jueves, 29 de marzo de 2012

IMAGINEROS EN LA SEMANA SANTA DE ANDÚJAR (II)



Manuel López Pérez [Poncio Pilato para el paso de Misterio de la Sentencia. Cristo Resucitado, 2006]
(Toro, Zamora, 1964)

Vive desde temprana edad en Andújar donde proliferan sus manifestaciones artísticas tanto religiosas (elementos ornamentales para la Basílica de la Virgen de la Cabeza, andas procesionales de la Morenita en Andújar, bronces del Rosario Monumental...) como urbanas (monumentos al teatro, al peregrino, al hortelano, a la jamuga, etc.).
Fue alumno de Dubé de Luque y estudió en la Facultad de Bellas Artes Santa Isabel de Hungría de Sevilla. Modeló para la Cofradía del Descendimiento de Baeza un Cristo que ya no procesiona. También es autor de la pila bautismal de la Catedral de Jaén.



José Ramón Navarro Ruiz [Soldados romanos para el paso de Misterio de la Sentencia, 2004]
(Andújar, 1954)

Realizó sus estudios en las facultades de Sevilla y Madrid, cursos de doctorado y restauración en la de Granada. Es catedrático de Dibujo en el IES “Nuestra Señora de la Cabeza” de Andújar.
Ante todo, Navarro Ruiz, es pintor, habiendo dejado múltiples muestras de su arte, sin ir más lejos, en el mundo cofrade andujareño: lienzo para el estandarte de La Borriquita, de la Hermandad de la Paciencia; glorias para los techo de palio de algunas Dolorosas de Andújar, óleo de Cristo Yacente para la Cofradía del Santo Sepulcro... También ha sido cartelista de nuestra Romería.



Federico Coullaut-Valera Mendigutia [Jesús Caído, años 40]
(Madrid, 25.04.1912 – Granja de San Ildefonso, Segovia, 13.04.1989)

Provenía del mundo del arte: su padre fue Lorenzo Coullaut Valera, reputado escultor y primer maestro de su hijo; su tío-abuelo fue el escritor cordobés Juan Valera.
En Úbeda dejó las imágenes de la Oración del Huerto y Nuestra Señora de la Esperanza; en Cartagena, diversos grupos escultóricos para la Cofradía del Resucitado; en Hellín, el Prendimiento, la Oración del Huerto, el Nazareno, etc.
Dentro de la escultura civil hay que destacar el monumento a Pío Baroja en Madrid, o al de Felipe II también en la capital de España.





Jorge Domínguez Conde [Cirineo y soldado romano para el paso de Jesús Caído, 2014].
Véase: http://nombresparalahistoriadeandujar.blogspot.com.es/2013/03/orfebresy-tallistas-en-la-semana-santa_21.html


Enrique Pariente Sanchís [Ntra. Sra. de la Esperanza, 1946; Cristo de la Expiración, 1947; Jesús Nazareno (Señor de los Señores), 1949].
(Valencia, 01.01.1903 - 03.01.1987).

(Del libro de Leo Tallada)

La valiosísima investigación llevada a cabo por el ubetense Leo Tallada, que puede seguirse con deleite en su libro Enrique Pariente, el artista a la sombra de su obra (Úbeda, Didacbook, 2015), ha permitido sacar del olvido a este imaginero valenciano y poder atribuirle sin ningún género de dudas tanto la imagen de Nuestra Señora de la Esperanza (relacionada hasta ahora con la fábrica de José Merlo, quien actúo en realidad como intermediario) y el Santísimo Cristo de la Expiración (al que erróneamente se atribuyó durante mucho tiempo a José Garcés, en verdad retablista y no imaginero, aunque también trabajase para Merlo y quien, a buen seguro, se encargó de traer la imagen a Andújar, de ahí el equívoco). También es suya la talla del Nazareno conocido como Señor de los Señores, cuyo rostro posee la impronta inequívoca de este artista. Podemos asegurar, siguiendo el trabajo de Tallada, que en nuestra ciudad también dejó el San Miguel que preside el altar mayor de su parroquia, el busto de San Eufrasio (en la misma iglesia, como San Isidro), Santa Cecilia y Santa Teresa de Jesús (en Santa María). Nos atrevemos también a adelantar que muy posiblemente la imagen de Jesús Nazareno Rescatado que se venera en la ermita de la Virgen de la Cabeza saliera de sus manos, ya que guarda gran similitud con el Nazareno de San Miguel.
En la provincia de Jaén podemos admirar otras obras de Pariente como el Cristo de la Buena Muerte de Úbeda (origen de las pesquisas llevadas a cabo por Leo Tallada) y el Cristo de la Expiración de Arjona. Otros dos señeros crucificados son el de la catedral de Segorbe y el Cristo de los Labradores de Faura (Valencia).




Antonio Illanes Rodríguez [Nuestro Padre Jesús del Gran Poder, 1953]
(Umbrete, 09.10.1901 - Sevilla, 02.05.1976) 

Otro de los grandes nombres de la imaginería sevillana. Inició su formación artística en la Escuela de Artes y Oficios de Sevilla, donde estudió con Francisco Marco, a quien consideró su maestro. Disfrutó de una beca de estudios en París y fue reconocido por su contribución a la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929.
Aunque su obra más conocida es la religiosa, también descolló en la imaginería profana. Fue académico de la Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría y autor de varios libros. Artista muy valorado en su época, por su estudio pasaron gentes muy variadas: poetas, nobles, e incluso actrices como Rita Hayworth.
Se deben destacar, entre otras muchas, las imágenes para la Hermandad de la Lanzada, los dos Titulares de la Hermandad de la Paz, el Cristo de las Aguas, Nuestro Padre Jesús de las Penas, etc. (todas ellas en Sevilla).




