas de María de Rada que allí se incluyen, de la que tan sólo se dice ser «vecina de Andújar». La primera composición trata «De la elección del general de San Francisco, fray Juan del Hierro», y tiene carácter satírico-burlesco. Cuenta Valladares que el suceso que da pie al soneto es histórico y tuvo lugar en 1612, debiéndose escribir entre este año y el siguiente. El segundo hace igualmente burla «de un fraile trinitario que predicó un sermón largo y enfadó a los oyentes». Alguien ha creído ver tras la figura de este plomizo predicador al trinitario Paravicino, maestro de la oratoria sagrada barroca que frecuentó tierras andaluzas. No obstante, cualquier otro sermoneador pudo ser objeto de la despiadada puya de Rada que ataca sin piedad al fraile. Dámaso Alonso usa este soneto en sus estudios de oratoria sagrada.

Otra poesía de María de Rada se encuentra en la obra de Juan de Acuña del Adarve Discursos de las efigies y verdaderos retratos..., publicada en Villanueva de Andújar (hoy de la Reina) en 1637, y que trata de la veracidad de la reliquia del Santo Rostro que se guarda en la Catedral de Jaén. Son unas décimas laudatorias que aparecen al principio del libro, anunciándose así: «De doña María de Rada, vecina de la ciudad de Andújar, mujer de esclarecido ingenio y gran virtud, al autor». Por tanto, en 1637 vivía aún en Andújar, y así lo recoge también Manuel Serrano y Sanz en sus Apuntes para una biblioteca de escritoras españolas... (1905).

El mismo Valladares, con posterioridad, llega a reunir hasta nueve poemas de María de Rada. Además de los citados, el resto se encuentran en dos de las justas poéticas que se celebraron en Andújar a lo largo del XVII. El alma máter de ellas fue el religioso franciscano y escritor Francisco del Villar y Bago, una figura muy interesante del Barroco local, del que daremos noticia en otro momento. Una poesía aparece en la conmemoración que se hizo de la beatificación en 1627 de los mártires del Japón, en concreto una chanzoneta suya que se cantó en la misa conmemorativa de este hecho. Rada no participó en este certamen, pero colaboró con esta pieza. En la publicación de 1635, donde se elogia la conducción de aguas al convento franciscano, María de Rada participa con varias composiciones, aunque no sabemos si alcanzó galardón alguno pues Villar, el compilador, omite este dato. La relación entre Rada y el fraile parece prolongarse a lo largo del tiempo, ya que ambos se dedican mutuos elogios y este último habla de premios alcanzados por la poetisa en justas celebradas en otras localidades, poemas, que, por desgracia, no han llegado a nuestros días o aún no han sido descubierto por los especialistas. De hecho, en el prefacio a esta obra, escribe Villar: "Doña María de Rada, / ha tomado por su quenta, / créditos de las siuilas, / con las Musas compete[n]cias". 

Portada Fiestas conducción del agua
Nada más se puede decir por el momento de esta María de Rada, poetisa que vivió entre el siglo XVI y el XVII; que fue vecina de Andújar (aunque no sabemos por el momento si también natural de aquí) y que, si consideramos su inclusión en el Cancionero antequerano y el juicio de «mujer de esclarecido ingenio», debió de ser muy bien considerada en su momento, lo cual, siendo mujer y viviendo en la época en que vivió, no es poca cosa. Tal vez el futuro nos reserve nuevos descubrimientos sobre esta casi desconocida mujer del Barroco.

Restos del claustro del convento de S. Francisco

FUENTES:

OSUNA, Inmaculada;«Poesía de proyección ciudadana en tres autoras del siglo XVII: Cristobalina Fernández de Alarcón, María de Rada e Isabel de Tapia», Península, 2 (2005), pp. 237-249. 

SERRANO Y SANZ, Manuel; Apuntes para una biblioteca de escritoras españolas. Madrid, Tipografía de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, 1905.

VALLADARES REGUERO, Aurelio; “Dos justas poéticas celebradas en Andújar (1627 y 1633)”, BIEG, 164, (1997), 149-204.

VALLADARES REGUERO, Aurelio; Guía literaria de la provincia de Jaén. Jaén, IEG, 1989.

VALLADARES REGUERO, Aurelio; «María de Rada, una poetisa de Andújar en los ambientes literarios andaluces de la primera mitad del siglo XVII», Angélica, 5, (1993), pp. 83-90.

VALLADARES REGUERO, Aurelio; «Nuevos datos sobre una poetisa andujareña del siglo XVII: María de Rada», Senda de los huertos, 41, (1996), pp. 85-95.