Víctor González Gil [Nuestra Señora de la Amargura, 1952. Santa María Magdalena, 1952]
(Talavera de la Reina, Toledo, 30.03.1912 - Madrid, 12.01.1992)

De familia humilde, fue pensionado por el ayuntamiento de su ciudad para poder estudiar en la Escuela de Artes y Oficios Artísticos de Toledo y en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. Muy pronto fue reconocido por diversos críticos de arte como un joven prometedor. Fundó la revista Rumbos, donde publicaría varios artículos de arte y literatura, revista en la que colaboraron escritores como Miguel Hernández y el poeta talaverano Rafael Morales.
La guerra le impide tomar posesión de una plaza de profesor de dibujo. Para ganarse la vida comienza a dedicarse, tras el fin de la contienda, a la imaginería religiosa, definitivamente establecido en su estudio madrileño.
Artista de variado repertorio, en su obra se incluyen grabados, dibujos, medallas, retablos, pasos de Semana Santa, bustos..., aunque, por imperativo de la época en que vivió, fue la talla de imágenes para templos la que más fama le dio.
Tuvo que luchar denodadamente con la administración franquista hasta conseguir su plaza de profesor de dibujo en 1966, jubilándose en 1982. Su vocación docente va más allá de los muros de los institutos en los que enseñó y se dedica a hacer máscaras para carnavales, fotografías, grabaciones en vídeo, etc.
En Madrid fue un asiduo de la tertulia del café Pombo y también del café Gijón, introduciéndose poco a poco en la vida artística y literaria de la capital de España. Sus inquietudes intelectuales le llevan igualmente a interesarse por la filosofía.
Su obra religiosa se conserva en Madrid, Talavera de la Reina, Santisteban del Puerto, Plasencia, Tenerife, Chilluévar, etc. En Andújar, en la misma parroquial de San Bartolomé, el retablo de la capilla de las Ánimas también es obra suya.



Francisco Palma Burgos [Cristo Yacente, 1949. Nuestra Señora de la Victoria en su Soledad, 1950].
(Málaga, 1918 - 1985)


Malagueño, del barrio de la Victoria e hijo del también artista Francisco Palma García, de quien aprendió el bello oficio de la pintura y la escultura. Se sintió desde el principio seguidor de Mariano Benlliure. Completó sus estudios en la Escuela de Artes y Oficios Artísticos de Málaga. En 1940 fue nombrado académico de Bellas Artes de San Telmo de Málaga.
Fue completando su formación con continuos viajes a Italia, donde asiste a los cursos de Bellas Artes de Américo Bartoli. Desde fecha muy temprana dispone de taller en Málaga y en Andújar, donde trabajó, por lo menos durante un tiempo, en la iglesia de Santa Marina, cerrada al culto tras los hechos del 36.
Aunque falleció en Málaga, fue enterrado en Úbeda al día siguiente, celebrándose un multitudinario entierro, y siendo escoltado por los estandartes de las distintas cofradías de la ciudad. Fue amortajado con un hábito de la Hermandad de la Noche Oscura, de la que fue fundador y cuyo Titular talló en 1966. La Escuela de Arte de la ciudad de la loma lleva el nombre de “Francisco Palma Burgos”.
En su dilatada trayectoria artística hay que destacar el Cristo de la Buena Muerte y Ánimas (o “Cristo de Mena”), el de la Sangre, el de la Humillación y Perdón..., todas ellas en su Málaga natal; la Oración del Huerto y Jesús del Perdón en Jaén; el Cristo de la Buena Muerte de Beas de Segura; el Santo Entierro, Virgen de los Dolores del Nazareno, el Señor de la Columna, la Entrada de Jesús en Jerusalén, y varios tronos procesionales, todo esto en su amada Úbeda. En Andújar también parece ser obra suya el retablo de San Miguel.



Hermanos Expósito Cortés [bustos de los Evangelistas en las andas del Santo Sepulcro, 2012]

Aunque más adelante se les dedicará una entrada extensa, como hijos de Andújar que son, queremos citar aquí a Juan Francisco (20.11.1972) y Santiago Expósito Cortés (08.11.1977), licenciados en Bellas Artes y escultores. De su ya abundante obra hay que destacar sus deliciosas miniaturas de imágenes tanto de Pasión como de Gloria, pero también los ángeles pasionistas del trono del Cautivo de Granada y la Oración del Huerto de Liria (Valencia).


Talleres “El Arte Español” [Nuestra Señora de los Dolores, de la Archicofradía de la Oración en el Huerto, 1951]

A modo de addenda incluimos aquí a estos talleres, de los cuales salieron la Dolorosa de Capuchinos, que los Miércoles Santos acompaña a Jesús en su Agonía del Huerto. Poco hemos encontrado acerca de ellos, por no decir nada. Tan solo una leve referencia en Internet como uno de los espacios dedicados a la imaginería religiosa que proliferaron en la inmediata posguerra y que, o bien tenían contratados a artistas o bien se encargan de buscarles a ellos encargos, tal y como ocurría con la casa Merlo de Valencia.





domingo, 25 de marzo de 2012



IMAGINEROS EN LA SEMANA SANTA DE ANDÚJAR (I)


En vísperas de nuestra Semana Mayor, dedicamos esta entrada especial a repasar someramente la vida y obra de los imagineros que han dejado parte de su herencia artística entre los muros de nuestros templos y que, llegado este tiempo de azahar e incienso, nos deleitan con la contemplación de Cristos, Dolorosas e imágenes secundarias.

Al margen de las Angustias, única imagen procesional que se salvó de la Guerra Civil, tras la contienda fratricida y con el resurgir cofrade que hemos vivido a partir de la década de los ochenta, Andújar se ha dotado de un interesante conjunto de piezas devocionales que exponen el arte de imagineros de distinta procedencia y enfoque: tenemos esculturas de sevillanos consagrados y pertenecientes a distintas generaciones, jóvenes promesas y afianzados artistas cordobeses, testimonios del buen oficio de talleres valencianos y madrileños de posguerra, ejemplos aislados de autores tan dispares como el extremeño Blanco Pajares o el multidisciplinar González Gil, etc.

Lo que sigue es tan solo un repaso somero y falto seguramente de un mayor ahondamiento en las biografías de los autores aquí expuestos, pero suficiente, creemos, en la vertiente divulgativa que tiene este blog.



José Antonio Lucena [Nuestro Padre Jesús de la Salud, 2019]
(Vélez-Málaga, 01.05.1985)

(De www.vivirjaen.es)


Cursó estudios en la Escuela de Artes y Oficios de San Telmo (Málaga). Al finalizarlos, creó su propio taller en Benamocarra. Hay obras suyas repartidas por buena parte de la geografía nacional, e incluso una imagen de una Dolorosa existe en Cuba. Se podían destacar el Cautivo de Canillas de Aceituno o Nuestra Señora de la Esperanza de la Hermandad del Nazareno de Casarabonela. Trabaja también intensamente la escultura para devociones particulares. En cuanto a la restauración, habría que citar la del Nazareno de Arjona, entre muchas otras.

La nueva imagen del Nazareno de la Salud culmina el proyecto del grupo parroquial de La Ropera, para que un paso de misterio acompañase a Nuestra Señora de los Dolores en su desfile procesional del Viernes de Dolores. Fue bendecida en la parroquia de San Bartolomé de Andújar el 23 de febrero de 2019 y presidirá el Viacrucis oficial de la Agrupación, que tendrá lugar el 8 de marzo.


Antonio Baena López  [San Juan del grupo parroquial de La Ropera, 2019]
(de Facebook)
(Santaella, 1988)

Joven imaginero que se dedica, sobre todo, a esculpir imágenes de pequeño tamaño. En 2014 talló para la Cofradía del Resucitado de Monturque, la imagen de Santa María Magdalena.





Manuel Luque Bonillo [Dolorosa y San Juan de la Veracruz, 2006]
(Córdoba, 02.01.1972)

Una de las jóvenes promesas de la moderna imaginería cordobesa. Tras pasar por las aulas de los Maristas y la Universidad Laboral Onésimo Redondo, en 1988 ingresó en la Escuela de Artes y Oficios Mateo Inurria. A los diecinueve años pasó a formar parte como aprendiz del taller de los escultores Antonio Bernal y Francisco Romero. Desde 1995 tiene taller propio.
Su primera obra fue Nuestro Padre Jesús de las Penas (Puente Genil). Su obra escultórica se reparte por toda Andalucía (en especial, Córdoba), Extremadura, Galicia y Canarias: Grupo escultórico del Resucitado para La Laguna (Tenerife), Misterios de Jesús ante Anás y Presentación al pueblo (Montilla), Resucitado (Beas de Segura)...
En Andújar tiene también las figuras que jalonan el artístico trono de Jesús Nazareno, igualmente para la Cofradía de la Veracruz. Dentro de su vertiente como restaurador, muy recientemente ha tratado intensamente la imagen del Cristo de la Columna.



Jaime Babío Núñez [Nuestro Señor de la Paz, para la Hermandad de La Paciencia, 2002]
 (Sevilla, 03.06.1973)
En el propio blog del artista nos encontramos conque comenzó a trabajar con Dubé de Luque en 1992, en cuyo taller permaneció hasta 1998. En el año 2000 realizó el curso de conservación y restauración del patrimonio.
Obras suyas son el Nazareno de la Sentencia para la Laguna (Tenerife), las Angustias de Tarifa, las imágenes secundarias de la Oración del Huerto de Yecla, o el Santísimo Cristo de la Caridad también para Tarifa.




Manuel Martos Leiva [Figuras secundarias de la Borriquita, de la Hermandad de la Paciencia, 2009-2011]
(Úbeda, 1979)

Joven artista ubetense que últimamente se dedica más a la restauración de obras de arte. Esculpió la Virgen de las Lágrimas de la parroquia de San Nicolás, de su ciudad natal, que después fue sustituida por otra imagen, obra de Castellano Tamarit para la nueva cofradía que procesionó a su Titular por vez primera en la Semana Santa de 2013.


Juan Blanco Pajares [Nuestro Padre Jesús de la Columna de la Veracruz, 1944]
(Don Benito, 1898 – Castilleja de la Cuesta, 1984).

Se formó como imaginero en “Talleres del Arte”, de Madrid. De vuelta a Don Benito comenzó a hacerse un nombre que truncó el estallido de la Guerra Civil. Al finalizar la contienda bélica se estableció en Castilleja de la Cuesta.
Del taller sevillano saldrían obras como el Misterio de la Hermandad de Ferroviarios para Mérida, Nuestro Padre Jesús Nazareno y Nuestra Señora del Rosario de Villacarrillo, y muchas otras imágenes en colaboración, algunas de ellas, con escultores como Illanes o Buiza.


“De profesión artista: Don Juan Blanco Pajares”, Lignum Crucis (boletín de la Veracruz de Andújar) año 2009, págs. 12-15.


Francisco Romero Zafra [Nuestro Padre Jesús Nazareno de la Veracruz, 1997]
(La Victoria, Córdoba, 25.03.1956)

El mismo artista se define como “autodidacta” en su página web. Comenzó su labor profesional en 1990. Ha participado en varias exposiciones colectivas.
Sus obras se extienden por varias provincias andaluzas, Valladolid, Badajoz y Tenerife. Por citar solo unas pocas: Nuestro Padre Jesús del Perdón (Córdoba), Nuestra Señora del Carmen (Bujalance), Jesús Resucitado (Martos), Nuestra Señora de las Penas (Úbeda), Nuestro Padre Jesús del Amor Despojado (Cádiz), María Santísima de los Siete Dolores (Sevilla)...

La Cofradía del Gran Poder procesiona por las calles de Andújar una Dolorosa de pequeñas dimensiones (Nuestra Señora del Rosario), también de Francisco Romero, con motivo de la festividad de las cruces de Mayo.





Efraín Gómez Montón [Cristo de la Providencia, de la Hermandad de la Esperanza, 1958]
(Benaguasil, Valencia, 08.11.1924 – Playa de Cullera, Valencia, 02.08.2008)

Fue discípulo de Enrique Galarza, su principal maestro. Estudió y se licenció en Bellas Artes por la Escuela Superior San Carlos de Valencia. Se especializó en imaginería religiosa. Su obra está repartida entre las más importantes manifestaciones artísticas de Semana Santa de España y el extranjero.
De sus manos salieron la Santa Cena de Vitoria, la Entrada de Jesús en Jerusalén de Gandía, la Oración del Huerto de Alcázar de San Juan, el Cristo de Medinaceli de Totana, etc.







Luis Aldehuela Gómez [Jesús en su Agonía del Huerto y Ángel confortador, 1948]
(Andújar, 02.03.1920 – Granada, 04.11.2011)
En una entrada anterior ya nos dedicamos a repasar la vida y obra de nuestro querido paisano, recientemente fallecido. Andujareño de pura cepa ha pasado a la historia como uno de los mejores pintores de tema venatorio.
Calificado por muchos como el pintor de la sierra, otro buen ejemplo de su maestría con la gubia es el San Antonio de Padua que se venera en la parroquial de San Bartolomé.
Realizó un proyecto de Cristo yacente para Alcalá La Real que no llegó a prosperar.



José María Cerero Sola [Apostolado de la Oración en el Huerto, 1990]
(Escacena del Campo, Huelva)

En la Semana Santa de 2014 la Cofradía del Huerto ha estrenado las figuras de San Juan, San Pedro y Santiago, adquiridas recientemente a la Hermandad del Rosario de Alcalá de Guadaira. Proceden del paso procesional de la Oración en el Huerto que desfila por las calles de esta localidad sevillana en la tarde-noche del Domingo de Ramos. Las imágenes son de José María Cerero Sola, que recibió las enseñanzas artísticas del afamado escultor de Alcalá de Guadaira, Manuel Pineda Calderón (1906-1974), y que fue su ayudante durante 22 años. Fueron ejecutadas en 1990 para acompañar a Jesús y al Ángel confortador, obra, justamente de su maestro. Al margen de las obras en que participó ayudando a Pineda, hay que citar, dentro de su creación personal, la talla de Nuestra Señora de la Oliva (1983) para la Hermandad de la Borriquita de Alcalá de Guadaira, la restauración del Cristo descendido de la Cruz y Nuestra Señora de la Amargura de Dos Hermanas (1982), Cristo yacente (1991) que estuvo procesionando durante un tiempo en Escacena, restauración de la Dolorosa de la Hermandad del Nazareno también de Escacena (1976), y ante todo la nueva talla de la Virgen de Luna (1959), patrona de su localidad natal.
Ha estado, además, muy vinculado al mundo cofrade alcalareño, siendo hermano fundador de la Hermandad del Cautivo. El recinto ferial de su localidad natal, Escacena, lleva su nombre.

(www.guadairainformacion.com)

Amadeo Ruiz Olmos [Nuestro Padre Jesús de la Paciencia, 1941]
(Benetúser, Valencia, 1913 - Madrid, 1993)

Hijo de Francisco Ruiz Olmos, también escultor, queda huérfano en 1914. Su madre decide trasladarse entonces a Sedaví (Valencia), su localidad de origen, junto a sus tres hijos. Siendo muy joven consigue su primer empleo como escribiente. Más tarde ingresará como aprendiz en un taller de muebles, de donde pasará al taller de un escultor. Su formación académica la realiza en la Escuela de Artes y Oficios y más tarde, en la Academia de San Carlos, después. Durante la Guerra Civil se traslada a Córdoba, y una vez terminada la guerra, termina su formación en la Academia de Bellas Artes de Sevilla. En 1954 consigue la cátedra de Profesor de Dibujo en la Escuela de Artes y Oficios Mateo Inurria.
Recientemente se ha publicado un libro (Vida y obra de Amadeo Ruiz Olmos) en el cual su autor, Pablo Jesús Lorite Cruz, repasa exhaustivamente la ingente producción de este autor, entre la que hay que destacar, de un lado, la imaginería religiosa (Jesús atado a la Columna de Baeza, Ecce Homo de Úbeda, Santa Cena de Úbeda, María Santísima de los Dolores de Puente Genil, etc.) y de otro, la escultura urbana (monumento a Maimónides, escultura de San Rafael, mausoleo de Manolete, etc., todas ellas en Córdoba).




Antonio Castillo Lastrucci [Nuestra Señora del Rosario, 1964]
(Sevilla, 27.02.1882 – 29.11.1967).

Uno de los grandes maestros imagineros sevillanos de siglo XX. Fue discípulo de Antonio Susillo y alumno de la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Sevilla. En 1915 marcha a París para ampliar estudios y después a Madrid. Monta su primer taller de trabajo en la sombrerería de su padre y más adelante, una academia de escultura.
Su primer trabajo de envergadura fueron las imágenes del paso de Misterio de Jesús ante Anás (la popular hermandad de la Bofetá), realizadas en 1922. Un año después se instala en un taller definitivo del cual saldrían auténticas obras de arte destinadas a los más diversos rincones de España y el extranjero.
Además del grupo escultórico citado, de sus manos han salido obras tan señeras como el Cristo de la Buena Muerte de Córdoba, Nuestra Señora de las Angustias Coronada de Guadix; y en Sevilla: el Misterio de Jesús de la Sentencia, el Misterio de la Hermandad de San Benito, las tres imágenes de la Hermandad de la Hiniesta, etc.



Antonio Dubé de Luque [María Santísima del Buen Remedio, 1983. Nuestro Padre Jesús de la Sentencia, 1987]
(Sevilla, 1943-2019)

Otro de los nombres clave en la imaginería sevillana de la segunda mitad del siglo XX. Pintor en su origen, pronto se dedicaría al noble ejercicio del cincelado, que va a alternar durante toda su vida con el diseño de enseres cofrades (por ejemplo, el paso del Buen Remedio) y la confección de innumerables portadas de boletines y carteles de Semana Santa para Sevilla.
De sus manos han salido la imagen de la Soledad de la Cofradía de los Servitas sevillana, María Santísima de la Alegría en Écija, Nuestro Padre Jesús y María Santísima de la Paz en Jaén, el Prendimiento y la Santa Faz en Córdoba, etc.




jueves, 8 de marzo de 2012

BARTOLOMÉ HERRERA CLEMENTE
(1890 – 1982)



Pintor. Ceramista.

Andújar, como semillero de artistas, no nos deja de sorprender. Y fuera de un elogio vano, es esta una realidad palpable cuando repasamos las múltiples facetas de la Andújar que sirve a las distintas musas. La sorpresa, por ejemplo, viene hoy de la mano de Bartolomé Herrera, autor casi autodidacta, pero dotado de una fina sensibilidad y una pericia que ha legado a la posteridad un abultado número de obras que deberían tener mejor consideración por parte de todos, al igual que el recuerdo de su persona, rotulando, ¿por qué no? alguna calle con su nombre.

Uno de tantos cuadros, de tema venatorio, que pintó para
los salones de las casas andujareñas.
El hecho de haber sido un ceramista y pintor que trabajaba sin descanso para encargos muy diversos (sobre todo, dentro de la temática de la Virgen de la Cabeza y su aparición al pastor de Colomera), lo ha encasillado, de alguna manera, dentro del gremio de artesanos sin una valoración justa, pues no siempre es desdeñable la cantidad cuando a ella va unida la calidad, como es el caso. Por doquier aparecen cuadros de la Morenita que llevan la firma de B. Herrera, o algo más escueto, B.H., como el ejemplo que aparece debajo de este párrafo, cuadro de azulejos que me ha visto crecer y madurar en mi casa familiar de la calle Colladas. Habría que recorrer los patios que nos quedan en Andújar para ir catalogando estos sentidos testimonios de su arte. Incluso en el cementerio municipal se puede rastrear al maestro en diferentes representaciones religiosas, también el de la Virgen, como en el cuadro que se puede admirar en la calle San Bernardo.

Cuadro de azulejos en calle Colladas, 9

Nació en Andújar un quince de septiembre de 1890. Su formación inicial se debe a García del Valle, del que ya hemos hablado en este blog. Podemos colegir, además, que si García del Valle era profesor de la Escuela de Cerámica que dirigía Manuel Aldehuela, Herrera también bebería de las fuentes de don Manuel. No son muchos los datos biográficos que podemos aportar: en 1918 la revista Don Lope de Sosa recoge que había realizado una copia de un San Francisco de Asís de Ribalta. Durante muchos años trabajó para la célebre fábrica “Iliturgi”, la popularmente conocida como “El Barrero”. Gracias a esto sus trabajos cerámicos fueron conocidos fuera de España, ya que los encargos de esta fábrica también procedían de más allá de las fronteras peninsulares. Alfredo Ybarra confirma, entre otros, un trabajo suyo para Italia.

A falta de un cómputo más detallado de su obra pictórica, tanto en lienzo como en azulejo cerámico, podemos destacar: la decoración ornamental de la hornacina del Cristo de la Providencia, en la calle Alhóndiga; un lienzo en la escalera de la parroquia de San Miguel; el Cristo atado a la columna que posee la Cofradía de la Vera Cruz de Andújar y que puede ser admirado justo enfrente de su capilla, en la parroquial de San Bartolomé; una Santa Cena para el colegio de San José y que después sería trasladado al refectorio del convento de Mínimas...

Hornacina del Cristo de la Providencia.


La firma del artista, en los azulejos del Cristo de la Providencia.



Cristo de la Columna en S. Bartolomé.
Cuadro de azulejos en el cementerio de Andújar.

Pero, como antes se ha apuntado, su carácter de artista poco considerado por parte de entendidos y público en general, y esta insana inclinación nuestra a destruir lo antiguo, confudiéndolo con lo viejo (si es que “lo viejo” es inservible), ha impedido a las generaciones del presente seguir admirando su San Nicolás de Bari, en la entrada de la plaza de abastos, derruido en una de tantas reformas de este edificio. Igualmente desaparecieron las seis pinturas que orlaban el antiguo retablo del altar mayor de la Divina Pastora.

Lienzo en la escalera de la casa rectoral de la capilla del
Cristo de la Agonía.

Dentro del panorama provincial, hemos localizado tres obras suyas: un San Antonio de Padua, en la jienense plaza de los Jardinillos; una representación franciscana en el convento de las Bernardas de Jaén; y un San Francisco de Asís, en la barriada del mismo nombre, en Siles. También Manuel Almansa nos ofrece en su blog De escuadras a tramos otros buenos ejemplos del arte de Herrera (http://deescuadrasatramos.blogspot.com.es/search/label/Azulejer%C3%ADa%20religiosa).

Azulejo en Jaén,
en la plaza de los Jardinillos.
Azulejo en Siles (Jaén),
en la barriada de San Francisco.
A falta de concretar más datos acerca de su vida y de su obra, hay que acabar diciendo que solo le sobrevivió un hijo, José Herrera Blanco, y que falleció el seis de marzo de 1982, hace ahora treinta años.

Hecha queda la propuesta de evitar su olvido con el nombre de una calle, y con la catalogación de su ingente obra, la obra de un andujareño sencillo que nos remite a lo más íntimo y profundo de nuestro ser. El AMPA del colegio público "Capitán Cortés" lleva su nombre.

La iniciativa de recogida de firmas en change.org que ha llevado adelante, con gran tesón, José Antonio Cáceres Expósito, ha fructificado en el acuerdo del pleno del ayuntamiento de Andújar que ha decidido que la hasta ahora denominada calle Juan de Austria (donde residió el artista buena parte de su vida), lleve ahora el nombre de Bartolomé Herrera Clemente. Queda pendiente su declaración como hijo predilecto de la ciudad.

La comunidad educativa del colegio Inmaculada Concepción "La Salle" restauró en 2026 y puso en valor el cuadro cerámico que representaba a Nuestra Señora de la Estrella, patrona del colectivo lasaliano, colocándolo en la fachada del centro educativo, después de haber estado varios años en el interior del recinto.





https://www.change.org/p/5319554/u/22307751?utm_medium=email&utm_source=petition_update&utm_campaign=239345&sfmc_tk=PUwE5JcpjiVntZMAD65s84atEbRDwbH0cP%2f0G6GBYk%2b3574KomL0%2bIdpmdM7NRo%2f&j=239345&sfmc_sub=297238186&l=32_HTML&u=43701020&mid=7259882&jb=1

https://www.youtube.com/watch?v=GyrPHhQqUIQ&feature=youtu.be



FUENTES:

REVISTA DON LOPE DE SOSA.

VARIOS, “Andújar” In Jaén. Pueblos y ciudades, 16, (1997), pág. 317.




miércoles, 22 de febrero de 2012

GRACIÁN QUIJANO
(FRANCISCA CRISTINA SÁENZ DE TEJADA Y ORTI)
(1896 – 1974)



 Escritora

Sí, es cierto, no abundan en este blog los nombres de las féminas. Pero ya sabemos que las mujeres siempre han estado arrinconadas a lo largo de la historia, en un segundo plano, consideradas como el “reposo del guerrero”, y se ha repetido hasta la saciedad aquello de que detrás de “todo gran hombre hay una gran mujer”, pero poco más. Han sido, pues, muy pocas las que han logrado alcanzar peldaños en la consideración social y la fama. De todo esto sabía muy bien nuestra biografiada, mujer de gran temple, que hubo de luchar contra los imperativos de su tiempo y forjarse un nombre nada más y nada menos que como autora literaria. Quizás por ello la conocemos más por su seudónimo (de ecos indudablemente masculinos) que por su nombre de pila. Y quizás también por ello mismo ha tardado bastante el ayuntamiento de su ciudad natal en hacerle el reconocimiento que merecía declarándola hija predilecta con carácter póstumo.

Nació Francisca Cristina Sáenz de Tejada y Orti un veintiocho de julio de 1896 en la calle Jaén de Andújar. De su infancia nos queda el testimonio personal plasmado en la obra La segunda de mis siete vidas (1959), donde refleja además el panorama de aquella ciudad moruna que aún conservaba parte de su pasado artístico y costumbrista. En 1926 ya encontramos poemas firmados con su seudónimo. Su biógrafo, Enrique Toral y Peñaranda, destaca la escasa incidencia que tendría en la Andújar de entonces que una señorita perteneciente a una de las familias más acomodadas del pueblo se dedicara a escribir poemas, por más que estuviera emparentada con Alcalá Venceslada y hubiese contado con el asesoramiento del escritor andujareño Rafael de Valenzuela. Al menos sí contaba con el apoyo de su madre, doña Mercedes Orti, y, en parte, de su padre, don José Sáenz de Tejada. 
 
 
(Tomado de la web de la asociación española de pintores y escultores)

 
En aquella época gusta de aislarse en el jardín que tenía la familia junto a la entonces Nacional IV, jardín que algunos hemos conocido como delicioso bar de copas en el tórrido verano andujareño. En sus escritos lo denomina su “Yuste”, aludiendo al ansia de misticismo que mueve su pluma en aquella juventud suya, donde también ansiaba la llegada de un compañero de viaje en su vida que nunca se materializó en alguien de carne y hueso.

Portada de la primera edición (1940)

El apoyo familiar, la evidencia de que Paca Tejada no se daba mucha prisa en buscar pretendiente (al contrario de lo que era normal entonces en la alta sociedad), y el mecenazgo del escritor Federico García-Sánchiz, hicieron posible que publicara su primer libro en “La Puritana” de Andújar en 1934: Mujeres. Un año después ve la luz Meccano (cuentos de humor). También sus escritos aparecen en El Guadalquivir, muchas veces sin firma.

La Guerra Civil la pasa en San Sebastián, donde sigue publicando cuentos y poesías. Comenza a usar entonces el seudónimo de “Padre Pareja”, sobre todo en la colección de relatos Tres en uno.

Portada de la primera edición (1945)

En 1940 la familia se instala en Madrid y allí publica su tercer libro: La piedra en el lago. Ese año muere su padre, al que le dedicaría su siguiente libro, el poemario Ofrenda (1942). Dos años después aparece otra novela, La vida incompleta; y en 1945, Cante jondo, de raíces neopopulares:


Tres horas inolvidables
en la cruz de mis recuerdos,
como tres clavos sangrantes.
Al cruzarse nuestros ojos;
cuando dijiste ¡Te quiero!
Y hoy, que quisiera olvidarte.

A partir de este momento su actividad literaria es imparable. Entra en contacto con un círculo de mujeres afincadas en Madrid muy interesadas por la cultura y publica, entre otros: Mujeres hispánicas (1945), Canciones de Fijitsubo y Poemas del Capitán O-Yuki (1946), El lago de los cisnes negros (1948), Poemas del puro amor (1950)... No olvida su relación con la provincia de Jaén y aparecen artículos suyos en la revista Paisaje.

En 1954, el fallecimiento de su madre sume a nuestra autora en una profunda tristeza a la que hay que añadir algunos apuros económicos. Se repuso de ambas vicisitudes: siguió escribiendo, e incluso se adentró en el modelado de figuras de barro. De ella se decía lo siguiente en plena década de los sesenta: “Dueña de una exhuberante fantasía y de una gran facilidad, cultivó todos los géneros literarios. Gran parte de su obra está caracterizada por el andalucismo racial y temperamental de la autora y en algunos casos aflora en ella una subterránea vena de orientalismo”.

Portada Antología de la escritora (1996)

Fue nombrada consejera del Instituto de Estudios Giennenses y académica correspondiente de la de Ciencias, Bellas Artes y Nobles Letras de Córdoba.

Gravemente enferma, y tras despedirse de su Andújar, la muerte se dio cita con ella en Madrid un 18 de octubre de 1974.


FUENTES:

GRACIÁN QUIJANO, Cante jondo. San Sebastián, Gráficas Fides, 1945.

TORAL Y PEÑARANDA, Enrique; Gracián Quijano. Antología. Poesía y prosa. Jaén, Diputación provincial de Jaén – Instituto de Estudios Gienenses, 1996. Colección Poesía.

UTRERA ÁLVAREZ, Diego R.; Andújar en el recuerdo... Tomo 2: Andujareños ilustres, mapas y documentos. Andújar, Plaza Vieja, 2011.

VARIOS, Enciclopedia biográfica de la mujer. Barcelona, Garriga, 1967; tomo II.

miércoles, 8 de febrero de 2012

JERÓNIMO DE LA CAL Y PALOMARES
(1813 ? - ? )



Médico, escritor, filósofo y político.

«Médico y filósofo del siglo XIX, probablemente nacido en Andújar». Así comienza Caballero Venzalá a glosar la figura de nuestro biografiado en su Diccionario bio-bibliográfico del Santo Reino. No tenemos, pues, seguridad de que naciera en Andújar y apuntamos 1813 como posible fecha de nacimiento al recoger las actas capitulares que tenía veinticinco años en 1838, e ignoramos la fecha de su defunción. No parece una forma muy ortodoxa de comenzar una biografía. Pero, sin embargo, conocemos otros muchos datos de su vida e incluso de su obra.

Lo más destacado de su actividad profesional fue la fundación y dirección del Colegio de Humanidades «Nuestra Señora de la Cabeza» de Andújar en el actual asilo de San Juan de Dios

Fruto de su interés por la enseñanza es la obra Lecciones elementales de Ideología, Gramática General y Dialéctica arregladas al estado actual de la ciencia lógica y acomodadas para la enseñanza de la juventud, que publicara en Granada en 1839. A pesar del largo y enrevesado título, destaca en la obra un afán por hacer accesibles los estudios humanísticos a los jóvenes, basándose en el Ideologismo de Destutt de Tracy. Cada capítulo, perfectamente estructurado en apartados, se abre con un resumen de todo lo que se va exponer; y se cierra con las correspondientes conclusiones y un repaso pormenorizado. Guía a don Jerónimo en su empeño el dotar a la enseñanza en España de perspectivas diferentes a la eclesiástica, lo que denota un acusado espíritu ilustrado y liberal: «deseando llevar este objeto y ser útil a mis compatriotas, concebí estos elementos para que sirvan de texto en el primer curso de Filosofía, los cuales si no fueren tan buenos como yo deseo por lo menos servirán de estímulo a otros talentos más ilustrados y a otra pluma más ejercitada que la mía». Y más adelante, añade: «Hoy me alienta la idea de ver realizado un progreso en la enseñanza. ¡Ojalá que la experiencia acredite un día que no son vanos mis conatos!». ¿Quién sabe si esta preocupación no calaría hondo en la mente de uno de sus alumnos: el poeta, político y pedagogo andujareño Manuel María Montero Moya? Morales Cuesta afirma que la influencia fue tal que en un carta redactada por Montero en 1911 tiene un recuerdo a su maestro de adolescencia: «Pudiera yo hablarle de [...] mis respetuosas, pero también íntimas relaciones con mi maestro de Psicología, Lógica y Ética, D. Jerónimo de la Cal y Palomares, el sabio médico, el maravilloso ojo clínico, que tanto y tan merecido renombre alcanzó en esta región andaluza, allá por los años del 40 al 70, aunque en estos últimos, achacoso y atrabiliario, se negaba tenazmente a ejercer la profesión». Otro de sus destacados alumnos fue el filósofo marmolejeño Juan Manuel Orti y Lara.

La fundación del Colegio del que venimos hablando se produce en 1838: el uno de octubre de ese año, el Ayuntamiento accede a que el licenciado en Medicina, Jerónimo de la Cal, de veinticinco años de edad, instale en el antiguo convento de San Juan de Dios «un establecimiento de enseñanza de la gramática castellana, latina y francés; matemática; historia natural; botánica; religión y urbanidad», según nos informa Torres Laguna. Pero en las mismas actas capitulares se recogen, un año después, quejas del joven emprendedor, ante la falta de apoyo institucional.


Antiguo hospital de San Juan de Dios


Nuestro personaje también se embarcó en la aventura de la política local, dentro del bando liberal. Ya en 1836 había formado parte de la junta que se hizo cargo del ayuntamiento durante las revueltas carlistas. Y el uno de enero de 1846, tras haber ostentado otros cargos en el consistorio andujareño, es nombrado alcalde de la ciudad. Pero al año siguiente tuvo ciertos problemas al apropiarse de forma indebida del agua de la fuente del río para uso particular. De hecho, se le suspendió del cargo por estos hechos, aunque después fuera repuesto como primera autoridad. Una década después, en 1857, vuelve a ser alcalde de Andújar hasta octubre del 58. 
 
Igualmente tuvo una intervención destacada en el seno de la Cofradía Matriz de la Virgen de la Cabeza. El 4 de febrero de 1845 dirige una carta al gobernador eclesiástico de la diócesis, como apoderado de la corporación mariana para defender el derecho de patronato de la Cofradía sobre el santuario, toda vez que el gobierno de la nación había devuelto el edificio tras la desamortización.

Tuvo que gozar de una posición desahogada ya que el único testimonio gráfico que nos ha llegado y que hemos aprovechado para encabezar este apunte biográfico es una instantánea tomada en su finca de Cerrajeros. Además es uno de los que aprovechan la Desamortización de Mendizábal para adquirir una finca rústica, en este caso por valor de 6.890 reales, según nos informa Luis Pedro Pérez. 
 
Como antes ha quedado expuesto, se ignora el año de fallecimiento, aunque aún vivía en la década de los setenta, si seguimos el testimonio de Montero Moya.

Un hijo de nuestro biografiado, también llamado Jerónimo, fue político, poeta y periodista. Adicto al partido liberal, llegó a ser diputado provincial en 1876 y columnista habitual del diario La Unión, desde su fundación en 1898.



FUENTES:


CABALLERO VENZALÁ, Manuel; Diccionario bio-bibliográfico del Santo Reino. Jaén, IEG, 1986. Tomo II.

CAL Y PALOMARES, Jerónimo de la; Lecciones elementales de Ideología, Gramática General y Dialéctica... Granada, Imprenta y Librería de Sanz, 1839.
 
CURIEL, Fray Arturo; Nuestra Señora de la Cabeza y sus cofradías. Marmolejo, I. Reca, 1995.

MORALES CUESTA, Manuel María; Montero Moya. Vida y obra poética. Jaén, Ayuntamiento, 1995.

PÉREZ GARCÍA, Luis Pedro; Andújar y el largo siglo XIX. Andújar, IES Ntra. Sra. de la Cabeza, 2000.

TORRES LAGUNA, Carlos de; Andújar a través de sus actas capitulares (1600-1850). Jaén, IEG, 1981.



miércoles, 25 de enero de 2012

JUAN ASTILLERO PÉREZ, “COMPARE”
(1886 – 1912?)


Banderillero

Hubo en Andújar tiempos propicios para las tardes de toros; tardes de expectación ante la llegada del maestro que tantos elogios había recogido en otras plazas; de eternas discusiones sobre la mayor o menor pujanza de uno u otro diestro, mientras se saboreaba el vino de la taberna, que era casi como un segundo hogar. En distintas épocas, con diferentes toreros y renovadas aficiones, Andújar siempre ha tenido una atracción especial hacia este arcaico enfrentamiento del hombre y la bestia. Enrique Gómez Martínez ya nos descubrió, hace tiempo, la importancia de los festejos taurinos en el pasado de la ciudad; y nuestros mayores recuerdan aún las historias contadas acerca de los cosos que existieron en la vieja Andújar antes de que se construyera el actual, ya centenario. Abundan aquí y allí los carteles amarillentos, plenos de nombres gloriosos de la tauromaquia nacional, que nos hacen sonreír ante los precios de antaño y las repetitivas fórmulas del estilo “si el tiempo y la autoridad competente no lo impiden”. En las postrimerías del siglo XIX e inicios del XX debió ser especialmente importante la Andújar taurina pues un personaje de la celebrada zarzuela Agua, azucarillos y aguardiente, cita a nuestra ciudad cuando espera que se le pague algo por una faena que tuvo lugar aquí. Y, por supuesto, luego está nuestra sierra, atesorando las reses que algún día serán lidiadas sobre el albero de alguna plaza.

En fin, todos estos prolegómenos nos ayudan para adentrarnos en otro terreno de la Andújar eterna, a través de sus hombres y mujeres. En este caso, un banderillero: Juan Astillero Pérez, alias “Compare”, nacido a orillas del Guadalquivir el 24 de enero de 1886. Su nombre se nos descubre dentro de la inmensa obra iniciada por José María de Cossío, Los toros, y como ocurre con el resto de biografías incluidas, abunda en datos acerca de sus distintas actuaciones. Así sabemos que empieza a torear en la desaparecida plaza madrileña de Tetuán de las Victoria en 1909. En esa misma temporada sufrió tres cornadas, una de ellas de importancia. Dos años después parece haber alcanzado cierta fama, pues actúa en treinta y cinco corridas. El 29 de octubre participa en la lidia de cinco novillos de Murube y uno de Gamero Cívico para Vázquez II, Eusebio Fuentes y “Torquito”. Sigue relatando Cossío que al “Compare” se le aplaudió intensamente un gran par que clavó en el sexto de la tarde, de nombre “Balconero”.

Antiguo coso de Tetuán de las Victorias (desaparecido)
(www.fuenterrebollo.com)


El 5 de mayo de 1912 sufrió una grave cogida en Madrid, en el coso de Tetuán de las Victorias, por parte de un novillo que lo corneó repetidamente. Don José María comenta que su vida corrió peligro y apunta con exactitud el alcance de las tres heridas que recibió: una, de tres centímetros, en la región lateral del cuello; otra, de dos, en la antero lateral; y la última, en la región escapular izquierda. Los novillos eran: cuatro de don Máximo Hernán y dos de la marquesa de Cuéllar para los espadas “Minerito”, “Alfarero” y Vernia.

Cossío concluye su apunte biográfico con este comentario: “Juan Astillero era un banderillero muy valiente y adornado”.

Pero si arriba hemos apuntado 1912 como probable fecha de su fallecimiento es porque, a diferencia de este autor, el crítico taurino José Alameda dejó escrito en su obra Crónica de sangre que “Compare” murió ese día “al ser corneado por un toro de Hernán”. El erudito taurino mexicano Rafael Gómez Lozano “Dientefino” es quien apunta la diferencia entre la versión de uno y otro entendido, aunque es extraño que Cossío, tan atento al detalle minucioso, dejara escapar algo tan básico como que nuestro paisano perdiera su vida en el ruedo o muriese de forma natural. Y al igual que hemos encontrado en alguna que otra página web dedicada al mundo del toro, desde aquí hacemos un llamamiento para que algún aficionado a la tauromaquia o incluso descendiente de este banderillero, nos dé luz acerca del final cierto de Juan Astillero.


FUENTES:

COSSÍO, José María de; Los toros. Madrid, Espasa-Calpe, 1943; tomo III, página 68.

jueves, 12 de enero de 2012

DE MI INTRAHISTORIA


Los seguidores de este blog, a los que agradezco su interés, me han de permitir que dedique unas breves líneas no a un personaje destacado de nuestra historia local, no a un famoso escritor o a un glorioso conquistador de las Américas, sino a un hombre sencillo y bueno: a mi padre, Manuel Barea García. La historia no solo la escriben los grandes nombres, sino que la cotidianeidad (esa intrahistoria tantas veces citada desde que Unamuno acuñara el término) se llena de hombres y mujeres de vida discreta, cuyo conocimiento no llega más allá de sus familiares y convecinos. 
Así era mi padre, nacido en el arrabal de San Bartolomé de Andújar el 1 de marzo de 1935 y fallecido en su barrio de toda la vida el pasado 3 de enero. No hemos de encontrar en su biografía datos destacables, más allá de que pronto perdió a su padre en la fatídica contienda civil y muy joven hubo de enterrar a su madre Dolores. Casi siendo un niño entró a trabajar en el bazar Presa de la calle San Antonio, uno de esos establecimientos añorados por aquellos que miran con nostalgia el pasado de Andújar. Y allí estuvo hasta la década de los ochenta, cuando por imperativo laboral, tuvo que iniciar otra andadura profesional, montando junto con su mujer la mercería "Jesús María" frente al castizo altozano de la Victoria. Una vida, pues, dedicado a atender a los clientes (primero ajenos, después propios) y a tratar de ganarse el pan con honradez. Una vida normal, sin sobresaltos, otorgando amor a su esposa, Carmela, y a su único hijo, un servidor. Pero una vida en la que también encontró acomodo su gran devoción por las cosas de su tierra, en especial la Semana Santa, y sobre todo, su Cristo de la Paciencia. En sus genes estaba la simiente de eso que hoy (permítanme el neologismo) se podría denominar como "capillismo": un antepasado suyo, Francisco Barea Arcediano fue el mecenas de la Hermandad de la Soledad durante un cuarto de siglo; y su propio padre, Manuel Barea Lara, fue el último hermano mayor de la antigua cofradía de la Paciencia, además de ocupar el mismo cargo en la de la Divina Pastora. En la década de los sesenta, ante la crisis que afectó a las cofradías de Pasión y Gloria, mi padre, junto a otras personas de la ciudad, impidieron que se perdiera el culto y la devoción a Jesús de la Paciencia y que la cofradía siguiera funcionando. Él mismo fue hermano mayor en 1971 y 1972, y secretario durante muchos años. Fue una época dura, pues para poder realizar el desfile penitencial (primero, el Miércoles Santo y después el Jueves) se dependía, básicamente, de la venta de lotería nacional: participaciones que él preparaba en su casa, con un listado de socios que había que acrecentar para que las ganancias fueran las suficientes. Aún recuerdo el pulso firme de su escritura estampando en cada participación el nombre del abonado a la lotería. Su hermandad reconoció en su momento sus desvelos haciéndole un emotivo homenaje hace ya unos años, la misma corporación que ha visto con orgullo cómo ha sido enterrado luciendo su túnica nazarena, después de haber sido velado cubriéndose su cuerpo con la bandera de la hermandad.
Lo demás, ya se sabe: momentos felices frente a otros más amargos. Alegrías y tristezas que van tejiendo la vida de cada uno de nosotros. Como he dicho antes: una buena persona, como tantas otras, aunque para mí, lógicamente, era especial. En la próxima entrega seguiré desgranando, de manera divulgativa, los entresijos de aquellos que han dado y dan lustre a Andújar, pero no nos olvidemos nunca de esas existencias anónimas que también crean a su alrededor todo un enjambre de querencias y que, a su manera, son tan importantes como los grandes nombres.
Sit tibi terra levis.